Supimos qué se siente al ver a un muchacho con el pecho desnudo,una sensación que indujo a Lux a llenar con el nombre de Kevin, escrito con rotulador Magic Market de color púrpura, su libreta de tres anillas e incluso el sostén y las bragas, y por esto comprendimos que se pusiera como una furia el día que llegó a casa y se encontró con que la Sra.Lisbon había puesto sus cosas en remojo con Clorox a fin de hacer desaparecer todos los "Kevins". Supimos de la rabia que da que el viento de invierno te levante la falda y que las rodillas acaben doliéndote a fuerza de mantenerlas en clase y de lo fastidioso y cargante que resulta tner que saltar a la comba cuando los chicos juegan a béisbol. Nunca llegamos a entender por qué a las chicas les preocupaba tanto hacerse mayores ni por qué se sentían obligadas a dedicarse cumplidos, pero a veces, cuando uno de nosotros había leído en voz alta una larga parte del diario, debíamos reprimir la necesidad de echarnos los unos en los brazos de los otros o de decirnos que estábamos guapísimos. Supimos de esa cárcel que es ser chica, de los impulsos y sueños que genera y por qué acaban sabiendo qué colores combinan y cuáles no. Supimos que las chicas eran gemelas nuestras, que todos existíamos en el espacio con idéntica piel y que si ellas lo sabían todo de nosotros , nosotros en cambio no podíamos sacar nada en claro de ellas. Supimos, finalmente, que las hermanas Lisbon eran en realidad mujeres disfrazadas de niñas, que sabían del amor e incluso de la muerte y que nuestra función se reducía simplemente a emitir una especie de ruido que parecía fascinarlas"
"Las vírgenes suicidas", Jeffrey Eugenides 1993.
Ayer mi barrio me regaló una sorpresa. Sesión de cine los martes en uno de los bares más chulos, "Four seasons", galletitas, un par de cervezas y para el estreno del que, me temo, será un vicio: "Las vírgenes suicidas". Mi barrio se está convirtiendo en el centro cultural, musical y más trendy de la ciudad. Yo le llamo el "downtown", aunque ese nombre confunde porque ni está en el sur de la ciudad, ni hay bahía que lo delimite ni centro financiero que lo levante. Tal vez sería mejor bautizarlo como "el village", porque está en el este, pero aún no tenemos suficientes hippies ni siquiera una tienda de arte. Eso sí, en mi barrio antes estaba el Ricoamor, así que la cultura musical de la ciudad se puede decir que nació aquí. También podemos ir ahora al Raspa y al Four seasons, que son junto con Spoonful, dos de los bares más bonitos de Castellón. Pero Downtown o Village, de los bares hablo otro día, hoy quería escribir sobre las Lisbon.
Apenas recordaba nada de la primera vez que ví la película. Debió pillarme agotada, o entre sueños, porque solo me resultaba familiar la fotografía- la luz dorada, de margaritas y bailes hawaianos entre el trigo- y la música de Air. Poco más. Pero hace un par de veranos, gracias a un taller de escritura, cayó entre mis manos el libro y entonces mi verano, que era un verano normal y corriente, de los de apartamento, gazpacho y piscina, se convirtió en un verano lisbon y entre los días del calendario encontraba las pulseras de Cecilia, los discos que los chicos les ponían por teléfono, las escapadas de Lux al tejado y los vestidos del baile de graduación.
Ayer quería volver a aquel verano. Quería subirme en el coche de trip Fontaine convertida en el fantasma de Cecilia- q era el personaje con el que yo me identificaba: se mordía las uñas, tenía un diario muy parecido a las moleskines y se arrinconaba en las fiestas- para regresar al universo Lisbon. La película superó mis expectativas: me caí de bruces en el cesped, frente al olmo, y aunque estaba en el Four seasons y había cerveza con palomitas, yo había viajado hasta aquel verano en que todo el pueblo olía a jazmín podrido, a flores agostadas por el miedo.
No quiero hacer una lectura feminista sobre el tema, pero después de dos días lisbon, me doy cuenta de que pocas películas hacen que se acerquen tanto el universo masculino y el femenino. El descubrimiento de las Lisbon es la conquista de otro mundo, de una forma diferente de ver las cosas. De todos modos, a las películas de Sofia Coppola, en mi opinión no es necesario darles explicación alguna, porque están tan llenas de detalles, de guiños, de gestos ínfimos pero cargados de significado que no hay q desmontarlas, porque si no se arruinan. Las películas de Sofia Coppola son alas de mariposa, si les pasas el dedo por encima les quitas el polvo que les da el vuelo.
Sigo volando. Os dejo.
jueves 26 de noviembre de 2009
El blog de Cecilia Lisbon
domingo 22 de noviembre de 2009
Espejo de ranas IV: sin título aún.
Con el máximo respeto y con todo el cariño,
porque me reconoció
martes 17 de noviembre de 2009
Cóctel y cerdas
El domingo por la tarde Frida y Justine jugaban a indios y vaqueros. Justine disparó una flecha a Frida y se escapó hacia lo alto del cañón . Pretendía esconderse detrás de la Cima Oscura de las Mariposas Aztecas, es decir, mi lámpara preferida, la "Garbo" de Santa&Cole (un regalo de Anahada). Pero iba tan asustada que no lo consiguió y del salto derribó su trinchera : el pie de la lámpara - que era de cristal- se hizo añicos en el suelo. Adiós mariposas, adiós objeto de diseño, adiós mi conversación de teléfono, adiós calma dominical. Bienvenida factura de reparación. No hay que cogerle cariño a los objetos, me repito mientras recojo los pedazos. No hay que depositar en ellos nuestro afecto. Que luego se rompen. O se inundan. Entre mi caos personal y el sofá me entero del revuelo que se ha formado con una columna de Elvira Lindo. La escritora publicaba el pasado 11 de noviembre en el País "Comunistas", una crítica inteligente y clara a la entrevista realizada en el mismo periódico a dos jóvenes comunistas. Yo la había leído y me había gustado mucho. Elvira Lindo ultimamente gana puntos en mi ranking, hace unos años Elvira Lindo me parecía una redicha pero ahora si me falla a la hora de misa- los domingos, de mañana, con el periódico y desayuno- me dan ganas de escribir una carta al director para que le ponga falta. La columna del otro día me pareció brillante y acertada, y como no quiero jugar al teléfono estropeado, pongo el link y quien quiera que juzgue y después, si le apetece opine. Opinar, algo que debiera ser libre. http://www.elpais.com/articulo/ultima/Comunistas/elpepiult/20091111elpepiult_1/Tes
Pues ahí surge el conflicto. El 14 de noviembre le replicaba en el mismo medio Esther López Barceló, con su "Comunistas II". Yo lo leí con retraso, interesada por la polémica. (Soy morbosa, no lo puedo negar) . Me pareció una respuesta previsible y fácil, un poco demagógica, de panfleto. Ya está. Ahí se acababa para mí el asunto. Pero no, el domingo me enteré de que ese "II" no era el final de la saga, sino que alguien decidía lapidar a Elvira Lindo enrolándose en la guerra de no sé qué galaxia. Cómo no, ese alguien se escondía en un seudónimo- valiente y brillante, como era de esperar- "Stalin" y comenzaba su alegato con un "cerda" que ya resume la ideología de quien lo firmaba.
Recuerdo de bolsillo
"Oh, oh, oh, oh, oh.
It must have been cold there in my shadow,
to never have sunlight on your face.
You were content to let me shine, that's your way.
You always walked a step behind.
So I was the one with all the glory,
while you were the one with all the strength.
A beautiful face without a name for so long.
A beautiful smile to hide the pain.
Did you ever know that you're my hero,
and everything I would like to be?
I can fly higher than an eagle,
'cause you are the wind beneath my wings.
It might have appeared to go unnoticed,
but I've got it all here in my heart.
I want you to know I know the truth, of course I know it.
I would be nothing without you.
Did you ever know that you're my hero?
You're everything I wish I could be.
I could fly higher than an eagle,
'cause you are the wind beneath my wings.
Did I ever tell you you're my hero?
You're everything, everything I wish I could be.
Oh, and I, I could fly higher than an eagle,
'cause you are the wind beneath my wings,
'cause you are the wind beneath my wings.
Oh, the wind beneath my wings.
You, you, you, you are the wind beneath my wings.
Fly, fly, fly away. You let me fly so high.
Oh, you, you, you, the wind beneath my wings.
Oh, you, you, you, the wind beneath my wings.
Fly, fly, fly high against the sky,
so high I almost touch the sky.
Thank you, thank you,
thank God for you, the wind beneath my wings."
Bettle Midler, de la película "Beaches".
Gracias, Charo. Por tu "culpa" he recuperado uno de esos momentos que debería contarle a San Pedro nada más llegar al cielo. Sé que soy una cursi y una macarra- Rosa me pide por nuestra reputación que no la cuelgue- pero para mí ella es eso, bueno y mucho más. Mi mejor amiga no me cabe en esa expresión, así que me guardo nuestros recuerdos en el bolsillo.
domingo 15 de noviembre de 2009
Últimos bailes sin Teresa
martes 10 de noviembre de 2009
Todas las minifaldas que no he llevado

La maleta de Irma no tenía ruedas. Parecía que la hubiera comprado en un mercadillo: de color hueso, con las correas desgastadas y cuadrada. Era evidente que tenía más de tres décadas. Eso fue lo primero que me llamó la atención. Después me fijé en el cansancio de su rostro. No era el normal de un viaje, daba la impresión de que arrastraba años tras sí.
Escuché el golpe cuando ya había metido la llave en la cerradura.Dudé. Respiré nuevamente- seguía temblando- y empujé la puerta con suavidad. Irma estaba tendida en el suelo. Llevaba el jersey rojo sobre una camiseta y unas braguitas de algodón. Respiraba. Respiramos los dos. Busqué agua en el minibar. La cogí entre mis brazos tratando de reanimarla, estaba fría, pero al fin abrió los ojos. Me miró y sonrió. Dejé de temblar en sus ojos caramelo.
lunes 9 de noviembre de 2009
Ahora, inmediatamente.

“Grupo social: Conjunto de personas ligadas por una cierta unidad de origen, conciencia y destino que manifiestan una determinada uniformidad intencional de comportamientos coherentes”
“Guia de Derecho Político”, José Zafra
-"Ab wann?" (¿a partir de cuándo?).
Schabowski miró el papel que sujetaba entre las manos. Años más tarde reconocería que fue un error, que nadie le había comentado esa cuestión. Pero leyó de nuevo la primera frase del comunicado y contestó:
- "Ab sofort" (inmediatamente).
El Muro de Berlín se había derrumbado.
"Cuando uno empieza a escribir cree firmemente en la perfección, después se da cuenta de que lo importante es el error. No me refiero al error que deriva en juicios morales, sino al error puro, en bruto. En un importante artículo (Las estéticas de error: Tendencias post-digitales en la música contemporánea por computador, Kim Cascone, MIT, 2000), se decía, "el error se ha convertido en una prominente estética en la mayoría de las artes de finales del siglo XX", y se citaba la frase de Colson Whitehead, "son los errores los que guían la evolución, la perfección no ofrece ningún incentivo para el mejoramiento". Como escritor, eso es algo que siento muy cercano. Y los errores, a veces, cuanto más tontos mejor. Estoy escuchando una canción, oigo una estrofa y pienso que daría un brazo por haber escrito esa frase que con el tiempo me inspira un poema y además el personaje de una novela. Un día leo el cuadernillo del LP y veo que estaba confundido; el cantante decía otra cosa."
"Apología del error", Agustín Fernández Mallo, El País 02/02/08
Veinte años plagados de errores desde aquella mañana del diez de noviembre. Se acababa la semana y a las doce y media entraba en clase nuestro profesor de Derecho Político, una de las bestias negras de la universidad.
- Ayer, mientras escuchaba Radio Moscú me enteré de lo sucedido- Nos miró inquisitoriamente.- ¿Alguien sabe a lo que me refiero?
La clase calló y se sumió en un murmullo sordo. Todos habíamos desayunado con la noticia de la caída del Muro de Berlín pero ninguno nos atrevíamos a decirlo. Parecía tan obvio que temíamos equivocarnos, y eso era algo que con Zafra se pagaba. Ninguno quería ser humillado en público. José Zafra era un hombre escueto, aparentemente calmado. Pasaba de los cincuenta años y tenía una voz modulada. Sus gestos tampoco eran violentos. Ni su vocabulario denotaba acritud. De ahí que nos desconcertara. A primera vista parecía un hombrecillo inofensivo, desbordado por la realidad, pero una vez se subía al atril se convertía en un agente del servicio secreto de información, alguien que nos haría conocer el sufrimiento a través del derecho. Porque eso es lo que hacía año tras año: destrozar a través de unos manuales incomprensibles una de las asignaturas que hubiera podido entusiasmar a los recién llegados, la teoría general del Estado.
Nueve de noviembre de 2009.
Sopla un viento huracanado y Berlín es, desde hace unos días, un inmenso plató de televisión. Un bosque de focos perpetuamente encendidos rodea la puerta de Bradenburgo, como si las velas por los que trataron de cruzar al otro lado hubieran resucitado. Veinte años no es nada, qué febril la mirada. El tango, la radio, noviembre, el viento...cuánto le debemos al error, a nuestras acciones equivocadas. En la universidad no se nos permitía un solo fallo. El error era gravemente penado. Aprendimos a golpe de repetición sin posibilidad alguna de imaginar, de crear, de equivocarnos. Veinte años más tarde nos damos cuenta de que esa disciplina caía en aquellos mismos días. Gracias a un error nacía Alemania y se derrumbaba el símbolo mayor de la opresión y el silencio: el Muro de Berlín.
Agustín Fernández Mallo reivindicaba el viernes en su presentación de "Nocilla lab" en Zaragoza la literatura como algo lúdico, entretenimiento intelectual, aventura. "Me pongo a escribir y voy resolviendo mis dudas a medida que escribo. No programo, ni calculo simplemente voy "vomitando" aquello que se me ocurre..." Qué distinta su filosofía de otros escritores que defienden el "todo medido y (so)pesado" desde la primera imagen que te hace poner el bolígrafo a correr. El esquema es útil como mapa de ruta. El abuso del esquema - pienso yo- crea el uniforme y de ahí al bloqueo mental hay solo un paso. El esquema no admite el error, el paso en falso, los atajos ni las carreteras secundarias. La rigidez en los comportamientos a veces termina solidificando nuestros gestos, nos convierte en estatuas de sal. Textos como tablas de la ley, sin emoción, desiertos de pasiones.
Cayó el muro y aparecían las primeras grietas en nuestros esquemas de comportamiento. El gobierno socialista llenaba los institutos de condones con una campaña criticada hasta la extenuación- "Propóntelo, propónselo"- para evitar los embarazos no deseados. Veinte años más tarde sigue sin salir esa temida ley del aborto que provoca las reacciones más agitadas, las divisiones más violentas. Oliverio Toscani desde su atril de la publicidad de Benetton soliviantaba los pensamientos más pétreos. La imagen de la monja besando al cura- kissing nun- fue retirada en Francia y prohibida en Italia. Dieciocho años más tarde nos parece una tontería y sin embargo en aquella época fue tachada de alta traición, de gravísima e imperdonable falta de respeto. Desde el Vaticano le pidieron a Benetton y a su mejor publicista que escondieran su campaña, que reconocieran públicamente su error. Ellos siguieron soliviantando a la gente con mayores ofensas. Anuncios con mensaje o publicidad demagógica quién sabe, pero eficaz, llena de fuerza, capaces de poner en evidencia las grietas del mundo occidental.
Los símbolos pierden su significado. Lo que queda del muro de Berlín se ha convertido en una galería de artistas en el East Side. Viajas hasta Postdamer Platz y te preguntas en qué lado te encuentras y la única respuesta válida es que te hallas en el territorio de las grandes multinacionales, bajo el cielo estrellado de Sony. Cambian nuestros paisajes de arriba a abajo con leves movimientos de tuerca. La fanta de naranja ya no es lo que parece, ahora son las naranjas las que saben al refresco con gas. Original y duplicado, qué importa el punto de referencia.
Grupo social. El "quiénes somos de dónde venimos a dónde vamos" darwinista y con música de Siniestro Total. Cuánto hemos cambiado.
Qué lujo poder seguir equivocándonos. Ahora, inmediatamente, mientras escribo este post, sin unidad de conciencia ni de destino y tú, lo lees.
Solo "Barrio Sésamo" permanece. Hay mucho que celebrar.