miércoles, 13 de agosto de 2008

Soniquete



Yo quería ser bailaora para ir de feria, pasear por las plazas de los pueblos bajo la sombra de mis peinetas y llenar el baúl con mis batas de cola. Yo quería que me llamaran Carmen- ¡ay Carmela!- pero mi padre se puso bíblico, le dió por el génesis y me bautizó como a la primera (mujer) sin saber que se dejaba dentro un trozo de mi vena granaína (mi abuelo estudió Farmacia en esa ciudad y acostumbraba a perderse con los gitanos por el Sacromonte noches y noches...de ahí que llevara en la sangre los tanguillos y la soleá más desgarrada) que acabaría por escapárseme cualquier día por los pies. Yo quería matar el dolor a golpes de tacón y que mi falda se convirtiera en una ola o en mil mares del sur, pero una noche de canalla me descoloqué la rodilla como Ronaldo y solo podré ser una bailaora coja. Yo quería ser una mujer de copla, apoyá en el quicio de la mancebía, y me llegó el amor lo justo para la despedida más digna: "estás cumplío, no me tienes que dar ná". Yo tengo una cara de Rubik que baila al compás, que se rompe cuando mi melodía de la rutina se tranquiliza y en esos quiebros, en esas caídas en picado está la hondura de todo lo que he sido, de lo que nunca seré, de todos los besos que regalé por tangos.

Yo quería, yo soñaba, yo bailaba... el soniquete de mi vida.

1 comentario:

ninive drake dijo...

ole!

me he quedado con la boca de par en par, qué arte!

desencajá, ole, ole y ole!

un besazo