viernes, 27 de febrero de 2009

Latitud 9, meridiano 0




Avanza la semana y cada día amanezco de un humor diferente. La crisis se va asentando en nuesra rutina, como si fuera lo más normal del mundo encontrarte con la mayoría de tus amigos tomando algo- pandillas de los lunes al sol, que los llaman con lo trágica que es la película y la cola del inem- a las once de la mañana o como si la palabra ERE fuera lo primero que balbucearan los bebés en las guarderias. La crisis nos pone a todo el mundo a trabajar de funambulista pero somos como los elefantes de la canción: cada día se sube uno más a la tela de araña y así nos balanceamos, sin querer mirar al suelo.

Yo no sé si mi inestabilidad habitual se está complicando por la crisis, que también me afecta y mucho, o si son la suma de cosas que me rodean y que ultimamente se me han descolocado. El caso es que la imagen que ofrezco a los demás varía en función del momento, del lugar, del canal por el que nos relacionamos....Habrá una evadecrisis, contracturada y con telarañas en el monedero, una evaposttransplante- con los ojos abiertos como un recién nacido; Jaime lo descubre todo como si fuera la primera vez y yo le aplaudo como las japonesas oh-oh-oh, fieduá-oh-oh-ho- una eva sinproyecto, que no quiere de política...en fín. Y una evablog, con su ombligo como parabólica de la RKO. Un amigo me acaba de comentar que no quiere tener una visión unidireccional mía, limitada a lo que lee aquí , porque se confunde más de lo que quisiera. Yo le ha dado la razón y le he aplaudido: el blog solo es un lado más del poliedro (bueno no llego a poliérdica, pero metaforeemos así) no sirve para reflejar lo que soy (uauaaauuu...cómo tengo la autoestima en la cóctelera). Así que como no pienso ir muy allá con reflexiones sobre el "quiénes somos de dónde venimos, adónde vaaaamos, estamos solos en la galaxia ....", he decidido colgar el test que siempre nos hacemos Rosa y yo en ratos de EA- Extremo Aburrimiento- para simplificar un poco y fijar mis coordenadas:

- Entre el colacao y el nesquick, elijo el colacao, aunque toda mi vida por prescripción médica he tenido q desayunar con nescafé.Y en el ámbito del nescafé, lo siento, no hay rival.

- Entre Tintín y Ásterix, soy de asterix. Me sé de memoria tomos enteros. Ahora que si hay que elegir una tira cómica yo soy de Mafalda. Muy de Mafalda.

- Entre los Rolling y los Beatles, me quedo con los Beatles aunque esta decisión para mí no es excluyente. "Angie" es una de las canciones de mi banda sonora y no aguanto a Paul Mc Cartney ahora, por histriónico.

- Entre el fútbol o los toros - y sin que mi madre me oiga- elijo el fútbol. Yo antes era más taurina que la duquesita de Alba, me arreglaba, me ponía de tiros largos y me iba a la plaza convertida en una figurante de "Bienvenido Mr.Marshall" esperando ver unos pases al natutal. Con mi madre- ella era la folclórica auténtica, la de la copla- me recorría las plazas de España y escuchaba los términos taurinos como quien se inicia en un rito litúrgico. Después mi interés se apagó, llegaron las gatas a mi vida y no puedo soportar la idea de ver a un toro encerrado en un redondel. Con la tauromaquia a mí me ha pasado lo que a Malcom McDowell en "La naranja mecánica", es oir un pasodoble, un toque de clarín y me pongo a vomitar.

- Entre los vaqueros y los indios prefiero los indios, pero eso ya es deformación profesional. No se corta una cabellera porque sí, normalmente hay una reserva federal antes.

- Si los hombres se dividen en los que llevan eslip, boxer, calzoncillos de tela o nada, y las mujeres en bargas, tangas, culotte o las medias directamente likesharonstone, yo soy mutante y variable, paso de una prenda a otra con más ilusión que buenas condiciones, así que aún estoy por definir. En cuanto a los hombres que lleven lo que quieran mientras se lo compren ellos y elijan, no pido más.

- Entre la montaña y la playa, indudablemente prefiero la playa. Como en la canción de la Costa Brava. Si es posible la de Formentera, Illetes antes de desayunar.

- Puestos con los desayunos, entre las personas que empiezan el día derrochando energía, gel y actividad o las que se desperezan lentamente, se mantienen suspendidas hasta que se reinician y tardan en contestar (como Pé en " Todo es mentira", peliculón donde los haya) me encuentro entre las segundas y es que amo mucho mi cama rica, sobretodo con la edad y los estreses. Me gusta dormir. Adoro dormir.

- ¿Vespas o Harleys? Hace unos cuantos años hubiera dicho sin dudar Harleys, pero debo reconocer que siempre he tenido debilidad por las vespas, blancas, azules, naranjas...como sea pero tan equilibradas y elegantes...ohohoh...las vespas. Y Jude Law recorriendo .

- Una íntima: ¿dejo espuma- babeo- al lavarme los dientes o no, y soy impoluta cual barbie? Máquina de la verdad: babeo, babeo...a algunos les parecerá mal pero yo necesito cepillarme como en los cómics.
- Vaso medio lleno o medio vacio. Medio vacio por desgracia y pidiendo que me pongan más.
- Madrid o Barcelona: Lo siento, pero Madrid forever, por las ganas, lo vivido y la gente fuera y dentro de los bares.
Y ahora si me excusan me marcho que amanece y salgo corriendo para allá. Un beso fuerte y que paséis un buen fin de semana.

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miércoles, 25 de febrero de 2009

Días Comelade

Me lo ha recordado Nínive, pero hay días que son un escenario de Pascal Comelade. Solo hay que seguir su música para llegar al camino de baldosas amarillas.

martes, 24 de febrero de 2009

Zíngaros bailan en la habitación

Estos días he llevado esa frase en la cabeza, dando vueltas, arriba y abajo. La he leído en todos los carteles (dona córneas, zíngaros bailan por la habitación) la he encontrado en todas las máquinas de café, en las botellas de agua, pintada en los pijamas de color malva del personal de la sala de reanimación.
Y ahora que ya podemos empezar a bailar- todo va, va...- yo quiero que suenen los músicos de mi equipo. Que también están y siguen sonando incluso en los momentos más difíciles.
Por cierto, preparad la zapatilla y escuchad la versión q Fran ha colgado de "Erasmus borrachas" en su myspace...es imposible no acabar tarareándola. Chulísima!!!

lunes, 23 de febrero de 2009

I grew up in a place called Alcobendas

Lo siento, pero estoy floja. Me despierto y entre el Nescafé y las prisas se me cuela Penélope encerrada en su vintage maravilloso de Dior- I think- y se me saltan las lágrimas, me lleno de hipos y me abrazo a Justine con el rostro inundado de tensiones cuando la miro y escucho ese verso casi lorquiano de "I grew up in a place called Alcobendas"...Pé es muy pesada, se ha hecho con los años tan pesada como su descubridor Nacho Cano, pero tiene su aquel ( Nacho Cano lo único que sigue teniendo es un grado de pesadez inconmensurable y una melena más rala que la de Llongueras) sigue despertándonos a golpe de churros (o de porras madrileñas) el buen humor. Por estas cosas tan suyas.Por este inglés de curso de Ceacé. Por ese sacrificio sin límites que fue ser la novia de Tom Cruise (a veces, si ceno mucho sueño que soy la novia de Tom Cruise y que me persigue la Cienciología) . Por ese buen gusto- también sin fronteras, amor de onegé- que supuso enrollarse con Mathew Mc Conagheuy (o como se escriba ese cuerpo de varón). Porque Pe ha demostrado ser tan madrileña y universal como el cocido, ha sabido esperar el tiempo necesario, ha dejado que subiera la grasa (está más jamona que nunca y también más guapa) y después, con el brilli-brilli que da la haute couture ha ido subiendo uno a uno los escalones de ese escenario de actores para rematar su faena- thanks woody- con un serventesio.
Yo estoy blanda, más blanda que el agua blanda- como en el tango- pero esta Pe nuestra que está en los cielos hoy se ha marcado un chotis de vértigo en un solo azulejo.
Snif.

domingo, 22 de febrero de 2009

El país de los niños probeta

"¿Dónde estabas entonces, cuando tanto te necesité?"

"Insurrección", El último de la fila, 1986



"Yo estaba en Alcoy y vi atravesar la ciudad por los tanques que venian de Valencia desde mi casa"
Inés, 1971.

"...pues yo estaba en el colegio...y no me acojoné ni nada. Lo que hacian y como se comportaban los adultos a mi alrededor me hacia sentir que algo andaba mal pero yo ni idea..."
Belén, 1971.


"Creo que esta es una de las pocas cosas para las que somos demasiado jóvenes...pero se dónde estaba... en la farmacia que hay (o había) en la calle Colón, cerca de las Cuatro Esquinas... (aquel era el centro de mi mundo...) con mi madre, que me arrastró hasta casa casi sin que mis pies tocaran el suelo. Sí recuerdo que mi padre estaba en una reunión del partido socialista (gluuuuuuuups) lo cual hizo que mi madre pasara una muy mala tarde-noche...También que le pregunté si habría guerra y no me dijo un no muy contundente... Y que me tocó sacar a pasear deprisa y corriendo a nuestra perrita Nuca quien, ajena a tanto alboroto, no entendía porqué tenía que cambiar su mullido aseo del Paseo Ribalta por otro improvisado en la calle Trullols, esquina con Echegaray...No recuerdo si fui a clase al día siguiente, sospecho que sí, lo cual quitó el último atisbo de interés que yo podía encontrar a una horas tan extrañas..."

Antonio, 1971.

"Yo recuerdo que llegué del cole y vi a mi madre sentada delante de la tele y llorando. Es lógico, mi padre estaba dentro. Es lo que más recuerdo: a mi madre llorando delante de la tele"

Luís, 1969.

"Pues en el 23 f yo no me enteré de nada. Según parece, mi hermana se puso agritar que había marchas militares en la radio, y mi padre no supo qué responder y yo seguí haciendo deberes en mi casa de Llodio. Era pequeñuja.¿Y tú?"
Laura, 1973.



"Yo estaba con mi esquijamita de ositos ,totalmente despierto y enganchado a la tele, fue maravilloso ver a mis padres con tanta tensión y yo, en cambio, viendo dibujos animados hasta bien entrada la madrugada- "y no era fiesta ni navidad"-, recuerdo bien una pelicula de un lechero que se hacia de la noche a la mañana boxeador,era muy cani para entender todo lo que estaba sucediendo en aquellos momentos."

Jose, 1975.


"Pues a ver, recordar resulta un ejercicio que, cuando te pilla fuera de forma, es un poco desconcertante, pero precisamente el 23F son de esas fechas en las que difícil se hace realmente olvidar, por lo que no requiere mucho esfuerzo.
Vivíamos en lo que ahora es la casa de mi hermano, en una habitación que ya no existe o por lo menos no como era antes. Evidentemente han cambiado los muebles, los colores de las paredes y por supuesto hemos cambiado nosotros. Curiosamente estábamos sentados en una mesa que tampoco ya existte y que era uno de los pequeños vestigios de la que fue el primer piso de casados de mis padres, televisor TELEFUNKEN...(¿o era GRUNDIG?). Vimos el momento en el que entró Tejero, o por lo menos eso recuerdo. Me veo sentado en la mesa al lado de mi madre pegado a ella y sentir que se ponía nerviosa. A aprtir de ese mismo momento mis recuerdos se diluyen, y es que con cinco años es fácil conceguir que un niño deje de prestar atención a la tele y se centre en cualquier otro juego.
Que hizo luego mi madre con sus temores lo desconozco, supongo que desear que llegara pronto mi padre."


José, 1973.



"Para serte sincero, fue la primera vez en mi vida en la que tuve conciencia de que algo grave estaba pasando. Algo grave fuera de nuestro reducido mundo de entonces (mis padres, mis primos, mi casa....y mis libros y dibujos). Lo peor era que, al ser ajeno a mi vida no podía controlarlo pero presentía que podía afectar a todo lo que me importaba.Era el cumpleaños de mi madre y recuerdo la preocupación familiar porque esa noche mi padre tenía turno. Llamaron de BP (entonces PETROMED) para indicarnos que había ejército custodiando la refinería y que mi padre para acceder a ella debía tener un salvoconducto del Gobierno Civil . Y allí que nos fuimos con el Citröen GSA de mi padre, blanco y recogimos el documento. Recuerdo la noche tensa, y las llamadas a mi familia de Bilbao, que nos hablaba de los colapsos en las salidas de la ciudad con destino a Francia.....ya sabes por qué.El día siguiente la profesora (Mari Carmen Fabregat ) propinó una colleja al que bromeó con la consabida frase de "Que se sienten coño"...."
Óscar, 1970.



"Pues yo creo que estaba en mi casa, supongo que merendando y viendo "Barrio sesamo". Lo que si me acuerdo es que llamó mi madre a mi casa para avisar a mi abuela que se fuera a su casa antes del "toque de queda". Y mi abuela se fue muy asustada. Después, a pocos minutos de ese "toque de queda" mi padre fue al kioso 1X2 a por pilas paa la radio, vamos un drama: mi madre, que no fuera, que haber que iba a pasar; mi padre que no exagerar, que estaba ahí al lado. Ya ves, que riesgo!!!!Y al dia siguiente, me acuerdo del colegio, y tu? que faltó mucha gente y no hicimos nada en todo el dia. Ah y también de las pelis que ponian por la tele."

Ana, 1971.
"...el término "Grupo Nocilla" nadie lo había oído antes; cada cual ha propuesto su propia alternativa, y en general el vocabulario con que se ha hecho es el de la afinidad electiva, y no el del grupo cerrado. Así pienso yo. En mi opinión el fenómeno que se intenta describir aquí es un cambio cultural, y no estrictamente literario, que se puede formular en términos históricos, pero no propiamente generacionales. No veo una distinción tajante entre "autores nacidos en los setenta" y "autores nacidos en los sesenta". Algunos de los que figuran en el artículo en calidad de "hermanos mayores", como Juan Francisco Ferré o Germán Sierra, han jugado, desde hace años, un papel clave en el intento de definir y elaborar la escena literaria independiente en España. Este es el terreno en el que yo quiero jugar: un espacio abierto, inclusivo y transversal, en que se manejen ideas y discursos que la mayor parte de las grandes editoriales no conciben. Un espacio en que coinciden los que piden notas para una ficción suprema y los que piden anarquía y cerveza fría. Llamadlo idealismo o sociopatía: yo soy hijo único, y los hijos únicos cuando salimos al mundo exterior no nos contentamos con un segmento de la vida social, no la organizamos en forma de grupo; intentamos pasar por alto las diferencias -y nos equivocamos en ello- buscamos afinidades a toda costa -y aún nos equivocamos más. Ojalá alguna vez me haya equivocado para bien. "
Comentario de Eloy Fernández-Porta en el blog de Vicente Luís Mora al post "¿Generación?¿Nocilla?" colgado el 19 de julio de 2007.
"En 1977 el ginecólogo Patrick Steltoe y el investigador Robert Edwards hicieron posible el milagro de la concepción de un bebé en una probeta: extrajeron el óvulo de Lesley, una mujer de la ciudad británica de Bristol con una lesión en las trompas de Falopio que le impedía ser mamá, y lo fecundaron en un tubo de ensayo con un espermatozoide de su esposo John Brown. Unos días después el embrión resultante fue transferido al útero de Lesley. Tras nueve meses de embarazo sin complicaciones, nació en Londres el 25 de julio de 1978 la pequeña Louise, que se convertía así en la primera bebé probeta de la historia."
"Treinta años de historia" El País, 28-11-2008.
Hace un par de años una amiga preparaba un ensayo sobre nuestra generación y envíaba a sus amigos y conocidos un correo circular en el que nos preguntaba si nos sentíamos parte de una "generación", en caso de ser así qué rasgos compartidos nos distinguían de los otros, cuáles eran nuestras inquietudes o preocupaciones y en qué término nos sentíamos mejor descritos: generación X, JASP (yo ni me acordaba de aquel anuncio) o mileuristas.
Yo, que para la amistad soy muy sentida, me tomé la consulta en serio y durante un par de días el cortado del desayuno lo destiné a divagar sobre dónde me encontraba en la historia. Perdón, en la Historia con mayúsculas, no en la trama del ensayo de mi amiga. Analicé con trascendencia mi lugar en el mundo, traté de viajar astralmente hasta la perpendicular con el techo de mi coronilla y tras observarme sola o en compañía de mis amigos le envié, con una semana de retraso, un mail inacabado y absurdo en el que solo acercaba a definirme como "niña probeta" sin serlo en el sentido literal del término.Sobre el resto de la consulta le respondí que de las inquietudes, proyectos e ilusiones comunes no sabía nada de nada, es más, me sentía expulsada del universo de Eulerr-Venn: ni era mileurista- por fortuna, he tenido que pasar otras pruebas, mis chinas en el zapato son distintas- ni mi autoestima me había dejado considerarme nunca "joven aunque suficientemente prepararada", así que a la pregunta B y a la C, pasaba. Pero ahondaba - y ahí sí que mi amiga debió notar que realicé un concienzudo trabajo de introspección- en lo del nombre y concluía mi investigación personal, basada en fuentes y recuerdos de lo más freudiano, que yo era de la generación de los niños probeta.
¿Por qué? El término me sonaba a titular del telediario, a sobremesa en el brasero y a merienda con phoskitos (en mi caso, ya he dicho que era atípica- no podía tomar chocolate; hasta los catorce años estuve marginada y condenada a la parte blanca del bote de nocilla en el 99% de los cumpleaños - una "pantera rosa") y a uno de mis entretenimientos infantiles: : distinguir qué niños eran probeta y quienes no. Averiguar si yo misma lo era. Resolver el enigmático caso de "¿seré yo adoptada?" al que le seguía una parte dos, "y si lo soy- que veo que mi madre de vez en cuando me lanza la zapatilla por el pasillo- ¿me habrán traído de un laboratorio e incubado dentro de uan probeta?". Una de las obsesiones a la que más tiempo de aburrimiento dedicaba, seguida por un experimento parecido al féisbuc actual, que consistía en contar a mis conocidos (y por conocidos entendía yo al señor que detenía el renault cinco en el paso de cebra cuando yo levantaba la manita, porque me fijaba en su cara y le conocía, hasta a mi abuela, que debía ser la culpable de mis dos tesis doctorales pre-comunión por ponerme vino con gaseosa en las comidas).
La culpa fue de la ciencia y del espíritu de la transición que respiraban mis padres. Porque la reproducción era un tema que yo tenía regular de claro, ya que como mis padres no querían que yo creciera a oscuras ni con taras del franquismo me explicaron muy pronto - y muchas veces, porque eran muy pesados- que cuando una mujer y un hombre se acostaban tenían un hijo. Así me aclararon muchas cosas (el porqué de la puerta cerrada de su cuarto a partir de las once) y me asustaron cuando hacía otras como jugar a las "tinieblas de la noche", porque meterse debajo de la colcha con alguno de tus primos era ya ponerte en puertas del paritorio, y yo, a madre soltera aún aún, pero a madre sin vestido de comunión y fiesta con paella, me negaba. Pero bueno desde pequeña crecí en un ambiente de cierta transparencia en las cuestiones fundamentales de la educación y sospecho que de los "niños probeta" me hablarían, lo que pasa es que entre los rombos del lado izquierdo de la tele, el hulallop en el cuello que me mareaba y lo aburrido de las comidas a mi se me debió escapar algo y lo confundí todo. Pero saqué en claro que entre esos dos temas- acostarse y la probeta- subyacía una cuestión importante. Misteriosa. A mí, si cerraba los ojos, los "niños probeta" me sonaban a una película de miedo- "La invasión de los ultracuerpos", 1956- en la que los marcianos llegaban a la tierra y se convertían en personas normales para confundirse con nosotros y después invadir la tierra. No era fácil distinguirlos pero debía de ser vital, porque a mí me preocupaba bastante.
Después crecí, me olvidé de mi misión, comencé a leer libros de los cinco y deduje que la cerveza de genjibre debía de ser mejor que el vino de mi abuela. Me aburrí de contar a "conocidos" cuando llegué a los 870- me inventeé algunos sí, pero tampoco pasaba nada- comencé a pensar en los chicos que se parecían a uno de los de "Con ocho basta" y aclaré mis dudas sexuales preguntando directamente a mis padres.
De los "niños probeta" no me acordé hasta hace dos años, a raiz del libro de mi amiga. El tener que pensar en mí misma como parte de una generación, me hizo sentirme más extraña aún frente al resto, aunque recuperé la visión de los niños del setenta, tamizada por un filtro diferente, especial que nos distinguía frente al resto. De repente pensé que todos éramos niños probeta porque parecíamos habre crecido entre experimentos de un laboratorio: estrenábamos democracia y constitución, pasábamos de ver Heidi en blanco y negro a tener una televisión en color y vídeo VHS, flipábamos con nuestros coches de la SEAT, íbamos a clases de inglés (lo del francés estaba anticuado) y éramos los primeros niños españoles con vaqueros. Éramos unos críos relucientes y felices-leche, cacao, avellanas y azúcar-que no tenían recuerdos de una guerra, incluso por esa razón conseguimos vivir un golpe de Estado como un episodio más de nuestra serie favorita.
Mañana se cumplen veintiocho años del golpe de Estado y a mí estas fechas me ponen blandita. Antes de que mi amiga enviara el mail circular a fin de recoger información y opiniones de primera mano para su libro yo había mandado a mis amigos otro con una única pregunta: "¿Dónde estabas el 23 efe?". Mi objetivo era más sencillo: curiosidad. Pura y dura curiosidad.
El veintitrés eFe fue otro de los hitos de mi infancia y es, ahora ya más crecida, una de mis conversaciones favoritas. De hecho uno de mis momentos de mitomanía favoritos se lo debo a Suárez, porque estuve hablando un rato con David Trueba hace un par de años y cuando me contó que el proyecto en el que estaba trabajando (y que yo espero mientras me muerdo los nudillos, porque ya no me quedan ni uñas en las manos) era sobre el veintitrés de febrero y sobre el papel de Suárez en esa tarde, casi me desmayo. No pude resistirlo y le hice mi pregunta preferida: "Y tú, ¿dónde estabas el 23 de febrero?". Lo que me contestó creo recordarlo porque a esas alturas de la conversación y en pleno síndrome de stendhal, David Trueba ya era- más allá de cualquier otro- el conversador perfecto.
Correos circulares, niños probeta, militares en el congreso y tanques que se detenían en los semáforos...todos o casi todos mis amigos- incluso los que no habían nacido aún, que los hay- saben y recuerdan perfectamente dónde estaban y qué hacían ese día. Normalmente sus respuestas tienen el tono infantil de los niños que éramos. Las hay más detalladas y más inverosímiles- mi propio recuerdo es una película de ciencia ficción que he ido reescribiendo con el paso de los años- más dulces y más duras (la de Luis Berenguer, por ejemplo, que tenía a su padre en uno de los escaños del Congreso a mí me impresionó) pero lejos de la serie de estos días o del retintín de "Cuéntame" suenan frescas, como si no hubiera pasado la veintena de años que nos separan de aquel momento y nosotros, los de entonces, sí que fueramos los mismos.
Por eso vuelvo a darle la vuelta - me siento un ratón dentro de un cilindro- y os pregunto a vosotros dónde estábais esa tarde, qué recordáis.¿Alguno merendó nocilla?¿Estabáis en la universidad de Valencia?¿Os pillaron los disparos cruzando la Gran Vía?¿Llegasteis a la frontera?
Por favor...contestadme, o me quedaré sin generación y perdida en el pais de los niños probeta.

viernes, 20 de febrero de 2009

Retratos de Justine y Frida




"Gato saliendo de una bolsa y otras observaciones: un libro de gatos" de Jeffrey Brown
Ayer me dormí sonriendo gracias a este libro.Muuuuuuy chulo.


Vuelco


Llego ahora del hospital, no había tráfico en la autopista. El móvil mudo, sin batería, el brazo izquierdo para pespunteármelo otra vez, como Sally en "Pesadilla antes de Navidad", de tantos nervios anda suelto por los pasillos del hospital y saca botellas de agua sin pedírselo.

Hemos vuelto a tener que pasar por quirófano. Digo "hemos" porque cada vez q ponen un gotero a Jaime es como si nos lo pusieran a los que estamos detrás. Nos hemos convertido en una familia heterocigótica: sentimos al mismo tiempo. Hemos vivido demasiados años en el mismo embrión.

Ha sido un día muy difícil. Pero el corazón de Jaime sigue latiendo, aunque hoy al del resto nos ha dado un vuelco.

Muchísimas gracias por los mensajes de apoyo y por el cariño. No sabéis cuánto reconfortan.

Y ahora si me disculpáis me voy a la cama, por si me viene a buscar Jack Skeleton que no me encuentre manca. Buenas noches y un abrazo.

jueves, 19 de febrero de 2009

Hospital rock




Seguimos a la espera de noticias, Jaime evoluciona favorablemente pero con lentitud. Sigue en la unidad de cuidados intensivos peleando. Nosotros podemos verle a través del cristal. Yo espero turno en la fila, quizás mañana me toque pasar la tarde allí. Tengo muchas ganas de acercarme, pero no podemos ser los Vargas y los Heredia y acampar en la salita de espera de intensivos durante este tiempo, aunque estamos a punto de hacerlo.
Una vez allí te das cuenta de cuánta gente vive en un hospital. Ayer lo comentaba con mi amiga Carmen, que por desgracia de esto sabe mucho y las dos coincidíamos en que entre esa población hay gente muy muy buena.
El día del transplante hubo un gesto que me impresionó. Antes de entrar en quirófano pasó por la habitación de Jaime un chico, de unos cincuenta años, rebosante de sonrisas y de salud. Iba con el pijama azul de los enfermos y tenía la voz afónica- "es de una gripe", nos explicó- se llamaba también Jaime y venía a animar a mi primo, bueno a mi sobrino. A él le habían hecho el transplante en agosto y estaba feliz, contento; decía que su vida había cambiado y que esto era muy fácil que no se preocupara. El chico era tan alegre, tan dulce que daban ganas de llevárselo a casa. Jaime- el nuestro- se estuvo riendo con él un rato. Quedaron en verse después de la operación, porque Jaime 2 pensaba estar unos días por la Fé con pruebas y controles rutinarios.
A las diez, cuando llevábamos más de seis horas de espera, Jaime 2 volvió a aparecer por la sala de espera con su mujer. Los dos sonreían: "Tranquilos.... si yo estuve ahí dentro siete horas..." Y la mujer añadía: "después nos pasamos las vacaciones de verano aquí, los dos solitos en el Balneario la Fé..." y le restaban importancia a todo. Estuvieron mucho rato con nosotros y coincidió su visita con el momento más temido, el de la salida del quirófano de los médicos.
En cuanto nos llamaron un silencio pétreo cayó sobre la sala. Uno a uno se fueron aproximando al cirujano los familiares más directos. Yo me aparté un poco, me escondí cerca de la pared, por miedo a no saber cómo reaccionar ante lo que nos iban a decir. El médico parecía muy preocupado, todo estaba más oscuro. Comenzó diciendo que había sido una operación difícil pero que había salido bien. Bajé la mirada y busqué la de mi hermano que estaba un poco más allá y entonces descubrí a Jaime 2 muy cerca de mí, con los ojos turbios, empañados por las lágrimas, suspirando y dándose palmaditas sobre el lado izquierdo del pecho, como si aplaudiera con su nuevo corazón. No podía sonreir porque los labios le temblaban.
Nos miramos un segundo y no puede aguantar la intensidad de aquel gesto así que me aparté un poco y me escondí aún más. Quería ser solo ojos y oídos. Quería borrar el resto de mi cuerpo, ser invisible allí.
Un hospital es un mundo paralelo, subterráneo en el que no solemos pensar hasta que no nos vemos obligados a acudir. Pero hay muchísima gente que ha trasladado su rutina a esos pasillos donde los segundos pesan el doble, a esas habitaciones que tienen las goteras y los cables como único paisaje. Los pijamas malvas de las señoras de la limpieza son sus margaritas, el trapicheo de comidas de los acompañantes ("te he traído a escondidas, pero que no se enteren...") su mercadillo de delikatessen. Los días transcurren sin brújula que indique por dónde sopla el viento, los rostros adquieren la tonalidad amarilla del bronceado de los fluorescentes y pese a ese extraño complejo de túneles, bandejas de plástico y bolsas con suero la gente desarrolla una capacidad extraordinaria para regalar todo un muestrario de sonrisas. A mí los habitantes del hospital me recuerdan a los Fraguel,por la alegría que son capaces de sacar de lo más hondo del subsuelo.
Así que con la mano en el pecho, me declaro habitante de Fraguel Rock.

miércoles, 18 de febrero de 2009

Código cero



Nos llamaron a las diez. Había un corazón para Jaime.
Salimos corriendo todos hacia cualquier parte, sin saber muy bien qué debíamos hacer. En casa de mis padres todos los muebles estaban patas arriba: mi hermano y yo subíamos y bajábamos por las escaleras. Nos vamos."¿Y Jaime? Jaime se está duchando." Como si no existiera teléfono Luis y yo convertidos en Miguel Strogoff con los mensajes. En situaciones límite te olvidas de la mitad de cosas que son útiles.
Jaime es mi sobrino- bueno, el hijo de mi prima, pero casi mi primo por los parentescos raros que te inventas con la gente que tienes muy cerca- tiene veintidós años y padece una enfermedad grave del corazón desde hace cinco.Una enfermedad que hace q te resulten familiares términos como el sintrón y síntomas como la fatiga, retención de líquidos etc... La misma patología que tuvo su padre y que hizo que falleciera a los treinta y dos años en una mesa de transplantes. De ahí que el de ayer fuera un día de esperanza y fantasmas: confiábamos en que la operación saldría bien (es tan joven) pero temíamos que, como ha sucedido hasta hoy, la historia se repitiera y no aguantara el implante. Pero él estaba tranquilo. Nos pedía para la próxima comida jamón de cinco jotas, viajes de familia telerín este verano y sobretodo calma. Quería que todos nos contagiáramos de su serenidad. Lo consiguió.
A las cuatro entró en quirófano.A las seis llegó el helicóptero con su corazón. En ese momento era inevitable pensar en el cuerpo del joven que se lo había dejado a Jaime para continuar.En la valentía de una familia anónima que, en el epicentro del dolor, sabe que aún puede ser útil. Se nos doblaban las rodillas del respeto. Después fueron seis horas, casi siete de paseos a ninguna parte por el hospital, apretando los labios, secando las lágrimas, para que Asun- su madre, mi prima- no desfalleciera. Y al final, cuando todos se habían ido, las palabras más esperadas: "Familiares de Jaime...." Ha ido bien. La operación ha ido bien. Ya está.
Ese fue el momento del bloqueo. De repente tuve la sensación de que estaba sentada en la cima de un pico altísimo del que no sabía cómo bajar. Calma. Autopista. Peajes. Orfidal. La casa que no se ha movido. El teléfono en la mesilla.
Hace un rato Jaime se ha despertado en intensivos con un nuevo corazón.Ha salvado su noche más difícil. Y sigue luchando.
Vivir, aunque a veces se nos olvida, es un reto.

martes, 17 de febrero de 2009

Los días más tontos



"Hoy no quiero hablar,
prefiero bailar sin que me moleste nadie.
Va a salir el sol,
será mejor que vaya pensando un plan B.
No sé parar,
vivimos de verdad."

"Natalia Verbeke" , de "Los días más largos", La Costa Brava.

Los días más tontos comienzan con una pesadilla y la desazón de algo que falla mientras te lavas los dientes. De camino al despacho imagino que sigo andando y que dejo atrás mi calle, mi oficina enmoquetada, los expedientes penales en rosa, los azules de civil y que pierdo el reloj al llegar a las afueras de la ciudad. Me esperan otras vidas que no viviré y otras ciudades que no se me acabarán nunca. En los días más tontos pesa hasta el aire y cada vez que respiro me trago el nombre de una mujer que viaja en un tren, o de una chica que se marchó a vivir a Oxford hace ya diez años. Ninguna de ellas soy yo, pero imagino haberlo sido en los días más tontos.
Llueve.Cojo un autobús y me detengo en Marble Arch, he quedado con un amigo en Londres para hacer una entrevista de trabajo. Paso el día en unas oficinas junto al río y después cogemos una sopa en un take away, para comer en las escaleras de la antigua Tate Modern. Llevo unas botas de agua viejas y el pelo recogido. Mi piel está más blanca que nunca y he perdido la cartera hace un mes, así que no puedo enseñarle a Mike- así se llama mi amigo- una fotografía de cuando era pequeña, en España, en la que estoy tan morena que no parezco la misma. A las cuatro Mike me vuelve a acompañar a Marble Arch, los árboles de Hyde Park han perdido las hojas.Me acurruco contra la ventana y saco el libro que guardo en la mochila, es de Julio Llamazares, "La lluvia amarilla". Me duermo pensando que tengo el cuerpo cubierto de líquen.
Mientras, en otro tren también viajo yo, pero estoy de vacaciones y sonrío. Tengo el pelo muy cortito, negro y estoy delgadísima, tanto que mi mandíbula parece convertirse en el ángulo recto de una escuadra cuando sonrío. Cierro la puerta del aseo- que está sucio como en todos los trenes del mundo- y abro la de mi compartimento, donde duerme Raúl, encogido en el sillón. Le caen sobre la frente algunos mechones de pelo castaño . Me acerco, le acaricio y le peino. Rául sin abrir los ojos me intuye y me abraza. Me hago un nudo con él y los dos cabemos - de aquella manera- en el pequeño sofá de eskai que viaja desde Milán a Venecia. Es nuestro primer viaje juntos y yo quiero recordarlo todo, por eso me fijo en la respiración de Raúl, pausada, rítmica o en su olor, a tierra y colonia mezclados, y poco a poco, mientras compruebo que el paisaje de Italia se va volviendo dorado me duermo.
En los días más tontos cierro la puerta de mi cuarto y se me meten los sueños en el bolso. Las vidas no vividas se convierten en sombras, la nostalgia de lo que nunca sucede se vuelve rugosa y a veces áspera,la realidad está llena de esquinas. Me doy con sus picos en las rodillas y me cuesta seguir con el martes de siempre. En los días más tontos llego tarde a todas partes y pienso que nunca estoy en el sitio correcto. Soy una ficha de parchís a la que no le ha servido meterse en una barrera. Me acaba de alcanzar el enemigo y regreso al final del día más tonto, con la sensación de que se cierran por un lustro los barrotes de esta jaula.
Después me duermo y tal vez, con un poco de música, cualquiera de estos días más tontos decidan abandonarme las pesadillas.

domingo, 15 de febrero de 2009

but... who are you to tell who to love?

No he encontrado la original (?) de los Rolling Stones, o al menos la original en mi memoria. Me recuerda a las carreteras de Inglaterra. La lluvia por los cristales.

Domingo de saldo






La foto es del año pasado.Me equivoqué con el precio, yo creía que el día quince de febrero los corazones estaban más baratos. Pero ya no lo sé. Hoy seguiré con mis estudios sobre el tema y pasaré por delante de Champion a ver cómo andan de existencias. Pero hoy es un domingo de restos, de final de temporada, aunque pille a mitad de mes. Me he despertado y en honor a Nínive he desayunado con Paul Weller: al principio de escribir este blog era ella quien me daba la receta de los desyunos dominicales y siempre me prescribía a Paul Weller. Su tratamiento funcionaba bastante bien. Hoy he vuelto a tomar una dosis. Después he buscado en el blog del Guaje: "Un hombre que duerme" y "B/N" ya no se puede entrar en ninguno de esos sitios. Guaje estaba saturado del blog y bajó la persiana. Al y yo le echamos de menos. Lo comentamos en nuestras esperas del juzgado."Qué putada lo del Guaje""Pero si estaba escribiendo mejor que nunca!!!""Yaaa..." Y nos ponemos la toga como si nos persignaramos ante lo irremediable. Yo le echo también de menos por aquí, en los comentarios. El Guaje es una de esas personas que me hacían la vida feliz.Ya no me acuerdo del último comment. De repente desapareció como hacen los maridos que están hartos: "Bajo a comprar tabaco" Y ya no vuelven. A los diez años pides que se le declare ausente, por favor.

El otro día en el facebook Inés- la mujer del Corto Maltés- comentó que quería una peluquería con final feliz. Yo creí que era algo que se había inventado y me encantó la idea. Ciertamente, como dijo Fran, era un gran título para una canción."Peluquerías con final feliz" Me pareció precioso, ni mi gran negocio imaginario, "Zapaterías para impares" le rozaba la suela. Después descubrí por el blog de Fran que era un reportaje de investigación de Ana Rosa Quintana y me sentí aislada de la realidad. Con diez años de retraso, que es lo que les saco a las dos niñas que adoro, Belu y Paula. A Aída también creo q estamos en los diez años. Yo de joven quiero ser como ellas, pero no sé hacia dónde voy.

Los domingos extraños como este valoro y me pregunto si debo cerrar el blog. No quiero escribir por inercia y hay veces que me siento así, subida en una rueda que va más lenta que la del resto del mundo. La fiebre bloguera pasará- ya está en descenso- y yo no quiero quedarme encerrada en esta jaula, como Norma Desmond en "El Crepúsculo de los dioses".

Movimiento.

viernes, 13 de febrero de 2009

Injustamente feliz



No podía acabar la semana de otro modo: ayer, cuando ya estaba en el sobre, en mi séptimo cuento y a punto de caer en coma sonó el teléfono un par de veces. A la tercera reaccioné, maldije- a esas horas siempre jode, aunque se tenga razón- y lo cogí. Habían detenido a un cliente mío por una estupidez, pero el caso es que debe haber pasado la noche en calabozos. Golosinas de la justicia que hacen que mi amor por los tribunales crezca cada día un poquito más. Ahora mismo me voy a la ducha, después me zurzo la toga y convertida en una heroína de teatrillo chino, a currar. Era inevitable que cerrara la semana así. No podía haber sucedido de otra manera.
Tras haberme pasado una temporada pensando que hay vida más allá de los juzgados (en la gestión cultural, creía yo, qué infeliz...) el lunes regresé a mi despachó de Cuéntame y la realidad no es que me diera bocados, sino dentelladas desgarradoras que han hecho que regresara a casa todas las noches tarde, descompuesta y con el estómago lleno de lágrimas o de impotencia. De bilis al fin y al cabo.
A veces pienso que abogados, médicos, psicólogos y psiquiatras somos como los antiguos chamanes: sacamos el mal espíritu del cuerpo de los otros para engullirlo y exorcizarlo nosotros. Según del mal espíritu que se trate las digestiones son malas, peores o ulcerosas. Ya no me acordaba de estas últimas, desde el juicio del asesinato había levantado una valla de cristal que me distanciaba mucho de estos dramas. Pero el lunes ocurrió de nuevo, se sentó frente a mí una mujer deshecha como un puzzle dentro de su caja y me relató una historia de malos tratos y crueldad que me hizo cenar ortigas. Al día siguiente otra mujer, esta vez, desencajada porque la vida- después de tantos años y de un matrimonio de contigo pan y cebolla- le había hecho trampa y la dejaba sola, hueca y desbordante de palabras en mitad de un cruce sin semáforos. Cómo le explico a una señora que podría tener el álbum de fotos de mi madre que estas cosas pasan y q se sobrevive, cómo le quito la angustia que le lleva a aferrarse a mi brazo cada dos minutos para que yo no la huya y salga corriendo de su charla solitaria como debe hacerle el resto. Invoco a los fantasmas de los jefes sioux y p'adentro. El miércoles mi cliente el que detuvieron ayer, que está por fin en un centro de desintoxicación y al que los años- es joven- le han dado una media de tres desgracias por cada nueve meses vividos, otra vez tiene problemas. ¡¡¡Cómo no va a buscar el pasadizo para escaparse de la realidad si lo que le ha rodeado hasta ahora han sido manglares y manglares de penas!! Me paso por casa de mi madre antes de retirarme en mi jaula y le cuento de quién he sabido en el despacho. Hasta ella se entristece: "¡otra vez? pobrecillo..." y trata de levantar mi ánimo ofreciéndome una tortillita de calabacín. "No mamí, hoy no, hoy si no me la haces cargadita de diozepán va a ser que no puedo tragar nada".
Baqueteada, como puta por rastrojo que se dice, llego al jueves temblando de pánico y otra de mis clientas clásicas aparece por la agenda. Repito mis mantras antes de reunirme con ella. La quieren echar del piso donde vive y esta vez el tema está difícil, le cuento, está complicada la defensa. Ella tiene los ojos de miel líquida- ojos de lluvia amarilla, llenos de soledad y de miedo- y una pensión de trescientos euros. Un marido ausente.Un hijo bajo tierra. ¿Dónde va ahora después de veinte años? Asume cada una de mis palabras en silencio. Ni me paga ni yo se lo he pedido nunca, ¿de dónde lo iba a sacar? Imagino lo que debe ser para ella esta mudanza forzada. La asistenta social dice que están desbordados que no pueden conceder más ayudas. Entonces...¿qué hacemos? ¿Rezamos para que vuelva el diluvio y se lleve a los débiles? Esto solo acaba de comenzar, hay que mantener las fuerzas.
Para olvidarme de todo llego a casa, me enredo con mis gatas frente al sofá y me meto en vena una peli, "Margot y la boda" de Nicole Kidman. A la hora de proyección la Carrie- Carrie, la de stephen king- que llevo dentro quiere apalear a morritos Kidman con un bate de béisbol, por joder con saña la vida de los demás. Pero Nicole, mona, ¿no has visto cómo está el patio? Déja ya de vengarte por tu matrimonio con Tom Cruise, que el resto de la humanidad no tenemos la culpa...
Hoy amanece viernes trece - si fuera supersticiosa fingiría un tifus galopante-y para colmo, mañana sanvalentín. El féisbuc, descontrolado, ofrece la posibilidad de enviar a "unos cuantos elegidos" regalos sopresa a medianoche. Sé de uno que va a encontrarse la página llena. El año pasado en el Champion vendían corazones a un euro. Yo si mañana repiten la oferta me voy a pillar doce, uno para cada mes, que el dos mil nueve se ha llenado de viento y no sé cómo acabaré. Supongo que en una reserva apache, con el pelo teñido de rubio, descontrolada e imitando a Rod Stewart cuando cantaba en 1979 aquello de "Da ya think I'm sexy?".
Mucho ánimo.

jueves, 12 de febrero de 2009

No habrá croquetas suficientes

"Pero no puede ser: no se puede cambiar de vida, la sesión no se puede levantar; no hay solución, ni siquiera es solución que nos encierren: era broma, ja,ja, era solo otro sueño mentecato.El espectáculo, señoras y señores, debe continuar:Hay que seguir cuidando de los padres.Hay que seguir cuidando de los niños (sobre todo no se olviden de cuidar de los niños).Hay que seguir apartando la muerte a manotazos. Hay que alimentarse bien.Hay que ser valiente y reirse a carcajadas por lo menos dos veces al día-reirse es de valientes: los cobardes no se ríen nunca-.No hay que llorar, y si se llorar, hay que llegar llorado a casa.Hay que seguir como sea, aunque sea vestido de hombre rana: basta hacer el rdículo lo menos posible y conservar un mínimo de dignidad no sonriendo a los imbéciles, siendo bueno con los buenos y evitando a cualquier precio a los malos, y sobre todo a los malos disfrazados de buenos.No es tan difícil, amigos. Esto pasará. parece mentira, pero pasará.De esta plaza nadie sale a hombros, pero cuando por fin salgamos no habrá en el mundo croquetas ni ventiladores suficientes para resarcirnos. Ese día se van a enterar."
Javier Cercas, "El bache", publicada en su sección "Palos de ciego" en el suplemento del País Semanal el pasado 08.02.09.

miércoles, 11 de febrero de 2009

Desde cero hasta el Libertad 8

"En un pueblo de allá por la costa suiza,
-ohé, ohé-,
un viejo pescador,
borrachín, tranquilo, sin dar la paliza
a nadie de su alrededor,
pretendía vivir a su manera,
que era:

salir a pescar
y pescar
boquerón, calamar,
o alguna ballenita
-que también las da el mar-
y después regresar
con la frente marchita,
como dice el cantar
que se suele volver.
Y vender el pescado en la lonja,
boquerón, calamar,
una esponja
-que también las da el mar-,
y cobrar
lo que hubiera ganado
al vender el pescado.
Y marcharse a gastar
lo que hubiera cobrado,
en comer
y en comprar
cuanto es menester
poseer.

E invitar a beber
y beber hasta el anochecer.
Y arrojar lo que hubiera sobrado
del dinero cobrado,
arrojárselo al mar,
devolver.
Devolverle el dinero.
Y cada amanecer
empezar desde cero.

Pero muchos vecinos denunciáronle al pobre
-ohé, ohé-
por contaminar.
Que sus pocas monedas, sus "vertidos de
cobre",
ponían perdidito el mar.
Y no pudo vivir a su manera,
que era:

salir a pescar
y pescar
boquerón, calamar,
o alguna ballenita
-que también las da el mar-.
Y después regresar
con la frente marchita,
como dice el cantar
que se debe volver.
Y vender el pescado en la lonja,
boquerón, calamar,
una esponja
-que también las da el mar-.
Y cobrar
lo que hubiera ganado
al vender el pescado.
Y marcharse a gastar
lo que hubiera cobrado,
en comer
y en comprar
cuanto es menester
poseer.

E invitar a beber
y beber hasta el anochecer.
Y arrojar lo que hubiera sobrado
del dinero cobrado,
arrojárselo al mar,
devolver.
Devolverle el dinero.
Y cada amanecer
empezar desde cero"


"En la costa suiza" Javier Krahe

martes, 10 de febrero de 2009

Sopa de miso



Las sopas, así en general, al contrario de lo que le sucedía a mi admirada Mafalda a mí me reconcilian con el mundo. Arranca Febrero y termina por falta de (?) acuerdo con la administración local un proyecto (Eloy, Carmen, Ricardo, José Mª y las otras palabras itinerantes, Agustín,Fran). Hay que cerrar bien esa iniciativa, agradecer el cariño con el que la gente se había prestado a colaborar en él y revisar lo hecho para detectar dónde está el fallo. No se puede ir echándole la culpa de nuestros fracasos a los demás, aunque me tiente mucho quejarme de lo políticos que somos todos, o casi todos. Me quedo con el trabajo, las horas maquetando mis apuntes con Toni- silla flamenca, nostalgia de una nespresso- el apoyo incondicional de muchos, las dudas, las llamadas, los correos y la idea, que ha ilusionado a muchos. Ahora toca seguir el consejo de Garci y volver a empezar.
Pensaba en todo lo q nos queda por delante al borde de una sopa de miso, el sábado en Valencia, en el Sushi Crú. En esa misma esquina del bar de tapas japonesas más ricas del mundo- Pintor Zariñena, 3- Belu y yo hemos planeado mil fugas con rumbo a la cultural. "Somos poco prácticas ", nos repetíamos la otra noche para consolar nuestros respectivos desencantos. Poco prácticas, de acuerdo, pero si es cierto que hay una mitad buena y otra mala en todo esto, nosotras y nuestro equipo estamos en el bando de los buenos.
Mil gracias a los que están y lo saben.

viernes, 6 de febrero de 2009

El Nesquick y la leche siempre arriba del todo

Llevo toda la semana escuchando estas palabras del Langui. "Me habéis hecho fuerte". Cuánto cuesta decir eso, reconocer eso, llegar a eso. Seguro que más escalones que los que tuvo que subir el Langui plateado el domingo por la noche. Pero menudo éxito.
Cada vez que descubro a una persona así, llena de fortaleza, que se sobrepone a las dificultades y que persiste para llevar la vida que él o ella quieren tiendo a examinarme a mí misma. ¿Dónde está mi bote de nesquick? ¿Quién me ha quitado la escalera? Me sorprende ver en muchas familias que pasan por el despacho la distinción entre sus hijos: "p es fuerte, j. es débil" Al débil le mueven el colacao con la cuchara y se lo recalientan las veces que haga falta y del fuerte en la mayoría de ocasiones no saben si ha desayunado o no, ni quieren saberlo. De ahí salto a una de las parábolas q más injusta me parece de la Biblia, "El hijo pródigo". Si yo hubiera sido el hijo q se queda en casa currando y veo lo q le sucede a mi hermano que se ha pulido todo lo q a mí me está costando tanto esfuerzo probablemente me marcho a Cafarnaún al día siguiente y a vivir q son dos días.
Qué difícil lo del Nesquick. Qué alegría saber q en el caso del Langui tiene un happy end.
bufff...menuda semana.

jueves, 5 de febrero de 2009

El grupo y otras terapias

Yo no soy de grupos. Los estudios más recientes de mi propia universidad lo avalan: de más de mil experiencias que he tenido con los grupos al final siempre he concluido que en la vida una está sola. Una está sola y tiene amigos, claro. Amigos para siempre, como Monserrat Caballé y Freddy Mercury. Pero aún así, creo que no se vive como si esto fuera una excursión del Inserso: "Ahora llegamos a Benidorm, donde vamos a vivir una segunda adolescencia...vengaaaa, bajen todos del autobús que disponen de dos años para salir los sábados, vengaaaaaaaaaaaa...". Si tener una pareja ya es complicado por los momentos de cada uno y los desajustes temporales- entre otras razones- los grupos para mí son muchísimo más difíciles. Pero esta reflexión es solo un prólogo- también desconfío de los prólogos, desde que leí, gracias a un amigo, a Umberto Eco; me estoy volviendo una descreída con los años, ya no me fío ni del diablo- para abordar el tercer misterio de Fátima, el asunto que me lleva de cabeza desde hace seis meses, el facebook project.
Llegué al universo flisssbuk- así lo conocemos entre mis amigas- por culpa de Belu, quien, recién aterrizada de la universidad de Virginia, se relacionaba con sus compañeros a través de esta página. El fin de semana que me lo descubrió- noviembre 2007, creo- nos pasamos las horas buscando a mis ex entre las fichas de clase que aparecen allí. No encontramos a ninguno.

- Eran unos petardos...- sentencié yo, sintiéndome supercool y megamoderna.

- Pues sí, chica- dijo Belu, tan resolutiva como siempre. Y cerró su ordenador.

Después, y antes de darme de alta, les vendí el invento a mis amigas del colegio, madres algunas, con reticencias a las nuevas tecnologias otras, amantes de las oenegés y aventureras las menos, en fin un poco de todo, pero encantadas de habernos reencontrado. Como les chifló eso de tener nuestro huequecillo en la red, asumí el compromiso de abrir un grupo en el facebook y dí el salto. Me hice una foto a contraluz- me muero de la vergüenza al verme en cualquier parte- con la mirada puesta en el infinito y el pelo cortado a lo Daryl Hannah en Bladerunner, por castigo de dios, y en seguida tuve diez amigos. Los mismos que mantuve durante meses: Antonio- cómo no- Belu, su hermano y su novio- ellos no me podían fallar- cuatro de mis amigas del cole- avispadas que son ellas- y dos a las que les creé yo su propia página en esta rederedes. Así nos pasamos los primeros meses, creando álbumes de fotos, deshaciéndolos, comentando las peripecias de unos, saludando a otros...la vida en el facebook en aquella era como el día a día en una ciudad de provincias: el ritmo era lento, sosegado.Como el de Nueva York en "La edad de la inocencia".
Y entonces, como en otras ocasiones en los últimos años, llegó el huracán Nínive Drake.

Hasta las minúsculas blancas sobre el azul mediterráneo temblaron.Nuestras páginas se pusieron del revés. De repente la sección "Inicio" en la que nunca, nunca, nunca- y lo que digo tres veces es verdad- habíamos reparado se llenó de causas y cartelitos. "Nínive Drake se ha hecho amiga de Jesús Ordovás" "Nínive Drake pone a Bush contra las cuerdas al recetarle aceite de Guantánamo""Nínive drake paraliza la A3 en su lucha por "no dejes a tu mascota tirada en mitad de la mediana"", " Nínive Drake reivindica la belleza del Peñón de Ifach"... y todos con los párpados pegados con pritt ante la pantalla del ordenador. Tras ella, o por delante, que eso es una cuestión a debatir, Nachocardona, alias teclitas, rápido, versátil, tímido, sutil, subiendo vídeos y canciones del goear. Diamantes para anillos de nibelungos, pasajes para islas cuasidesiertas. Nuestro pequeño mundo facebookero se tambaleaba.
Al mismo tiempo el club de fans de Antonio C.-hasta aquí puedo leer- se multiplicaba,como si las chicas fueran gremlins y las hubieran mojado con agua. Rubias, morenas, argentinas, italianas...ohohoh: si esto parece una torre de babel llenitita de sirenas. "Antonio, por favor, no te resistas como Ulises... "cantaban. Yo me sentía la mayor de las súpertacañonas entre tantas damiselas.

Pero no todo en el mundo caralibro- ninive said- era una tómbola, tóm-tom-tómbola de luz y de colooor, orrr- marisol sang-habíamos entrado en ese juego para buscar amistad y la amistad cuesta. Allí era donde íbamos a empezar a pagarlo: con dolor.

El facebook también tenía- tiene- su lado oscuro de la fuerza, al fin y al cabo es un espejo retrovisor que se proyecta sobre la realidad. Un día amanecías con un comentario malintencionado en una foto- al facebook se entraba por cotillear, no nos engañemos- de alguien que sabes que te mira, pero no eres consciente de cómo lo hace hasta que le sorprendes en un renuncio.En esos momentos te da un bajón facebookero: "eva, ya no cuelgues más fotos mías en facebook, que luego entra gente que no quiero que me juzgue, las miro y yo paso". Toda la razón. Las imágenes pasarán de ahora en adelante por un filtro tres veces más seguro de protección, solo se subirán aquellas que nos importe una berenjena que se difundan. Aprobado por unanimidad. No queremos ser participantes de por vida en un Gran Hermano que no sabemos qué Milá lo presenta. En eso hay un acuerdo total. Lo peor es que la mayor parte del tiempo nos observan, nos jzgan y nos absuelven o condenan sin que nos pite el aviso del lado izquierdo de la página.
Aún así comenzaron otra tipo de inconvenientes, como el que yo llamo el desencanto número dos: cuando tu novio te deja y te enteras de lo bien que se ha recuperado por los comentarios de todos vuestros amigos comunes en el facebook. En esos momentos una no debe acercarse al lugar donde poder relacionarse con amigos, etc... porque entonces sucede lo que sucede, que suele ser lo peor y es que hecha un mar de lágrimas introduzcas tu contraseña, aguardes un segundo, suspires, y tras contestar al señor que amablemente te pregunta un millón de veces al día "Qué estás haciendo"- fiscalizador de mierda- con un sincerísimo "Cortándome las venas con el cutter"este te espete (como si tuviera un alma maligna, peor y ,más sincera que la del espejo de blancanieves): "pues menuda chunga estás hecha, tu ex se lo está montando que ni sabes bien cómo: saliendo todas las noches y disfrutando de la dolce vita..." Ante semejante navajazo lo más fácil es que te hagas el harakiri a lo Mishima y te des de baja en todos tus entretenimientos de la red.Después mirarás a tu portátil con pánico y en tus momentos de soledad más íntima, te abrazaráss a él sollozando: "porquéeeee, pooooorquéeee"...No sufras, somos muchas las que pasamos por ahí.
Queda tambén la decepción número tres: algunos de tus amigos te borran o peor aún, te ignoran.
Eso también pasa, hay q saberlo. Corren malos tiempos para las relaciones sociales. La crisis, el cambio de década, el bluff de tanto talante, yo qué sé... han hecho que todos nos volvamos un poco gatos (en el único sentido malo del término) o perros pulgosos y a veces queriendo o sin darnos cuenta rompemos lazos que antes nos parecían inquebrantables. Lo hacemos a la vista de todos, incluso en el facebook.Te enredas en una conversación junto a la tapia de alguien y aparece el amigo que esta temporada hace que se te arrugue la nariz, la mofetilla que es nongrata y zas!!...hace una pintada en tu muro. Como si te hubieras encontrado a la vecina del cuarto en el ascensor- esa que siempre saca la bolsa de basura al descansillo a horas intempestivas y a la que toda la comunidad le ha declarado la guerra- le ignoras y sin preguntarle a qué piso va, ni dirigirle la palabra le das al botón. O lo que es lo mismo trasladado al facebook, obvias su comentario y pasas palabra. La vida es comunicación y en la páginita yanqui eso es aún más evidente: un comentario no contestado, un borrón que se te escapa de las manos, un mirar hacia otras fotos, etc es una señal evidente de que algo huele mal en tu relación con esa persona. Si alguna vez os ha pasado creo que coincideréis conmigo en señalar que recuerda a cuando éramos pequeños y en el patio te acercabas al grupo de tus amigos y estos, de golpe, se callaban. ¿No os pasó nunca? Bueno, entonces soy yo, que desde pequeña tengo una dificultad social, pero que cuando me sucedía eso y no "me ajuntaban" llegaba a casa con la cartera llena de lágrimas. Ahora trato de tomármelo con más humor y visualizo estos momentos, cuando me ocurren, si me ocurren, como un sketch de muchachada nuí. El marginado no es otro que Joaquín Reyes. Por ser de Albacete, se siente.

(***Advertencia: Me acaba de enviar Isaac el artículo de " el jueves" sobre el féisbuc. Es genial. Se debe interrumpir la lectura de este post para estar documentado sobre lo q es la realidad, q es lo q muestran los señores de "el jueves". ( Admiro la postura de Isaac en el féisbuc: se comporta como un auténtico lord británico!!! No renuncia a sus principios, es educado, se rie con simpatía pero sin perder la compostura...¡todo un gentleman!!!) Nuevo acierto para los de la revista que sale los miércoles de toda la vida.Mercí, Isaac. Corro al quiosco para buscar el último ejemplar.)
Sigo.No todo es malo en el tiempo libro- las variantes dialectales del término facebook me apasionan- de hecho, se respira entre sus páginas un aroma de perfumería del Corte Inglés que te contagia del espíritu "Qué bello es vivir". Un ambiente de perpetua navidad. Por ejemplo, confesaba antes que la primera vez q entré hice q mi amiga Belu buscara entre los miles de adeptos a mis ex, por puro chumeteo. Es decir, para saber qué fue de sus vidas y no verme dentro de diez años cantando como Serrat en "paraules d'amor"- ella, qui sap on es; ella qui sap on para...la vaig perdre i mai més he tornat a trobarla...- pues no, querido Joan Manuel, gracias a este diabólico invento no habríamos tenido ese hit de las baladas románticas q es "Paraules d'amor2 (uno de los temazos de mi vida) porque con solo llamar a la puerta de Marck Zuckerberg hubieras descubierto a tu chica de quince años convertida en una mamá de gemelos- por ejemplo- trabajadora, pizpireta y con un puntito de nostalgia. Como yo no tengo talento para ser songwriter y me veo más con la silla en el quicio de la puerta- me avergúenza mi lado cotilla, pero esta ahí- quería además resarcirme frente a la fotografía de aquel tipejo q me dejó como si fuera Clarck Gable en "Gone with the wind" y que por justicia poética ahora estuviera calvo como Pepe Viyuela, aburrido como una sepia o convertido en un padre de familia de lo más gris. Y los milagros casi existen, casi. Porque un día, como si tal cosa, el Clark Gable de Badajoz (no conozco a nadie en Badajoz, aclaro) te escribe una solicitud de amistad y adjunta una foto borrosa tomada desde muy lejos. Te relames. Sacas los mil aforismos que guardabas para este momento del bolsillo del delantal: "El tiempo pone a cada uno en su sitio", "A cada cerdo le llega su sanmartín" y de peores. Le saludas metiendo tripa, frunciendo la boquita y con expesiones súperinteresantes que le hagan saber que tu vida es divina y que le recuerdas por casualidad, la misma casualidad que le ha librado a él de que tú le guardes algún rencor (aunque se comportara como un cabrón y mal rayo le hubiera caído encima en ese mismo momento de dejarte). Os hacéis amigos. Rapidamente accedes a su página, álbumes de fotos, personales, amigos, su mujer, su novia, su chica, su churrri, suloquesea....agagagagggggagggggggg!!!!¡¡¡Maldición!!! Es una chica fantástica. Aggggggggggggg!!!! Satanás!!!! Se dedica a la fotografía y está delgada. Aggggggggggggg!!!! Se van a Japón el viernes para celebrar su aniversario. ¿Y tú? Tú mientras tanto acabas de hacer jirones con la mismísma cortina con la que Scarlett o'Hara se hacía un pedazo de vestido en los tiempos más difíciles. Justicia y poesia no deben mezclarse: son compartimentos estancos.

El aroma navideño sigue colándose por las miles de ventanas del flinsbuck, que ha dejado atrás a Manhattan.Te piden tu amistad desconocidos: "Cochimito aucejo, Puerto Rico, de veintitrés años te ha mandado una solicitud de amistad" y tú pensando en qué congreso, taller o reunión de alcohólicos anónimos has conocido a Cochimito, que aparece en la foto con una cadena dorada que te ha obligado a leer su mensaje con Ray-Ban. Peor aún: tu vecina la del cuarto, esa que saca la basura a horas intempestivas y a la que tú- apoyado por el resto de la comunidad- hacéis boicot, quiere ser tu amiga en el facebook y te sonríe tumbada desde una chaize longue rosa de ikea.¿Qué haces? ¿Le dices que no? Pero si después de todo no parece tan borde, pero si además también acude a la macrosuperficie del mueble como todo hijo de vecino para redecorar su casa, si no ha sido tan estirada cuando tú la has ignorado en el ascensor...Le das al botón y acabas desayunando con Águeda, tu vecina del cuarto a la que le encantan los vídeos de Sr. Chinarro, como a tí, y además te pasa el contacto de Antonio Luque. Hay que convocar una Junta Extraordinaria pero ya.

En mi documentos tebe particular hay un último fenómeno que quiero compartir con vosotros en este post que creo q se está convirtiendo en el más largo y ladrillo de la historia de este blog (será porque es la entrada 300, o porque hay más de 300 anécdotas que reflejar en el fabuloso mundo submarino del freakbook) y es algo q me ha sucedido estos días y que me tiene desconcertada. En realidad es la razón por la que he escrito este post.

El grupo y otras terapias.

Hace cosa de diez días mi pirata informática favorita tuvo una noche de desvelo o una guardia en la farmacia, no lo sé. En lugar de darse al consumo de la Fox o de subir la música de Jeanette a goear decidió- miren lo mal que andaba ese día su cabecita- hacer algo distinto, nuevo y creó un grupo. Recortó un dibujo, le puso nombre y lo lanzó como el sputnik al espacio exterior. El grupo se llama "La jaula de Dú" y su información básica dice así:

La Jaula de Dú.

Información básica
Tipo:
Arte y entretenimiento - General
Descripción:
"Mi padre me traía folios y lápices bicolores del despacho.Yo aún no sabía escribir pero pintaba filas de hormigas y las salpicaba de puntos. Así empezó todo. Desde entonces no he dejado de rayar cualquier cosa: desde los folios del juzgado hasta el cartón de las medias. Esto no se cura, así que lo mejor es vivir rodeada de letras..."
Así comienza la historia de If, la amiga de los niños, de los músicos tímidos y de los bomberos, además posee plantas gigantes en su salón, le hace la competencia al cuentacuentos, invita a tapas y unos poemas al mismo tiempo que disfruta de resquicios de mar en las esquinas que el día a día le permite..."

Cuando lo ví me duché con café con leche. Literal. Estaba inmovilizada.Me encantaba la idea de Nínive- Miss Salander-porque me halagaba muchísimo y yo soy muy vanidosa, para qué mentir, pero me daba pánico.Nini me había pedido permiso para mantener su invento y a aquellas horas de la mañana el grupo tenía- si no recuerdo yo mal- cinco miembros.Y subían, como decía la srta.Drake, subían. Hace diez minutos estábamos en ciento veinticinco. ¿ Qué hice? Pues nada, solo me reí y me puse a enviar invitaciones a mis amigos como si fuera mi cumpleaños. ¿Para qué ? Pues no sé, para no quedarme con un equipo de futbito en la Jaula ( q hay q decir q serían el mejor equipo d futbito de la galaxia) y q se apuntara alguien más y nos hicéramos compañía. Pero el poder mediático de Nínive no tiene límites y el grupo sigue subiendo a medida que pasan los días. Yo no sé qué decir: lo observo y me quedo muda. A veces miro las caras sonrientes de esos desconocidos que deben imaginarme como Leticia Sabater- la amiga de los niños- pero en moreno y me entran ganas de decirles lo del "a mediodía, alegríaaaaaaaa". En ocasiones me sorprendo imaginando sus vidas: la de Silvia GF, la de Francisco Ortega, la de Raquel Pena...creo que me he aprendido todos sus nombres. Nini me pincha. "tendrás que decir unas palabras ¿no?" Y yo, como si fuera una ellenjamesiana de "El Mundo según Garp" solo puedo decir algo por escrito. Ni eso. Pero lo que más me preocupa es que les estoy cogiendo cariño.

-¿Cariño?¿A unos desconocidos?¿Del facebook ? Vamos anda....

Como se lo cuente a mi amigo miguel se rie de mí hasta el verano y me ingresa en junio en un psiquiátrico

- . Es que son muy majos, míralos: a Fulanita de tal le gustan los boquerones en vinagre, ¡como a mí! Y a zutanito de cual también le interesa si en groenlandia los actores de teatro inuit hacen monólogos, qué puntazo...

Menos mal que Nínive me ha puesto a un equipo de colaboradores más potente que la selección española en la eurocopa y que yo confío en que sigan ahí cuando terminen de leer este post: Ricardo, Antonio y ella misma. Son títulos honoríficos, porque no les voy a pedir que hagan nada, que bastante tienen con figurar ahí pobrecillos. Pero pasan las horas y yo sigo sin entender nada. Agujericos negros del mundo del féisbuc.Misterios sin resolver para apagar el brushing de Iker Jiménez. Trucos del diablo para hacerse con mi alma.

Toda suya, del grupo. Envuelta en un lazo y como las cajas rusas y las muñecas chinas, escapándose de esta jaula.








Algo que celebrar



"Nocilla experience" mejor novela del año según los espectadores de la dos. Como escribía ayer Agustín FM en su blog (a la izquierda, el primero de los callejones en los que perderse) interrumpimos nuestra emisión para informarles de esta noticia.Pues claro que sí, lo interrumpimos todo porque la noticia y el autor de la novela lo merecen. Agustín Fernández Mallo ha conseguido en tres años lo que llevábamos esperando treinta y es desdoblar las posibilidades de la literatura en mil dimensiones caleidoscópicas. Lo que tiene mucho, mucho mérito. Pero lo más loable y lo que más admiración y respeto me provoca a mí de todo este fenómeno nocilla- del que soy absolutamente fan - es que Agustín es un escritor en des-uso, es decir, que no va de escritor, sino que escribe, escribe mucho (en uno de los comentarios a su blog alguien le decía que no podía seguir su ritmo de publicaciones, que no tenía tiempo para estar al tanto de lo que colgaba en su blog y el pobre aún se disculpaba...increíble) y ya está. Físico, chinarrista, costabravista, extremadamente amable, educado, inteligente, mallorquín y normal. Un tipo de los que no quedan.
Haber descubierto a Agustín Fernández Mallo y su universo es algo que siempre hay que celebrar. ¡¡¡Champán para Agustín !!! Enhorabuena, maestro.

domingo, 1 de febrero de 2009

Un archipiélago en el sofá





Acabo de regresar de Estocolmo. He pasado el fin de semana allí y el frío ha terminado por detener mis pensamientos.Durante dos días las decisiones que debía tomar sobre mi vida han quedado relegadas a un segundo plano. Primero estaba el archipiélago, después Hedeby, por último el recuerdo de una fotografía antigua en la que una mujer se asoma a una ventana. El resto, me he dicho durante cuarenta y ocho horas, va a tener que esperar.


Durante meses me había resistido a hacerlo, pero bastó una pequeña conversación con mi mejor amiga sobre la maldita trilogía para que mordiera el anzuelo.


-No me puedo creer que no hayas leído nada de Millenium...


- No sé de qué me hablas.


- Del libro del sueco que murió antes de que se publicara su primera novela.


- ¿Sueco?¿Qué sueco?


- ¡Coño Eva! ¿En qué mundo vives? ¿No me estarás tomando el pelo, verdad? Stieg Larsson, ¿te suena?


- No, de nada. Bueno sí, de Ikea, pero eso es porque...


- Qué Ikea y qué niño muerto...Stieg Larsson es el autor de "Los hombres que no amaban a las mujeres"


- ¡¡¡Ah sí!!!- llevo medio año huyendo de ese libro: el título me secuestró, pero mis prejuicios ante los bestsellers han hecho que no me atreviera a unirlo a mi compra en casi todo este tiempo; soy así de gilipollas- La novela esa... (intento quitarle importancia) Sé de qué me hablas (mentira) pero no, no la he leído.


- Claro q no la has leído, si no estarías como yo: a punto de rematar al cabrón del sueco porque su editorial aún no ha vendido a la española la tercera parte de Millenium . ¡Si yo estoy atacada!


- ¿Pero es una trilogía?


- Sí, reina, y con problemas de herencia...


Desde ese momento, era la víspera de Reyes, tener el libro en casa se convirtió en una necesidad. Como sigo siendo medio tonta le pedí a mi padre que me lo regalara: no me veía yo haciéndome la cultureta en una libreria de Castellón con una novela que ha batido los records de ventas en el Opencor. Es para darme cien mil collejas, pero soy así de imbécil. Los Reyes admitieron el pedido de última hora y el día seis me esperaban las seiscientas sesenta y tantas páginas sobre la alfombra de la casa de mis padres. Y yo fingiendo que fingía emoción.


Por unas cosas y por otras- como se suele decir- no había encontrado el momento de empezar la novela, que descansaba plácidamente sobre mi mesilla de noche. El viernes vino la veterinaria a casa a vacunar a las gatas (no es que yo sea pija, es que mis dos compañeras de piso en cuanto ven un transportín cerca se convierten en gremlins asesinos y no hay forma de engañarlas, tanto es así que cuando nos mudamos a este piso Antonio casi tuvo que vestirse de geo para que se trasladaran. Y pese a las precauciones Justine le rompió el pantalón vaquero de un zarpazo) y como Frida se había amotinado debajo de mi cama subimos a la habitación para poner en marcha la operación trivalente- tachán-ella desde el lado derecho del colchón y yo desde el izquierdo. Fue entonces, cuando la silueta que me daba órdenes desde el otro extremo del somier me preguntó:


-¿Ya te la has leído?


- ¿Qué?- dije yo sin entender nada


- Que si ya te has leído la novela- con su bata verde y la inyección en la mano la sombra seguía interrogándome.


- ¿La novela?- salí del agujero y tomé aire; acababa de conocer a la veterinaria (no hay muchos veterinarios que hagan visitas a domicilio, así q me ha costado un poco encontrarla), estábamos luchando por inmovilizar a una gata de cinco kilos, blanca, bragada de inconmensurable mirada azul y me preguntaba por una novela...Alcé la vista y encontré el tocho negro sobre su lado del operativo- ah si...


- La que tienes sobre la mesilla- agarró a Frida por una pierna y mi adoptada se revolvió- trae algo largo, un palo y cierra todas las salidas.


- Pensaba empezarla hoy...- contesté mientras obedecía.


- Tienes suerte: te queda el fin de semana.-Se incorporó y añadió sonriendo- Yo me pasé dos noches en vela.


Cuando Frida y Justine estuvieron desparasitadas, vacunadas y con todo el hocico metido en una lata gigaaante de salmón y otras delicias marinas (un mousse que me resultaba tentador hasta a mí) me quedé sola en casa y comprobé que frente a mí se abrían cuarenta y ocho horas, grisáceas y desabridas: bálticas.


Stieg Larsson me aguardaba en el piso superior, sin decir nada. Así que cogí lo imprescindible: una manta, un par de cojines; arrastré el flexo hasta el sofá; comprobé si tenía queso suficiente en la nevera (de vez en cuando, siempre que estoy sumergida en algo, picoteo un trozo, soy medio fantasma, medio ratón) y me dispuse a seguir sus pasos. Abrí la primera página, no había dedicatoria. Qué rabia, con lo q a mí me gustan (cuentan tantos secretos del escritor). El prólogo me cogió por el cuello. Ya no había retorno. Me dejé llevar.


Próximo destino: Stockholm.


En mi memoria se abrió la carpeta de nuestra primera mañana de crucero por el Báltico. Recordé el frío de un amanecer en agosto y las islas con las que nos tropezábamos mientras nos acercábamos a la ciudad. De todas las imágenes de aquel viaje la que más me gusta es la de la fotografía que acompaña este post: un caserón en mitad del mar. Durante estos dos días he imaginado que allí transcurría la vida de la familia Vanger.


He retrasado tanto como he podido el regreso. No por culpa de Mikael Blomkvist, el héroe, el amante perfecto, el periodista más ético, el amigo más fiel, el sueco más rubio, el inventor de los desayunos más suculentos del mundo (bagel vegetal, bagel de roastbeef o bagel de pavo con mostaza de Dijon, slurp...) el Cid de las batallas después de la muerte...no, a él me lo imaginaba un poco como Robert Redford, y sí, a nadie - o a casi nadie- le disgusta Robert Redford, pero no es de esos hombres que atrapan. Le falta un punto, un pequeño punto de imperfección. La culpa de mi retraso ha sido de la heredera de Pippi Lamstrumg. Durante dos días no he podido salir de la piel de Lisbeth Salander, la protagonista femenina. Qué crack de mujer: dice y hace exactamente lo que piensa.Y piensa exactamente lo que a mí me gustaría hacer o decir.


No sé cuál es la fórmula de un bestseller, pero estoy convencida de que el secreto de este estallido editorial se debe a esta kamikaze de cuarenta y pocos kilos que usa Mac, se define como una freak, se toma la justicia por su mano, es una inadaptada y da sentido a la verdadera trama de la novela: la historia de amor. Sin ella el resto sería menos q secundario. Nos encontraríamos ante otro libro del montón, o casi del montón. Es cierto que la trama de novela negra- el crimen propiamente dicho- se va presentando de una forma muy astuta- cierras un párrafo y abres un interrogante; abres un capítulo y te das cuenta de que estás jugando a resolver el sudoku; resuelves el crucigrama y aunque tu autoestima sube tres puntos, sabes que te los han regalado y te han hecho creer que eras tú quien ganabas al Cluedo- que la atmósfera sueca atrapa porque es sugerente (los nombres evocan paisajes nuevos, diseñadores prohibitivos, reformas temporales de hogar, grupos de música indie, vanguardia..), está de moda- las constantes referencias a empresas de diseño sueco, no son por casulaidad- y además, pese a la distancia, resulta próxima, cercana. Pero en mi opinión lo verdaderamente crucial de la novela es el encuentro del chico - tan rubio, tan atractivo, tan liberal- y la chica- la antihéroe, la inadapatada, la que todos consideran una retrasada mental,la descendiente de Lilith, otra vez- que marca el inicio del enganche auténtico (desde ese instante ya no te levantas ni para hacer pis) y la resolución del misterio. Hasta que ellos se encuentran- y yo llevaba cuatrocientas páginas deseándolo- solo nos encontramos con desinterés y dificultades en una investigación que ya hemos visto en unas cuantas películas, pero cuando sus trayectorias se cruzan el ritmo se acelera, las pistas se las dejan los malos hasta en los bolsillos de la cazadora de cuero de la pequeña Lisbeth , las frases son cada vez más cortas y empieza el juego.

Adoro esa sensación de verme secuestrada por un libro, sea del tipo que sea. Me encanta cerrar una novela e imaginar que los personajes siguen con su vida. Confundir la ficción con la realidad.La literatura al fin y al cabo sirve para eso, para vivir otras vidas que están a más de trescientos mil kilómetros de nuestro colchón.Hay libros de muchas clases, para todos los gustos: hay algunos que disfrutas paladeando cada frase, hay otros con los que te empachas y apenas masticas una palabra, existe un tecer tipo que aúna las dos formas de leer - obras que no puedes soltar y que son perfectas e inagotables, como "El jardín de las delicias" de El Bosco- y un cuarto, historias que te noquean y te dejan perturbado el resto de tu vida- no eres la misma persona antes de "Luna de lobos" que después- otras a las que hay que volver siempre por puro regocijo de algo que se escapa entre las manos- como "Crimen y castigo"- algunas en las que puedes mirarte como en un espejo aunque sucedieran tres siglos atrás- "Fortunata y Jacinta", se me ocurre- libros que son un caleidoscopio- "Nocilla dream", por ejemplo- dentro de una escalera de caracol- en su trilogía Nocillera- hay libros para todas las patologías y para todas las virtudes, para las contradicciones y para los vacíos, para las existencias más apasionantes, para las más sensibles (el landerismo, por ejemplo, pero el de D.Luis Landero, no el de Alfredo Landa, q se me entienda bien) para las más torpes...no voy a reiterar más lo evidente, hay literatura para todo. Y es literatura desde el momento en que te cambia la piel, sin meterme en calidades de tipos o texturas de cremas.
Mi fin de semana hubiera sido un desastre de no haberme encontrado con Stieg Larsson y con su inacabada serie Millenium. No voy a hacer más el tonto y cuando tenga un rato me acercaré a la libreria por el segundo tomo. No voy a esperar.Tal y como está mi economía tardaré mucho en volver a Estocolmo, y por veinte euros si esta noche se me cae encima la apatía podré tener todo un archipiélago en mi sofá.
Con eso me basta para sentirme mejor.