
"Hoy no quiero hablar,
prefiero bailar sin que me moleste nadie.
Va a salir el sol,
será mejor que vaya pensando un plan B.
No sé parar,
vivimos de verdad."
"Natalia Verbeke" , de "Los días más largos", La Costa Brava.
Los días más tontos comienzan con una pesadilla y la desazón de algo que falla mientras te lavas los dientes. De camino al despacho imagino que sigo andando y que dejo atrás mi calle, mi oficina enmoquetada, los expedientes penales en rosa, los azules de civil y que pierdo el reloj al llegar a las afueras de la ciudad. Me esperan otras vidas que no viviré y otras ciudades que no se me acabarán nunca. En los días más tontos pesa hasta el aire y cada vez que respiro me trago el nombre de una mujer que viaja en un tren, o de una chica que se marchó a vivir a Oxford hace ya diez años. Ninguna de ellas soy yo, pero imagino haberlo sido en los días más tontos.
Llueve.Cojo un autobús y me detengo en Marble Arch, he quedado con un amigo en Londres para hacer una entrevista de trabajo. Paso el día en unas oficinas junto al río y después cogemos una sopa en un take away, para comer en las escaleras de la antigua Tate Modern. Llevo unas botas de agua viejas y el pelo recogido. Mi piel está más blanca que nunca y he perdido la cartera hace un mes, así que no puedo enseñarle a Mike- así se llama mi amigo- una fotografía de cuando era pequeña, en España, en la que estoy tan morena que no parezco la misma. A las cuatro Mike me vuelve a acompañar a Marble Arch, los árboles de Hyde Park han perdido las hojas.Me acurruco contra la ventana y saco el libro que guardo en la mochila, es de Julio Llamazares, "La lluvia amarilla". Me duermo pensando que tengo el cuerpo cubierto de líquen.
Mientras, en otro tren también viajo yo, pero estoy de vacaciones y sonrío. Tengo el pelo muy cortito, negro y estoy delgadísima, tanto que mi mandíbula parece convertirse en el ángulo recto de una escuadra cuando sonrío. Cierro la puerta del aseo- que está sucio como en todos los trenes del mundo- y abro la de mi compartimento, donde duerme Raúl, encogido en el sillón. Le caen sobre la frente algunos mechones de pelo castaño . Me acerco, le acaricio y le peino. Rául sin abrir los ojos me intuye y me abraza. Me hago un nudo con él y los dos cabemos - de aquella manera- en el pequeño sofá de eskai que viaja desde Milán a Venecia. Es nuestro primer viaje juntos y yo quiero recordarlo todo, por eso me fijo en la respiración de Raúl, pausada, rítmica o en su olor, a tierra y colonia mezclados, y poco a poco, mientras compruebo que el paisaje de Italia se va volviendo dorado me duermo.
En los días más tontos cierro la puerta de mi cuarto y se me meten los sueños en el bolso. Las vidas no vividas se convierten en sombras, la nostalgia de lo que nunca sucede se vuelve rugosa y a veces áspera,la realidad está llena de esquinas. Me doy con sus picos en las rodillas y me cuesta seguir con el martes de siempre. En los días más tontos llego tarde a todas partes y pienso que nunca estoy en el sitio correcto. Soy una ficha de parchís a la que no le ha servido meterse en una barrera. Me acaba de alcanzar el enemigo y regreso al final del día más tonto, con la sensación de que se cierran por un lustro los barrotes de esta jaula.
Después me duermo y tal vez, con un poco de música, cualquiera de estos días más tontos decidan abandonarme las pesadillas.
3 comentarios:
Eva, no sé en qué programa oí (creo que en REDES) que al cerebro le da igual si una situación es real o imaginaria... por lo visto, se producen las mismas respuestas a nivel cerebral. Eso ya lo debió intuir (también se sabe ahora que la intuición es más eficiente...) Calderón de la Barca... la vida es sueño... y, si es así, tengo una vida de lo más plena. Sueños sí, pero pesadillas mejor no... no te abandones a la nostalgia de lo que no ocurrió. Piensa que, como en el Parchís, hay más fichas que somos de tu color y que corremos por el tablero detrás de ti.
Besos
Trini
jajajajja...me ha gustado la imagen del parchís.Muchísimas gracias Trini, no sé yo si las respuestas son iguales, pero si lo dice Punset...verdad será!!!
Mil besos
eva
En los días más tontos piensa en que eres una mujer de bandera (jaja....eso me recuerda a HOMBRES G) y que somos muchos quienes te admiramos y queremos.
En los días más tontos píntate el ojo, arréglate con colores alegres, y sal a la calle con la mejor de tus sonrisas.
La actitud ante la vida es muy importante, tú lo sabes bien, así que en los días más tontos cambia tu actitud y las pesadillas se ahuyentarán por siempre jamás.
Ahhh...y en los días más tontos no olvides comer pinchos de tortilla y croquetas caseras....y echar mano del teléfono para que los que te queremos degustemos contigo la gastronomía quita penas....MUACKS
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