viernes, 25 de enero de 2008

Finales

Ayer tenía flojera. O gripe. No lo sé. A veces me pasa. Mi madre ya ni se preocupa, dice que desde pequeña me pasa esto, que cada cierto tiempo, de cansancio puro, me quedo bloqueada y no puedo seguir. Como las pájaras de los ciclistas, más o menos, pero sin ejercicio físico.Pues ayer estaba así y me metí a las siete en la cama: no me veía capaz de contestar al móvil, no tenía fuerzas para acariciar a mis gatas, ná de ná. Sin embargo sí que podía leer (súperpoderes para la lectura que tengo) y cogí "Alta fidelidad", la novela de Nick Hornby que luego llevó al cine Stephen Frears con John Cussack como protagonista. No tenía fiebre antes de empezarla y sin embargo al cabo de dos horas estaba alterada y medio delirando: el libro me había atrapado. Me llamó Rosa - mi mejor amiga- que salía del gimnasio y yo solo podía hablarle de Rob, el dueño de la tienda de discos, de sus listas interminables, de su sensación de caos, de las reflexiones que me había robado, de la forma de ver la vida, de su soledad que era mía, de su historial de fracasos sentimentales...la pobre Rosa tuvo que colgar el teléfono medio desquiciada por mi caótico discurso. Y yo seguí leyendo. Me reproché el retraso: he tardado casi diez años en leer algo que tal vez no pase a la historia de la literatura, pero que para mí ayer era casi la biblia. ¿Dónde he estado durante este tiempo? Ya era casi medianoche cuando lo acabé y entonces sucedió lo imprevisible: el final.
Qué decepción.
Una novela como esa no podía tener un final así. No.Para mí no era creíble, ni coherente, ni lógico.Para mí ese final solo era fruto del cansancio del escritor.¿Cómo ha podido llevar la historia hasta aquí de esta forma tan apasionante para luego zanjarla con un remedo? Me dieron ganas de pegar a Nick Hornby por la catástrofe, pero antes de ajustarme los guantes de boxeo me dí cuenta de que tal vez el fallo estaba en mí: ultimamente no me gusta lo que leo porque no apruebo ningún final. Me pasó con "El padre de Blancanieves" de Gopegui, con " Biografía del hambre" de Nothomb y mucho antes con "Hoy, Júpiter" de Landero. Tal vez sea porque cuando algo me gusta deposito todas mis expectativas en ese algo y, claro, termino por decepcionarme, porque es imposible que nada ni nadie pueda mantener la máxima puntuación siempre.
Así que el problema está en mi propia personalidad. No quiero enredarme con líos de Freud ni Jung, pero tal vez sea eso. Me declaro en quiebra cuando las cosas se tuercen un poco, cuando la escena se desenfoca y el plano no es perfecto. A fuerza de desencanto me agoto.
Entonces caigo en la literatura y me recompongo: absuelvo a Nick Hornby y vuelvo a la rutina, súpervitaminada y con sus listas musicales a cuestas.Me doy cuenta de que la vida es esto, una sucesión de finales inesperados que poco tienen que ver con nuestro nivel de exigencia.

jueves, 24 de enero de 2008

Una tendencia


Desde el miércoles pasado miles de palestinos cruzan el muro derruído de Rafah para abastecerse de alimentos. Egipto, Estados Unidos y Hamás echan un pulso para ver cuánto puede durar la situación. El éxodo de gente no cesa: cualquier producto básico se vuelve un objeto de deseo.
Mientras, en Europa la palestina se ha convertido en uno de los accesorios más trendys de la temporada.
Sugiero un trueque: hay que fletar vuelos a Rafah para conseguir el auténtico pañuelo palestino, el de cualquiera de esos ochocientos mil que atraviesan la frontera para no morir de hambre. Si encontramos una compañía aérea barata, nuestra experiencia será una ganga.
La frivolidad, al fin y al cabo, no tiene precio.

miércoles, 23 de enero de 2008

Ellos también tienen un pijama Telerín

Desde que he visto la fotografía en los periódicos ando liadísima porque voy a escribirle una carta al príncipe.En principio será una felicitación- porque es su cumpleaños y mi cortesía se antepone a mis sentimientos- pero en realidad lo que yo quiero es darle las gracias. Sí, porque él ha hecho hoy algo por mí (que soy ciudadana republicana) ya que ha resucitado uno de mis iconos: la mesa camilla. Ignoro quién ha sido el que ha dispuesto el ambiente para la fotografía, pero es un genio. Con ese objeto ha reavivado el calor de la infancia de mi generación- que es la del príncipe- y nos ha pellizcado la nostalgia a más de uno.El príncipe torea al natural en el centro de ese ruedo fresa y se mete de golpe con sus pases en un rincón de lo más escondido, de lo más olvidado de nuestro corazón.
Porque ahora que todos redecoramos nuestra casa de Ikea; ahora que vestimos como en una película polaca (aquellas que ponían antes de de existiera la Bola de Cristal los sábados por la mañana) si vamos de festival ; ahora que pasamos las tardes en el Fnac y damos vueltas a la rueda del Ipod en lugar de darlas por las de escaleras mecánicas del Corte Inglés; ahora que en nuestras neveras no faltan la salsa de soja y las algas para improvisar unos makis o cualquier tapa japonesa; aún ahora,y tal vez más que nunca, en el fondo de todos nosotros se esconde un niño criado en un brasero.
Un monstruo que el príncipe ha despertado(o Letizia, quién sabe, que ella es muy lista y tal vez tenga alma de coolhunter) y que daba sus primeros pasos en diseño gráfico rayando con carioca en el hule. Un sofisiticado agitador cultural que todas las tardes miraba a María Luisa Seco desde el borde de la alfombra esperando que colgara su dibujo en la pared y que leyera en voz alta su carta. Un ambicioso empresario que viajaba a Madrid por Navidades en el ciento treinta y uno de su padre escuchando a Bambino. Uno de nosotros.
A veces llamo a mi amiga Carmela - poeta arrojada cuyo link está el primero de mi callejón- y la sorprendo sentada al borde del brasero mientras cocina sus cuentos o algún poema. Me dá envidia, una envidia grandísima( de setecientos kilómetros lo menos) y la muy pelirroja lo sabe, por eso se solaza describiéndome su hule, que tiene impreso un mapa de España con Guadalajara, Portugal y todo. Con su voz de melindre y salpicón de gambas se regocija: "Te mando un beso desde Soria, que se ha vuelto roja después de que el Pepe haya guisado macarrones" o " Hay que ver lo fría que está Murcia que ya casi no me siento a su vera". A mí, la casa de Carmen en Triana me da mucha envidia- y eso que no he estado- por lo bien que me la cuenta, pero sobretodo me parece un poco mía, por todo lo que guarda la muy ladinadivina de mi pasado, aunque entonces no nos conociéramos.
Desde ese brasero, con sus cortes de luz y sus sombras de Giralda le salen unos libros, delicados y sutiles como un haiku , revueltos y vitales como las aceras en la Transición.
Por eso...casi la voy a llamar para que se apunte a lo de felicitar al príncipe. Si los versos los pone ella, seguro que nos manda dos fotos dedicadas con la BH y el Meiba.

martes, 22 de enero de 2008

Roe contra Wade

Se acercan las elecciones y algunos partidos políticos, a la vista de lo sucedido en las últimas semanas, incluyen en sus programas cambios en la legislación actual sobre el aborto. A fecha de hoy solo son promesas de cambios, cuya importancia radica en que no obligarán a las mujeres a justificar su decisión dentro de unos plazos. La polémica está servida: hipocresía, moral, ética y el silencio de muchos hombres que descargan su responsabilidad en la mujer.En Estados Unidos desde 1973- sentencia Roe contra Wade-el aborto es legal siempre que el feto aún no sea capaz de sobrevivir fuera de la matriz de la madre, sin embargo en la práctica y según los Estados son los jueces más conservadores quienes restringen el marco legal. En Holanda la interrupción del embarazo está permitida en clínicas oficiales y muy controladas en cualquier momento hasta la semana veintidós.Su población, pese a eso, era hasta hace unos años la menos propensa a abortar de Europa.Sin embargo, coincidiendo con la inmigración de la última década y sobretodo con la de orígen árabe, las cifras de abortos se han multiplicado por diez.
El problema está ahí y nos atañe a todos, pero cuesta pronunciarse con sinceridad y sin egoismo. No dramaticemos, no crucifiquemos a nadie pero ojo con banalizar algo que puede marcar de por vida a las mujeres que lo escogen como salida.
No es fácil. Hablar es mucho más sencillo.

lunes, 21 de enero de 2008

Toledo en mitad de la bruma.

"It is impossible, love, our love,
However much you want
But was so beautiful, love, our love,
Though it was a minute long
I saw you walk to me, love, for me
And felt your skin on me
There were no courtesies, love, my love,
And no formalities
And I am standing proud of doing Nothing
And I am standing eager to do something"
Love, our love
Cuando tú querías ser trapecista, médico, arquitecta, bombero, o tal vez presentador yo nunca dije que sería astronauta.Y sin embargo, ahora que la edad ya no me permite fantasear siquiera con un viaje a Saturno o saludarte desde una cápsula que se pierde al otro lado de Plutón, me sorprendo con la vista puesta en el cielo e imagino que estoy suspendida en la órbita terrestre. Todo lo que me rodea está en silencio y yo bailo las canciones que me unen a los mapas, sin ritmo. Me protege la microgravedad.
He huído de la tierra para olvidarme de lo que pesa vivir sin amor. Y sin embargo los millones de microbios que dejaban tus abrazos se han quedado escondidos entre mis huesos.Trato de desentumecerlos en la calidez de mi cosmonáutica soledad.
Suenan Sunday Drivers en mitad del domingo y sus canciones me transportan a Liverpool. Hoy Toledo se ha perdido en la bruma.
La realidad y la ficción son primas lisérgicas.