
"Aquella noche flotaba en el aire el aroma del tiempo. Sonrió ante la idea.¿A qué olía el tiempo? a polvo, relojes, gente.¿Y qué sonido tenía el tiempo? El sonido del agua en una cueva osura, el de una voz muy triste, el de unas gotas sucias sobre cajas vacías, el sonido de la lluvia.Y aún más, ¿a qué se parecía el tiempo? A la nieve que cae calladamente en una habitación oscura, a una película muda en un cine muy viejo, a cien milones de rostros que descienden como esos globitos de Año Nuevo, que descienden y descienden en la nada. Eso era el tiempo; ese era su sonido, su olor.Y aquella noche ( y Tomás sacó una mano fuera de la camioneta) aquella noche casi se podía tocar el tiempo."
"Agosto de 2002: El encuentro", de "Crónicas Marcianas", Ray Bradbury
"fuiste la llama de mi razón alucinada.No había espacio donde apoyar ya mis símbolos.Te amaré tanto, decías, y aprendimos la importancia del café del desayuno en tanto yo salía a robar para tí naranjas.Devoramos el mundo, esa bestia sordomuda, para hacernos menos sordos, menos mudos, siguiendo una ley por la cual buscando crear y destruir la energía la encuentras en belleza transformada.Yo no sabía qué pasa cuando un péndulo se detiene porque jamás había visto uno detenido.Llorabas y llovía.Ví cosas en tus ojos que nadie había visto, me apretabas la mano buscando exprimir aquella fruta robada a mí; a nadie; trangénico zumo de lluvia en lágrimas. La verdad es a veces tan verdad que se vuelve 100% cristalina, y así innombrable."
"Carne de píxel", Agustín Fernández Mallo.
"Y cuando empujó Zeus hasta las naves a Héctor y a los troyanos, dejó que solos mantuvieran allí el combate rudo, volviendo sus espléndidos ojos hacia la tierra de los jinetes tracios, hacia los misios que combaten desde cerca, y hasta los ilustres hipomolgos, que se nutren de leche, y aunque pobres, son los hombres más justos. Y no miraba ya con sus ojos espléndidos a Troya, en la creencia de que ninguno de los Inmortales osaría socorrera los troyanos o a los dananeos."
"Rapsodia XIII" de "La Iliada", Homero
"In Penny Lane there is a barber showing photographs
Of every head he's had the pleasure to have known,
And all the people that come and go
Stop and say hello.
On the corner is a banker with a motorcar,
The little children laugh at him behind his back.
And the banker never wears a mac
In the pouring rain, very strange.
Penny Lane is in my ears and in my eyes.
There beneath the blue suburban skies
I sit, and meanwhile back
In Penny Lane there is a fireman with an hourglass
And in his pocket is a portrait of the Queen.
He likes to keep his fire engine clean,
It's a clean machine.
Penny Lane is in my ears and in my eyes.
A four of fish and finger pies
In summer, meanwhile back..."
"Penny Lane", The Beatles
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