"Sueño que mis cuatro hijos vivirán un día en un país en el cual no serán juzgados por el color de su piel, sino por los rasgos de su personalidad"
"Tengo un sueño", Martin Luther King, Jr.
Discurso leído en las gradas del Lincoln Memorial durante la histórica Marcha sobre Washington
Obama ya es presidente. Jesse Jackson lloraba entre el público.El sueño más negro se ha hecho realidad. Ayer hablaba con Carmen Camacho- ya conté parte de esa conversación en el otro post- ella ha conseguido vivir de su poesía, de sus bolos y de sus libros. Su sueño de gitana pelirroja está comenzando a cumplirse. Mi amigo Jaffar anda encerrado en Madrid, en un estudio cerca de la sierra, grabando la maqueta de lo que puede ser su primer disco. Richi ha colgado en su blog la historia de sus pasos en el camino de baldosas amarillas y de su cuaderno de lombriz. Acabo de dejarle un comentario pero se me estaba alargando tanto que he decidido partirlo y traer la mitad más personal a mi blog, para no aburrir a nadie y no abusar de su amabilidad (además anteayer le prometí no escribir comentarios eternos y ya estaba faltando a mi palabra). Le contaba la historia de uno de los objetos más queridos de mi casa. De mi maleta.
Hace tres años cuando volvía de cenar con una amiga encontramos una maleta vieja en un portal de Madrid. Estaba llena de apuntes de una oposición- no recuerdo a qué- pero eran de oposición porque recuerdo la división en temas. Su dueño- aprobado o suspendido no lo se- había terminado harto de ellos y había tirado la maleta a la basura. Era negra y no muy bonita, pero parecía tener dentro una historia, ásí que mi amiga y yo la cogimos. Unos metros más adelante vimos que sobresalía de un contenedor otra maleta- parecía la noche de las fugas- esta era más bonita, estaba cubierta de etiquetas de viajes y vacía. La cogimos también. Divertidas pensamos que aquel hallazgo era una señal. Cuando llegamos a su casa las limpiamos un poco y nos las repartimos. Ella me dejó elegir primero a mí y yo me quedé con la que estaba vacía. La negra me daba un poco de miedo porque la relacionaba con sueños rotos (antes le escribía a Richi que no era supersticiosa y vaya...me sorprendo a mí misma con mis contradiccciones). Ese domingo me subí en una esquina del coche de Carlos empotrada con la maleta. Mis amigos se reían de mí, pero yo cabezota me la traje hasta Castellón.Casi se me cangrenan las piernas después de cuatro horas abrazada a aquella tabla de náufrago.
Mi madre cuando la vió urdió un par de incursiones a mi casa para deshacerse de aquel trasto. Yo la coloqué en el comedor, como símbolo de la libertad. Me faltó ponerle velas. Hace dos años decidí llenarla de historias que me llevaran a otros lugares. Después guardé dentro tooodas las versiones que un amigo me enviaba de su novela. Fueron los primeros pasos en otro camino de baldosas amarillas.Hace dos semanas encontramos su historia convertida en libro en el Corte Inglés: casi rompo las botellas del rincón del gourmet con mis saltos de alegría. El resto de escritos siguen allí. Algún día encontrarán su sitio en alguna estanteria. Él ahora observa y escucha lo que la gente piensa de su novela. Ha conseguido llegar.
Yo le decía a Richi que estoy sentada en el bordillo del camino. Me aprietan los zapatos rojos, me he bloqueado. Una tarde fuí a ver al psicoanalista. Estuve solo una hora sentada frente a él, en una butaca de terciopelo verde, bajo el haz de una lámpara polvorienta y antigua. El psicoanalista apenas habló, yo me pasé sesenta minutos haciendo piruetas con las palabras par que no morder el cebo de su terapia. Cuando me callé me dijo: "¿Cómo puedes vivir así? Estás llena de miedos." Me fuí de su consulta diciéndole que no sabía si volvería, muy digna. Cuando cerré la puerta del ascensor me puse a llorar. Me comía el hipo al llegar a la planta baja. No volví a llamarle, someterme al psicoanálisis me costaba un tremendo esfuerzo, económico y anímico.El segundo me asustaba más.
Esa es mi historia. Yo también tenía un sueño. Me arriesgué y salté al vacío hace dos años. Me dormí en todos los trenes de madrugada, pasé mil gripes en pensiones baratas, vagué por las calles de Madrid cientos de sábados- Atocha arriba, Gran Vía abajo- me dejé las cejas durante la semana sacando los asuntos del despacho para que nadie pagara los costes de mi aventura...y me bloqueé. Nuevamente vuelvo a estar parada, sin saber cómo seguir. El bloqueo y yo nos conocemos de antes, hemos malvivido juntos mucho tiempo; una vez tomó posesión de mi mano derecha y no me dejó escribir durante más de tres años. Me apunté a todos los talleres de escritura del mundo y no guardo ni una sola linea de ninguno de ellos. Rompí con el hechizo gracias al primer blog que tuve. Le perdí el respeto a la pantalla en blanco y me puse a hablar. Con este, que es el tercer blog, creía que el miedo ya estaba roto, pero ayer me dí cuenta de que no, de que había caído en la jaula otra vez (de ahí el nombre de este sitio, la jaula de Du, la caja de mis miedos). Esa es mi historia.
Esa es una de mis historias, porque ayer por la mañana empecé moleskine nueva- para mí es un acontecimiento mayor que el cuatro de julio; me emociona acabarlas y estrenarlas me dá vértigo- y busqué un texto para el principio, como siempre suelo hacer. Encontré un fragmento de un artículo de María Zambrano que me encantó y lo copié. Me disponía a comenzarla cuando de repente pensé que ya sabía qué quería escibir en la última página: la letra de una canción. Mi moleskine se quedaba incompleta con solo una de las caras del disco así que, después de María Zambrano, copié otra canción. Esta hablaba de los miedos.
A los sueños se los comen los miedos, como a María Callas la tenia. Yo estoy cansada de alimentar a más fantasmas, de invitarles a una cervecita cada tarde en el sofá mientras me derroto frente a la televisión. Hoy abro una botella de champán en el desayuno.Brindo por Jaffar, por Carmen, por Carlos guionista de sus paseos, por Richi...por todos los que andan por este camino de baldosas amarillas.
Esperadme, que ahora me pongo las converse (rojas,eso sí) y os alcanzo.
Nota: este post es una declaración de intenciones.
Nota dos: recupero mis jornadas de puertas abiertas y rehabilito la posibilidad de que entre cualquiera a dejar un comentario.Isaac y Guaje tienen razón, que cada uno haga lo que quiera.