Siempre era en el Eurosol, la terraza más setentera de las que aún permanecen en Benicàssim. Mi padre nos compraba un tebeo a cada uno, pedíamos fanta de limón, papas y leíamos los cuatro. Ahora me escapo allí cuando puedo- preferentemente en invierno, cuando es más decadente y está más solitaria- mantengo lo de la fanta (una clara, por ejemplo) y me doy a los boquerones. En verano aún hemos visto algún partido de fútbol entre gritos de fuera de juego y faltas. Sigue teniendo encanto, aunque sea tan kitsch, aunque ya no nos martiricen por la noche con las versiones de un dúo musical.Tal vez sea porque allí los perfiles nunca cambian, como los camareros.El cielo es el del mediodía, la luz sí que es diferente. Eso es lo bueno.
4 comentarios:
Desde que vivo en Castellón voy a esa terraza del Eurosol, en invierno y en verano, pero la disfruto mucho los viernes por la tarde-noche de junio y julio por que nos vamos con los chiquillos a la parte de abajo, al lado de la playa y mientras ellos juegan en la arena a nuestro lado, nosotros nos tomamos tranquilamente unas sardinas asadas y unos calamares y por supuestos unas cervezas bien frias... me encanta ese sitio..
buenas noches
Al
Esa era la playa donde yo jugaba de pequeña, porque mi abuela vivía en la villa de al lado- bueno en realidad vivíamos todos allí, en plan campamento gitano- y a la planta baja yo iba a comprar el periódico (recuerdo que le compré a mi abuela el ABC de cuando se murió Pablo VI y que lo llevaba cogido con dos dedos, me daba pánico la foto de la portada del féretro) o a aprovisionarme de colajets y dráculas, cuando los domingos me daban la paga. Y en septiembre mi madre nos compraba los vaqueros allí, en un almacén que había en la esquina que se llamaba "El rincón de las rebajas". Mientras mis compañeras del cole llevaban sus "Rio Grande" yo me hacía la loca con los restos de "Lois".Mira por dónde mi madre era una coolhunter y yo avergonzada!!!
Besos
if
Mis aperitivos favoritos son los del Voramar (aunque lo que más me gusta del Voramar son los desayunos.....ummm...tostadas con aceite, zumo de naranja, café.....), sin embargo tengo una anécdota curiosa con la terraza del Eurosol y un aperitivo de un sábado de primavera.
En general Sonia odia el alcohol (y no hablo del de 96 ºC), si bien siempre hay excepciones como pudiera ser un buen vino regando una comida especial en grata compañía, un buen champagne rosado para un brindis entrañable, un mojito/caipiriña o caipirosca, si aciertas un día en que me pillas facilona y desde ese mediodía de primavera en el Eurosol, una cerveza bien fría.
Había quedado allí con un compañero de los medios, el director de Levante. Suelo ser muy puntual y le avisé para comunicarle que iba con un poco de retraso, a lo que él contestó, tranquila, te pido yo...A penas 5 minutos después ya estaba en la terraza, sorpendida al ver dos tercios y un plato de aceitunas. Pensé para mis adentros, cerveza? ufff, me muero del asco, pero por no quedar mal, decidí pegarle un trago...y cuál fue mi sorpresa al descubrir que el sabor de esa cerveza fría nada tenía que ver con el de la que había probado en mi adolescencia, en un vaso de plástico, servida en alguna fiesta de las que se hacían en el Hostal. Desde entonces, si se trata de un aperitivo, mi bebida: cerveza!!!!
Yo voto por los desayunos de Voramar, en invierno otra vez por la poquita gente y el placer de que creerte dueña de ese trozo de playa por un día. Pero reconozco q los apertivos allí también tienen gracia, lo q pasa es q llegada una edad, o tienes niños o te alquilas uno para ir a esa terraza porque si no te quedas sin mesa y sin tema de conversación!!!
Y a la cerveza también he llegado en la madurez: debe ser por culpa de los litros de la adolescencia, y no tanto los de l'Hostal (en las fiestas la entrada daba derecho a copa y yo entonces ya me apuntaba al auténtico gin-tonic) como a los del Sindical que sí que eran tenebrosos!!!
Me alegro de q verte por aquí.Mil besos y a cuidarte esa gripe!!!
eva
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