"y lo que tenga que venir, será nuevo por lo menos
y mis ganas de cambiar se verán en los espejos"
"Ser un libro abierto", Copiloto.
Viaje relámpago: llego a Madrid entre bochorno y nubes. Los taxis esperan a la salida de Atocha como naves del ejército rebelde, en formación ante la inminencia del combate contra los soldados del Imperio. Uno a uno, los insurrectos nos vamos posicionando, de un salto yo misma- maleta, netbook y moleskine: todas mis armas- nos colocamos en nuestro sitio y salimos disparados hacia la calle Pez. Aún no es mediodia y yo sueño con mi habitación del hotel. Estoy cansada de dormir con el cuello en escuadra y cartavón. Llego al Abalú, que es como el pais de Alicia lleno de maravillas, y me ceden por ser cliente habitual una suite que no conozco, para mis nuevas aventuras. En cuanto entro en la habitación me enamoro de la selva amarilla en la que voy a vivir poco menos de treinta horas. Hablo conmigo misma y me abrazo cuando descubro en un rincón, junto al patio una bañera de obra, cuadrada, como un cubito de hielo gigante, que me grita: "Báñateeee, báñateee" Porque he quedado señorita- le contesto- pero esta tarde, de las sales y las fuentes de agua de Versalles no la libra nadie.
Paseo por Chamberí y sigue sin llover.Todo está contenido, hasta las palabras. Como con Belu en un sitio del que no recuerdo el nombre- ¿el economato?¿el económico?- pegado a Chueca e imagino que si viviera allí, quedaríamos más de tres dias a la semana para darnos al menú entre los manteles de cuadritos rojos y blancos. La comida es casera, de pucheros y croqueta amasada entre las manos y nos sentamos junto a la ventana.Entre sorbo y sorbo de silencio- se nos amontonan las actulizaciones- nos gusta ver a la gente pasar. Después la acompaño un trozo hacia su trabajo y cuando me quedo sola descubro que me he traído hasta la calle Piamonte. En una de sus tiendas exquisitas, "la maison blanche" tomaba sopa de miso a la hora del té con Espido.El otro día la ví en la tele, rubia, con el pelo corto, no la reconocí. Llego hasta Belén, una de mis callejuelas favoritas y el calor se ha vuelto tan denso que me inmoviliza. Pienso en hacerle un homenaje a Paula y detenerme en el café del mismo nombre que la calle para brindar por ella con un té americano, pero me siento Lawrence de Arabia atravesando la mitad de África y ahora no puedo parar. Además de vez en cuando se me presentan los recuerdos de un amor ceniciento por las esquinas y se produce un derribo en el paisaje. Cuando has querido a alguien en una ciudad y te la has inventado a golpes de momentos vividos en sus aceras, tener que pisarlas es como volver a Varsovia tras permanecer escondido en la guerra. Como esa imagen final de "El Pianista" en la que él camina por una ciudad derruida en la que no consigue reconocer su pasado, o en la que su historia está hecha añicos tras un bombardeo.
Poco a poco, a golpes de consumismo, buscando ilusiones en los muestrarios de Augusto Figueroa -unas zapatillas con cordones amarillos, un vestido para Peñíscola-llego a Triball. Las prostitutas de la calle del Desengaño se sientan en los portales para repasarse la raya del ojo. A dos metros una tienda cursi, cursi para las niñas buenas: "Dolores promesas". Las putas deberían sentarse frente a su escaparate, porque son las que más saben- estas tienen poca pinta de vocacionales y mucha necesidad en las muñecas- de las dos cosas. De ahí al hotel solo hay calor y tristura: una mezcla de tristeza y amargura por las heridas con los puntos que no han terminado de cerrarse.
La selva me acoge con una brisa nueva, amarilla y lánguida.Es el momento del chapuzón en el lago. Descubro junto al lavabo entre pétalos de rosa una caja negra con lazo en la que aparecen todas las delicias para la espuma.Me sumerjo en la bañera, esperando que el agua sea la del Jordán y me renueve por entero. Al final de la tarde cuando salgo en dirección al metro de Tribunal donde he quedado con Belu y Magenta, cae un chaparrón de verano. Una tormenta tropical. A mí me entra la risa- yo era de las pocas que salía de una selva y por eso esperaba este final- y me resguardo en un escalón mientras las espero.Voy vestida con un nudo marinero pero no creo que sepa aguantar un solo naufragio más. Afortunadamente las tres juntas - Belu, Magenta and me- nos bastamos solas. La calle la Palma está llena de charcos que sorteamos en nuestra balsa. Vamos de repotaje de investigación a la caza de la croqueta de jamón más deliciosa del mundo. Pero hoy no es buen día para las croquetas, no salen tras la lluvia, como los caracoles.Las que probamos son facilmente olvidables. Brindamos con vino blanco y preguntamos a Magenta por sus aventuras rumbo a Guayaquil. Magenta siempre nos guarda historias y frases que nos hacen reir durante años.
El esparto no combina bien con el adoquín embarrado, ¿lo sabíais? Bueno, pues anotadlo, que os habla la voz de la experiencia: justo enfrente de la Gata Flora hay una libreria en una esquina que creo que se llama rosas amarillas o que yo no sé porqué relaciono con rosas amarillas.El escaparate lateral tiene una pequeñísima pendiente y a mí me gusta curiosear sus libros.Así que sobre mis cuñas fucsia planeo, hago un looping y un aterrizaje a cámara lenta en el suelo del que me queda un saldo de: dos hematomas tamaño peladilla en la rodilla izquierda, servidos sobre lecho de rasguño y una mancha gris alquitranosa en el lado derecho de mi Paul&Joe marinero que augura inversión en tintorería.Me levanto entre risas- esta vez no es porque haya bebido- mi colega de las antípodas (ver en post anteriores mi teoría sobre el orígen de mi fragilidad de los tobillos) ha vuelto a presentarse a un programa de humor amarillo y el muy gilipollas ha resultado ileso en todas las pruebas mientras yo me dedico a romperme la crisma en el mundo civilizado.
Sin necesidad de abrir mi caja negra llegamos al Manuela, escoltadas ya por Giorgio, milanese en Madrid. Charlamos y desmontamos tópicos frente a unos mojitos. En la mesa de al lado una pareja de guapos- chico y chica monos, moderneques, delgados, felices- se comen a bostezos frente a un tablero del scrabble.¿Se estarán mandando mensajes de amor con las letras?¿Qué hacen perdiéndose el tiempo? Nuestra plataforma por una vida llena de días de vino y rosas- recién formada para la ocasión- se indigna. No podemos querernos así, aún no, que hay mucha primavera y muchas esquinas para inventarse combinaciones químicas. Cuando terminan la partida él saca su cámara del bolsillo y hace una fotografía al tablero.A punto estamos nosotras de lanzarle las ramas de hierbabuena mojada, en muestra de desacuerdo, pero estamos muy civilizadas y no queremos romperles la estética.
A la mañana siguiente no quiero salir de la habitación, no quiero ir al curso del IVE (Interrupción Voluntaria del Embarazo) para el que he venido, no quiero sentirme una extraña entra las feministas, pero una voz de Pepito Grillo a mi espalda me recuerda que es miércoles y que en castellón el trabajo en el despacho no para y que debo ir, para enterarme bien de lo que va esta ley que tanto me preocupa e inquieta. Decido pasearme hasta la calle Almagro, Carlos el chico de recepción con el que a menudo hablo, me dice que está cerca y que hace un día precioso. Sigo sus consejos y la ruta que con fluorescente rosa ha trazado sobre mi plano de la ciudad: atravieso mis glorietas favoritas, Ruiz Jiménez, Bilbao (****glorieta de cuatro estrellas), Alonso Martín- se me queda un poco más allá the top of the pops , la de Quevedo, pescada en una canción de Don Javier Krahe cuyo Madrid tanto he querido) y no bajo la vista de los balcones y del cielo. Los balcones y Madrid...¿cuántos miles de tipos habrá?¿Cuántas historias se riegan entre geranios? ¿Y cuentos?
Llego hasta el sótano de Themis. Bajo dos pisos. A la entrada del bunker me hago con dos copias del Anteproyecto de Ley Orgánica de Salud Sexual y Reproductiva y de la Interrupción Voluntaria del Embarazo. Hoy solo me queda una copia y media: Frida, que tiene una gran conciencia social, se ha comido la otra mitad.Menuda digestión Aído le espera. Comienzan a explicarnos los defectos de la legislación actual y las dificultades biosanitarias de esta regulación. Me gusta la ponente. Es ginecóloga y se detiene en explicarnos el misterio de la contabilidad por semanas según la OMS, según el Ministerio y según la agenda de cada una al grito de "no me ha bajado la regla". Es neutral en las cuestiones derivadas del diagnóstico fetal. Es pausada en su reivindicación del consentimiento para las niñas de dieciséis años, lista. Aunque aquí ese tema se ha planteado casi como un dogma de fé en el que casi debemos firmar al lado de la casilla de asistencia ella lo cuestiona y al final apuntilla dándole la vuelta: si una niña de 16 años no es madura para decidir abortar, ¿Cómo puede ser madura para ser madre?. Las compañeras aplauden. Se propone el turno de preguntas pero aquí la gente no cuestiona, sino que reflexiona y a mí me pica la ley por todas partes como si llevara un vestido de lana. Levanto la mano y pregunto sobre qué medidas se van a tomar para que la objeción de conciencia de los facultativos clínicos no impida la eficaz implantación de la ley, cómo se va a regular esa objeción de conciencia, cuáles van a ser sus límites y qué sucederá cuando esta colisione con el derecho fundamental de la mujer- de este concepto se parte en la nueva ley- a interrumpir voluntariamente su embarazo dentro del plazo legalmente fijado. Se me desvía a mis propios estudios, hay voluntad por el Ministerio de plantear la necesidad de una regulación de la objeción de conciencia, pero nosotras las juristas deberíamos saber qué ha pasado con esto en el derecho comparado. "Pues mire, yo no, yo vengo de valencia y lo único que sé es que la educación para la ciudadanía se ha dado en inglés, así que imagino que la solicitud para este tipo de intervenciones quirúrgicas en un hospital público valenciano la tendré que hacer- si es necesario- frente a un médico arameo". Las feministas cuchichean y yo me callo sin que nadie me de respuesta. Primer disparo sin mala intención- yo era pro ley antes de entrar aquí- y caigo en el agua.
Sigue una compañera trabajadora social con el debate y nos expone sus reflexiones personales al hilo de la intervención o al hilo del encaje de bolillos, porque parece que esta chica ha convertido sus barritas de incienso en allbran y se las ha desayunado mojadas con leche. Gracias a dios nadie entiende nada y le piden que sea rápida, que summarize vamos.La chica se agarra al micro y dice que no, que considera muy interesante su reflexión y que mierda para las que organizan la jornada que además no está bien propuesta. Le bajan la voz al micro y punto, ella se queda con el karaoke para sordos y con el incienso hinchándose en sus mejillas.
Aparece en el escenario una de las miembras de la comisión de Expertos-oléoléolé....uhuhuh...me hace tanta ilusión que me expliquen cómo ha sido el trabajo que casi me pongo las plumas de apache y doy vueltas a saltitos en torno a la hoguera- es mallorquina, feminista, y mayor. Es como aquella sexóloga bajita, a ver carmen Bijander, sí, esa, pero en grandota. Con las mismas revoluciones por minuto en la expresión. Nos somete a una tortura jurídica sobre recomendaciones, conferencias y directrices de la OMS, reuniones de Beijing, Nairobi y al final me mira, se acerca al micro y me dice: "Compañera valenciana-parece que el bocata de sobrasada no le haya pasado de la garganta- la cuestión de la objeción de conciencia ha sido objeto de cuatro consultas parlamentarias en el Reino Unido" Y me las explica. Yo me quedo muy contenta, porque Castellón comparte con Inglaterra el meridiano cero, así que en caso de conflicto me acogeré a la jurisprudencia de la longitud cero y a bailar, alegres sevillanas, todo el mundo a bailar...
Solo me entero de que la Comisión de Expertos cree absolutamente necesario y fundamental para la prevención de embarazos no deseados plantear una nueva educación sentimental. Se me cae el alma a los pies. De golpe. No porque yo crea que ese tema está superado, que a mi alrededor solo veo suspensos y sin probabilidades de aprobar en septiembre, sino porque no entiendo cómo a un Ministerio se le ocurre plantear siquiera una asignatura de desastres del corazón. El mío ahora se ha cristalizado por obra y gracia de Bibiana Aído. En estado de shock aguardo sin saber lo que me espera que alguien me explique si van a procurar un régimen de ayudas psicológicas y psiquiátricas para que puedan utilizarlo aquellas mujeres para las que un aborto sea un trauma o un shock, pero nadie dice nada. Al final la mallorquina casi pone su puño en alto y grita la consigna que más les gusta:"Que decidan las mujeres de dieciséis años". Yo como sigo en lo mío, paso de manifestaciones antes de comer y levanto la mano para preguntar. De repente al hablar siento que me miran como si hablara por boca de Rita Barberá y me miro el vestido para comprobar que sigue siendo mi playero naif jocomomola y no el eterno traje de chaqueta rojo de la alcaldesa. Pregunto por si habrá ayuda psicológica y psiquiatrica específica en la seguridad social para las mujeres que no puedan o sepan digerir solas un aborto y de repente me encuentro en mitad de una selva real: "¿Para qué?¡¡¡No estamos locas compañera!!!" "Un aborto es como un embarazo, nada más..¿Quieres tú un psiquiatra para un embarazo, compañera???""¡¡¡No medicalices nuestro cuerpo compañera!!!¡¡¡No nos hagas ir al ginecólogo si no es necesario!!!"- Ojiplática y cabreada ante la reacción de las mujeres progresistas, tomo el micro y me dirijo a una de ellas que casi me ha llamado subnormal reaccionaria (¿Será por mi moreno caña de azúcar que se cree que soy una infiltrada de Camps?) y le digo que yo lo veo necesario como ayuda y posibilidad, no por obligación.Que no quiero obligar a nadie a ir al psiquiatra. Se incorpora y me manda a la mierda con la mano. Desde la mesa me quitan el volumen del micro y me siento hermanada con la comedora de cornflakes de incienso, que está tan pálida que ha adquirido una apariencia espectral.
Tal vez eso me empiece a suceder a mí a partir de este momento, así que me apresuro a correr hacia el metro.He quedado con Giorgio para comer en la city, junto a la Torre Azca. El paisaje subterráneo me reconcilia con la vida, respiro en el vagón para comerme a bocados la rutina y cuando llego al moda shopping, encuentro a Giorgio con su traje de chaqueta tan distinto a cuando caminábamos por Lavapiés y me abrazo a su cálida amistad.
Cuando termino de comer los espaghetti me mira y sonríe: "Me alegro de verte comer así, con apetito. Es un síntoma de comienzo."
Así es mi amigo el milanese, sabe leerme como un libro abierto.
9 comentarios:
Por favor¡¡¡ Quiero ir al Abalú...
Pues Reyes, cógete un fin de semana con tu chico y os escapáis a Madrid. Yo te mando si quieres, una relacíón de mis sitios favoritos. Entra en la página del hotel y ya verás...¡¡¡es de cuento!!!
un beso
eva
ojo! no me hacen ningún descuento por la propaganda, eh? ojalá...
No voy a decir nada... no voy a decir nada... no voy a decir nada...
Da gusto pasear de tu mano por Madrid... hasta que has bajado al búnker y me he quedado en la puerta.
Menos mal que luego te has reconciliado con el mundo.
Ay, el Abalú... Esto no es normal.
Isaac, dí, por favor, dí.
Anónimo, el Abalú...¿por qué esto no es normal?
Hoy me dejáis intrigada los dos.No se vale, eh!!
Besos
eva
Pues deberían hacerte descuento... ¡yo también quiero!... Eva, publica una pequeña guía del ocio con tus rincones favoritos, dónde se encuentran esas croquetas de premio, esos pequeños palacios para plebeyos... en serio, que tengo a mi hermano en Madrid y así podría sacarle más jugo aún a mis visitas.
Un post delicioso, como es de costumbre, pero el trozo del búnker... me ha causado los picores de la lana, desasosiegos y hasta algo de mareo... quizás el mareo sea porque estoy en un mar de dudas, en esto y en casi todo... pero nado bien y no me ahogo... y es que dudo, luego existo. En principio no veo mal la nueva ley, pero hay cosas en las que no sé qué pensar... no me parecen nada descabelladas tus preguntas, y si no ¿para qué organizan una ronda de preguntas?, porque para bajar el micro a la primera de cambio, que organicen una ronda de chupitos y tema zanjado... y es que eso de tener las las cosas taaan claras... me parece que es más para buscar el aplauso fácil y no meterse en análisis, reflexiones, replantearse los temas desde cero y dialogar (que hace tanta falta... y es que eso de mandarte a la mierda con gestos está muy feo), no sea que se les tambaleen los esquemas... Y en lo de la asistencia psicológica, se vuelve a caer en el error de llamar loco al que necesita apoyo de este tipo que, como dijiste, sería una posibilidad. Si existen gabinetes psicopedagógicos en la universidad y en los colegios, ¿por qué no en estos casos?... ¿son menos importantes?... creo que no se debe frivolizar. Y no me gusta pensar en la homogeneidad, en que todas formamos un ente abstracto, La Mujer, que somos de una pieza y no podemos permitirnos una debilidad... yo soy una mujer, no soy abstracta, soy concreta y estoy formada por más piezas que un Tetris, que muchas veces no encajan perfectamente. En cuanto al Ministerio de Igualdad, desde el principio me pareció un poco “Juana Paloma, lo que yo me guise, yo me lo coma”... y es que para estar pensado para la igualdad, la presencia masculina parece brillar por su ausencia... y creo que la solución de los problemas existentes es necesaria la colaboración entre hombres y mujeres. Mientras leía tu post no veas lo que me he acordado de tu cuento “El baño de las diosas”...
Lo que me has hecho reír con lo de tu moreno caña de azúcar (compañera valenciana) y la transfiguación en la alcaldesa del sempiterno traje rojo... pobre, menuda situación... pero olé tú que no te amilanaste.
Y es que eso de la Comisión de Expertos, me recuerda demasiado a “Reunión en la Cumbre” de los Planetas...
Y tu amigo Giorgio es muy sabio... buen apetito para pillar fuerzas para un nuevo comienzo.
Besos mil,
Trini
Trini, te prometo la guia del ocio (o del desfici) en madrid para futuras visitas.Te aseguro la mejor tortilla de patata del mundo, la tapa de salmorejo y el local más absurdo de la bohemia...poco más. A los del abalú les voy a mandar cachitos de mis crónicas y algunas de las fotos que hay en mi facebook para pedirles un descuento. A lo mejor os parece que le echo morro, pero bueno, yo es por seguir yendo a dormir allí incluso en tiempos de crisis...
Y lo de la ley...bueno, es de lo más decpecionante que he vivido ultimamente.Ayer me estudié el anteproyecto (que a fecha de hoy y tras las charlas no sé si lo es o no lo es) y disculpad mi rotundidad: es una puta mierda. Abstracto en los conceptos clave, más escueto que los manuales de instrucciones de Ikea en la regulación y pensando más en los eslóganes que se pueden sacar de su preámbulo (apto para ruedas de prensa) que para el problema del aborto, que alguno y alguna deberían pensar que afecta a todos: hombres y mujeres.Porque digo yo...donde hay un embarazo (no deseado) habrá un hombre posible padre,¿no? ¿O es que los abortos son todos hijos del espíritu santo? en fin....que ya no sé donde pedir asilo político para liberarme de esta podedumbre de medidas sociales.
Lo siento, pero estoy en crisis ideológica.
Besos Trini y ganas de que nos veamos personalmente.Un abrazo,
eva
madre mñia If, a mí me dan un micro y me da por cantar "campanera" así, de los nervios, y la anécdota de Antonio Flores es verídica, se la he oído contar a Lolita cientos de veces... qué bonito Madrid (al final me harás cambiar de idea de que es bonita y todo!) y vamos, la reunión de feministas... si radicalizan, mejor echar a correr!!!
un besazo!
Nos tendremos que escapar a Madrid Nínive, en misión secreta, dispuestas a encontrar la mejor croqueta del mundo mundial y hacer un reportaje para callejeros.Voy a empezar a pedir subvenciones!! Mil besos
eva
Publicar un comentario