Ayer tenía flojera. O gripe. No lo sé. A veces me pasa. Mi madre ya ni se preocupa, dice que desde pequeña me pasa esto, que cada cierto tiempo, de cansancio puro, me quedo bloqueada y no puedo seguir. Como las pájaras de los ciclistas, más o menos, pero sin ejercicio físico.Pues ayer estaba así y me metí a las siete en la cama: no me veía capaz de contestar al móvil, no tenía fuerzas para acariciar a mis gatas, ná de ná. Sin embargo sí que podía leer (súperpoderes para la lectura que tengo) y cogí "Alta fidelidad", la novela de Nick Hornby que luego llevó al cine Stephen Frears con John Cussack como protagonista. No tenía fiebre antes de empezarla y sin embargo al cabo de dos horas estaba alterada y medio delirando: el libro me había atrapado. Me llamó Rosa - mi mejor amiga- que salía del gimnasio y yo solo podía hablarle de Rob, el dueño de la tienda de discos, de sus listas interminables, de su sensación de caos, de las reflexiones que me había robado, de la forma de ver la vida, de su soledad que era mía, de su historial de fracasos sentimentales...la pobre Rosa tuvo que colgar el teléfono medio desquiciada por mi caótico discurso. Y yo seguí leyendo. Me reproché el retraso: he tardado casi diez años en leer algo que tal vez no pase a la historia de la literatura, pero que para mí ayer era casi la biblia. ¿Dónde he estado durante este tiempo? Ya era casi medianoche cuando lo acabé y entonces sucedió lo imprevisible: el final.
Qué decepción.
Una novela como esa no podía tener un final así. No.Para mí no era creíble, ni coherente, ni lógico.Para mí ese final solo era fruto del cansancio del escritor.¿Cómo ha podido llevar la historia hasta aquí de esta forma tan apasionante para luego zanjarla con un remedo? Me dieron ganas de pegar a Nick Hornby por la catástrofe, pero antes de ajustarme los guantes de boxeo me dí cuenta de que tal vez el fallo estaba en mí: ultimamente no me gusta lo que leo porque no apruebo ningún final. Me pasó con "El padre de Blancanieves" de Gopegui, con " Biografía del hambre" de Nothomb y mucho antes con "Hoy, Júpiter" de Landero. Tal vez sea porque cuando algo me gusta deposito todas mis expectativas en ese algo y, claro, termino por decepcionarme, porque es imposible que nada ni nadie pueda mantener la máxima puntuación siempre.
Así que el problema está en mi propia personalidad. No quiero enredarme con líos de Freud ni Jung, pero tal vez sea eso. Me declaro en quiebra cuando las cosas se tuercen un poco, cuando la escena se desenfoca y el plano no es perfecto. A fuerza de desencanto me agoto.
Entonces caigo en la literatura y me recompongo: absuelvo a Nick Hornby y vuelvo a la rutina, súpervitaminada y con sus listas musicales a cuestas.Me doy cuenta de que la vida es esto, una sucesión de finales inesperados que poco tienen que ver con nuestro nivel de exigencia.
5 comentarios:
Es cierto. Una novela como “Alta Fidelidad” no puede tener un final así. No. Para mí tampoco es creíble que Laura se dé inmediatamente la vuelta cuando Rob pincha “Got to Get You off My Mind” de Solomon Burke. No es coherente que la banda de Barry se lance de lleno a tocar un versión pletorita de energía de “Twist and Shout”; y, por supuesto, no es lógico que toda la peña se ponga a bailar de la única manera que se puede bailar una canción como “Twist and Shout”. No. Este final no es creíble, ni coherente, ni lógico. Pero, quién sabe, como cantaría alguien que es capaz de dibujar las caráturas de sus propias maquetas, tal vez encontrarás el amor al final. Así que… Un, dos, tres. WELL SHAKE IT UP BABY…
no conozco el libro, ni a su autor, ni creo que lo lea nunca... tampoco se quién es el director que lo llevó al cine y el nombre del actor resuena vagamente en algún rincón de mi cabeza...
pero pienso que interpretamos un final como inesperado cuando, en parte de manera inconsciente y en parte empujad@s por la ilusión, tendemos a forzar la realidad para hacerla encajar en las expectativas e ilusiones que resuenan, vagamente, en algún rincón de nuestra esencia... y la sensación de haber sido estafad@s se apodera de nuestro ánimo de manera inevitable... quizás tengamos que ser a veces más espectadores y menos protagonistas de lo que nos sucede, para evitar intepretar como frustrantes -o sencillamente decepcionantes- experiencias que, simplemente, debían ser tal y como las vivimos...
y no perdamos la ilusión, ahora sí, de vivir un nuevo final inesperado... un final feliz, esta vez...
Si, sin fuerzas para acariciar a tus gatas, una novela te arrastra hasta su final, ya es suficiente. Los finales, para merecerlos, únicamente pueden ser decepcionantes. Es el final, el se acabó, la puerta que se cierra. ¿hay que esperar que lo haga con coherencia? ¿con lógica? ¿con alegría? Estos atributos son más propios de los principios ¿qué es un final creible, coherente y lógico? ¿un no final?
Garp, para mí ha sido un descubimiento Daniel johnsthon.La culpa, de Rizino- Richi, de la Costa Brava- por el post y por la versión q.ha colgado en myspace de "True love will find you in the end.."
El tema "final" es algo q de por sí ya me inquieta. Tienes razón Oblomov en lo del no-final.Creo q los finales no son nunca felices, ni acertados, ni coherentes, ni lógicos, precisamente por eso porque cierran puertas, se terminan etapas. Cuando algo es bueno deseas que dure y ningún final es suficiente.Sé q es infantil esta forma de pensar, ya que, de entrada como los niños espero un final feliz y estos- los finales felices- solo son el comienzo de otras historias. De ahí q yo no sepa acabar tantas de las mías.
Towearin: Ojalá la solución sea esa, ser más espectador que protagonista, pero en el fondo lo q propones es tomar distancia y mirar nuestra vida como si la sobrevoláramos con avioneta, ¿no? Yo lo intento, pero es una misión realmente difícil.¿Dónde se imparten las clases para ese tipo de vuelo? Supongo q dentro de unos años habré remontado el declive de mi ombligo, pero de momento, me cuesta mucho...snif.
Besos a todos. Me gusta mucho la conversación traspost.Así q gracias.
Tienes otra opción en vez de absolver a N. Hornby. Lo atropellas con tu coche, y con las piernas rotas lo "acoges" en tu casa y lo convences (que tu puedes) para que mejore el final je, je, je.
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