sábado, 7 de marzo de 2009

De verdad de la buena


“—¿A cuántos hombres has olvidado?

—A tantos como mujeres tú recuerdas.

—¡No te vayas!

—No me he movido.

—Dime algo agradable.

—Claro. ¿Qué quieres que te diga?

—Miénteme. Dime que me has esperado todos estos años. Dímelo.

—Te he esperado todos estos años.

—Dime que habrías muerto si yo no hubiera vuelto

—Habría muerto si tú no hubieras vuelto.

—Dime que me quieres todavía, como yo te quiero.

—Te quiero todavía como tú me quieres.

—Gracias. Muchas gracias.”

Johnny Guitar.
Gracias por recordarme este diálogo Trinidad.
Insuperable.

Con el acento en otro lugar

Casi se me lleva el viento cuando comencé a escuchar este tango de Rodrigo Leao. Pasión, pásion. Ayyyy, abrázame esta noche...Celina da Piedade es preciosa como un cuadro de Botero, con la flor, el vaivén de las caderas...ay.

jueves, 5 de marzo de 2009

Golpe de efecto


Acudió al médico tras el último desengaño amoroso. Un miércoles- coincidiendo con el partido de Champions- al llegar a casa trató de abrir la puerta y descubrió con más rabia que incredulidad que Laura había cambiado la cerradura. La llamó al móvil durante dos horas, algo inútil, pues ella había desconectado el teléfono. Le escribió varios mails en diferentes tonos desde un ciber y no obtuvo respuesta; trató de localizar a su mejor amiga, a la pareja con la que ambos salían y tampoco nadie quiso responder a sus llamadas de auxilio. A medianoche decidió comprarse un kebab y se sentó en la única mesa que no estaba sucia de un restaurante turco. Tras cuatro cervezas percibió su soledad como la tragedia mayor del país en los últimos veinticinco años. Estuvo considerando la idea de acercarse a casa del que consideraba su mejor amigo para contarle lo que sucedía, pero su orgullo le detuvo: qué pensaría Andrés, el pintor y su mujer, Carlota de su vida de pareja. No se veía capaz de soportar el tono moralista de Andrés ni por un minuto, y con toda seguridad, pensó que este le iba a tratar con la soberbia de un cura a las puertas del infierno.Al menos él le hubiera dicho un "te lo dije" si todo hubiera sucedido al revés. Su amigo no iba a ser menos ruin cuando le sonreía el triunfo.

Se dirigió a un hotel cercano y consiguió una habitación, pese a las horas, el aspecto desaliñado y el habla pringosa, como una zapatilla en un concierto. Como no llevaba equipaje y hacía frío sacó todas las mantas que se guardaban en el armario y se escondió debajo de ellas mientras esperaba que la pesadilla cesara. Aguantó un par de horas quieto- bueno quieto, sin levantarse de la cama que ya era mucho- tal vez abotargado por el cansancio y el alcohol. Después se levantó y en calzoncillos comenzó a hacer llamadas en mitad de la noche. Seis de sus amigos tenían desconectado el móvil, dos le colgaron medio dormidos y sin que entendieran su nombre, otro le maldijo hasta el fin de sus dias pasando por la mañana siguiente y Ana- su compañera de trabajo- le estuvo escuchando durante media hora, tras lo cual le colgó con un "mañana hablamos" pastoso y lánguido.

Se enfrentó a su imagen en el espejo y se enfadó consigo mismo al verse hacer este gesto: no quería tópicos ni dramatismos y los iba recorriendo uno a uno, como si siguiera un ritual. Odiaba el modo de actuar que seguían las películas, los libros, las series de televisión: le repulsaba su histrionismo. Fue ese descubrimiento el que le terminó de entristecer, su cuerpo aquella madrugada era exageradamente revelador. Nunca se había visto así, con una flacidez, un tono de piel mortecino, una mirada tan opaca... en definitiva con una fisonomía tan amarga.

Se sentó sobre la cama y comenzó a pensar en Laura. Revisó lo sucedido en los últimos días, en los últimos meses y en los últimos años. No encontró nada anormal. Recordó la tarde en que se conocieron, aunque hubiera preferido no hacerlo: habían coincidido los dos en un curso de cata de vinos y mientras iban paladeando cada uno de los caldos ellos trababan amistad. Así de sencillo. Fue fácil. Todo en su relación había sido fácil, menos esto, menos este final. Laura era alegre, plácida y cómoda. Lista para las cuestiones prácticas y no muy culta, de ahí que intentara darse un barniz con cursos absurdos como el de cata de vinos. Pero él no buscaba una mujer así. Ya lo decía Fernando Fernán-Gómez, "¿por qué tengo que enamorarme de una mujer culta? Si son dos cosas que no tienen relación..." Cuánta verdad tenía el actor y cuánta felicidad le había procurado seguir su consejo: Laura no necesitaba saber más sobre la filosofía del medievo, su natural conformar hacía que los domingos a su lado fueran baños de espuma con el agua templada. Uno se podía pasar con ella las horas haciendo el muerto, sin hablar.

Precisamente era la ausencia de palabras, de reproches lo que le desconcertaba. Entre ellos no había discusiones, gritos, ni desencuentros. Siempre que la necesitaba Laura aparecía. No era necesario invocarla, ella sabía leerle el rostro, descifraba el significado de las noches en las que no volvía a casa para acompañarla y seguía manteniendo la rutina sin esfuerzo, con la boca transparente y las manos sueltas.

Jamás se le había ocurrido la vida sin ella y desde esa madrugada daba la impresión de que a él no le quedaba otra senda. Se lo habían advertido sus amigos: "Un día no aguantará más y te plantará: juegas demasiado con sus sentimientos" Pero él se encontraba instalado en la costumbre de la linea recta y veía imposible que su relación- tan lineal- sufriera algún altibajo. Laura no necesitaba más. No le pedía nada. Solo se acurrucaba entre sus costillas cuando llegaba a casa. Le miraba desde sus brazos con una admiración profunda, que parecía estar anclada en los miedos de su infancia y a él le gustaba saberse protector.
Sumaron años sin grandes festejos ni sanvalentines almibarados. Compartieron nocheviejas, cenas con amigos, carnavales, viajes combinados y vacaciones a bordo de un costa crucero. Tenían una estanteria con todos los álbumes que Laura iba confeccionando de todos esos acontecimientos: se tomaba muy en serio esa tarea, le dedicaba horas y se esmeraba con los títulos como si estuviera haciendo una manualidad para el colegio. Él, por el contrario, apenas tardaba dos minutos en verlos y después no volvía a mirar aquellas imágenes jamás. Estaban vividas, eran agradables, no había razón para perder más tiempo con ellas.
La madrugada se enroscaba en su estómago, cada vez era más árida la soledad. Más hiriente. Pensó en esa extraña burbuja que rodeaba el cuerpo de Laura: algo había entre los pliegues de su piel que la hacía confortable y cálida. Cambiar la cerradura no había sido ninguna de las dos cosas. "¿Qué le habrá sucedido?" se preguntó mientras reconocía un antiguo olor a humedad que se pegaba a sus huesos. "Tal vez quisiera llamar la atención- concluyó mirando hacia la ventana- lo de hoy debe haber sido un simple golpe de efecto".

martes, 3 de marzo de 2009

Amor de prima

Ni me concentro en el trabajo ni me acuerdo de las ideas sueltas, pero quiero recomendaros:
1. La entrevista a Carmen Camacho en el ABC del sábado, aquí os dejo el enlace: http://www.abcdesevilla.es/20090301/sevilla-sevilla/amor-para-siempre-opinion-20090301.html
2. El espectáculo de Hugo Pérez en Madrid- Tribueñe- arte, belleza, valentía y hondura. Pocos dicen tanto. El viernes me quedé deslumbrada - y muerta de envidia al ver los pies de la bailaora- con el montaje. Se prorrogará durante los próximos domingos y merece la pena.
Os lo juro yo.

lunes, 2 de marzo de 2009

Taikirisi




"Os contaré dos cosas solo de ella:

Después de los conciertos, llenaba el camerino

con botellas de bourbon donde plantaba orquídeas..."



"Chet's love" G.Escarpa





"Bajarse las bragas pá ná, no oye"
Magenta
Llego de Madrid el domingo con la maleta hecha retrasos y el bolso lleno de flyers que he ido cogiendo para hacer collages en la moleskine. Además sumo dos kilos de cerveza, uno del asúuuucar del mojito y varios- aún sin determinar- del desayuno de la beautycoffeshop de mi hotel.
Balance: si me quedo tres días más no me mueven del asiento 1D- ventanilla- que me adjudicó Renfe. Aún sigo allí encajonada.
Eso sí, con la sonrisa pintada en frambuesa. Han sido unas pequeñas vacaciones, felices e inesperadas.
Giorgio, uno de los amigos que me miman en los madriles, me recuerda frente al café con leche: "evamaringgg- el milanese pone mi acento en la "a" y alarga la g- no puedes seguir literaturizando tu vida. No- abre las manos en arco- tienes que dejar de escribir sobre hombres bourbon y mujeres orquídeas." Yo le escucho atentamente- Giorgio es inteligentemente sereno y me gusta lo que dice- pero acabo de tomarme el frasco de la esencia que te hace aún más infantil en este hotel de Alicia en el País de las Maravillas y me detengo frente a una tienda de tocados en la que duerme una diadema margarita hechizada por su belleza.
Ohhhhhh- suspiro. Y mis manoletinas bailan solas.
Evamaringgg-insiste Giorgio intentando agarrarme por los pies a este mundo- la vida es más chianti con bocadillos...no la literaturices.
Y su figura de caballero andante se desvanece en la mañana de la calle Pez.
Caigo sobre los colchones de plumas de mi habitación. El baño está escondido en un armario.La ducha en la otra esquina. La estancia es una torre de princesas en dorado y plata. Me despiertan unos golpes : es Magenta la que llama.
-¡¡¡Evamarínnnnn!!!!- se abraza y como es tan alta tiene que doblarse un poquito. Ella pone mi acento en la "i" y sueno a campanita de tienda con mostrador de madera- qué ganas de verte...ohhh, y además este sitio es tan bonito que parece un castillo de cuento.Ohohohoh" Aplaude mientras recorre la habitación.
Magenta me regaló un cuento japonés hace algunos año.Uno para mí sola. Aún está en mi mesilla de noche, para los momentos en que el insomnio azota como la peste. Bajamos hacia Malasaña con zapatos de claqué y ella me cuenta de su felicidad.
- "Ya estaba harta de tipos raros. Me había cansado de salir, ligar...- afirma con los ojos llenos de fósforo- de aguantar excentricidades. Y me planté, se lo dije a mis amigas. Yo ya no, bajarse las bragas pá ná, no"
Saco boli del bolsillo y apunto esa verdad revelada en la moleskine. Seguimos hablando y le echamos la culpa a Rayuela del mal de una generación: "Ya no más mujeres que se crean la Maga, noo " Parece que nos vayamos de manifestación. Solo se nos ocurren pancartas, consignas y hasta himnos. Buscamos refugio en los cafés de la plaza Dos de Mayo y seguimos planeando el incendio.
Mi Madrid es así de accidentado: del pragmatismo filosófico de Giorgio salto al idealismo revolucionario de Magenta. En los entreactos siempre se habla de literatura.
Después mi equipaje aparece manchado con el jabón de la burbuja en que gravito desde el momento que piso Atocha.
El lunes recibo a la realidad entre tinto y claveles.
"Taikirisi" me aconsejan.
Ooooommmm.
Inspiro.
Esto no puede durar mucho tiempo.