viernes, 12 de septiembre de 2008

El corazón que no puede esconderse



"Tengo que pedirte un favor, se lo he pedido también a RICHI.Haced una entrada en vuestros blogs y preguntar a la gente que se imaginen que hay una agencia que alquila superpoderes por un día, pero que los poderes de los superhéroes de la marvel ya están pillados, y que pidan uno, pueden pedir el que quieran. Yo lo haré en el mío y con lo que salga voy a hacer un cuento para el nuevo libro de relatos, basados en esos superpoderes"
Mail de Sergio Algora publicado en el blog de
Richi, 27 de Marzo de 2008.
"...Bueno, dándole vueltas a la petición de sergio,,, he pasado la semana pensando en ello... la cuestión es que es un poco alicia en el país de las maravillas y la lógica irónica de esos textos... en fin, lo que quiero decir es que cuando te preguntan que pienses en un super poder es una manera de condenarte a ser una cosa en la vida, y sólo una. bien, ese pensamiento paraliza todas mis aspiraciones... es como dije en el post anterior,,, la superstición de que hay trampa en cualquier don de los dioses...por ello lo que pensé es que mi super poder sería que un día al azar alguien te dijera que algo que tu haces como rutina,,, es tan especial que supone un poder divino,,, como ser un dios sin saberlo, como ser el elegido de clase con una cosa que no te cuesta,,, me gustaría que mi poder fuera en forma verbal pretérita y no un futurible que te condene. bueno,, que en pocas palabras quiero haber sido especial antes de tomar la decisión de ser especial... quiero tener esa suerte..."
Post publicado en el blog de Richi, 2 de abril de 2008.
"RDL 227, marzo 2005)

La Costa Brava
Son como superhéroes de barrio cuyos días de gloria se agotaban en recortes de la prensa musical de hace cinco años y se encuentran ahora en la misión de su vida. Entre la transgresión inocente, la llamada a una nueva autenticidad y un personal sentido del absurdo, La Costa Brava ganan enteros como "la banda increíble" que nunca quiso serlo. Llamadas perdidas, su cuarto álbum en poco más de año y medio, consolida la viabilidad creativa de uno de los grupos más inusuales del pop español actual. Juegos de la edad tardía
...¿Existe una personalidad común en La Costa Brava más allá de las de sus miembros? (Fran): Pues claro: ¡somos el supergrupo! Yo creo que sí, que tenemos un discurso muy propio. (Sergio): Realmente, lo que nos ha unido a Fran y a mí y posteriormente al resto ha sido el "costabravismo", que es una forma de vida entre el ridículo, el éxito mínimo y el anonimato con mayúsculas. Las ideas se manejan más de forma individual, aunque la influencia se desata sobre todo en el intercambio de libros y de discos. Y sin Dani, Enrique y Eloy no seríamos nada: seríamos Sergio y Fran borrachos en un bar y cayéndonos al suelo.

Lo del discurso propio se ve también en los manifiestos que sacáis con cada disco. Os da una unidad y una ideología justo cuando la gente está menos acostumbrada a que los grupos testifiquen sobre su música y sus intenciones. (Sergio): Salió un poco casualmente, pero también tiene cojones que sea un grupo de pop uno de los pocos que se posicione ideológicamente en sus discos y que luego vengan grupos brasas a amargarnos la vida siendo más bolingas que nosotros o con dos neuronas vivas en el cerebro. (Fran): En una crítica nos dijeron que los textos parecían sacados de un "blog", en sentido peyorativo, pero yo creo que la gente agradece tener contacto con personas reales de carne y hueso y no con estereotipos idealizados; y nos parecía importante que tuviera claves de interpretación de lo que hacemos. (Sergio): La Costa Brava es un concepto poético y nada más. Lo que ocurre es que vivimos en el año 2005 y no podemos ser mods, ni after-punks ni putas mierdas. Queremos ser nosotros y lo hemos conseguido, y ser algo (con mogollón de referencias) que no asuma nada más que el "costabravismo" te puede dejar un poco aislado. Pero las islas son maravillosas incluso con tsunamis. (Fran): Pero, Sergio, tampoco somos tan especiales; somos un grupo de pop que pasa por un buen momento y ya está. (Sergio): Somos muy especiales, y si no, no nos pasarían las cosas que nos pasan. Quizá seamos más especiales como personas que como grupo."
Entrevista publicada allá por el año 2005 y que me envió Guaje Merucu tras la muerte de Sergio Algora, en julio de 2008.
Hay momentos que son hitos en el viaje. A menudo te preguntas, como referencia, dónde estaba el otro aquel día que sucedió algo que cambió tu forma de percibir la vida.¿Qué hacía mi padre cuando los americanos llegaron a la luna? ¿Dónde estaba mi madre cuando los Beatles vinieron a España? Y de los más cercanos, de los de mi generación: ¿qué recuerdas del 23 efe? o desgraciadamente, ¿cómo te enteraste del atentado del once de marzo? Salvo contadísimas excepciones los hitos suelen ser un hecho trágico.Parece que la vida nos quiera cambiar a fuerza de golpes, más que de celebraciones o de fiestas. Tal vez sea porque la felicidad deba guardarse en los cajones más pequeños y que por eso no pueda erigirse como un hito o acontecimiento de masas. Tal vez. Quizás se deba también a que es más fácil hacer daño a la gente que hacerles felices. De ahí que la historia se escriba en periodos de entreguerras, de ahí que sobre el arte sigamos discutiendo tanto, no lo sé, el tiempo lo dirá.
Uno de los hitos de mi vida fue conocer a este grupo, La Costa Brava. A estas alturas lo digo ya sin rubor y sin necesidad de justificarme ni pedir disculpas por ello. He tratado de buscar una explicación a mi debilidad por ellos durante algunos años, pero casi nunca he sabido explicarla bien, así que en la mayoría de situaciones no se me ha entendido. La Costa Brava es un grupo de música pop y el panorama musical español está lleno de ellos, por lo que si a mis treinta y tantos años decido hacerme fan- seguidora en el peor de los términos- de este grupo debe ser porque presento algún tipo de carencia afectiva- mi autoestima indie, que debe andar por los suelos, según los recientes estudios de agún profesor universitario americano- o por una adolescencia tardía- mi explicación más simplista- o una tara grave en mi carácter, una mezcla entre desequilibrio y buenas intenciones.
A mí todas esas razones ya no me son necesarias. Las etiquetas me resbalan en este asunto. La Costa Brava ha sido y es determinante en mi forma de entender la vida. Trato de explicárselo a la gente que más quiero, les regalo sus discos, linkeo sus blogs, pero no puedo exigirles que lo entiendan. No quiero obligarles a ello. Su aceptación sería de plástico y en este relato- el que han construído la Costa Brava- todo ha sido sincero. Quien quiera puede acercarse a su música, a sus libros (los de relatos y poemas de Sergio, el de "Canciones contadas" donde escriben Sergio y Fran, los que están por venir y saldrán pronto) a sus blogs y tratar de descubrirlo sin forzar nada (con ellos las cosas suceden así, de la manera más fácil ) pero si no lo encuentran ya está, no sucede nada. Lo mágico es - y aunque odie la palabra "magia" y todos sus derivados, desde el miércoles se me escapa contínuamente- cuando alguien percibe ese brillo.Entonces se dispara un castillo de fuegos artificiales, como el de anteanoche.
El Miércoles nos fuimos a Zaragoza mi amigo Antonio y yo para acudir a su último concierto. Hace unos meses, cuando murió Sergio Algora, Fran anunció en su blog que el grupo terminaba aquí su andadura, que la historia de la Costa Brava era la historia de una amistad y una amistad no puede seguir con tu amigo muerto. Por ello, por él, mantuvieron este concierto que ya tenían programado en la Expo de Zaragoza- la ciudad de Sergio, de Richi, de Enrique...- y lo prepararon como un último guiño a todo lo que había sido el grupo y sobretodo a lo que había sido Sergio.
Nosotros no fuimos los únicos que nos desplazamos desde otra ciudad para acompañarles en esa noche. Isaac se cruzó España en tren para estar allí cerca de ellos (se vino desde Cádiz y se volvió sin dormir a la mañana siguiente), Raquel acudió sola desde Valencia, André regresaba a Madrid a las ocho para trabajar, Elia, María, Yolanda, las chicas majoney -que les habían acompañado en paris, alemania y en la montaña- tampoco pudieron quedarse en Onda...señalo solo a unos pocos porque desconozco el nombre del resto, pero me consta por los comentarios en los blogs de Richi y de Fran que había muchos más como nosotros. No fue un caso aislado el nuestro, ni siquiera una aventura, lo que realmente tuvo tintes heroicos fue lo que sucedió allí.Tampoco quiero olvidar que hubo otros esfuerzos más duros que los que se contabilizan en kilómetros- que no lo fueron, ya digo, para mí la excursión fue como unas minivacaciones en Roma con Gregory Peck, David Niven y Cary Grant como acompañantes- los de aquellos que sintiendo lo mismo que yo no pudieron acercarse ese día a Zaragoza y que han estado esperando la llamada, las fotos y las crónicas del día después. Hablo del Guaje, de Nínive Drake, de Sigronet...de tantos como me consta que desearían haber estado allí y que, por trabajo u otros motivos, no pudieron ponerse en las primeras filas, debajo del escenario.
Los días previos al concierto Richi y Fran aludían en sus blogs a "The last waltz" un documental realizada por Scorsese en 1978 sobre el último concierto del grupo de rock The Band. Yo no conocía la película y aún no he podido verla, pero desde que la mencionaron ando buscándola por la red y he leído algunos artículos sobre ella. Dicen que es una joya por la emoción que la historia destila. No lo sé, pero después de lo que fue el concierto del Miércoles el paralelismo me parece acertado. De hecho yo me sentí protagonista de una película que ni siquiera he visto.
No sé hacer crítica musical ni podría atreverme con una crónica del concierto. Aún no recuerdo ni las canciones que tocaron, solo sé que eché de menos muy pocas y que mis sentimientos iban y venían, daban saltos, se desbocaban a medida que sonaban "Hazte camarera", "Mujeres y días", "Natalia Verbeke"o uno de mis himnos, "El cumpleaños de Ronaldo". No sé si a Fran se le quebró la voz cuando presentó "Treinta y tres", yo le ví conmocionado al principio durante las pruebas de sonido. Él y Richi estaban dentro de una burbuja, de una cápsula espacial, trabajando con el cariño y la precisión de un artesano.Al verles así me acordé del título que me enamoró de Sergio "El fabricante de alas de mariposa": Richi y Fran estaban preparando en aquellos momentos un concierto con pólvora. Y lo consiguieron. La noche del once de septiembre fue la del Desembarco en Zaragoza. Ellos tenían ese superpoder por el que les preguntaba Sergio en su correo, no sé si lo sabían, pero lo tuvieron: transformaron la noche más triste, la de la despedida, en una explosión de belleza y de felicidad.
La Costa Brava es y ha sido un grupo especial porque las personas que pasaron por él, que son la Costa Brava ( y aquí incluyo no solo a sus miembros, sino también a la gente que les ha rodeado y les rodea, que están cerca, como las chicas, Maribel - la primera dama- o la mujer del Corto Maltés y los amigos de siempre, como Andrés Perruca y Pedro Vizcaíno de Grabaciones en el mar) son especiales. Durante todos estos años nos han contagiado de su forma lúcida y luminosa de ver la vida, de vivirla. Nos han impregnado de su idea de amistad.Nos han dado muestras de ella.Nos han tratado con cariño, con respeto, con lealtad. Nos han dejado sus libros favoritos, sus discos, sus películas...nos han hecho sus amigos. Nadie ha dado tanto a sus seguidores como nos han dado ellos. La idea de los conciertos a domicilio ha sido el invento más generoso del mundo: todos soñábamos con organizar uno para celebrar una fiesta con ellos. Y que fuera eso, una fiesta de amigos, no una entrevista con el último actor revelación de Hollywood.
Su grandeza es la de los superhéroes de barrio, la de los gigantes que todos los días se levantan a las ocho y tienen que dar una clase, ir a la oficina o preparar las facturas para la contabilidad. Su grandeza estaba- está- en no cobrar precio alguno por ser especiales, es más, en saber que si deben pagarlo (hay veces que crees que echar un reto a los dioses tiene un castigo demasiado alto) lo harán con toda la felicidad que tienen dentro, como hicieron el miércoles, animándose los unos a los otros- Richi aullando para levantar al resto- pidiéndonos que les lleváramos nosotros hasta la isla, como hizo Fran y sin olvidar a nadie a la hora del afecto.
La Costa Brava descubrió la piedra filosofal, un corazón que aparece en las manchas de sudor tras el último regalo. Un corazón que no ha podido esconderse, pese a la timidez o a la humildad con la que lo han hecho todo, un corazón al que ya hemos entregado un pedazo del nuestro.
De ahí que conocerles haya cambiado el rumbo de esta travesía.

2 comentarios:

Guaje Merucu dijo...

A veces la belleza es la cosa más sencilla

evamaring dijo...

Sí, Guaje, yo creo que la belleza más redonda- la que no tiene fisuras- suele aparecer en las cosas más sencillas.Pero no todo el mundo tiene habilidad para crearla ni para distinguirla.Tú, sin embargo, eres un fabricante de ella.Basta con ver tus "especies de espacios".Son deslumbrantes.
Un beso
eva