
Uno. Psicomotricidad.
El frío llegó tarde por culpa del cambio climático. Una suave neblina impedía ver a unos metros del cristal. La débil iluminación confería un aspecto fantasmagórico a la estancia. F. pasaba la mano por los surcos de los vinilos traídos de Chicago mientras J, con la delicadeza de quien intenta ocultar en el más leve parpadeo su angustia, se mesaba el cabello. Había anochecido casi sin darnos cuenta. Llevábamos horas encerradas en aquella habitación, acompañando los minutos con whisky escocés. Las tres guardábamos silencio hasta que la diabólica voz de J. quebró la quietud de las sombras :
- Es necesario encontrar la canción adecuada, no nos sirve cualquiera.
Un escalofrío recorrió la columna de F. que levantó la mirada que se había perdido entre los discos antiguos. J disimulaba mal su obsesión por la estética.
- ¿Tienes alguna predilección?- F. tensaba la mandíbula. La lámpara que tenía detrás iluminaba la cicatriz de su entrecejo.
- No, ninguna- añadió J. mientras se estiraba con lentitud - pero es fundamental hacer las cosas bien. Un asesinato no puede ser vulgar.
F. se quedó encallada en algún lugar del pasado, mientras J. dirigió hacia mí su mirada. Las dos eran completamente distintas. J. nació destinada a ser una mariposa púrpura en un barrio señorial mientras lo único que se sabía de F. era que había sobrevivido a una lucha desigual y que su acento no era común, que parecía extranjero, demasiado nasal para ser cercano. Al margen de sus diferencias el azar me había convertido a mí en un involuntario cruce de caminos donde se habían reunido las dos. Ambas sabían que yo era su bisagra, por eso volvieron a mirarme esperando una respuesta. Pero yo solo podía pensar en Dostoievski.
-Tendré fiebre y me mandarán a Siberia como a Raskolnikov- dije en voz alta.
- Pero tenemos que hacerlo, solo así sabrás qué significa matar- respondió con vehemencia J.
F. supiró sin apartar un milímetro sus gélidos ojos. Apuré el whisky dándome tiempo para una contestación adecuada.
- Y para matar es necesario un poco de estética- continuó argumentando J., como si quisiera convencerme.
- Tanto o más que un motivo, esa es la verdad- añadió F.
Mi vaso estaba vacío.El silencio volvió a llenar la estancia.
Dos. Cómplices

Ayer en el sofá las tres discutíamos. Cuando digo "las tres" empiezo a preocuparme: no sé si presento algún tipo de trastorno límite de la personalidad o es que me estaré volviendo tan
freak como el japonés que se ha casado con su personaje favorito de un manga y se la ha llevado de luna de miel a Disneyworld ( lo he leído hoy en un
blog y de golpe, ese japonés se ha convertido en mi ídolo. Me parece una historia de amor maravillosa. Espero que dentro de poco pueda enviarle un
esemese a Humprey Bogart para que regresemos a París). "Las tres" somos mis dos gatas y yo. De ahí mi desazón.
Ayer "las tres" discutíamos sobre el interés que despierta el crimen. Estrenábamos diciembre mientras nos íbamos acostumbrando al frío. Frida, Justine y yo- entre siestas- casi a oscuras en el comedor.
Yo terminaba de leer el último relato de una recopilación local " Más crímenes de Castellón .12 plumas negras y Ripollés" publicado por la editorial El Full y les comentaba lo diferente que es matar aquí de matar en Barcelona. Pero no me refería a la calidad delictiva, ni a la literaria. Les hablaba de dos libros, el que acabo de citar y la antología "Matar en Barcelona"- Alpha Decay ya lo ha colocado en casi todas las librerías del planeta Fnac- editado por Ana S.Pareja y Jordi Corominas i Julián. Dos recopilaciones muy distintas pero con un sustrato común: matar. Matar a alguien. Homicidio, accidente o asesinato. El fascinante universo del crimen desde dos ciudades y veinticuatro perspectivas diferentes.
La de "Más crímenes de Castellón . 12 plumas negras y Ripollés" debería ser la más próxima a mí, ya que se firma en Castellón, por doce escritores vinculados con la ciudad que construyen sobre sus calles un entramado de muertes ficticias y sin embargo, en general me resulta lejana, de otra época. En el prólogo el Presidente de la Audiencia Provincial cita a los clásicos del género- Hammet, Chandler, Mankell...-a modo de jurisprudencia con la finalidad de avalar unos relatos cargados de buenas intenciones y de mayor o menor acierto. No son necesarias las sentencias de los grandes del género, pero los que trabajamos en los juzgados tenemos dificultades para quitarnos la toga incluso al escribir.Entre los cuentos hay de todo, mejores y peores, regulares y mediocres. Tampoco es nada que llame la atención, suele pasar con las antologías, es muy difícil mantener el corte de calidad. La de Alpha Decay, con mayores pretensiones- al menos de distribución- también peca, a mi modo de ver, de irregular. Pero volviendo a las doce plumas de castellón hay que reconocer el trabajo de sus autores, que han mejorado bastante desde la edición anterior: han perdido el vértigo y han ganado en destreza, pese a que muchos siguen amparándose en el sabor de la coca de tomate.
Y tal vez esa, que es su mayor baza de cara a las ventas, sea su mayor defecto. Me explico. Me vuelve loca la coca de tomate. Moriría empachada de la coca de tomate que hace Emilieta, la de la panadería que hay frente a mi casa. Pero la coca de tomate no lo es todo en la cocina. Hay vida más allá del huevo duro, el atún y la masa quebrada de hojaldre. A mí también me gustaría exportarla. Que en los mercadillos del puerto de Helsinki se vendiera salmón y coca de tomate; que en Nueva York desplazara a los huevos benedictine en los desayunos; que en Londres además del takeaway soup o takeaway noodles hubiera una cadena de takeaway coca de tomate....Sería encantador. Pero aún así, no podríamos ni podemos pensar que no existe otro manjar en el planeta comparable a nuestra coca de tomate porque corremos el riesgo de quedar atrapados en la burbuja de nuestra pequeña aldea gala.
Y algo similar les ha sucedido a los autores de algunos de estos cuentos :que se han quedado encerrados en el parany del localismo y han perdido el sentido de sus historias. No es suficiente ambientarlos en lugares comunes para que se puedan leer, para que resulten atractivos, ni muchísimo menos para que tengan algo en común con la novela negra. Como pasatiempo resulta entretenido creerse personaje y ver, más allá de los siete tonos de verde de las fachadas de la Calle Mayor, una trama de Hitchcok, pero esa emoción warholiana- los famosos cinco minutos de fama- no se sostiene durante trescientas páginas. De ahí que, por muy conocidos nuestros que sean los dieciocho eurazos que cuesta el libro nos resulten un poco excesivos. Al menos estas navidades. Pese a ello, debo reconocer que yo los he disfrutado. Ha habido cuentos que me han mantenido en vilo casi, casi hasta el final- Siroco, de Francisco Fernández Beltrán- otros que han encontrado la medida perfecta de composición- Dos bonitos cadáveres de Juan Carlos Enrique- y uno que me ha parecido fantástico, tan delicioso que su autora, Lidón Barberá, me ha matado de envidia.
"Mr.Witty y un gin-tonic de pepino" es arsénico en copa de balón.
3. Irreal->Posible
Real->Imposible
Irreal->Imposible
Real->Posible

"Mi infancia son recuerdos de un patio
matemático"
un tren sale de
y otro
desde el mismo punto
a la misma hora
¿cuál es el problema?
Gonzalo Escarpa
El último euromed sale de Castellón a las 21.38 . Pasada la medianoche llega a Barcelona, estación de Sants. El billete en preferente cuesta 58,30 euros. Pueden acompañarme Frida y Justine si consigo meterlas en sus transportines. El trayecto es corto- apenas dos horas y media- y de cara a la noche la gente pierde su capacidad de observación. No resultará tan llamativa mi presencia. Ni la de las gatas. Si todo sale como hemos previsto será una buena forma de huir de la ciudad. Compraré el billete por teléfono con la tarjeta de otra persona- ya tengo una- y después bastará con recogerlo y deshacerme del plástico. He localizado un hotel de una conocida cadena cercano a las Ramblas en el que no piden documentación pasadas las once. Basta con que les pagues por adelantado y en efectivo. Parece fácil.
Matar parece fácil. Pero no lo es. Hay quien cree que para matar uno debe estar hecho de otra pasta. Que existe un recóndito lugar de nuestra anatomía capaz de activarse y de quitar la vida a otra persona. Yo no lo sé. Hay muertes y asesinos, y con estos últimos no es fácil conversar. Nuestros puntos de referencia parecen corromperse cuando los utilizan ellos. La sangre de sus cadáveres mancha los parámetros comunes, con lo que el diálogo resulta, de entrada, imposible. Es muy difícil tratar de meterse en la piel de un criminal. Nunca se llega a saber si es distinta. La empatía no funciona. Tampoco la cita de Moravia en el final de "La romana" ("cualquier mujer puede ser una puta y cualquier hombre un asesino"). Siempre hay un salto. El de convertir lo irreal en posible, o el de su reverso darle a lo posible y cercano un halo de irrealidad.
"Matar en Barcelona" proponía a los autores que paraticipan en esta antología un juego perverso: partir de la realidad para construir ficción. Esa es la principal diferencia con la recopilación de los escritores de castellón. Los locales inventaban y trataban de dar verosimilitud. Hacían real lo imposible o lo posible que nunca sucedió. Por el contrario, el equipo seleccionado por Ana S. Pareja (que casualmente es de Castellón) y Jordi Corminas buscaba exactamente la otra cara del casette: convertir en literatura la realidad. La diferencia de parámetros ya daba un valor añadido a "Matar en Barcelona". Dentro de los límites legales, la memoria colectiva y las crónicas de sucesos había que descomponer la estructura del crimen para convertirlo en cuento. Complicado, pero fascinante como el mapa del tesoro. En este sentido resultaba acertadísima la Nota a la edición que firman los editores :
"Todos los relatos de esta antología son puramente ficticios y se nutren de noticias aparecidas en prensa y sentencias judiciales"
Oximorón en vena y si no que Corominas me lo explique. Aunque no es necesario, ya que después de viajar el libro por la península he caído en una espiral psicodélica. Adoro a Javier Calvo por encima de todas las letras, creo que es de otro sistema solar; brillantísimo su "Festival de las luces", inquietante, gótico, emocionante... A Manuel Vilas lo esperaba así y no me ha decepcionado, he deseado reencarnarme en Any Vilas . Gabriela Wiener resulta mejor, mucho más interesante en esta pose que en la de sus "Sexografías", me la creo más en el silencio a gritos de la Estación de Naves. Antonio Luque, pese a mi ilusión- qué ganas de cuentos chinarristas, que fueran de todo su montón, qué nervios- me ha parecido automático, sentidos al texto sin que me deje meterme en su engranaje de razón. Medel sin más, que es lo menos. Sabino Méndez sorprendente y talentoso, cómo no. Argemí clásico y con cierto olor a Ruiz Zafón. Y vuelta al bolígrafo - aunque en este caso sea como traductor- de Javier Calvo en otro relato para ojipláticos "Cuando más apuesto es el león es cuando anda buscando comida" de Mara Faye Lethem, con una parada obligatoria en "La vergüenza" de Llucia Ramis que, al igual que Lidón Barberá en la otra colección, me ha clavado el puñal de la envidia más insana y viscosa.
Pese a ello, si la bandeja de pasteles de Castellón padecía el síndrome de "coca de tomate" a los de Barcelona les encuentro demasiado pendientes de conseguir o de mantener el certificado de modernidad, que a veces pesa más que el carácter lúdico de cualquier historia. Algo que me extraña conociendo un poco a Mr. Corominas, que se lo pasa bien haciendo literatura y le sale como la paella a mi madre, estupenda. En cualquier caso...¿Cuál es el problema?
No hay problema, solo versos y líneas de comunicación: la vía de un tren que sale de Barcelona-Sants y llega a mi ciudad dos horas y media más tarde; la de una editorial pequeña y acertada que es Alpha Decay; la de dos bandas de escritores que se esconden en los callejones del crimen. Dos iniciativas diferentes que se agradecen y que al menos, desde mi sofá, un domingo por la tarde, se complementan. Cómplices entre cadáveres.
Sí.
Bcna-Cs.
Oh yeah.
4. Cronología
"Matar en Barcelona", ediciones Aplha Decay salió a la venta en Octubre de 2009.
"Más crímenes de Castellón", se presentó el 2 de diciembre en la Sala Opal del Grao de Castellón.
Frida fue brutalmente apaleada por unos perros en Ceuta en septiembre de 2006.
Justine cazó un saltamontes en marzo de 2008 y jugó durante un día con el a meterlo y sacarlo de su bebedero de agua.
evamaring nunca ha publicado más allá de este blog.