martes, 30 de septiembre de 2008

La buena fe


"El principio general de la buena fe obliga a todos a mantener una determinada actitud de respeto y lealtad, de honradez en el tráfico jurídico y esto, cunado nos encontremos ejercitando un derecho como cumpliendo un deber. "
Buena fé (D.Ci.)
Art.11.1 LOPJ: "En todo tipo de procedimiento se respetarán las reglas de la buena fe."
" -Creo que me aplauden a mí, ¿eh?
- Fíjate, ni se han sentado, bueno, es que ahora ya eres el jefe, coño."
Conversación mantenida entre Carlos Divar, Presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial y Ramón Trillo, magistrado presidente de la Sala de lo Contencioso-Aministrativo del Alto Tribunal, tras la toma de posesión del primero, en el Salón de Plenos del Tribunal Supremo, Madrid, el 29.09.08.
Por no llorar me abrazo al Epi risitas y me siento a leer las crónicas de la inauguración del año judicial con la toga puesta.
Ayer fue un lunes anarquista: primero tuve que esperar desde las nueve y media hasta las doce en el pasillo de los juzgados para que el juez leyera los derechos a mi cliente en su idioma (rumano). Como le había advertido al juez cinco minutos antes de la hora a la que estaba prevista la declaración que mi cliente se iba a acoger a su derecho a no declarar- a las 9,25- Su Señoría ejerció su facultad de retrasar (de retrasar injustificadamente los actos procesales, claro) y después del almuerzo consintió en leerle los derechos frente a una intérprete rumana (S.Sª no había pensado que siendo el imputado rumano podía querer entender todo perfectamente. Así comenzó la semana, entre sonrisas de buen rollo.
De allí salté a otro juzgado y pregunté- media hora antes de la declaración de otro imputado, del que entonces, y ahora, soy contraria- si habían contestado a mi recurso presentado, dentro del plazo de tres días, en fecha 20 de Mayo de 2008 contra el señalamiento de esta declaración. Ante el silencio del funcionario (gestor de procedimientos) solicité audiencia con el juez. Entré con mi mejor sonrisa y salí arrastrando la cartera: "No, no , no está resuelto. Creo que le hemos dado traslado al fiscal. Es que de Penal en los últimos tres meses no se ha resuelto prácticamente nada."
Bueno....me quito la toga y tomo aire. Así no puedo dormir la siesta.
¿Buena fe?...¿De dónde la saco?
¡Me la devuelvan, coño!*
*Es que la autoridad, si no se demuestra así no sabe ni la mitad de bien.
Ps: Siento este tipo de posts, el postprotesta, pero tengo que escribirlos para evitarme una úlcera y es que ultimamente, entre: la crisis; el poder judicial de uñas y a la defensiva por el caso MªLuz, todos buscan responsabilidades ; la falta de costumbre mía porque llevaba casi dos años evitando los juzgados (y he tenido q volver por cuestiones económicas porque más cornás da el hambre, pero qué difícil está ahora lo del sustento...); los "compañeros" abogados que se suelen caracterizar por ser más estirados e individualistas que nadie y el otoño que me pone melancólica y nostálgica...entre todo eso ando desesperaíta. Añoro a los buenos jueces que he conocido en mi vida- y que se reducen a tres, aunque uno valió por mil de tanto como hizo por la justicias y las libertades- quiero huir de la realidad al precio que sea y he perdido la fe en todo. Hasta en el romanticismo.Sobretodo en el romanticismo, por estafador. Por eso me quejo, para que no se me cangrene la rutina. Mil perdones por la rabia.

domingo, 28 de septiembre de 2008

Manifiesto ilusionista (comienzo de domingo)

"Se ríe de la cicatriz quien no ha sentido la herida"
Romeo y Julieta, W.Shakespeare
Las mujeres ya no fuman a escondidas, los galanes están en extinción. Sé que suena reaccionario, pero es que el cine a veces me hace serlo. Se muere Paul Newman entre los deuvedés y ya no me arreglo para cenar ni me pido un dry martini, ni lucho contra los prejuicios de la vieja Inglaterra a la espera de Darcy. Jane Austen siempre estuvo en los cielos, en la misma esquina en la que se citaron Gary Cooper y Pilar Miró una noche tan solos en su delirio. No volveremos a Mayerling, ni a Tara, ni besaremos a Rutger Hauer bajo la lluvia y eso que él vio naves más allá de Orión mientras nosotros encontrábamos en sus pupilas explosiones que creaban nuevas galaxias. Ya no se me levanta la falda ni en las citas más peligrosas, tentaciones que viven arriba o abajo, en un lugar en el mundo donde nunca doblan las campanas. He metido en la maleta una foto que me guíe hasta París, Texas antes de que se desvanezca el cielo sobre Berlín, el Padrino queme mis libros, Solal se case con Arianne y termine la guerra. Ya no creo en Shakespeare ni bendigo a Dostoievsky. Cualquier día tomaré el nombre de Heathcliff en vano y romperé los vestidos verdes porque nunca fueron tan delicados, tan sutiles, tan significativos como el de la novela de Mc Ewan. No me servirá la música, ni los abrazos de Schiele, ni el rojo de los labios ni el de Rothko. Cualquier día cortaré las cintas del corsé que me recordaba el fetichismo de Buñuel y dejarán de importarme los años veinte, el amor victoriano, la pasión del trópico, los husos que te duermen cien años. Cualquier tarde estaré muerta o dormida en trenes que nunca llegan a tiempo.Que es lo mismo que vivir tan fría.

sábado, 27 de septiembre de 2008

Moules Bouchot


- Al fondo tienen varias mesas libres. Sentimos no poder darles ninguna en la zona de fumadores, pero es que a estas horas...

- No se preocupe, no pasa nada. Muchas gracias.

Rosa sube los últimos peldaños delante de mí. Escoge una de las mesas pequeñas, pegada a la pared. Deja el bolso y la gabardina en una silla vacía. Yo ocupo la que hay junto a su asiento. Apenas hay gente en el comedor. Nos repartimos las cartas: "Elíge tú el vino", me dice. Los vasos de agua son distintos: uno rojo, otro naranja. Empieza a leer en alto y ante mis ojos van pasando una fila de bandejas con tesoros del mar: quisquillas, gambas rojas, navajas, cañaíllas, boquerón, ortigas...No puedo dejar de salivar.


-¿Qué te apetece?

-Todo- suplico.

-¿ Y si empezamos picando?

Nos interrumpe la voz de una mujer. A mi espalda una mujer dice con rotundidad:

-¿Y ahora me puedes explicar qué te ha pasado durante todo este tiempo?- la pregunta suena como un insulto, todas las palabras están cargadas de rabia- No he sabido nada de tí. Nada. Te pasé las notas sobre el informe, revisé los cálculos, dí paso a todos los trámites y mientras tanto tú...¿tú qué hacías? Nada. Tú has pasado...


Rosa se detiene. Alza la vista y por encima de mi hombro observa la situación. Baja los ojos hasta la carta otra vez y suspira moviendo la cabeza. Yo no puedo moverme. Ha sonado tan cerca que creía que me preguntaba a mí.


- No es tan fácil- responde un hombre; hace una pausa, traga-todo es más complejo. Yo me he pasado estos meses encerrado en casa.Ni siquiera he salido a bajar la basura...

La voz de él es anodina, imposible de recordar.Carece de tono, de matices. Es plana. No hay altibajos en las palabras, ni énfasis alguno. Es una voz comodín: igual sirve para disculparse por un retraso en la oficina, que para contestar a una de esas encuestas que te hacen a mediodia, por teléfono. No demuestra ningún interés, ni tampoco desagrado. Es una voz de cubeta farmacéutica.


- Ya...ni a bajar la basura- la mujer repite sus palabras sin preocuparse por el volumen; parece que desea que todo el mundo la escuche-y ahora, aHO-ORa, ahora te presentas Aquí, aquí y me llamas para comer juntos...


Rosa pega sus pestañas a las cejas. Aquí. Ahora. Dos realidades incuestionables. Hace diez minutos me ha recogido en la estación, hemos llegado al restaurante hace cinco, pensábamos celebrar su cumpleaños hace dos, habíamos comenzado a hablar del pasado hace uno, o de lo que está por venir-que es lo mismo, pero desde otro ángulo- y de un golpe de voz nos hemos colado en su "aquí y ahora". Hemos pisado el cepo de la ruptura. O de un desenlace con coordenadas muy próximas.


- ¿Qué hacemos con lo nuestro?


El sintagma se me clava en la nuca y casi me desplomo sobre el plato. Lo nuestro.Invocación al diablo sin pizca de gracia. Qué de recuerdos.Qué de cine de sobremesa. Rosa intenta liberarme del órdago que acaba de lanzar ella, pero yo ya he alcanzado un punto sin retorno y me siento dentro de la situación-desde ahora y aquí "lo nuestro" es cosa de tres, si insisten un poco será de cuatro y tal y como deletrean sus argumentos, en breve pasará al dominio de todo el restaurante, porque como siga así la conversación se engancha hasta la camarera y se dejan los coñás los que se acaban de acodar en la barra- pero yo me he caído en un pozo y como la niña rubita de Poltergeist doy vueltas dentro de la televisión. Rosa me coge la mano. Por un segundo regreso al mundo de los vivos. Se acerca la dueña del restaurante y yo no tengo voluntad ni sé para qué he venido a este sitio. Rosa se deja llevar- está contaminada por el virus-y pedimos navajas, gambas rojas, tortilla de patata con azafrán, lo que la chica quiere. Hasta delegamosen ella la elección del vino. Lo nuestro nos ha anulado. La voz femenina de mi espalda ataca con más fuerza:


- Sí.¿Has pensado qué quieres hacer con lo nuestro? Lo digo porque yo he venido con cinco preguntas que deberías contestarme antes de decir nada. Cinco dudas que debo resolver para adivinar si tiene algún sentido esta conversación...


Nos han sacado aceitunas. Me atraganto. Salta el hueso. Las frases son castrenses. Como dardos van aproximándose al centro de la diana.


- ...¿por qué no viniste aquel sábado?¿por qué no me avisaste? ¿por qué me has llamado hoy?¿qué quieres?


Me he perdido la primera. Miro a Rosa extrañada.Ella tiene la aceituna en las manos. No ha podido llevársela a la boca. Me tranquiliza: si después de esta ráfaga de disparos la mujer despechada-eso lo tenemos claro, despechada está- se levanta para pegarnos Rosa puede sorprenderla tirándole una aceituna al ojo.Esa será la señal. Después , el campo de batalla.


Pero sufrimos más nosotras que él, al menos desde mi punto de vista- que es el del oído porque siguen sentados a mi espald- pues da la impresión de que siguen comiendo.De tan larga como se me hace la espera creo que le oigo rumiar.


- Sabía que me ibas a leer la cartilla- ni se acelera ni le pone un solo matiz a la respuesta. Su neutralidad es asombrosa- pero es que te falta perspectiva para entenderlo, así que tampoco esperaba nada. Yo creo que debemos hablar de esta situación y de cómo manejarla.El proyecto está casi terminado, hemos trabajado duro y no vamos a tirar la toalla ...


Dos capotazos y nos ha vuelto a confundir.¿Hablan de trabajo?¿Son amantes?¿Son trabajadores y se aman? ¿Qué ha sucedido?


- Obviamente- apostilla la mujer- los dos somos profesionales y hay muchos intereses ajenos en esta mesa. No podemos eludir nuestra responsabilidad.


Aparecen las gambas rojas. Rosa y yo las descabezamos en silencio.


- Por supuesto- prosigue él- yo no voy a permitir que nuestro proyecto se paralice. Tu colaboración es importante y yo estoy dispuesto a seguir con ella, a seguir trabajando.Podemos hablar de cualquier cosa, somos gente capaz, de hecho la prueba es que estamos hablando


Mi amiga se tranquiliza ante el giro que ha dado la conversación: parece que no hay drama sentimental. Me empieza a contar qué opina de la última película de Woody Allen.


- No me creo a Woody Allen en esta película. Me aburre el planteamiento, demasiado histrionismo español. No se lo ha currado nada.

- ¿Y Scarlett?

- Sosa, sosíma. Aunque él la ame, la ame a ella y a la otra americana.

- ¿Y Bardem?

- Pues con Penélope un poco más mayor y queriendo regresar a "Jamón, jamón" que por lo menos era auténtica: abusaba del españolismo sin pudor.


No puede continuar.La mujer, de un revés, nos rompe el servicio.


- Pero yo no puedo seguir así....- se queja agónica, parece deshecha- yo ya no soy la misma que al principio...


Una cazuela humeante acaba de aterrizar ante nuestros ojos.


- ¿Qué es esto?- pregunto.

- Mejillones- Rosa sentencia, como Carmen Maura y los ingredientes del gazpacho en "Mujeres al borde de un ataque de nervios"- Mejillones Bouchot.

- ...desde que te conocí mi vida es una mierda, no tiene sentido

- ¿bou qué?

- ...ya no puedo sufrir más, yo era estupenda y ahora esto es horrible...

- Bouchot- no pierde la calma- Están de muerte.

El hombre se ha levantado para ir al servicio. No se oye el llanto. Caen un montoncito de mejillones sobre el planto. Me viene a la cabeza un bolero: "Lágrimas negras".Me envuelve un aroma exquisito. Mitilicultura (del lat. "mitulus", almeja, mejillón, y "-cultura") f. Cría de mejillones. Diccionario María Moliner.

En la Bahía de Aiguillon, que cerca la Île de Ré y la Île de Oléron, y baña las costas de Charente-Maritime- la parte más al Norte de Francia- los pescadores han estado usando el método del poste para cultivar mejillones desde el siglo 13. Dejados solos, los mejillones crecen abundantemente en el suelo del mar en la zona intertidal de la mayoría de los océanos -cerca de la playa, donde el golpe de las olas produce un agua altamente oxigenada que los ayuda a criar unas gruesas conchas protectoras. El mejillón usa la madeja de proteínas llamada barba para aferrarse a las rocas del suelo del mar, donde recoge sedimentos y arena y puede incluso criar perlas.Pero en el continente en la cercana Esnandes (uno de los tres museos del mejillón de Francia), un náufrago irlandés, Patrick Walton, fue arrojado a las playas locales en el siglo 13 y, tratando de sobrevivir cazado aves marinas con redes, sin darse cuenta empezó a recoger mejillones en postes de madera. Todavía utilizan el método, prácticamente sin modificaciones, los productores modernos, porque produce unos mejillones llenos de sabor y sin sedimentos."Los mejillones en postes quedan expuestos al aire y al sol cuando según suba o baje la marea, en lugar de alimentarse todo el día como los mejillones que son criados con cuerdas en aguas profundas", dice Frédérique Derrey, un manager de márketing para Edulis, uno de los más grandes productores. "Crecen más lentamente y más cerca de la playa, así que en el sabor hay más influencias: el aire, el sol, el agua, incluso el suelo".Las moules blanchot son los más caros en los mercados franceses. Los recién designados mejillones de apelación controlada de Normandía se cultivan usando el mismo método: allá, los mejilloneros dicen que han estado usando bouchot desde el siglo nueve.

Gugelar:El hombre ha vuelto del baño.Es un chico de treinta y tantos, con un polo azul mario y el pelo graso. Anda lentamente pero no consigo verle la cara.
- ¿Qué hacemos con lo nuestro?- ahora es él quien reta.
- No sé...¿tú qué opinas?
- No lo sé. Tal vez podríamos seguir viéndonos, hablando...
- Yo solo hablo de temas intelectuales contigo- lloriquea ella
-¿Conmigo?
¿Con él? La cazuela ya no echa humo. Yo hago barquitos de pan en la salsa.Rosa insiste con "Vicky, Cristina Barcelona" por pura fuerza de voluntad
- Penélope está de Vallecas, como es ella...
- Contigo- ahora es una niña pequeña- no he encontrado una persona de la que pudiera hablar de las cosas intelectuales, como hago contigo
-¿ Ni con tu madre?- pregunta él.Se está riendo de ella, seguro.¿Por qué con su madre y no con su padre, o con los dos? Es un diálogo del absurdo.
- ¡¡¡Mi madre!!! Mi madre solo me habla de Isabel Preysler...
Por primera vez en todo lo que llevan de conversación él emite un sonido diferente: se rie. Pero la suya es una risa hueca de ruido.Es una carcajada de viñeta:ja, ja.Se lee. Dos letras.
- ¿Y tu hija?- ella se ha vuelto tierna de repente.
Rosa me mira con un negro azabache. La escena se refleja sobre la cáscara del mejillón.
- Sí,tu hija...¿quién le da el biberón tú o ella?
Él contesta en voz baja.Ella ni le escucha, no le da tiempo. Ha formulado una falsa pregunta, prosigue:
- Yo no voy a tener hijos.
-¿Por qué? ¿Cómo puedes decir eso con treinta y tres años?
- Porque mis óvulos están secos.
Hay un oleaje amarillento en la cazuela.Los bouchot, acostumbrados a abrazarse a la estaca, se han atrincherado formando pequeños diques.Rosa dá un trago largo al vino y antes de servirnos de nuevo, me mira y me dice:
- ¡A la mierda "Vicky Cristina Barcelona"!Woody allen es un aburrido.
Brindamos por Madàme Bovary, Laddy Chaterley, Fortunata y Jacinta. La literatura son solo apuntes de la realidad
- Mi marido es bueno, pero es un aburrido. Sí,yo le quiero, somos amigos, me dá tranquilidad, pero ya no soy la misma. No me veo saliendo por ahí una noche y bueno,...yo no he hecho nada así nunca
- Yo tampoco- aclara él
- No soy capaz de hacer eso
- Ni yo .
- Ya, pero tú tienes una hija...no sé.¿Qué propones?
- Te llamaré
- ¿Cuando? no me has llamado ni siquiera una vez al mes
- Te llamaré entonces una vez al mes.
- Pero...es que yo no he aprendido nada de todo esto, solo se que no volvería a hacerlo si empezara
-Entonces está todo dicho. Nada. No hay nada de qué hablar.
-¿Sabes qué me molesta de tí? Que eres un Peter Pan...
Él no contesta. Nos hemos terminado la botella de rioja.La tortilla de patatas se está quedando fría. Rosa y yo parecemos sordomudas. No nos esforzamos en disimular.
-... y yo no sé quién es Campanilla.Además eres de pueblo.Se nota que no eres como yo, de ciudad. Los de pueblo nunca decís lo que queréis, siempre esperáis que los demás lo adivinen. Yo, sin embargo, soy clara.
- Sí. Tú no haces nunca nada mal- se percibe cierta ironía dentro del gris del habla de él.
- No, esto lo he hecho mal. Yo no sirvo para una relación extraoficial.
- ¿Quieres postre o pedimos la cuenta?
- Pedimos la cuenta...pero, ojo, ni se te ocurra invitarme después de todo.
Los mejillones se abrazan a una estaca durante meses. Sobre cáscara pasan las estaciones, la lluvia, el frío. Se exponen a la vida. Hay algunas zonas del norte de Francia en las que los pescadores lo colocan rodeando el poste, como una guirnalda.Parece, al verlos, que haya fiesta en un bosque marino.Después los disponen sobre fuentes redondas de madera, en círculo. Así llegan hasta la orilla donde son la base de la alimentación. Con nata, vino blanco, agujas de pino... los mejillones vuelven al árbol de donde partieron.Olvidan el sol y la brisa.
- Qué caro, ¿no?- dice ella, con una risa nerviosa- ¿sabes lo que vamos a hacer? Esta comida la paga la empresa. Sí. La empresa. Y bueno, si te pregunta Álvaro ya sabes, tú y yo no nos hemos visto,¿vale?.
- Sin problema
Rosa se tapa la cara con las manos. El comedor está casi vacío. La camarera va y viene.
- Y ahora, ¿qué hacemos?- persite él.
- No sé...- hay un silencio espeso, de bruma. Rosa mira y me señala la mano. Ella le ha cogido la mano, me contará después- ¿amos a algún sitio?¿tomamos algo?
- Perfecto- responde él sin convicción.
Hay un ruído de sillas. Él sale primero, con su pelo grasiento. Ella aparece ante mí por primera vez: es una chica morena, delgada, con vaqueros y una camisa de puntillas. Bajan y se alejan.
Coincidimos las dos en la idea,no sé si en la expresión: estos se van a follar.
Y hablábamos de Woody Allen.Del histrionismo. Un amigo mío suele decir que los mejillones tienen un defecto: que son baratos. Si fueran caros, explica mi amigo, estaríamos locos por ellos, pero al ser baratos no los apreciamos en profundidad.Antes de irnos le hago prometer a Rosa que escribirá una lista de expresiones que jamás se deben decir cuando se acaba una relación con alguien. Jamás. Le digo que lo apunte en su moleskine. Que empiece por Peterpan. O no, no...que ponga como encabezamiento "lo nuestro". Que lo ponga bien grande y en cursiva.
Salimos abrazadas del restaurante. Hay gente que permanece inmóvil ante cualquier situación, en la vida. Otros somos mejillones. Al fondo se ve el mar.

Las ventanas del casino


Me voy dentro de un rato a Alicante.El domingo es el cumpleaños de Rosa y quiero estar con ella. Dentro de nada cumpliremos veinte años de amistad y cualquier fecha nos sirve como excusa para celebrar que seguimos juntas.A Rosa la conocí en la universidad, en una universidad extraña en la que no sé qué hacíamos ninguna de las dos.Descubrimos Pamplona juntas, desde el colegio mayor o desde nuestro piso franco- siempre estaba okupado por gente que íbamos recogiendo, parecía que nos hubiera poseído el espíritu de Viridiana- hicimos una guía michelín de los mejores restaurantes, cerramos bares con nuestras conversaciones interminables que se arrastraban por las madrugadas. Ella era la reina de esta escalera, la del Casino Eslava. Yo prefería escaparme por las ventanas.
Han pasado diez años desde entonces. Cuando yo me vine a Castellón me pidió que lo escribiera todo, "no dejes de escribir, reina.Cuéntalo todo, como si fueras Karen Blixen, escribe tu novela". Yo acumulo moleskines en cajas. Ella dice que son su herencia.
Un fin de semana juntas es como una voltereta hacia atrás. Se mezclan los lugares, los tiempos, las personas y al final solo quedamos nosotras, roncas, sin voz, de tanto explicarnos. Otro curso que empezamos juntas.Otro lujo.

sábado, 20 de septiembre de 2008

La ciudad más pequeña

(El post está escrito para escuchar de fondo "Gigante" de Facto Delafé y las Flores Azules. He intentado colgarlo con goear, pero nada, que no me sale. Lo siento)


Reniego de ella tan a menudo que suelo olvidarme de dónde vivo. Dice una amiga mía que algunos de los que están fuera cuando regresan distinguen sobre el skyline más irregular del mundo una boina gigante, como si la ciudad sufriera las consecuencias permanentes de un ataque atómico de provincianismo. Otro de mis mejores amigos me cuenta que para él esta ciudad es el único sitio del mundo en el que cuando quieres ingresar dinero en un banco te ponen pegas. Así define nuestro carácter. Yo les doy la razón y la sangre de mis antepasados inunda el cauce del Río Seco- todas las ciudades deberían tener un río; la paradoja es, que el río de la mía se define por su ausencia, es un feliz-no cumpleaños constante.- Vivo en la aldea gala, en el último pueblo de Ásterix y a veces los tejados están tan cerca que se derrumban sobre mi garganta al ir al despacho. Odio la calle Mayor y todo lo que significa: los cotilleos más despiadados, la pasarela involuntaria que nos somete a un juicio final cada mañana, el de familias podridas de rencillas que se alinean en sus fachadas...y sin embargo los mejores recuerdos de mi vida están escondidas debajo de su pavimento.Me quejo de que "nunca pase nada", pero su calma chicha cuando pierdo el norte me reconforta. No me gustan sus círculos de conocidos, pero he bailado mazurcas en todos ellos. En el fondo soy tan contradictoria como ella; tal vez la odie y la ame porque vea en ella mi reflejo. Pero hay mañanas en las que tenerla como campamento base me parece un lujo. Es mi estrella de la muerte. El gigante.Lo que me tranquiliza es que yo no tengo la fuerza de David.

jueves, 18 de septiembre de 2008

Vuelan los posts

Vuelan los posts, lo sé, van y vienen.En ocasiones los quito porque no me reconozco en lo que estoy escribiendo, pero la mayor parte de las veces los suprimo porque me expongo demasiado o muestro mucho de mi intimidad. No quiero herir a nadie a través de algo tan lúdico como debería ser esta página. Tampoco quiero utilizar el espacio como diván de psicoanalista o como un escenario donde vociferar mi deslealtad. No quiero herir a quien he querido, quiero mantener intactos los recuerdos. Por eso, si a veces van y vienen las palabras, la culpa es mía y solo mía. De mis dudas, de mis miedos y de mi memoria, que a veces debería estar más fresca.
Lo siento.

domingo, 14 de septiembre de 2008

Gran Colisionador de Hadrones




"Aquella noche flotaba en el aire el aroma del tiempo. Sonrió ante la idea.¿A qué olía el tiempo? a polvo, relojes, gente.¿Y qué sonido tenía el tiempo? El sonido del agua en una cueva osura, el de una voz muy triste, el de unas gotas sucias sobre cajas vacías, el sonido de la lluvia.Y aún más, ¿a qué se parecía el tiempo? A la nieve que cae calladamente en una habitación oscura, a una película muda en un cine muy viejo, a cien milones de rostros que descienden como esos globitos de Año Nuevo, que descienden y descienden en la nada. Eso era el tiempo; ese era su sonido, su olor.Y aquella noche ( y Tomás sacó una mano fuera de la camioneta) aquella noche casi se podía tocar el tiempo."


"Agosto de 2002: El encuentro", de "Crónicas Marcianas", Ray Bradbury


"fuiste la llama de mi razón alucinada.No había espacio donde apoyar ya mis símbolos.Te amaré tanto, decías, y aprendimos la importancia del café del desayuno en tanto yo salía a robar para tí naranjas.Devoramos el mundo, esa bestia sordomuda, para hacernos menos sordos, menos mudos, siguiendo una ley por la cual buscando crear y destruir la energía la encuentras en belleza transformada.Yo no sabía qué pasa cuando un péndulo se detiene porque jamás había visto uno detenido.Llorabas y llovía.Ví cosas en tus ojos que nadie había visto, me apretabas la mano buscando exprimir aquella fruta robada a mí; a nadie; trangénico zumo de lluvia en lágrimas. La verdad es a veces tan verdad que se vuelve 100% cristalina, y así innombrable."
"Carne de píxel", Agustín Fernández Mallo.
"Y cuando empujó Zeus hasta las naves a Héctor y a los troyanos, dejó que solos mantuvieran allí el combate rudo, volviendo sus espléndidos ojos hacia la tierra de los jinetes tracios, hacia los misios que combaten desde cerca, y hasta los ilustres hipomolgos, que se nutren de leche, y aunque pobres, son los hombres más justos. Y no miraba ya con sus ojos espléndidos a Troya, en la creencia de que ninguno de los Inmortales osaría socorrera los troyanos o a los dananeos."
"Rapsodia XIII" de "La Iliada", Homero
"In Penny Lane there is a barber showing photographs
Of every head he's had the pleasure to have known,
And all the people that come and go
Stop and say hello.
On the corner is a banker with a motorcar,
The little children laugh at him behind his back.
And the banker never wears a mac
In the pouring rain, very strange.
Penny Lane is in my ears and in my eyes.
There beneath the blue suburban skies
I sit, and meanwhile back
In Penny Lane there is a fireman with an hourglass
And in his pocket is a portrait of the Queen.
He likes to keep his fire engine clean,
It's a clean machine.
Penny Lane is in my ears and in my eyes.
A four of fish and finger pies
In summer, meanwhile back..."
"Penny Lane", The Beatles

Las mañanas sin Steve Mc Queen


"Voglio una vita maleducata
di quelle vite fatte, fatte così
voglio una vita che se ne frega
che se ne frega di tutto sì
voglio una vita che non è mai tardi
di quelle che non dormono mai
voglio una vita
di quelle che non si sa mai.
E poi ci troveremo come le stars
a bere del whisky al Roxy bar
o forse non c'incontreremo mai
ognuno a rincorrere i suoi guai
ognuno col suo viaggio
ognuno diverso
e ognuno in fondo perso
dentro i fatti suoi!
Voglio una vita spericolata
voglio una vita come quelle dei film
voglio una vita esagerata
voglio una vita come Steve Mc Queen
voglio una vita che non è mai tardi
di quelle che non dormi mai
voglio una vita, la voglio piena di guai!!!
E poi ci troveremo come le star
a bere del whisky al Roxy bar
o forse non c'incontreremo mai
ognuno a rincorrere i suoi guai!!!
Voglio una vita spericolata ..."



"Vita Spericolata", Vasco Rossi, allá por 1983.

Tienen razón los que me reprochan que mi debilidad es el bourbon con orquídeas. Pero la luz de muchas de mis mañanas está llena de canciones así, por eso floto el resto del día.

Ps: Mi Ipod no me deja, parece que esté vivo. Yo miro los altavoces y espero encontrar en ellos la espalda curva- como la del espejo al fondo de la estancia de "El matrimonio Arnolfini"- de un hombre con el pelo de Blas, el de Barrio Sésamo, que maneja los hilos y que me ha convertido en su marioneta. Sé que juega con mi ánimo y que me conoce de verme tirada en el sofá. Se sabe de memoria cómo coloco las piernas en el respaldo y anota cada noche en su agenda el minuto en el que caigo dormida. Ayer se enfadó un poco porque no pude terminar de ver "No es país para viejos" pero hoy estaba de buen humor y ya no quería reprochármelo, así que me ha despertado con "Pasan las luces" de Facto Delafé y las Flores azules. He descubierto, por azar, la tibieza de esta mañana de septiembre. Después he intentado escaparme por los tejados, pero él me ha convencido para que ordenara los papeles de la mesa con "Quiet town " de Josh Rouse. Su presencia era una caricia muy ligera en la espalda. Como se ha dado cuenta de que se me quedaban las manos llenas de melancolía me ha llevado de la mano hasta la terraza y allí, con Vasco Rossi, me ha recordado lo ingénua que era cuando soñaba con una "Vita spericolata". Mientras escribía en el blog se ha despedido y no ha querido que le olvidara "como una música fácil" así que se ha enredado en mis muñecas, y la voz de Cohen me arañaba,"What happened to you, lover?What happened to you, my lover?"... La habitación estaba inundada por el viento .Tras mis pasos, Chiara Mastroianni cerraba las puertas, "A house is not a home"...
He dejado algunas manzanas en la ventana, por si ,como al banquero de Flandes, se le ocurre volver.

sábado, 13 de septiembre de 2008

Mi mundo de Al

La historia de cómo conocí a Al- esa chica que pasa por aquí de vez en cuando para alegrarme el blog con sus comentarios- está ligada a uno de los momentos más importantes de mi vida, el del asesinato. Como no lo he ocultado nunca, ya sabeis que soy abogada, bueno que trabajo como abogada- entre ser y trabajar hay una pequeño matiz que para mí es esencial- y tal vez lo que no he dicho es que comencé a patearme los juzgados dedicándome (por influencia paterna, por delirios de Juana de Arco o por identificación con los perdedores, o por las tres cosas) al derecho penal, es decir, metiéndome de lleno en robos, hurtos de uso, algunas lesiones, un poco de delitos contra la salud pública (tráfico de drogas) malos tratos...y al final, un par de asesinatos. La primera vez que trabajé llevando un tema así estuve en la retaguardia, ayudando a mi padre que era el abogado del chico (se trataba de un chico que había matado a su novia) de oficio, cómo no. Mi padre es un idealista, un utópico, un defensor de las garantías hasta el final y confiaba plenamente en que la institución del jurado en España solucionaría muchos de los problemas que teníamos cada vez que nos enfrentábamos a un tribunal. Mi padre creía- sigue creyendo- en la madurez y honestidad de la gente normal y confiaba en su capacidad para emitir un juicio responsable y sereno.Pero no tenía en cuenta que no todo el mundo es igual y que el escepticismo y el miedo a perder el poder corrompe muchas cosas. Pese a lo vivido a lo largo de estos cinco años últimos- hemos tenido cuatro procedimientos más con jurado y las impresiones no pueden ser más decepcionantes- él sigue creyendo en el sistema, en este sistema, en la sociedad democrática, en los valores de justicia, igualdad y división de poderes del Estado. Yo no. Yo ya he perdido la fé. Comencé a perderla cuando viví de cerca el primer proceso de asesinato y me quedé desolada sin ella- si no creemos en la justicia, ¿qué nos queda?- cuando terminó el juicio en el que la abogada defensora del que se sentaba en el banquillo (jamás del presunto asesino, la presunción siempre es de inocencia, nunca de culpabilidad; matiz que también me pone enferma)era yo. Aquellos días cerca de mí estaba Al.
Al es procuradora y a la pobre le correspondió el mismo asunto que a mí también, cómo no, de oficio. Digo a la pobre porque yo llevé el tema con tanto celo que si en tres años que duró la instrucción Al no presentó cien escritos es que no presentó ninguno. Creo que por todo el trabajo que hizo (que fue una barbaridad) cobró cuarenta euros, pero no estoy segura de que llegara a cobrarlos, o de que los haya cobrado todavía. Yo tuve suerte: hace un año y medio el Estado me ingresó los trescientos ciencuenta euros que me correspondían. Cuando llegaron ya me los había gastado yéndome cinco días a Formentera después del juicio.Estaba tan destrozada que después del juicio, pese a la belleza de mi isla ni siquiera podía hablar. Había perdido cinco kilos, un par de mechones de pelo y la capacidad de ponerme una toga encima.He tardado dos años en volver a sentarme en un estrado con tranquilidad.
Nuestro cliente era un chico marroquí que vivía en España desde hacía algunos años. Compartía piso con su hermano esquizofrénico al que cuidaba y trabajaba en una pizzería. El piso en que vivían estaba alquilado a una señora viuda que apareció asesinada una tarde de noviembre, justo al día siguiente de que mi cliente le pagara el alquiler. Este hecho fue el dato que determinó el proceso. A las dos horas de encontrar el cadáver la policía ya había detenido a mi cliente. Fue una investigación ultrarrápida y sin ningún rigor. Lo digo ya sin miedo porque lo dije durante todo el tiempo que duró el asunto. Lo sufrí en primera persona desde la primera vez que me llamaron para ir a comisaría y asistir a la supuesta primera declaración del detenido.Eran las ocho de la tarde y pretendían que mi cliente declarara sin intérprete-¿para qué un intérprete si solo te acusan de asesinato y eres extranjero?- a mí me temblaban las piernas y la sangre se me licuó, pero con la voz más débil del mundo dije que no, que me negaba a pasar por ahí y que sin intérprete mi defendido no decía ni buenos días. Les planté cara. No esperaban algo así de una chica con aspecto de pardilla como yo. En ese momento comenzó la guerra, y no sé si yo estaba preparada pero ya no había marcha atrás. Yo solo quería ofrecerle a aquel desconocido lo mismo que hubiera pedido para mí si me hubieran detenido y acusado en Inglaterra- por ejemplo- un juicio justo. Y creo que no lo conseguí. Desgraciadamente sé que no lo conseguí.
Pero todo esto son carreteras secundarias para presentaros a Al. Ella era la procuradora de aquel asunto y en cuanto apareció por el despacho, con su melena hippie y su cartera, tan tímida pero tan risueña, nos hechizó a todos. Al y yo compartimos desde ese momento muchos ratos, muchas esperas en las puertas del juzgado. A mí me sorprendía su interés por el asunto- es la única procuradora que conozco que se lee todos los escritos que presenta y que le notifican, se sabe los temas mejor que yo- su calidez llena de silencio.A menudo hablábamos sobre cosas triviales: cómo llegó ella a Castellón, cuántos hijos tenía, si echaba de menos la Mancha...pero nunca intimamos demasiado. La toga impone una distancia absurda y feroz sobre los que la llevamos, una gilipollez más. Su forma de trabajar hizo que en cinco años en mi despacho todos quisiéramos que los asuntos los llevara ella: jamás se olvida de nada, siempre sonríe, no pone pegas, es lista, sabe cómo está todo...mi padre ultimamente la hace pasar a su despacho para comentarle cómo ha planteado o cómo quiere plantear un tema, necesita de su opinión. Ha conseguido ser imprescindible para nosotros.
Un día Al me trajo el libro de un amigo suyo para que lo leyera, ya que yo le había dicho que estaba metida en trajines relacionados con la literatura. Me sorprendió ese gesto (he de decir que se puso más que roja, granate, al darmelo) y me encantó que pensara en algo que a mí me gustaba tanto que me tuviera en cuenta.Pero tampoco me atreví a decírselo y eso que la veo todos los días laborables de la semana.Yo también soy tímida para muchas cosas.
En enero del año pasado comencé a escribir este blog y unos meses más tarde, en abril o mayo, sucedió. Un día Al nos dejó las notificaciones en el despacho y antes de cerrar la puerta, cuando ya nos despedíamos me lo dijo: "Que sepas que te leo, que he encontrado tu blog". Me quedé muerta, sin saber qué decir. Le dije que entrara otra vez. Se justificaba."Fue po casualidad...por la tarjeta, dando vueltas por internet...y ahora te leo siempre..." Casi se me llenan los ojos de lágrimas, no sabía qué responderle. Esa tarde Al dejó un comentario aquí con su nombre, Alfaro, lo de Al se lo he puesto yo para guiñarle el ojo. Le contesté. A la mañana siguiente en el despacho no comentamos nada.Era como si el blog perteneciera a otro mundo que no quisiéramos mezclar con la realidad. Seguimos trabajando juntas, de vez en cuando yo le preguntaba qué le había parecido algo y ella me contaba sus impresiones.Otras veces ella me hacía alusión a cosas que le habían gustado- se ha hecho seguidora de la Costa Brava y lee a Nínive, al Guaje -o a los comentarios que me habían dejado por aquí. Nos fuimos abriendo poco a poco y sorprendentemente tengo que reconocer que nos hemos hecho amigas a través del blog. Sin él yo no hubiera descubierto a la mujer que se esconde tras la sonrisa más tímida del mundo, y es todo un universo lo que oculta, la verdad, un universo al que cuanto más me acerco me parece un regalo mayor.
La historia de Al tuvo un momento cumbre a principios de esta semana, cuando estábamos juntas sentadas en el juzgado de familia, después de una vista por las medidas sobre hijos extramatrimoniales. La secretaria del juzgado pierde el acta en el ordenador. El juez, que apenas muestra ningún gesto, se impacienta. Mi cliente me mira como un pájaro asustado, no entiende qué pasa. El juez comienza a dictar de nuevo todo lo que ha sucedido durante el juicio (en esquema, el contenido queda registrado en un deuvedé) y en ese intervalo Al me susurra:
-Me he comprado el libro de "Canciones contadas"...
- Joder! Es fantástico- le contesto yo sin mirarla, como hablan las Meninas
- Es que a mí me gusta mucho la música..-dice Al ocultándose tras su melena.
- Lo sé, me he dado cuenta por tus comentarios...
- Soy muy ochentera, bueno..
- Y yo, yo también.. te encantarán los relatos, el de Sergio Algora es una maravilla y el de Fran...
- Qué ganas tengo de conocer a Fran Fernández...
- A ver si vienen algún día por Castellón
El juez nos mira levantando la ceja, como si estuviéramos en un examen, nos pide silencio, pero nosotras seguimos hablando, para qué pierden el acta, no hay que ser tan intransigente, si hablamos muy bajito...
- Bueno, el de Fernando Alfaro también es muy chulo- continuo yo
- Yo me lo cruzaba todos los días
- ¿Sí?
- Me encantaban sus letras.
- Es bueno el tío
- Si ya te digo... yo no sé vivir sin música
- Ni yo
- Es que, bueno...- enrojece y con la toga anuncia un momento stendhal, el rojo y el negro- el negocio de mi padre era una discoteca
Doy un salto en el estrado.¿Al, mi compañera más tímida, una discoteca? La miro con los ojos manga.
- ¿¿¿una discoteca????
- Sí...- se rie y su sonrisa es de vaqueros de campana- se llamaba el Rallye y tenía medio coche en la fachada
Se me salen los ojos de la viñeta
- Guauuuuuuuuu!!!- no puedo ser más elocuente
-Era la discoteca del pueblo y yo de pequeña me pasaba las horas allí...
Sin respiración le interrogo
-¿tenía bola de espejos?
¿sillones de eskay?
¿pista de baile?
Me contesta rauda y veloz, como si fuéramos espias pasándonos las contraseñas
- Sí, por supuesto
y zona oscura
y la hora de los lentos
miles de vinilos
pasaron por allí Fórmula V....
-Aggggggggg....-estoy al borde del desmayo; el juez me mira entre preocupado y mosqueado al verme en trance- cojo el boli y en el reverso del escrito de demanda le escribo: "eres mi ídolo"
Se rie ocultándose nuevamente tras su melena.Qué suerte tener cobertura. El juez se queda quieto, desafiante. Yo me incorporo y enderezo, con tanta emoción me había resbalado de la silla.
- ¿Cómo se escribía Rallye?
Lo anota en la demanda tal cual lo acabo de escribir yo.
- Agggg...¡me chifla!
Se imprime el acta. La secretaria del juzgado nos pide disculpas por el retraso.Yo estoy apunto de besarle en la frente, de dar un abrazo al ordenador: el momento que me acaba de regalar el programa Cicerón es impagable. Nos quitamos la toga y salimos de la sala.Volvemos a nuestras posiciones.Mi cliente me pregunta mi impresión sobre el juicio, se lo explico todo.Al aguarda a mi lado. Cuando termino le digo si tiene tiempo para tomarse un café. Me contesta que no, "tengo que pasar por el número...y después, voy pillada de tiempo...pero te enviaré un carta y te contaré la historia...". Yo me quedo como un niño sin globo y vuelvo a las escaleras, saludo a Maxi, el guardia civil de la puerta y regreso al despacho cantando "claro que sí, después de un balón siempre hay un niño". La repito cien veces como un mantra.
Dos días después en mi mail aparece una de las historias más bonitas que he leído ultimamente. Un cuento del estilo de "Cinema Paradiso" que describe el mundo de Al. Se me pone la carne de gallina al ir descenciendo línea a línea por la pantalla.
" Bravo por la música" lo titula ella.
Bravo por la música, Al.
Bravo por el turno de oficio.
Y viva la justicia poética que me acercó a tí.

viernes, 12 de septiembre de 2008

El corazón que no puede esconderse



"Tengo que pedirte un favor, se lo he pedido también a RICHI.Haced una entrada en vuestros blogs y preguntar a la gente que se imaginen que hay una agencia que alquila superpoderes por un día, pero que los poderes de los superhéroes de la marvel ya están pillados, y que pidan uno, pueden pedir el que quieran. Yo lo haré en el mío y con lo que salga voy a hacer un cuento para el nuevo libro de relatos, basados en esos superpoderes"
Mail de Sergio Algora publicado en el blog de
Richi, 27 de Marzo de 2008.
"...Bueno, dándole vueltas a la petición de sergio,,, he pasado la semana pensando en ello... la cuestión es que es un poco alicia en el país de las maravillas y la lógica irónica de esos textos... en fin, lo que quiero decir es que cuando te preguntan que pienses en un super poder es una manera de condenarte a ser una cosa en la vida, y sólo una. bien, ese pensamiento paraliza todas mis aspiraciones... es como dije en el post anterior,,, la superstición de que hay trampa en cualquier don de los dioses...por ello lo que pensé es que mi super poder sería que un día al azar alguien te dijera que algo que tu haces como rutina,,, es tan especial que supone un poder divino,,, como ser un dios sin saberlo, como ser el elegido de clase con una cosa que no te cuesta,,, me gustaría que mi poder fuera en forma verbal pretérita y no un futurible que te condene. bueno,, que en pocas palabras quiero haber sido especial antes de tomar la decisión de ser especial... quiero tener esa suerte..."
Post publicado en el blog de Richi, 2 de abril de 2008.
"RDL 227, marzo 2005)

La Costa Brava
Son como superhéroes de barrio cuyos días de gloria se agotaban en recortes de la prensa musical de hace cinco años y se encuentran ahora en la misión de su vida. Entre la transgresión inocente, la llamada a una nueva autenticidad y un personal sentido del absurdo, La Costa Brava ganan enteros como "la banda increíble" que nunca quiso serlo. Llamadas perdidas, su cuarto álbum en poco más de año y medio, consolida la viabilidad creativa de uno de los grupos más inusuales del pop español actual. Juegos de la edad tardía
...¿Existe una personalidad común en La Costa Brava más allá de las de sus miembros? (Fran): Pues claro: ¡somos el supergrupo! Yo creo que sí, que tenemos un discurso muy propio. (Sergio): Realmente, lo que nos ha unido a Fran y a mí y posteriormente al resto ha sido el "costabravismo", que es una forma de vida entre el ridículo, el éxito mínimo y el anonimato con mayúsculas. Las ideas se manejan más de forma individual, aunque la influencia se desata sobre todo en el intercambio de libros y de discos. Y sin Dani, Enrique y Eloy no seríamos nada: seríamos Sergio y Fran borrachos en un bar y cayéndonos al suelo.

Lo del discurso propio se ve también en los manifiestos que sacáis con cada disco. Os da una unidad y una ideología justo cuando la gente está menos acostumbrada a que los grupos testifiquen sobre su música y sus intenciones. (Sergio): Salió un poco casualmente, pero también tiene cojones que sea un grupo de pop uno de los pocos que se posicione ideológicamente en sus discos y que luego vengan grupos brasas a amargarnos la vida siendo más bolingas que nosotros o con dos neuronas vivas en el cerebro. (Fran): En una crítica nos dijeron que los textos parecían sacados de un "blog", en sentido peyorativo, pero yo creo que la gente agradece tener contacto con personas reales de carne y hueso y no con estereotipos idealizados; y nos parecía importante que tuviera claves de interpretación de lo que hacemos. (Sergio): La Costa Brava es un concepto poético y nada más. Lo que ocurre es que vivimos en el año 2005 y no podemos ser mods, ni after-punks ni putas mierdas. Queremos ser nosotros y lo hemos conseguido, y ser algo (con mogollón de referencias) que no asuma nada más que el "costabravismo" te puede dejar un poco aislado. Pero las islas son maravillosas incluso con tsunamis. (Fran): Pero, Sergio, tampoco somos tan especiales; somos un grupo de pop que pasa por un buen momento y ya está. (Sergio): Somos muy especiales, y si no, no nos pasarían las cosas que nos pasan. Quizá seamos más especiales como personas que como grupo."
Entrevista publicada allá por el año 2005 y que me envió Guaje Merucu tras la muerte de Sergio Algora, en julio de 2008.
Hay momentos que son hitos en el viaje. A menudo te preguntas, como referencia, dónde estaba el otro aquel día que sucedió algo que cambió tu forma de percibir la vida.¿Qué hacía mi padre cuando los americanos llegaron a la luna? ¿Dónde estaba mi madre cuando los Beatles vinieron a España? Y de los más cercanos, de los de mi generación: ¿qué recuerdas del 23 efe? o desgraciadamente, ¿cómo te enteraste del atentado del once de marzo? Salvo contadísimas excepciones los hitos suelen ser un hecho trágico.Parece que la vida nos quiera cambiar a fuerza de golpes, más que de celebraciones o de fiestas. Tal vez sea porque la felicidad deba guardarse en los cajones más pequeños y que por eso no pueda erigirse como un hito o acontecimiento de masas. Tal vez. Quizás se deba también a que es más fácil hacer daño a la gente que hacerles felices. De ahí que la historia se escriba en periodos de entreguerras, de ahí que sobre el arte sigamos discutiendo tanto, no lo sé, el tiempo lo dirá.
Uno de los hitos de mi vida fue conocer a este grupo, La Costa Brava. A estas alturas lo digo ya sin rubor y sin necesidad de justificarme ni pedir disculpas por ello. He tratado de buscar una explicación a mi debilidad por ellos durante algunos años, pero casi nunca he sabido explicarla bien, así que en la mayoría de situaciones no se me ha entendido. La Costa Brava es un grupo de música pop y el panorama musical español está lleno de ellos, por lo que si a mis treinta y tantos años decido hacerme fan- seguidora en el peor de los términos- de este grupo debe ser porque presento algún tipo de carencia afectiva- mi autoestima indie, que debe andar por los suelos, según los recientes estudios de agún profesor universitario americano- o por una adolescencia tardía- mi explicación más simplista- o una tara grave en mi carácter, una mezcla entre desequilibrio y buenas intenciones.
A mí todas esas razones ya no me son necesarias. Las etiquetas me resbalan en este asunto. La Costa Brava ha sido y es determinante en mi forma de entender la vida. Trato de explicárselo a la gente que más quiero, les regalo sus discos, linkeo sus blogs, pero no puedo exigirles que lo entiendan. No quiero obligarles a ello. Su aceptación sería de plástico y en este relato- el que han construído la Costa Brava- todo ha sido sincero. Quien quiera puede acercarse a su música, a sus libros (los de relatos y poemas de Sergio, el de "Canciones contadas" donde escriben Sergio y Fran, los que están por venir y saldrán pronto) a sus blogs y tratar de descubrirlo sin forzar nada (con ellos las cosas suceden así, de la manera más fácil ) pero si no lo encuentran ya está, no sucede nada. Lo mágico es - y aunque odie la palabra "magia" y todos sus derivados, desde el miércoles se me escapa contínuamente- cuando alguien percibe ese brillo.Entonces se dispara un castillo de fuegos artificiales, como el de anteanoche.
El Miércoles nos fuimos a Zaragoza mi amigo Antonio y yo para acudir a su último concierto. Hace unos meses, cuando murió Sergio Algora, Fran anunció en su blog que el grupo terminaba aquí su andadura, que la historia de la Costa Brava era la historia de una amistad y una amistad no puede seguir con tu amigo muerto. Por ello, por él, mantuvieron este concierto que ya tenían programado en la Expo de Zaragoza- la ciudad de Sergio, de Richi, de Enrique...- y lo prepararon como un último guiño a todo lo que había sido el grupo y sobretodo a lo que había sido Sergio.
Nosotros no fuimos los únicos que nos desplazamos desde otra ciudad para acompañarles en esa noche. Isaac se cruzó España en tren para estar allí cerca de ellos (se vino desde Cádiz y se volvió sin dormir a la mañana siguiente), Raquel acudió sola desde Valencia, André regresaba a Madrid a las ocho para trabajar, Elia, María, Yolanda, las chicas majoney -que les habían acompañado en paris, alemania y en la montaña- tampoco pudieron quedarse en Onda...señalo solo a unos pocos porque desconozco el nombre del resto, pero me consta por los comentarios en los blogs de Richi y de Fran que había muchos más como nosotros. No fue un caso aislado el nuestro, ni siquiera una aventura, lo que realmente tuvo tintes heroicos fue lo que sucedió allí.Tampoco quiero olvidar que hubo otros esfuerzos más duros que los que se contabilizan en kilómetros- que no lo fueron, ya digo, para mí la excursión fue como unas minivacaciones en Roma con Gregory Peck, David Niven y Cary Grant como acompañantes- los de aquellos que sintiendo lo mismo que yo no pudieron acercarse ese día a Zaragoza y que han estado esperando la llamada, las fotos y las crónicas del día después. Hablo del Guaje, de Nínive Drake, de Sigronet...de tantos como me consta que desearían haber estado allí y que, por trabajo u otros motivos, no pudieron ponerse en las primeras filas, debajo del escenario.
Los días previos al concierto Richi y Fran aludían en sus blogs a "The last waltz" un documental realizada por Scorsese en 1978 sobre el último concierto del grupo de rock The Band. Yo no conocía la película y aún no he podido verla, pero desde que la mencionaron ando buscándola por la red y he leído algunos artículos sobre ella. Dicen que es una joya por la emoción que la historia destila. No lo sé, pero después de lo que fue el concierto del Miércoles el paralelismo me parece acertado. De hecho yo me sentí protagonista de una película que ni siquiera he visto.
No sé hacer crítica musical ni podría atreverme con una crónica del concierto. Aún no recuerdo ni las canciones que tocaron, solo sé que eché de menos muy pocas y que mis sentimientos iban y venían, daban saltos, se desbocaban a medida que sonaban "Hazte camarera", "Mujeres y días", "Natalia Verbeke"o uno de mis himnos, "El cumpleaños de Ronaldo". No sé si a Fran se le quebró la voz cuando presentó "Treinta y tres", yo le ví conmocionado al principio durante las pruebas de sonido. Él y Richi estaban dentro de una burbuja, de una cápsula espacial, trabajando con el cariño y la precisión de un artesano.Al verles así me acordé del título que me enamoró de Sergio "El fabricante de alas de mariposa": Richi y Fran estaban preparando en aquellos momentos un concierto con pólvora. Y lo consiguieron. La noche del once de septiembre fue la del Desembarco en Zaragoza. Ellos tenían ese superpoder por el que les preguntaba Sergio en su correo, no sé si lo sabían, pero lo tuvieron: transformaron la noche más triste, la de la despedida, en una explosión de belleza y de felicidad.
La Costa Brava es y ha sido un grupo especial porque las personas que pasaron por él, que son la Costa Brava ( y aquí incluyo no solo a sus miembros, sino también a la gente que les ha rodeado y les rodea, que están cerca, como las chicas, Maribel - la primera dama- o la mujer del Corto Maltés y los amigos de siempre, como Andrés Perruca y Pedro Vizcaíno de Grabaciones en el mar) son especiales. Durante todos estos años nos han contagiado de su forma lúcida y luminosa de ver la vida, de vivirla. Nos han impregnado de su idea de amistad.Nos han dado muestras de ella.Nos han tratado con cariño, con respeto, con lealtad. Nos han dejado sus libros favoritos, sus discos, sus películas...nos han hecho sus amigos. Nadie ha dado tanto a sus seguidores como nos han dado ellos. La idea de los conciertos a domicilio ha sido el invento más generoso del mundo: todos soñábamos con organizar uno para celebrar una fiesta con ellos. Y que fuera eso, una fiesta de amigos, no una entrevista con el último actor revelación de Hollywood.
Su grandeza es la de los superhéroes de barrio, la de los gigantes que todos los días se levantan a las ocho y tienen que dar una clase, ir a la oficina o preparar las facturas para la contabilidad. Su grandeza estaba- está- en no cobrar precio alguno por ser especiales, es más, en saber que si deben pagarlo (hay veces que crees que echar un reto a los dioses tiene un castigo demasiado alto) lo harán con toda la felicidad que tienen dentro, como hicieron el miércoles, animándose los unos a los otros- Richi aullando para levantar al resto- pidiéndonos que les lleváramos nosotros hasta la isla, como hizo Fran y sin olvidar a nadie a la hora del afecto.
La Costa Brava descubrió la piedra filosofal, un corazón que aparece en las manchas de sudor tras el último regalo. Un corazón que no ha podido esconderse, pese a la timidez o a la humildad con la que lo han hecho todo, un corazón al que ya hemos entregado un pedazo del nuestro.
De ahí que conocerles haya cambiado el rumbo de esta travesía.

jueves, 11 de septiembre de 2008

Vacaciones en Roma


Acabo de llegar a casa. He dejado la maleta- para una noche soy capaz de llevarme el baúl de la Piquer- y he sacado del bolsillo de mi cazadora vaquera un dibujo de un perro y un gato. No es un dibujo al uso, en realidad es un mapa. Indica la ruta para encontrar a la mujer del Corto Maltés. Sé lo que digo, no penséis que ayer abusé del auténtico gin-tonic. Justine mira absorta mis ojeras. Esta mañana cabe todo el Ebro en ellas;todo el agua que ayer corría por la Expo.

La noche del diez-once de septiembre se queda guardada en la aurícula izquierda de los recuerdos. El concierto de la Costa Brava fue tan emocionante como el último vals.

Más incluso: fue un pequeño vals vienés.

Un recital de poesía para un rey.

Un baúl de mariposas para un gourmet que comía fuego.

Una calle que sonrie- Espoz y Mina- cada vez que te acercas a bailar.

Yo aún no sé cómo ordenar las emociones, cómo separar la alegría de verles más gigantes que nunca de la tristeza que me produce saber que es el final de una etapa. De una de las historias de amistad más bellas que he conocido.

Quizás sea el cansancio, pero ha sido ahora al sentarme frente al ordenador- tanenjutomojamuto, Isaac- cuando se me ha llenado la garganta de lágrimas por lo que vivimos anoche. Yo solo sé hacer bien una cosa: dar las gracias. Pero esta mañana hasta esa palabra se me ha quedado estrecha.


ps. Gregory Peck, en mi caso, conduce un clio blanco, se llama Toni y es mi mejor amigo.

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Diluvio y nostalgia




Se inundan las bocas de metro de la Plaza de España mientras yo sueño con refugiarme en uno de los portales de la calle Barquillo. El agua desborda los titulares del primer telediario y aquí solo una leve capa de bruma indica que está cambiando el tiempo. El olor a café de la Plaza de Canalejas me llega desde la cocina. Se me están quedando fríos los tobilllos, pienso al asomarme a la terraza y recuerdo cómo percibía todos estos pequeños cambios durante un otoño en Madrid.

Yo era la chica que se sentaba en una jardinera en Callao sin querer comprarse un plano de la ciudad. Los domingos eran días inmensamente vacíos donde solo podía refugiarme en la FNAC- entre el bosque de películas, discos, libros- o en el refugio de la compañía de algún amigo al que solía interrogar sobre mis miedos. La ciudad me engullía cada fin de semana. Me solía tomar de la mano en la calle Carretas o allá por la plaza de Santo Domingo y me convencía con secretos a media voz que iba colgando de balcón en balcón. Así cruzaba la Gran Vía que es un túnel del tiempo, un hombre de traje cruzado que ha viajado sin tener destino y que fabula la noche con leyendas de otra época. Después me perdía por Chueca o Malasaña, me fijaba en las tiendas de objetos irreproducibles, en los colmados que ahora han franquiciado los chinos y recalaba en restaurante pequeños que me descubrían. Una vez estuve sentada al lado de Luís Miguel Dominguín y soñé que yo era Ava Gardner.
Madrid era,es, un laberinto de pasiones y posibilidades. Era la ciudad donde aún sigue celebrando el mismo guateque Peter Sellers. Guarda en los adoquines de Huertas la sombra de Valle Inclán que no deja de vagar por la ciudad y se esconde bajo el sombrero de algún poeta que lanza versos en una esquina de Lavapiés.
Madrid es una herida que permanece abierta mientras la tienes lejos. Te desangras cuando la rehúyes, cuando tratas de olvidar la libertad de sus silencios llenos de gente. Es posesiva como un amante desquiciado y abierta como el espíritu musical de los setenta.Madrid es una forma geométrica llena de aristas, brillante y compleja. Un trozo de espejo que llevamos en el lado izquierdo del cuerpo los que nos hemos emborrachado de sus cielos.
La lluvia ha hecho que esta noche navegara la Cibeles. En los barcos de internet avisto la isla de esa ciudad y no llego al que es mi único puerto.

lunes, 8 de septiembre de 2008

Sweet despertar

Raluca tiene los pies pequeños y cuando Marius la despierta trata de esconderlos entre las piernas de su amante.La cas está en silencio y del resto de las habitaciones se escapa algún que otro ronquido- el de Ramona, que toma más whisky del que debería después de cenar y llora acordándose de su hijo pequeño que se quedó en Bucarest; o el de Nelu, cuando recala por la ciudad, ya que con el camión nunca se sabe cuándo ni dónde está- Marius le acaricia el pelo y juega a mordisquearle las orejas, como si fuera un gato. Raluca sigue acariciándole con los pies. Han construido ese rito sin saberlo y cada mañana, un par de horas antes de que el resto se levante ellos reciben el día con esta despedida. Después Raluca le pide que se quede un poco más con ella y le hace un hueco que deja la cama de noventa casi vacia. Su piel es tan blanca que no se sabe dónde empieza y dónde teminan las sábanas, solo sus pezones castaños y las delicadas facciones de su rostro la hacen real. Marius siente un pinchazo de remordimiento cada vez que le niega ese rato: "despertaremos a los demás Ralu y no deben saberlo".Los pies de ella salen volando hacia el suelo que siempre está frio.Dá la espalda a su amante y se queda desnuda, sentada frente a la ventana que se abre al patio de vecinas.Sus labios se fruncen en un guión al que solo sigue el silencio.Odia esta situación. Marius ya está acostumbrado a esa queja, así que decide salir del cuarto sin hacer ruido.La puerta está bien engrasada y él parece un murciélago, jamás tropieza, jamás se equivoca. Cuando Raluca se gira él se ha desvanecido. Un poco de luz se cuela en su habitación y va iluminando las pocas cosas que la acompaña.Se muerde el dedo pulgar, es una fea costumbre que mantiene desde que era pequeña.No llora.Ya no se permite una lágrima. Después escucha cómo llega un poco de música desde el baño, al final del pasillo y piensa que los buenos tiempos a menudo no lo son tanto.

domingo, 7 de septiembre de 2008

Como vaca sin cencerro

Rodis me huele, me intuye a dos mil kilómetros de distancia.Ayer me había pasado la mañana haciendo buena caligrafía: organicé mi disco duro con las cosas q quería conservar del antiguo ordenador, escribí en el blog, añdí callejones, doblé la ropa de cama y como hacia buen tiempo me dediqué a la jardineria.Mi sábado transcurría plácido como un rio atravesando un pueblo.Quedamos para comer y de camino al Terra Milles mi conversación se convirtió en un monólogo surrealista e inconexo. Después de aparcar el coche Rodis me cogió del brazo y como Chus Lampreave me dijo : "Estás como vaca sin cencerro" Y yo lo negué tres veces, pues no se debe negar por menos. Comenzó a llover y las sombrillas no aguantaban el agua así que nos cambiamos de restaurante y hablamos de cine.Después brindamos con mojitos y seguimos psicoanalizándonos a golpes de intuición y de años juntos.Fuimos a un festival- el SOME- en el que actuaba Marlango y Fangoria.Cuando entramos una chica rubia dentro de unas mallas plateadas rapeaba "Tengo un tatu en el codo, me lo quito casi todo menos mi tatu en el codo". Me impresionó. Con Leonor Watling sobre el escenario tratamos de bailar un poco pero yo ya estaba perdida, desorientada, sin rumbo...El otro vértice del triángulo-Marlango dijo que era la primera vez q estaba en Castellón.Yo le corregí y debí gritar un poco, porque rectificó mirando hacia donde estábamos nosotros.Después unas chicas muy simpáticas nos invitaron a un botellón. Cuando abrieron la puerta del maletero del coche se apareció la cueva de Aladino pero en versión destilería. Yo en esos momentos ya necesitaba más un caldito que un ron. Volvió a ponerse a llover y entramos de nuevo en el recinto. Todo me parecía absurdo y extraño.Echaba de menos mi sofá, la tranquilidad del ordenador, a mis gatas...quise volverme pero les había enredado a todos para ir al festival así que esperé a que saliera Alaska.Me aburre mucho Alaska.Como ya estaba totalmente fuera de mi cuadriculada vida Rodis me trajo a casa. Esta mañana me he despertado abrazada a Justine y llena de remordimientos, como una partida de frontón con moscas.He buscado este trozo de una de mis películas favoritas para saber dónde me he dejado el norte.

sábado, 6 de septiembre de 2008

Septiembre de 1939

Vagando de blog en blog he llegado al de Agustín Fernández Mallo, en el que de vez en cuando me paro y muerta de envidia- este chico es todo literatura- y luego me bajo, para tomar aire. En el último post había colgado un poema de su libro "Joan Fontaine Odisea(mi deconstrucción)" en el que mezcla el comienzo de Rebecca y "There's a light that never goes out". El post es maravilloso: se me han saltado las lágrimas.De emoción y de nostalgia. He regresado a la época de exámenes de septiembre en la universidad, en la que Rosa aprovechaba para darme sus cursillos de verano sobre clásicos del cine, y así tuve la suerte de descubrir películas como "Rebecca" o esta, que ha marcado mi vida, "Cumbres borrascosas". Mi abuela siempre regresaba a ese libro.Las dos estábamos enamoradas de Heathcliff. De los pocos libros que me quedé de su biblioteca (que nadie quiso pero que fue menguando día a día) conservo una edición de 1945 casi de bolsillo, encuadernada por mi bisabuelo. Es uno de mis mayores tesoros. A él regreso en este mes de Septiembre. Tengo pendiente una conversación con Heathcliff.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Aterriza como puedas MMVIII



He escogido una mala semana para dejar la cerveza (se me saltan las lágrimas cada vez que escucho cómo cae del grifo la espuma para convertirse en caña; se me erizan las vértebras, lo prometo). He elegido una mala semana para volver a Pilates (aunque cuando llegue a casa me sienta más completa que un vestidor de Ikea, con todos mis músculos por estrenar y ordenados por departamentos). He optado por trabajar en la peor semana del año (la primera, la primera, sí, sí ,la primera...¡pero qué prisas tenemos como si la tercera de noviembre no fuera muchísimo más bonita que esta!!! psss...) . He regresado al blog en un mes pésimo (septiembre, septiembre...si lo digo flojito suena como la calderilla, no me dán las historias pá ná, ni para un bocadillo) y así voy deshaciendo los nudos de mi tapiz, torpe como si estuviera manca, agobiada por la lista interminable de propósitos que van a cambiar mi vida (ahorrar, ponerle buena cara a la crisis, viajar con cordura y no a golpe de documental, abandonar el consumismo compulsivo que se extiende por mi casa como si hubiera enfermado de Diógenes...) y que de momento solo han conseguido torcerme el gesto hacia el desvío de la amargura y la incomprensión. Coso, hilvano, trenzo y tejo mientras con plegarias inventadas me encomiendo a Aracne y suspiro, pensando, dándole vueltas a los recuerdos que ya tienen la pátina amarillenta de las Kodak 22, ay qué de tiempo.... De ahí tantas contradicciones, tanto mudismo, tanto silencio, de ahí que mis post nazcan una mañana y desparezcan a los cuarenta minutos, que mueran sin llegar al mar, ni al seño único de mi fregadero, de ahí que tenga mono de helado "hoynoquierohablarconaiiiide,perosipuedebúsquemeun colajet"y que no me salude ni cuando llego cansada a casa, de ahí que ya no me encuentre reflejada en las series de televisión (aunque con "Impares" me ría, he de confesarlo).

Aterrizo como puedo, aunque sospecho que ya me acerco a esos amaneceres en los que tachas los días que te quedan para la jubilación. Así que, disculpen las molestias.