Y dándole vueltas al destino que tienen los objetos que dejamos, el futuro que tienen nuestros recuerdos y el paradero de las cartas que no escribimos o de aquellas que no nos llegaron, anoche me caí dentro de esta película, "El apartamento" de Billy Wilder. Me enamoré de Jack Lemmon, sentado bajo la ventisca, en un banco de Central Park dejando su posesión mejor- su apartamento- a los que teme, sus jefes, siempre a la espera de una vida mejor. Y también me enamoré de Shirley McLaine, dejando lo mejor de su vida, su frescura e ingenuidad, en el oscuro secreto de una relación con un hombre que ni la ve ni la valora, para el que solo es una distracción más. Y me quedé dormida pensando la triste ironía del diálogo en el que el vecino doctor le dice a Jack Lemmon que pese a ser un inútil debería dejar su cuerpo a la ciencia para su estudio, porque de fondo suena un piano- el del restaurante chino de los amores prohibidos- y a Jack Lemmon, que ha perdido toda su dignidad, ya no le pueden despojar ni del presente ni del futuro.
Mi padre me traía folios y lápices bicolores del despacho.Yo aún no sabía escribir pero pintaba filas de hormigas y las salpicaba de puntos. Así empezó todo. Desde entonces no he dejado de rayar cualquier cosa: desde los folios del juzgado hasta el cartón de las medias. Esto no se cura, así que lo mejor es vivir rodeada de letras.
lunes, 4 de octubre de 2010
Carrera de relevos
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7 comentarios:
Al hablar de Marilyn (post anterior) y Jack Lemmon, no he podido evitar pensar en el recientemente fallecido Tony Curtis. Y me han asaltado recuerdos de Lectura de la Imagen. Sensiblería de lunes?
El chico que...
Cada vez que la veo quiero pensar que al final ellos dos se enamoran. Al contrario de lo que pueda parecer, a mí no me resulta tan claro. Siempre he tenido la impresión de que a Shirley, Jack sólo le puede llegar a caer simpático. Y eso me jode un montón.
Yo también pensé en aquellas clases el día de la muerte de Tony Curtis. Habría que retomarlas, con monjas o sin ellas. No es sesibilería, es sensibilidad y buen gusto, chico que.
Abrazo,
Raúl,
yo quiero pensar que se enamoran. Que ella cae en la cuenta la verle escurrir los espaghetti con la raqueta. Que se enamora perdidamente y con toda la locura que arrastra por gestos muy pequeños, como el de quitarse el sombrero en el ascensor o ir por casa con una chaqueta de punto. Y que esa es su oportunidad de amar con toda su mala ortografía. de verdad, si no no jugaría nunca a las cartas.
Besos
eva
Hablando de ortografía, disculpas: sensiblería. Hoy como y suelto letras sin control.
Besos
eva
Lo más importante no es que se enamoren, sino que los dos han recuperado su vida, porque podrían haberse enamorado mientras se prostituían y seguir haciéndolo. Volver a ser ellos mismos posibilita cualquier opción, pero no idealicemos el emparejamiento... a lo mejor en lo que sigue después de la película, él conoce a otra chica más encantadora y ella a un hombre más interesante... La vida sigue después de la cinta.
Tienes razón Isaac, y eso no quita nuestras dudas. El punto de partida es ese: volver a ser ellos mismos. Desde ahí, claro, todo empieza de nuevo.
un abrazo,
eva
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