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Come on hold my handI wanna contact the livingNot sure I understandThis role I've been givenI sit and talk to GodAnd he just laughs at my plansMy head speaks a languageI don't understandI just wanna feel real loveFeel the home that I live inCause I got too much lifeRunning through my veinsGoing to waste""Feel" by Robin Williams.
Domingo: La aún ignorante enferma telequinésica (E.T a partir de este momento) lleva unos días desganada, comiendo poco, pese a eso en el aperitivo bebe dos cañas. Añade una mousaka deliciosa que riega con dos copas (prefiere los números pares para las bebidas espirituosas) de vino blanco denominación de origen desconocida.Pilla un ciego desproporcionado.Llega a casa en un vehículo ajeno y duerme siesta de tres horas.Sueña con arena de colores.
Lunes: La ET no soporta el vacío en sus desayunos, el silencio en el teléfono. Lanza botellas de Solán de cabras al mediterráneo en espera de respuesta de la expedición perdida en la isla. Llegan olas y se desatan tempestades entre demandas y entrecejo que la ET atribuye al cansancio.
Martes: La ET amanece con el cuerpo hecho una figurita de vudú. Agujas de hacer punto clavadas en todos los rincones. Mueve la falange tercera del meñique y allí se le clava una lanza. Se mueve por la casa pegada a las paredes, como una mariposa disecada.Por la calle la ET adopta la forma de C3PO, menos llamativa. Cada saludo supone que tres agujas de ganchillo hagan cadeneta con su mandíbula. Aterrada llama a quiromasajista (de ahora en adelante, "quiro",por abreviar) y concierta cita en la hora sagrada de las morsas: la siesta. Mientras, recibe postales de atardeceres en la isla y le sube la bielirrubina de pura envidia. Se arrastra con el sol hasta el quiro y se desploma en la camilla.Ni fuerzas tiene para desabrocharse el sujetador. Lo piensa con fuerza y comunica su pensamiento al quiro que lo hace por ella.Primera muestra constatada de sus superpoderes.La ET enumera sus quinientos nueve puntos de dolor al quiro y se deja tratar. A ratos viaja por encima de la sala y se ve a sí misma tumbada en la camilla y manipulada como un trozo de jamón de york. También vuela hasta la isla y se moja los pies en la orilla.Los superpoderes - al menos los del ramo de la telequinesia- también son capaces de mover las olas. Sale del quiro con el cuerpo del revés, convertida en una señorita de Avignon. Al llegar a su lugar de trabajo sufre un vahído y es trasladada en coche-taxi hasta su sofá, donde la esperan las enfermeras gatas. Delira y en sueños ve faros.Dum.Dum.
Miércoles: La ET despierta y acude con calambres en los lóbulos de las orejas hasta el dispensario más cercano. Recibe chute de relajantes musculares que ingiere con litronas de cocacola cero. Del subidón viaja hasta una barra de bar de Chicago y consigue con su telequinesia que el tipo que ve el fútbol en el taburete de al lado se comporte como el actor de una serie de televisión.El grandísimo esfuerzo que supone esta acción telequinésica le provoca espasmos al salir del Raspa y regresa a casa fingiendo ser una breakdancer.Todo va bien hasta que se enfrenta a la cerradura. Nuevamente hace uso de sus poderes telequinésicos y la puerta se abre sola. Ya en la cama, abrigada como si estuviera en la cima del Himalaya - estamos al borde de verano, por situar la historia temporalmente- la ET hace los movimientos característicos del bicho de bola a velocidad ultrasónica: se convierte en pelota para desplegarse cual Nadia Comanecci al final de un salto.Operación que repite involuntariamente durante 7.986 veces. Mueve las manecillas del reloj digital y a la una se agota de la telequinesia y cae en una duermevela en la que aparece ella misma sentada con su camisón en una pasarela sobre el mar.
Jueves: Tras una noche agotadora la ET amanece con el pelo de electroduende. Como ahora ha evolucionado a R2D2 no puede peinarse, así que se calza una diadema y nota que hasta el vello de los brazos- escaso y rubio en verano- desafía la ley de la gravedad. Se desplaza como en cinta de maletas en aereopuerto hasta su oficina.Mantiene una entrevista.Bip.Bip. Sus circuitos de mantenimiento amenazan autocombustión próxima así q decide ir al médico para plan ITV de urgencia.
La ET cae en el sillón de la sala de espera como el balndiblú morado: solo se distinguen las órbitas de sus ojos. En su estado liquidogaseosoespiritual habla de barcos, uno, dos y tres. Frente al especialista deja su disco duro de información para que la formateen con la mayor urgencia posible. El personal sanitario la pasa a la camilla, ausculta, palpa, sonrie, pregunta, supone, recaba datos genéticos (la madre de la ET la acompaña por vértigo de la ET que cree haber venido teletransportándose desde la oficina y no soporta las alturas), guarda silencio y concluye, hasta que emite diagnóstico: estrés, cansancio, ansiedad, somatización y sobretodo, una profunda rabieta por no haber ido a Formentera de vacaciones con sus amigos.
Aquí la ET pierde los nervios. Sale a una avenida de Palmeras y las convierte todas- no deja ni una- en vasos de piña colada en los que se zambulle. Después se aprovisiona de caldo de pollo en la tienda de ultramarinos y con la fuerza de su respiración hace ciento siete raciones de natillas con fideos. Llega a su domicilio y las gatas le piden: "cálmate,cálmate". Por el cariño que le han demostrado durante los días que aquí se describen no las pone a rodar en órbitas como satélites sobre su persona (aún en su telequinesia no soporta el maltrato animal). Extiende la palma de su mano en la habitación y el termómetro vuela hasta ella.No es de los antiguos- lástima, de haberlo sido organizaba una lluvia de mercurio en la ciudad- pero funciona: solo con mirarlo los dígitos dan un dato significativo, 38´7º y subiendo. Cierra los ojos y con sus superpoderes derriba cien torrecitas de piedras en el faro de Barbária. Recibe llamada de la Unidad de Gestación materna a la que facilita informe Farenheit. Su U.G.M relativiza información y la vuelve puré de antibióticos. La ET guiña el ojo izquierdo, el termómetro digital aúlla: 39´2º y subieeendo. Los cojines sobrevuelan su terraza como palomitas de maiz.
La ET regresa a la nave nodriza de su sofá. Traga y deglute información: celebraciónblaugranaseloquehicisteisconpaquirríntalcualpasapalabraquierosermillonariotelediario
unodostreselintermedioeldiariodepatriciaespañadirectolaswingsozorororoqui. Baja las pestañas, cae la tarde en el Bluebar, 39´8º y subiendo. Sopesa enviar un tifón a la isla de Supervivientes de Tele Cinco, le gusta "Lost".
La ET intenta aprovecharse de su telequinesia para su propio beneficio y visualiza a Andrés Velencoso en Roma. No sabe qué hace el catalán allí, pero le importa poco, ella visualiza y trata de teletransportarlo hasta su casa con foulard, vaqueros y camiseta blanca. Velencoso al dente. Pero la telequinesia cuesta y aquí está empezando a pagar con sudor.Velencoso se agarra a Kylie Minogue:
- Sopla algo de brisa, ¿no?- le pregunta en una azotea del Trastévere.
- mmm, honey- says Kylie (también telequinésica y muchísimo más fuerte) y le succiona los labios atrapándolo eternamente.
39´6º y bajando. Nouvelle vague por los rincones:"In a Manner of speaking
I just want to say
That I could never forget the way
You told me everything
By saying nothing
In a manner of speaking
I don't understand
How love in silence becomes reprimand
But the way that i feel about you
Is beyond words"
La ET sueña pasillos de hospitales. Le cae una lágrima y le vence el silencio. Se eleva hasta el piso superior y se duerme contándose veranos que no llegarán.El antibiótico empieza a hacer efecto. El riñón izquierdo comienza a teñirse de azul.
Viernes: Saltos farenheit apenas reseñables.
Sábado: Llama House.Está en la puerta de su casa y la lleva al hospital. A la ET su cariño la derrite y da nueva forma. "Se acabó la rabieta telequinésica" le promete mientras le hacen una radiografía de torax. "No volveré a mover las cosas" le jura mientras el aparatito de la eco patina por su barriguilla como un auto de choque. Infección renal, diez días de antibiótico y reposo. Se despide de House con una pelota de afecto, admiración y cariño en la garganta.
Al llegar a la puerta de su casa las gatas le lanzan confetti, le pesa la cabeza, pero sopla la brisa. Enciende el portátil y mira el facebook. En una de las fotos de la isla aparece todo el equipo, incluso ella, Paula le pasa la mano por el hombro. Ha estado allí.
Carrie era real.
(Abro paréntesis:agradecimientos a todos los que están ocultos entre líneas, la farmacéutica salander, House, mi equipo, la voz al teléfono, mi copiloto de vuelos, el loopastronauta, el dibujante de mariposas,etc...la infección ha remitido, aunque sigo con el tratamiento. Me he cortado el pelo y al revés de lo que le pasó a Sansón, vuelvo a ser Dú. Pero el paréntesis lo abro para hacer constar cuánto me gusta "Carrie" y la biografía de Stephen King, "Mientras escribo". Dos de mis libros de cabecera. Y que vivan Los Ramones, he dicho).