jueves, 7 de junio de 2012

Los largos años (abril de 2026)

"Ahora que tenemos las pruebas de que la tierra ha sido visitada por seres de otros mundos-marcianos con toda seguridad- este libro de Ray Bradbury, que trata de la llegada de los terrícolas a Marte nos resulta más verosimil que cuando fue escrito"


Óscar Hurtado, prólogo de "crónicas marcianas" editado por Revolución La Habana, Cuba, Agosto de 1965.


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Así arranca el prólogo de la edición que le mangué a mi padre de las Crónicas Marcianas. Tres páginas más en tinta roja, coral más bien, acompañadas de diferentes fotos de archivo que Oscar_Hurtado, padre de la ufología cubana, rescató para ilustrar varias ideas: un posible viaje a Marte, imágenes del planeta con sus "misteriosos canales" ("Según su descubridor, Schiaparelli, 1890, suponen una amplia red de distribución del agua de los polos en los periodos de descongelación, lo que conlleva a imaginar la existencia de vida inteligente y un alto desarrollo técnico-económico" nota al pie de la imagen que reproduzco) y relatos de encuentros entre marcianos y terrícolas entre los años 1945 y 1960, la mayoría de ellos en la URSS.

  Antes la gente avistaba ovnis. Creo q ya lo he dicho alguna vez (con dos copas lo he contado seguro). Era algo muy común y que solía suceder en pueblos, turnos de noche en las fábricas o vuelos de Iberia con pilotos un poco aburridos camino de Manises. Mi hermano y yo estábamos hechizados por el tema. A nuestro alrededor contábamos con dos o tres testimonios de primera mano de avistamientos y en todos ellos había un despliegue de luces y un ritmo parecido al de la música de "Encuentros en la tercera fase" que entonces era una de nuestras pelis favoritas. Luís y yo bajábamos al jardín del apartamento todas las noches con el bocadillo de tortilla en la mano y la ilusión escondida entre las servilletas. Alguna noche, después de que Gregorio-el portero del edificio- recogiera la basura y echara cloro en la piscina, aparecerían los marcianos. Yo me inclinaba por un diseño de platillo clásico, mientras mi hermano despilfarraba energía eléctrica con diseños más longitudinales, tipo barra de flúor. Jamás vimos uno, ni siquiera nos tropezamos con una estrella fugaz, y eso que estábamos preparadísimos para mantener conversaciones con los marcianos, aunque a nuestros padres no les hiciera ninguna gracia que charláramos con desconocidos. Con el tiempo, el escondite, beso-atrevimiento y acción nos distrajimos y fuimos creciendo. Mi hermano aún se leyó los libros que mi padre tenía en casa de Isaac Asimov del Círculo de Lectores. Yo me volví más práctica y dejé de interesarme por el espacio exterior.Mi pasión por la ufología se transformó en freakismo de "La guerra de las galaxias", algo mucho más normal.
  Hace años encontré esta edición de las Crónicas y me las leí, gracias a una recomendación de Espido Freire para un curso. Fue un buen verano para los libros, también cayeron "Mientras escribo" autobiografía y ensayo de Stephen King- excelente- y otra joya, "Las vírgenes suicidas" de Eugenides. Pero pese a que los tres títulos que he citado son de mi biblioteca más reducida, el de Bradbury se ha quedado dentro de mi memoria para siempre. Con pocos escritores he disfrutado tanto.
 Ayer, entre plazos y entregas, me enteré del Príncipe de Asturias de las Letras- acierto enorme Philipp Roth- y de la muerte de Ray Bradbury. Ni siquiera sabía que estaba vivo, pero la noticia me cayó encima como si hubiera faltado un compañero de colegio. No sé por qué. Al llegar a casa me puse a bucear por internet y encontré entrevistas y varios documentales sobre él y me enamoré del anciano tiernísimo que daba una conferencia sobre el proceso de la escritura en el año 2001, títulada "Telling the truth"
Belmonte decía que se torea como se es. Yo también pienso que se escribe, se trabaja, se besa, se defiende, se perdona, se olvida o se canta como se es, que no se puede fingir ni esconder nuestra verdadera naturaleza en actividades tan íntimas.
Bradbury escribía así, con honestidad. Espero que anoche los marcianos- junto  con los resistentes aprende-libros de "Farhenheit 451"- le recibieran con una larga sonrisa silenciosa desde el agua ondulada.


ps: Tuve que preguntar a mi hermano, después de saber lo de Bradbury, por qué ya no veíamos marcianos ahora. Su respuesta fue algo parecido a "Ahora tenemos crisis, nuestras pesadillas son otras. Antes, teníamos guerra fría". No sé si me ha convencido mucho o debo seguir esperando en la terraza.

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