
Ayer Belu y yo cotilleábamos por algunas librerías- cafeterías de Ruzafa cuando encontramos una joya entre los lanzamientos de editoriales independientes: "Una cazuela de barro al fuego con aceite", la libreta de trucos y tratos con el pimentón, las acelgas y las ñoras de Visitación Pérez Moreno, una "yaya" de memoria increíble y comidas semanales con sus nietos, publicada por Slaughterhouse. Uno de esos libros de tarde en Navidad, de los que se leen a fuego lento.
Me lo llevé. No me cabía otra solución. Venzo el insomnio con el blog de "El comidista", llamo a mis amigas los fines de semana para atracarles y llevarme el secreto del arroz al horno y cuando estoy triste o la vida es un colchón antiguo de plumas que se hunde más abajo del pavimento, me dedico al arte del puré con tal pasión que me veo preparando potitos para adultos: de alcachofa con parmesano y pera. De calabaza con manzana y curry. Potitoterapia, me digo.
Me fascinan las cenas en casa, por otro lado. Antes como era más torpe que ninguna no pasaba de las ensaladas y los revueltos de plásticos de río (Véase mi revuelto japonés, fukushima de caviar) pero eso sí, como en las series de la HBO, abría una botella de chardonnay antes de mirar mi reflejo sobre el dorado de la cazuela de barro y me lanzaba al fuego en un acto kamikaze. Siempre llegaba sudorosa y al borde del ataque cardíaco cuando llamaban al timbre los invitados.
Pero la crisis- personal y económica- de los dos últimos años, sumada a mi adicción a la sopa (primero probé con los fideos, después me pasé al Miso japonés que me noqueaba solo con notar el tofu resbaladizo balanceándose por la boca y ahora quiero darme a la cebolla francesa) me ha cambiado. Los de la tienda de ultramarinos de la avenida- David Y Santi- también han tenido algo de culpa. Si no fuera porque me miman todos los días y me ponen el menú fácil, yo seguiría royendo un trozo de queso manchego cada noche, antes de caer derrotada en el sofá. Pero desde que ellos han tomado posesión de ese trocito de mi vida e intercalan chistes con puerros, calabaza troceada y unas alcachofas riquísimas yo me he lanzado al mundo de las recetas.El universo de mi vitrocerámica, un continente nuevo y desconocido que se abre ante mis mediodías.
Belu, Miss B y Paula también han tenido que ver en el proceso: La primera con el consultorio gastronómico-telefónico, la segunda con sus recomendaciones de blogs culinarios (y una sesión de pasta fresca pendiente) y la tercera con el aroma del pisto - el famoso exquipisto de la Tramontana- de aquel verano en Peñíscola o los tuppers de albóndigas de su madre. Las tres juntas con esa curiosidad risueña del que disfruta cocinando, probando postres nuevos, mezclando ingredientes y no cree que está perdiendo el tiempo.
Belu, Miss B y Paula también han tenido que ver en el proceso: La primera con el consultorio gastronómico-telefónico, la segunda con sus recomendaciones de blogs culinarios (y una sesión de pasta fresca pendiente) y la tercera con el aroma del pisto - el famoso exquipisto de la Tramontana- de aquel verano en Peñíscola o los tuppers de albóndigas de su madre. Las tres juntas con esa curiosidad risueña del que disfruta cocinando, probando postres nuevos, mezclando ingredientes y no cree que está perdiendo el tiempo.
Y ahora que paso más tiempo en casa,no me faltan las ganas y prefiero que me conquisten con una excursión al mercado- eligiendo los tomates de Villafamés más sabrosos o controlando las fechas en las que hay bancos de doradas- e invitándome a galeras o a un arrocito con cigalas, antes que me aborden en una barra y me vendan las virtudes del perejil con el gin tonic, de lo más digestivo. No hay nada que me enternezca más ni me que kriptonite tanto como un hombre en la cocina, entre el pimentón y la cayena. Suenan los Pixies- "Here comes your man"- y se me pone la carne de gallina al pensarlo. Un subidón de hormonas- viejunas, reproductoras in extremis y si me paso de cursi, de la sección femenina revisitada- me ataca. Me devora el ansía (llámese deseo, "There's a light that never goes out") y parpadeo siete veces seguidas, antes de erizarme como un gato. Vuelvo al sorbo de chardonnay para recuperarme, intento mantener la calma y si puedo- o si no puedo también- me dejo querer, besar y hasta mimar.
Por eso, entre tantas razones o historias, ahora, en estas fechas, he buscado en el escritorio de mi madre y he encontrado su libreta de anillas, con la caligrafía pulcra y las medidas imposibles de determinar: cucharas, cucharitas, cucharilla, cucharadita. Una pizca. Un hervor. Los términos que me suenan a realismo mágico: sachí, fuego vivo, trufa, magro, almendras tostadas, chocolate, trufas morellanas...Las unidades de tiempo que ahora resultan imposibles: cocer a fuego lento durante,,,tres horas.Le he pedido permiso para ir copiándome alguna (pretendo hacerme con todas, pero de momento voy a ir poco a poco, para que me ayude en la traducción y actualización de sus textos) y he escogido una moleskine roja, de tapas duras y rayas francesas en la que además iré dibujando lo que se me ocurra. O pegando recortes, canciones, ciudades, vinos y nombres a los que tengo atado ese sabor preciso, o algún chiste de Forges, para variar.
Voy a pedirle a miss B su receta de pasta fresca (la canción es "Criticarem les noves modes de pentinats" de Manel), ya le he anunciado a Marcos que necesito la fórmula secreta de la tortilla de alcachofas de su madre (Sonará "Verónica" de Elvis Costello, mientras la prepare) y Aida, allí donde estés- q espero q no muy lejos aunque no te haya encontrado hoy por teléfono- deberías mandarme un mail de la brandada de bacalao con la que nos conquistaste un poco más una tarde en Madrid (y el título de la canción de Astrud que tú elijas, aunque yo soy mucho de "Los novios instantáneos"). Me encantaría cambiar la de mis pelotas de Navidad ( un villancico del Betlem de la Pigá, con música de Matilde Salvador) por la de turrón de yema casero. O la de los callos con chocolate con la que se martirizaba a los novios que por primera vez entraban en casa de mi abuela con alguna intención seria de casarse con su hija ("Señora" de Serrat), por la de un gazpacho manchego, un potaje de Viernes Santo o simplemente las de las croquetas de una abuela tierna y tibia, como la mía.
De momento ha quedado inaugurada esta libreta- a la que le deseo longevidad y manchas de grasa- con caldo de Mariajo, un exquisito consomé dorado que me ha hecho hoy tener dos nuevas amigas en la carnicería del mercado y que yo imagino servido en una vajilla checa, sobre un mantel de hilo de los que ponían en el ajuar ("Niña imantada" de Love of Lesbian, que vuelven a mi vida). También se me han colado en las primeras páginas mis grandes éxitos postizos, el taboulé de Ana Royo ("Bambú" de Antònia Font) el gazpacho sevillano de Pilipili, para el que he escogido una de Lori Meyers. Mataría también por alguno de los platos que mi amiga Belén cuelga en el facebook desde alemania y más aún por echar un ojo a los suquets de peix que su madre prepara. Añadiré el arroz alicantino de la finca de Joaquín ( aprenderé algún día a hacerlo mientras escuchamos "Insurrección" de El último de la fila) y espero que algún día Inu me confiese el secreto de los panqueques o del asado de tira para que suene en mi casa "El palacio de los cisnes" mientras yo bailo con el delantal de cuadros y con zapatillas.
En fin...que he robado-plagiado y copiado tantas ideas como he podido y sigo queriendo hacerlo por convertir mi casa un lugar al que apetezca volver. Volver y quedarse, de tertulia o de merienda. Porque en realidad es para eso para lo que necesito la libreta, para ir apuntando las direcciones, los caminos y los atajos que llevan a eso que llaman "hogar". También para que no desaparezca esa sensación de bienestar que yo tengo todos los días, cuando abro la puerta de casa de mis padres y me doy cuenta de que el techo jamás se derrumba sentada en su mesa.
Ni Elena Santonja, ni Adrià, ni Visitación Pérz Moreno, ni Arguiñano, ni Rosa Benito ni Arzak ni Mikel Iturriaga. A todos ellos les agradezco el entretenimiento y las ganas de probar. Pero esto solo es una libreta de rayas, con instrucciones tan tontas como las necesarias para cocinar unas lentejas un día de guardia. Tal vez con alguna falta de ortografía, quizás hasta las clásicas- Rallar, albóndigas-, pero eso sí, como es la mía y tiene tanto de mi vida, de mi familia a mí me parece "Más bonita que ninguna".
Ni Elena Santonja, ni Adrià, ni Visitación Pérz Moreno, ni Arguiñano, ni Rosa Benito ni Arzak ni Mikel Iturriaga. A todos ellos les agradezco el entretenimiento y las ganas de probar. Pero esto solo es una libreta de rayas, con instrucciones tan tontas como las necesarias para cocinar unas lentejas un día de guardia. Tal vez con alguna falta de ortografía, quizás hasta las clásicas- Rallar, albóndigas-, pero eso sí, como es la mía y tiene tanto de mi vida, de mi familia a mí me parece "Más bonita que ninguna".
(Hay q ver lo ñoña que estoy yo hoy, joder)
8 comentarios:
Siento no poder ayudarte a rellenar las líneas de esa libreta de tapas rojas con ninguna receta made in Sonia. Soy un desastre en la cocina, o quizá mejor dicho, nunca le he dedicado tiempo y es algo que tengo pendiente. Me parece una idea estupenda, y pese al empacho propio de estos días, has conseguido abrirme el apetito....sobre todo de devorar nuevos post.
Hola Eva, si vives en el paraíso de las hortalizas con esas huertas que teneis!! ya tendría delito no aprovecharlo. y encima teneis naranjas de verdad. siempre digo que si tuviera coche me haría un viaje por diciembre, lo cargaría de naranjas y mandarinas para todo el invierno. pero bueno ya queda poco para el tanned y alguna podre comer entre concierto y concierto.
Pues a mi por los pures no me ha dado, como me encantan las verduras me gusta mucho masticarlas. Y a las sopas me he empezado a aficionar de un año a esta parte.
Pero en invierno mi pasión son las legumbres, este año he empezado a explorar para salir del tipico abc, para eso no hay como las tiendas de barrio con sus saquitos.
Me apunto el libro de la yaya.
Felices fiestas Eva.
Un beso.
Perdona Sonia, pero tú ya estás en ella. ¿Recuerdas la guarnición del pescado de nuestra comida en Junio? Pues se llama "Guarnición Soon yi" y solo falta q escojas canción: es dulce y acompaña en todo momento dando lo mejor. No podía ser otra más que tú.
Un abrazo con miles de besos
eva
Viola, tienes razón pero a veces cuesta darse cuenta de todo lo bueno que hay cerca. A mí las naranjas me gustan mucho, pero ni te hablo de lo q me trastornan las mandarinas. Además son retro: antes, algunas mujeres las utilizaban como perfume. Y me gusta ese juego de huerta y amores.
Las legumbres son otra de mis debilidades, en general todo lo q se come con cuchara, porque soy muy vaga. Lánzate y pásame alguna receta, escoge canción del Tanned tin- imagino una de Amor de días- y avísame cuando llegues. Este año tienes q probar la coca de tomate!!!
un beso fuerte y feliz navidad
eva
Ese cuaderno será lo más parecido a "un país para comérserlo" pero con más gracia, posiblemente mejores recetas y hecho con mucho más estilo... Otra cosa será tener la posibilidad de degustar algún día una de esas recetas, sería un viaje interesante!!!
Jajaja...ojalá José. Se me ha olvidado añadir el arrocito alicantino de la finca de Joaquín- en el que tú ya me llevas ventaja- y alguna receta canaria q me podríais pasar los Núñez.
Sobre la posibilidad de viaje, solo necesitáis poner fecha y nos reunimos en la parte norte de la comunitat con los niños. Os prometo paella con pelotas en una masía antigua. No tiene todas las instalaciones de la finca- es un caserón fantasma- pero os gustará.
Y lo de "un país para comérselo" hubiera sido una de mis grandes ilusiones si mi constitución física, en lugar de ser prima hermana de la de Echanove, tirara- como es tu caso- a la de Imanol Arias. A mí acabarían llevándome por los pueblos con remolque, en plan atracción de feria.
Pero me encanta el piropazo, así q mil gracias Jose!!!
besos!
La canción la quiero de la Costa Brava....adoro a las pijas de mi ciudad, por fi.
Me encanta la guarnición Soony!!!
Eva, que bueno, mandarinas ambientador! tengo un recuerdo de esos que se te quedan marcados y es una tarde de agosto subiendo por una callejuela de peñíscola y un olor muy intenso a naranja y allí no había ni naranjos claro ni tiendas de frutas y era una pareja a unos cuantos metros que iba con una bolsa de naranjas, en castilla no sabemos que las naranjas tienen olor.
A mi me gustan las legumbres con poca cosa, una cebolla, un ajo, un tomate, pimiento, no me gusta hacerlas sofritos ni nada y luego el tocino que es una debilidad y chorizo.
El otro día vi en el programa del Echanove y el Imanol que a las alubias de Tolosa solo se les echa un poco de cebolla y aceite de oliva y pensé, esta es mi receta ideal jeje, solo el sabor de la legumbre, asi que ya me he hecho con unas pocas a ver que tal.
Eva te puedes creer que no habia pensado en usar una libreta solo para recetas… solo apunto cosas en un papel y las guardo en una carpeta o los busco en Internet. No se si conoces a robin food, reconozco que he visto muy pocos programas suyos por falta de tiempo pero me encanta, me rio un monton con ese hombre, es vasco.
Te paso un post de cuando hice por fin cocido madrileño (hice un popurri con varias recetas), a una receta tan potente le pega unos de esos grupos del tanned de última hora de algún año de los que salgo huyendo. Este año parece que vuelven pero todavía no me he puesto al día.
A amor de días les pega más un té con pastas.
Yo te aviso cuando llegue y ya buscas un rato.
Besos y feliz año.
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