Compró un sujetador grosella y unas bragas del mismo color tan mínimas que pensó que esa era la razón de su precio: no debía existir en el mundo una mujer de esas dimensiones, y si la había- que las hay, a cientos, con operaciones y sin silicona entre los músculos- no debía de pasearse por aquella calle los días de mercadillo o no tendría como ella, un viaje pendiente, una oferta de tres días de amor y besos ni tampoco un amante imaginativo que le susurrara lindezas al teléfono.Se depiló a la hora de comer y preguntó cuáles eran las últimas tendencias en cera y pubis. La chica le sonrió con algo de ternura, como si ella acabara de bajar de la montaña y no supiera del funcionamiento de los semáforos, le aconsejó que convirtiera sus ingles en trozos de melocotón y de paso le colocó una crema que dijo que era la viagra femenina. La mayor parte de las vecinas del barrio la utilizaban- pese a que costaba el pago de un mes de préstamo hipotecario- y por eso sonreían, iban al gimnasio y arrastraban carros de la compra de la charcutería al puesto de verduras como quien balancea entre sus caderas tres juegos de bolas chinas. La crema tenía un nombre mágico y anunciaba un éxtasis profundo en letra cursiva y dorada.
Al llegar a casa busco los estiletto que solía utilizar en las bodas y antes de meterlos en la maleta quiso probárselos. Se desnudó frente al espejo y miró entre sus piernas. "El coño de la Nancy" se dijo y al levantar la vista se encontró con sus ojos llenos de dudas. La piel de gallina en los brazos y en los muslos.
Se sentó en el suelo, con el sujetador grosella, los estilettos y sin una sola muesca de vello. Estaba agotada, harta de buscar disfraces de Salma Hayek, de fingir que se corría cuando la voz de aquel chico sonaba más distante al teléfono y de despertarse soñando que follaba con otros. "Y dentro de dos años tendré las tetas caídas, celulitis en los tobillos y tres pares de calcetines con bolas para no tener frío por las noches."
Cerró la ventana del baño y continuó haciendo el equipaje. Con las prisas se olvidó de meter en la bolsa de aseo la viagra femenina.
5 comentarios:
El amor es no ver nada de malo en unos calcetines con bolas
"una oferta de tres días de amor y besos"...
Hay veces que los saldos y los chollos se atragantan. Amores de contenedor, amores proscritos, amores que duelen...
Cremas, orgasmos fingidos por telefóno y después...suciedad.
Me ha gustado el viaje-relato.
El chico que...
Más aún, ¡hay que querer esos calcetines con bolas!!!
No sé si después hay suciedad. Quería reflejar el hastío de la chica por cumplir con los tópicos: la depilación, la ropa interior, los tacones del orgasmo.
Me alegro de que te haya gustado, chico que...
Besos a los dos: un tren para madrid y otro para Barcelona.
eva
Más que hastio, lo que hay es el reflejo de ese lamento constante que provoca el saberse infeliz.
Tremendo, salmoncete.
Amplia sonrisa anónimo.Gracias.
Y besos.
eva
Publicar un comentario