domingo, 27 de mayo de 2012

Entre guerras y chicas de revista

"Lo primero que llamaba la atención de Gay era su forma de comportarse, como si estuviera disfrazada de sí misma"

"Una auténtica chica de revista"
Zelda Fitzgerald,
 College humor 1929

Gracias a Benjamín - al que no le pongo voz pero sí mil imágenes- descubrí el otro día las ilustraciones de la revista La Vie Parisienne. La revista comenzó recogiendo la vida social y literaria más chic de la Bèlle epòque y en época de entreguerras se convirtió en una publicación erótica gracias a los artistas que colaboraban con ella y a los artículos o relatos plagados de dobles sentidos que publicaban. Al principio debió de ser una revista de cotilleos y tendencias de la época- que no sé si tomaba el nombre de la ópera de Offenbach o al revés, pero terminó por convertirse en una revista masculina de contenido erótico y en ocasiones prohibido.
Ha coincidido este hallazgo con otro, el de un delicado cuento de Zelda Fitzgerald en la recopilación publicada por RBA- "Pizcas de paraíso"-  El  relato  fue publicado en 1929 como obra de los dos, F.Scott y Zelda Fitzgerald, aunque en realidad lo escribió ella. Se titula "Una auténtica chica de revista " y es, básicamente,  un  retrato impresionista de una mujer que lucha contra la soledad. Lo importante no es tanto el tema como el modo en que Zelda Fizgerald lo dibuja. Es una historia descarnada pero tan hermosa que la tristeza  aparece oculta entre lineas de una forma subterránea, sutil. El cuento resulta tan hermoso como las ilustraciones de La vie Parisienne con las que coincidió al ser publicado. No sé si ha sido por culpa de la sincronicidad que defendía Jüng que han llegado a mí en el mismo momento, en una temporada en la que todo me devuelve a los años veinte, cuando Europa se desdibujaba tras la primera Guerra Mundial y recibía a aquellos turistas norteamericanos que brindaban con champán francés entre las rocas.
Lo extraño es que mientras leía el cuento de Zelda Fitzgerald se me ha enredado una canción de la Costa Brava entre ideas y no he podido soltarla en todo el día. Se trata de "Natalia Verbeke", el cuarto tema de "Los días más largos", una canción que con una mezcla de letra y música bellísima, oscila entre la nostalgia y la intensidad de vivir. Algo parecido a lo que se desprende del relato de Zelda Fitzgerald y de la delicadeza de las imágenes de la parisienne. Así que he pasado el domingo sin muchas ganas de hablar y pensando en un plan B.










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