¡Alto!
Que nadie reserve aún sus vacaciones de verano: dejáos de Caribe, de playas eternas, de rutas por bodegas riojanas, de intercambios con niños portugueses, de inventar un descubrimiento en Yugoslavia. No queráis conocer la tierra prometida de Rumanía ni adivinar qué queda de aquellos maravillosos Paradores que se inauguraron cuando Franco, cerrad la maleta para esas playas mediterráneas, parad el viento de Zahara de los Atunes, que nos esperen un ratito más en Peñíscola... Si me queréis, pararse. Es necesario: lo primero que tenemos que hacer este verano, antes de nada, es empadronarnos en Suecia.
En el principio de los tiempos fueron José Luis López Vázquez y Alfredo Landa los que instituyeron el mito erótico de los setenta (que se ha quedado inmaculado en el subconsciente de todos los españolitos nacidos entonces y se ha transmitido luego, como buena leyenda urbana, de generación en generación por el boca-oreja, lo digo por experiencia, que mis amigos siguen pronunciando la palabra sueca con la boca hecha almíbar ) y formalizaron el grito de guerra: "¡Que vienen las suecas! "Tan singular debía ser esa raza y tan potente su invasión en nuestro mapa ibérico, que hasta mi abuela asimiló ese concepto, e incluso lo relacionaba directa e indefectiblemente con la idea de sexualidad abierta que solo tenía lugar en los países de noches interminables. De hecho, a la vejez, cuando le preguntabas por un novio que había tenido allá por 1929 ella relataba el final diciendo como algo inevitable: "Y claro él se fue a Suecia y conoció el amor libre." Ni fueron felices ni comieron perdices, nada; antes de 1970 mi abuela ya era conocedora de que en Suecia la vida era de otra forma. Amor libre. Claro. Y ella bordando en Castellón y saliendo de paseo por un lado de la calle, el de las chicas. Cómo no iba a perder esa guerra si no había enviado a sus barcos a luchar contra tempestades.
Que nadie reserve aún sus vacaciones de verano: dejáos de Caribe, de playas eternas, de rutas por bodegas riojanas, de intercambios con niños portugueses, de inventar un descubrimiento en Yugoslavia. No queráis conocer la tierra prometida de Rumanía ni adivinar qué queda de aquellos maravillosos Paradores que se inauguraron cuando Franco, cerrad la maleta para esas playas mediterráneas, parad el viento de Zahara de los Atunes, que nos esperen un ratito más en Peñíscola... Si me queréis, pararse. Es necesario: lo primero que tenemos que hacer este verano, antes de nada, es empadronarnos en Suecia.
En el principio de los tiempos fueron José Luis López Vázquez y Alfredo Landa los que instituyeron el mito erótico de los setenta (que se ha quedado inmaculado en el subconsciente de todos los españolitos nacidos entonces y se ha transmitido luego, como buena leyenda urbana, de generación en generación por el boca-oreja, lo digo por experiencia, que mis amigos siguen pronunciando la palabra sueca con la boca hecha almíbar ) y formalizaron el grito de guerra: "¡Que vienen las suecas! "Tan singular debía ser esa raza y tan potente su invasión en nuestro mapa ibérico, que hasta mi abuela asimiló ese concepto, e incluso lo relacionaba directa e indefectiblemente con la idea de sexualidad abierta que solo tenía lugar en los países de noches interminables. De hecho, a la vejez, cuando le preguntabas por un novio que había tenido allá por 1929 ella relataba el final diciendo como algo inevitable: "Y claro él se fue a Suecia y conoció el amor libre." Ni fueron felices ni comieron perdices, nada; antes de 1970 mi abuela ya era conocedora de que en Suecia la vida era de otra forma. Amor libre. Claro. Y ella bordando en Castellón y saliendo de paseo por un lado de la calle, el de las chicas. Cómo no iba a perder esa guerra si no había enviado a sus barcos a luchar contra tempestades.
Pero volvamos a Suecia, que empiezo con la saga familiar y me pierdo (además seguro q esta historia la he contado ya). Se les sube la testosterona a José Luis López Vázquez y a Alfredo Landa, empiezan las playas a llenarse de pieles níveas y de piernas parecidas a la cronoescalada de Puy-de-Dome que había hecho Federico Bahamontes, y los españoles piden a gritos vuelos baratos y pasaportes. Nada de cruzar la frontera para ver pelis prohibidas en Perpignan, si hay que subir se sube, pero más hacia arriba. España tirita incluso con cuarenta grados a la sombra. Aún no se puede afrmar que fuera una maniobra del Ministerio de Gobernación, pero debió intervenir el Servicio Secreto porque ante el temor de la llegada de una raza mixta (Imagínense, la Esteso- sueca) con la intención de calmar esta demanda de mujeres rubias y así demostrarnos que no todo el monte es orégano- las españolas estábamos ya hasta la mismísima de la sección femenina y de las historias de doña carmencita- se negocia con los suecos y estos, en venganza, nos mandan a un grupo de matrimonios que cantaban pegados con velcro en la espalda - ABBA- y que nos torturan primero con una canción sin final llamada "Chiquitita"- que más que un lamento es una auténtica pesadilla, una tortura para los niños que viajábamos en 127- y que sí, que luego se animan algo más y deciden dejarnos mover algo de cadera parq que estrenemos nuestra coreografía de toda la vida- la de pasito pasito, con el brazo en ángulo de noventa grados y los puños al compás- con temazos como "Waterloo" o "Dancing Queen". El grupo sueco llena nuestro cerebro y como el destape español había atacado con desnudos como el de Nadiuska o Maria José Cantudo, los ánimos ya se van templando.
Después llega al Trono el príncipe Carlos Gustavo que se casa con aquella azafata morenita y aburrida, Silvia, de la que todos esperábamos más juego, pero nos quedamos con las ganas y con Carolina de Mónaco, que entonces vivía a pleno sol sus affaires. Así, poco a poco, los españoles nos convencemos que los suecos son un pueblo más bien soso, de sangre fría y vida austera. Tanto laguito, tanta Eurovisión, tanto Estocolmo...poco a poco, el miedo a una migración nacional hacia Suecia languidece y los gobiernos de la democracia dejan de encargarle la misión de enfriar las costas españolas al servicio secreto.
¡Ay!
Pero llega el cambio de milenio y aunque la música de ABB ya estaba obsoleta en los casettes de bares de carreteras, nuestro príncipe se lía con Eva Sannum de la vecina noruega y a la mitad del país el corazón le da un vuelco . Primer aviso: hay vida en los paises nórdicos y siguen teniendo las piernas infinitas las de allí, de tanto andar descalzas por la tundra, digo yo. Eva - Samnum- comete el pecado original el mismo día de su presentación: se come la manzana, se pone un escotazo de vértigo y le da al coñás en copa grande. Es decir, amor libre, pero que muy libre. la burguesía se echa las manos a la cabeza y se seca las lágrimas con el "¡Hola!". Cuatro primos de Madrid deciden demostrar que hay buena música independiente y montan lo que en principio es un festivalete en pequeño hueco de la costa de azahar, Benicàssim. Los niños del 127 se han hecho altos a base de Colacao y de bocatas de nocilla, saben inglés y están hasta los mismísimos de ser cuarenta y principales, así que se van con su mochila, sus camisetitas de rayas rumbo al este y acogen con los brazos abiertos el imperio del pop naciente, el indie. De la mano de este surge un nuevo fenómeno: el pop escandinavo. Atardeceres, musiquita en inglés, nuevas melodías....mmm...todo invita a saborear las delicias de la vida. Hasta Islandia parece un país cercano. Por el mismo túnel que nos cerró Chiquitita volvemos al paraíso perdido, a lo nórdico.
Tal vez fuera solo una estrategia de mercado, porque en esos mismos año comienzan a ser una prioridad casi democrática la redecoración de nuestra existencia y así, de la mano del diseño, de los sábados en las grandes superficies y de la serie Lack con la superbolsa amarilla aparece en nuestras biografías el fenómeno Ikea. No voy a analizarlo porque ya hce un post sobre el tema y pese a ello solo pasé de puntillas por un fenómeno que merece setecientos cuatro ensayos y tres tesis doctorales, como mínimo.Pero imaginad un uno de septiembre sin el catálogo de la tienda sueca: para mí el mes entero carecería de sentido.
Sin embargo...
aún faltaba la guinda.
La guinda llegó cuando nuestro príncipe dejó al bellezón noruego por una españolita lista, guapa y literata y le dió en su frente débil, en el lado de las letras que a ella tanto le encantan: ya con dos niñas en la zarzuela y de mano de la literatura de best sellers, es decir de uno de esos campos que los culturetas rechazan y los insignes deberían tener prohibidos, aparece en nuestros escaparates unos tochazos negros con títulos larguísimos y amenazantes. "Los hombres que no amaban a las mujeres" ¿se referirán a Pajares, Landa, Lóepz Vázquez y Esteso? "La chica que soñaba con un bidón de gasolina"...¿Será esta la venganza que toooodos esperábamos de la Sannum?
No, la guinda tiene dos nombres propios: el de su autor, Stieg Larsson y el de su protagonista Lisbeth Salander.
Que me aspen y me hagan tiras de papel en el instituto cervantes, pero a mí me gusta esa serie. Acabo de terminar el tercero - "La reina en el palacio de las corrientes de aire"- y ya estoy dispuesta a ir en peregrinación a la tumba de Larsson para que resucite y me cuente varios interrogantes que ha dejado abiertos en previsión de los nueve que le quedaban. A mí no me deja así, con la adicción por el talante resolutivo de la Salander en las venas. A mí que no me haga esto. Renuncio a mi futuro sillón Ç en la RAE pero que siga escribiéndola. Desde donde esté. No hace falta que me diga si hay algo después de la muerte, prefiero qme aclare qué sucedió con la hermana gemela de lisbeth y si no, quedamos en el Juicio Final y que mientras otros pecadores más productivos nos adelantan en la cola me haga un resumen breve de lo que sucederá en el futuro en Millenium. Lo peor es que como yo debe haber unos cuantos y claro, tal vez haya más cola para tomarse una cañita con el Largsson que para pasar por el lavado de pecados automóviles. No lo sé.
Que me aspen y me hagan tiras de papel en el instituto cervantes, pero a mí me gusta esa serie. Acabo de terminar el tercero - "La reina en el palacio de las corrientes de aire"- y ya estoy dispuesta a ir en peregrinación a la tumba de Larsson para que resucite y me cuente varios interrogantes que ha dejado abiertos en previsión de los nueve que le quedaban. A mí no me deja así, con la adicción por el talante resolutivo de la Salander en las venas. A mí que no me haga esto. Renuncio a mi futuro sillón Ç en la RAE pero que siga escribiéndola. Desde donde esté. No hace falta que me diga si hay algo después de la muerte, prefiero qme aclare qué sucedió con la hermana gemela de lisbeth y si no, quedamos en el Juicio Final y que mientras otros pecadores más productivos nos adelantan en la cola me haga un resumen breve de lo que sucederá en el futuro en Millenium. Lo peor es que como yo debe haber unos cuantos y claro, tal vez haya más cola para tomarse una cañita con el Largsson que para pasar por el lavado de pecados automóviles. No lo sé.
Solo nos faltaba el Lazo. Sí, el último golpe de efecto de los malignos suecos. La canción del verano. Desde Fórmula V hasta George Dahn la canción del verano era un invento patrio, pero este año nos la han robado- como Eurovisión toda la vida, que se lo digan a Remedios Amaya o a Soraya- con cerveza. Una marca conocida y española se lleva a dos niñas monas a Formentera, las sienta en la Savina y aparece en un ferry un tipo con barbita, neohippie, boho y tan adictivo como los tubitos azules del Imedio. De fondo suena una canción: "Summercat". Las niñas recorren atardeceres, faros, fiestas y mercadillos con el príncipe azul y detrás suena todo el rato el "Tonight,tonight, tonight.." Se dan un piquito, se miran intensamente a los ojos , se despiden y mágicamente- voilà!- el anuncio vuelve a empezar, el príncipe desciende del ferry once again y mediterranea, mediterranea...pero es mentira, es publicidad subliminal, en el fondo lo único que está susurrándonos es "volved a Suecia...a Sueeeeeeciaaaaa...a Sueeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeecia".
En serio, hay que hacer algo este verano.
Hoy mismo.
7 comentarios:
Necesitas unas vacaciones YAAAA!!!
Toda la razón: se me ha reblandecido el cerebro.
Y explotará, os aviso.
Un beso, anónimo, uno muy fuerte, por la pacencia.
eva
¡¡¡Quiero viajar a Sueciaaaaa!!!... bueno, pero he de ser realista, de momento no puedo... así que este verano me iré ambientando con Jens Lekman, viendo pelis de Bergman, poniendo hielo extra en mis bebidas y no digo de montar muebles de Ikea, porque bastantes he montado ya este año... y leyendo la trilogía Millenium.
Besos,
Trini
Trini, no conozco a Jens Lekman, pero si hace falta organizamos un parque temático entre valencia y castellón, y tú la mitad del trabajo ya lo tienes hecho, que eres rubia, alta y guapa!!! Yo seré una sueca hija de emigrantes vietnamitas...mil besos
eva
na, píllate a Pelle Carlberg, es mucho mááááááááááááááááás divertido!!!! y sí, yo te acompaño donde haga falta, pero antes pasamos por Tanworth in Arden... es de obligada visita y deshidrtación por lagrimones tamaño mango: origen Martinica.
un beso a las 2
Pero qué rebonicas sois... Eva, me ves con muy buenos ojos, más que alta, soy graaande... jejeje... tú sí que eres guapa.
Pues sí, tenemos que hacernos un viaje y como bien dices, Ní, pasar por allí y hacer un homenaje a Nick Drake.
Un besazo, guapas
Trini
Hecho. Ahora Suecia está barato. Poned fecha.
Besos
eva
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