domingo, 28 de diciembre de 2008

La mujer de Lot





Virginia no soporta los días en blanco. Odia las horas muertas, las salas de espera, los callejones sin salida. Virginia es experta en llenar de puntos finales los párrafos de cualquier historia por interminable que sea. Domina la técnica de dinamitarse por dentro y sabe que todas sus relaciones están condenadas a muerte desde el mismo momento en que comienzan.Tal vez por eso se involucra en ellas, porque no arriesga, no aguanta la incertidumbre y sabe desde siempre que no prosperarán. Virginia fuma poco, procura hacerlo en sus intermedios solo porque considera que no hay mejor forma de ahuyentar los minutos baldíos que con un cigarro entre los dedos. Ahora acaba de encenderse el primero del día. Ha pagado la cuenta de su habitación, ha pedido la factura para desgravarse la escapada y aguarda antes de llamar a un taxi. Espera un final que sabe no va a llegar nunca. Con la primera calada trata de quemar su rabia.


Mira la maleta, el trolley que parece tan aséptico y que simboliza todos los viajes de esta historia donde ha suicidado su pasión.Dentro ha tirado el vestido sin estrenar y con el que imaginaba una cena la noche anterior; ni siquiera ha sacado de él los zapatos, las medias y el liguero de blonda que suelen guardar en sus mesitas de noche las mujeres normales y corrientes. Las que parecen acostumbradasa esperar. Como hace hoy ella. Se siente ridícula mientras alarga injustificadamente el momento de tomar una decisión. Tiene que llamar un taxi, llegar al aeropuerto, pasar el control y esperar que le sirvan un vaso de zumo. Nada más. No es demasiado difícil, pero en este instante se le antoja una odisea insalvable. Solo se repite que él no vendrá y mientras el cigarro se le va consumiendo entre los dedos imagina su corazón acribillado por balas de plomo. Todo lo que parecía amor ahora le produce cansancio.

Trata de recordar el deseo y las imágenes llegan con aristas de hierro oxidado.Tiene que irse, el dolor se está alargando demasiado pero no se mueve de ese rincón próximo a la puerta. Juega con la colilla, remueve el cenicero, se tizna las yemas de los dedos. Respira.Maldice. Se deja la esperanza de volver a verlo al otro lado del ventanal. Escucha todas las voces del mundo diciendo su nombre salvo la suya. La suya se le ha clavado en la nuca y el silencio la obliga a levantarse, otra vez, de nuevo, desencantada, tan asquerosamente de vuelta.

Pide un taxi.Hace frío. Busca unos guantes en el bolso y se mira las manos sin uñas, descarnadas y ahora grises, impregnadas de autocompasión. Arrastra el trolley y se queda quieta.Una palabra tuya bastará para sanarme. Una palabra suya. Solo una. El viento le llena los ojos de lágrimas. Nadie le dice nada. Cuando el taxista le avisa "Señora,va al aeropuerto, ¿no?" ella se ha convertido en estatua de sal, mira hacia atrás y no sabe cómo resucitarse de nuevo.

4 comentarios:

ninive drake dijo...

ay! hasta la mitad casi creí ver tintes autobiográficos... casi el que más "así" te ha salido... dime que me equivoco, pero eras tú la que cogía el cigarrillo en mi mente...


lo del FIB, mientras sea en Julio o Agosto estamos condenados, aunque todavía está el sorteo del Niño por ahí no? así, con un buen pellizco podría mandarlo todo al carajo y cogerme unos meses sabáticos!!! (últimamente sueño mucho despierta, pero... es tan divertido!!)


un abrazo

evamaring dijo...

¿autobiográfico? Me muerdo las uñas hasta el tuétano y soy incapaz de asumir los finales. Eso es mío, cierto.El desencanto y el desamor es bastante común, pero también lo vivo a menudo.También es mío. Pero yo adoro las horas muertas, los minutos extra, lo inesperado y siempre me ilusiono pensando que cada historia es la historia de mi vida, nunca veo el problema en nada, aunque me lo anuncien por megafonía y con luces de neón.Pero no, no te preocupes no es autobiográfico. ¿Tú me has visto fumando????
Lo q pasa es q ahora cuando vuelvo a escribir todo me sale denso y triste.No sé porqué, pero me tiene un tanto harta esta nostalgia dactilar. Yo quería escribir un relato erótico porque las canciones de Lionel me parecían muy sugerentes y he acabado en el día después.¡¡¡La vida te da sorpresas!!!
Lo del FIB será un fin de semana y no hay porqué ser derrotistas.Aunque no ganemos nada en el niño tal vez cuadren las guardias ...así q sigue soñando despierta, por prescripción facultativa!!!
Besos a miles
eva

Anónimo dijo...

Yo en lugar del trolley, miro mi mochila, llena de aquellos que en su día creí eran el hombre de mi vida y hoy son vagos recuerdos.....y de música de fondo escuchó: "se nos acabó el amor de tanto usarlo" y yo me pregunto....por qué?.

Y por cierto, Eva, yo soy como tú, en cuestiones de amor nunca veo el problema en nada, aunque como a tí me lo anuncien por megafonía y luces de neón, ahora bien, te garantizo que de un tiempo a esta parte, por prescripción facultativa, no escribo el guión antes de abrir el telón.....dejo que la historia se escriba día a día.......y sin darlo todo de entrada....Has leído un libro muy tonto que se llama ¿por qué ellos aman a las cabronas??, me lo regaló una buena amiga precisamente para cambiar mi actitud en el amor...eso de entregarte en el minuto uno sin esperar nada a cambio....ya no, AMIGA, ya no.....estoy harta de sufrir por amor....o desamor. ME NIEGO

evamaring dijo...

Yo no creo q sea cuestión de ellos o de ellas, sino de personas.La culpa es, en todo caso de la maravillosa idea romántica del amor, que existe, aunque sea más prosaica q en las novelas. No creo q ellos quieran más a las cabronas de lo que nosotras sentimos debilidad por los canallas.¿Se trata de masoquismo?¿De inseguridad?¿Del consultorio del Superpop? (porque yo me siento peor q una adolescente ante estos temas) Ni idea. Me encantaría enamorarme del hombre adecuado- adecuado para hacerme siempre feliz, léase de este modo el adjetivo- pero eso es imposible.Mi realidad jamás será una novela- y menos mal- no lo es.No está escrita y el guión cambia a cada segundo.Eso es lo más divertido. Lo más complicado. Pero sí q es cierto Sonia q a veces yo debería cambiar la actitud y protegerme un poco más.
Insisto el borrador no es autobiográfico: yo hubiera esperado hasta el final;) La culpa echénsela a García Márquez y a su Florentino Ariza!!!
Besos
eva