viernes, 5 de junio de 2009

Pequeña exposición de jaulas abiertas



"Who knows how long I've loved you
You know I love you still
Will I wait a lonely lifetime
If you want me to,
I will.
If I ever saw you
I didn't catch your name
But it never really mattered
I will always feel the same.
Love you forever and forever
Love you with all my heart
Love you whenever we're together
Love you when we're apart.
And when at last I find you
Your song will fill the air
Sing it loud so I can hear you
Make it easy to be near you
For the things you do endear you to me
Oh, you know, I will
I will."

"I will", Paul Mc Cartney

Conocí a un hombre que confesaba llorar con esta canción. He encontrado a un chico que llegó a la madurez con ella a un palmo y no la había escuchado. Ninguno de los tipos a los que amé la citó una tarde bajo la lluvia, ni la mencionó después de pasarnos la noche abrazándonos por los bares, aunque solo fuera a modo de ejemplo, como un trocito de su cabeza que permanecía inquebrantable al dolor.
Y esta canción era una llave, una trampa, un secreto dormido desde hace (¿veinte años?) en mi White Album. Ahí sigue: pequeña, exquisita, rio abajo como The Lady of Shalott en busca del reflejo que le hizo romper la maldición.
Quería volver al blog con un post que comenzara al estilo de "los relatos del tío Arthur"-¿os acordáis de aquellos tebeos? "Los increíbles relatos del tío Arthur"...- para que os apeteciera sentaros junto a la chimenea- pese al calor- y que os engullera la historia.Pero esta mañana soy incapaz de sustraerme de mi realidad y eso que, aunque fuera amenaza tormenta de verano, yo me he despertado "banderas rojas final feliz", es decir, como si comenzara la primera hoja de una libreta nueva.
He estado ausente algunos días. Todo tiene su explicación. Primero fue la noticia de la enfermedad- cancer, la palabra habría q exorcizarla para que no nos congelara por dentro- de una amiga muy querida, después el ictus de mi padre, luego mi ridícula infección de riñón y esta semana, por último, las operaciones graves, serias de dos amigos (él y ella) muy cercanos. Ayer fue un día de altas médicas: las cosas poco a poco se resuelven y van saliendo bien. Seguimos andando.
El otro día hablaba con uno de ellos y le felicitaba por tener los amigos que le rodean. "La verdad es que he dedicado toda la vida a ellos", me explicaba contento de comprobar cómo el cariño que él había regalado regresaba a él multiplicado por cincuenta o cien. Le dí la razón. Hay personas que dedican toda su vida a cuidar de la gente a la que quieren. Hombres y mujeres que, aunque no conozcan la canción, un día te dicen "I will" y sin que tú les pidas nada lo cumplen.
Hay amigos que un día nos juraron lealtad eterna y que, de repente, nos dieron la espalda para mostrarnos el reverso más oscuro de los años de confianza y cariño. Otros, que a temporadas se alejan y llegamos a perderlos de vista, como a algunas estrellas, pero que con mayr o menor intensidad siguen ahí. Y los hay que son roca, abrazo, verano, teléfono, caldo para la gripe, gin- tonic para las heridas, domingos de invierno, colgar un cuadro, recorrer quinientos kilómetros porque tu voz suena débil, discusiones con rewind- para enmendar y remendar los errores- nostalgia, viajes, la siesta en su sofá, los chistes con boquerones, las canciones compartidas, kilómetros en coche, las visitas sorpresa, cogerte de la mano para no soltártela nunca aunque sea pequeña como la de las hadas, cartas que nos hicieron temblar, muro para que no te lleguen los golpes, agua oxigenada ante la envidia de los otros, fotografías pegadas con tiritas, regalos del tiempo, premios gordos de mil Navidades juntas en la lotería.
Tantas horas de hospital (dentro yo de uno o con los pasillos de otro metidos en la cabeza) me han hecho pensar mucho, así q no os quejéis si me pongo trascendental.Otro día os cuento mi diagnóstico de enferma telemática capaz de subirme la fiebre por una rabieta y nos tomamos el blog con limonada y sorbos de buen humor. Pero hoy dejadme decir a esos pocos- que ya saben, que siempre supieron-para los que , por los que quisiera ser Paul Mac Cartney y así escribir una declaración de amor (amistad, amor... yo no le voy a poner fronteras a estas horas, no estoy para cartografías) como "I will".
Y si hay hombres que aún lloran escuchándola es que leer- o vivir, vivirleer- merece la pena.

2 comentarios:

ninive drake dijo...

:D, y hasta aquí puedo leer, jajajajajaj!

un besazo Eva

if dijo...

Jajajjaja, nínive...que no hay nada más que leer!!! Que es tal cual!!! Que es el subdón postfiesta de Ton, casita de Peñíscola, altas de los hospitales etc...no te líes Srta.Salander!!!
Besos
eva