jueves, 18 de junio de 2009

La ciudad en la selva



"y lo que tenga que venir, será nuevo por lo menos
y mis ganas de cambiar se verán en los espejos"


"Ser un libro abierto", Copiloto.


Viaje relámpago: llego a Madrid entre bochorno y nubes. Los taxis esperan a la salida de Atocha como naves del ejército rebelde, en formación ante la inminencia del combate contra los soldados del Imperio. Uno a uno, los insurrectos nos vamos posicionando, de un salto yo misma- maleta, netbook y moleskine: todas mis armas- nos colocamos en nuestro sitio y salimos disparados hacia la calle Pez. Aún no es mediodia y yo sueño con mi habitación del hotel. Estoy cansada de dormir con el cuello en escuadra y cartavón. Llego al Abalú, que es como el pais de Alicia lleno de maravillas, y me ceden por ser cliente habitual una suite que no conozco, para mis nuevas aventuras. En cuanto entro en la habitación me enamoro de la selva amarilla en la que voy a vivir poco menos de treinta horas. Hablo conmigo misma y me abrazo cuando descubro en un rincón, junto al patio una bañera de obra, cuadrada, como un cubito de hielo gigante, que me grita: "Báñateeee, báñateee" Porque he quedado señorita- le contesto- pero esta tarde, de las sales y las fuentes de agua de Versalles no la libra nadie.

Paseo por Chamberí y sigue sin llover.Todo está contenido, hasta las palabras. Como con Belu en un sitio del que no recuerdo el nombre- ¿el economato?¿el económico?- pegado a Chueca e imagino que si viviera allí, quedaríamos más de tres dias a la semana para darnos al menú entre los manteles de cuadritos rojos y blancos. La comida es casera, de pucheros y croqueta amasada entre las manos y nos sentamos junto a la ventana.Entre sorbo y sorbo de silencio- se nos amontonan las actulizaciones- nos gusta ver a la gente pasar. Después la acompaño un trozo hacia su trabajo y cuando me quedo sola descubro que me he traído hasta la calle Piamonte. En una de sus tiendas exquisitas, "la maison blanche" tomaba sopa de miso a la hora del té con Espido.El otro día la ví en la tele, rubia, con el pelo corto, no la reconocí. Llego hasta Belén, una de mis callejuelas favoritas y el calor se ha vuelto tan denso que me inmoviliza. Pienso en hacerle un homenaje a Paula y detenerme en el café del mismo nombre que la calle para brindar por ella con un té americano, pero me siento Lawrence de Arabia atravesando la mitad de África y ahora no puedo parar. Además de vez en cuando se me presentan los recuerdos de un amor ceniciento por las esquinas y se produce un derribo en el paisaje. Cuando has querido a alguien en una ciudad y te la has inventado a golpes de momentos vividos en sus aceras, tener que pisarlas es como volver a Varsovia tras permanecer escondido en la guerra. Como esa imagen final de "El Pianista" en la que él camina por una ciudad derruida en la que no consigue reconocer su pasado, o en la que su historia está hecha añicos tras un bombardeo.

Poco a poco, a golpes de consumismo, buscando ilusiones en los muestrarios de Augusto Figueroa -unas zapatillas con cordones amarillos, un vestido para Peñíscola-llego a Triball. Las prostitutas de la calle del Desengaño se sientan en los portales para repasarse la raya del ojo. A dos metros una tienda cursi, cursi para las niñas buenas: "Dolores promesas". Las putas deberían sentarse frente a su escaparate, porque son las que más saben- estas tienen poca pinta de vocacionales y mucha necesidad en las muñecas- de las dos cosas. De ahí al hotel solo hay calor y tristura: una mezcla de tristeza y amargura por las heridas con los puntos que no han terminado de cerrarse.

La selva me acoge con una brisa nueva, amarilla y lánguida.Es el momento del chapuzón en el lago. Descubro junto al lavabo entre pétalos de rosa una caja negra con lazo en la que aparecen todas las delicias para la espuma.Me sumerjo en la bañera, esperando que el agua sea la del Jordán y me renueve por entero. Al final de la tarde cuando salgo en dirección al metro de Tribunal donde he quedado con Belu y Magenta, cae un chaparrón de verano. Una tormenta tropical. A mí me entra la risa- yo era de las pocas que salía de una selva y por eso esperaba este final- y me resguardo en un escalón mientras las espero.Voy vestida con un nudo marinero pero no creo que sepa aguantar un solo naufragio más. Afortunadamente las tres juntas - Belu, Magenta and me- nos bastamos solas. La calle la Palma está llena de charcos que sorteamos en nuestra balsa. Vamos de repotaje de investigación a la caza de la croqueta de jamón más deliciosa del mundo. Pero hoy no es buen día para las croquetas, no salen tras la lluvia, como los caracoles.Las que probamos son facilmente olvidables. Brindamos con vino blanco y preguntamos a Magenta por sus aventuras rumbo a Guayaquil. Magenta siempre nos guarda historias y frases que nos hacen reir durante años.

El esparto no combina bien con el adoquín embarrado, ¿lo sabíais? Bueno, pues anotadlo, que os habla la voz de la experiencia: justo enfrente de la Gata Flora hay una libreria en una esquina que creo que se llama rosas amarillas o que yo no sé porqué relaciono con rosas amarillas.El escaparate lateral tiene una pequeñísima pendiente y a mí me gusta curiosear sus libros.Así que sobre mis cuñas fucsia planeo, hago un looping y un aterrizaje a cámara lenta en el suelo del que me queda un saldo de: dos hematomas tamaño peladilla en la rodilla izquierda, servidos sobre lecho de rasguño y una mancha gris alquitranosa en el lado derecho de mi Paul&Joe marinero que augura inversión en tintorería.Me levanto entre risas- esta vez no es porque haya bebido- mi colega de las antípodas (ver en post anteriores mi teoría sobre el orígen de mi fragilidad de los tobillos) ha vuelto a presentarse a un programa de humor amarillo y el muy gilipollas ha resultado ileso en todas las pruebas mientras yo me dedico a romperme la crisma en el mundo civilizado.

Sin necesidad de abrir mi caja negra llegamos al Manuela, escoltadas ya por Giorgio, milanese en Madrid. Charlamos y desmontamos tópicos frente a unos mojitos. En la mesa de al lado una pareja de guapos- chico y chica monos, moderneques, delgados, felices- se comen a bostezos frente a un tablero del scrabble.¿Se estarán mandando mensajes de amor con las letras?¿Qué hacen perdiéndose el tiempo? Nuestra plataforma por una vida llena de días de vino y rosas- recién formada para la ocasión- se indigna. No podemos querernos así, aún no, que hay mucha primavera y muchas esquinas para inventarse combinaciones químicas. Cuando terminan la partida él saca su cámara del bolsillo y hace una fotografía al tablero.A punto estamos nosotras de lanzarle las ramas de hierbabuena mojada, en muestra de desacuerdo, pero estamos muy civilizadas y no queremos romperles la estética.

A la mañana siguiente no quiero salir de la habitación, no quiero ir al curso del IVE (Interrupción Voluntaria del Embarazo) para el que he venido, no quiero sentirme una extraña entra las feministas, pero una voz de Pepito Grillo a mi espalda me recuerda que es miércoles y que en castellón el trabajo en el despacho no para y que debo ir, para enterarme bien de lo que va esta ley que tanto me preocupa e inquieta. Decido pasearme hasta la calle Almagro, Carlos el chico de recepción con el que a menudo hablo, me dice que está cerca y que hace un día precioso. Sigo sus consejos y la ruta que con fluorescente rosa ha trazado sobre mi plano de la ciudad: atravieso mis glorietas favoritas, Ruiz Jiménez, Bilbao (****glorieta de cuatro estrellas), Alonso Martín- se me queda un poco más allá the top of the pops , la de Quevedo, pescada en una canción de Don Javier Krahe cuyo Madrid tanto he querido) y no bajo la vista de los balcones y del cielo. Los balcones y Madrid...¿cuántos miles de tipos habrá?¿Cuántas historias se riegan entre geranios? ¿Y cuentos?

Llego hasta el sótano de Themis. Bajo dos pisos. A la entrada del bunker me hago con dos copias del Anteproyecto de Ley Orgánica de Salud Sexual y Reproductiva y de la Interrupción Voluntaria del Embarazo. Hoy solo me queda una copia y media: Frida, que tiene una gran conciencia social, se ha comido la otra mitad.Menuda digestión Aído le espera. Comienzan a explicarnos los defectos de la legislación actual y las dificultades biosanitarias de esta regulación. Me gusta la ponente. Es ginecóloga y se detiene en explicarnos el misterio de la contabilidad por semanas según la OMS, según el Ministerio y según la agenda de cada una al grito de "no me ha bajado la regla". Es neutral en las cuestiones derivadas del diagnóstico fetal. Es pausada en su reivindicación del consentimiento para las niñas de dieciséis años, lista. Aunque aquí ese tema se ha planteado casi como un dogma de fé en el que casi debemos firmar al lado de la casilla de asistencia ella lo cuestiona y al final apuntilla dándole la vuelta: si una niña de 16 años no es madura para decidir abortar, ¿Cómo puede ser madura para ser madre?. Las compañeras aplauden. Se propone el turno de preguntas pero aquí la gente no cuestiona, sino que reflexiona y a mí me pica la ley por todas partes como si llevara un vestido de lana. Levanto la mano y pregunto sobre qué medidas se van a tomar para que la objeción de conciencia de los facultativos clínicos no impida la eficaz implantación de la ley, cómo se va a regular esa objeción de conciencia, cuáles van a ser sus límites y qué sucederá cuando esta colisione con el derecho fundamental de la mujer- de este concepto se parte en la nueva ley- a interrumpir voluntariamente su embarazo dentro del plazo legalmente fijado. Se me desvía a mis propios estudios, hay voluntad por el Ministerio de plantear la necesidad de una regulación de la objeción de conciencia, pero nosotras las juristas deberíamos saber qué ha pasado con esto en el derecho comparado. "Pues mire, yo no, yo vengo de valencia y lo único que sé es que la educación para la ciudadanía se ha dado en inglés, así que imagino que la solicitud para este tipo de intervenciones quirúrgicas en un hospital público valenciano la tendré que hacer- si es necesario- frente a un médico arameo". Las feministas cuchichean y yo me callo sin que nadie me de respuesta. Primer disparo sin mala intención- yo era pro ley antes de entrar aquí- y caigo en el agua.

Sigue una compañera trabajadora social con el debate y nos expone sus reflexiones personales al hilo de la intervención o al hilo del encaje de bolillos, porque parece que esta chica ha convertido sus barritas de incienso en allbran y se las ha desayunado mojadas con leche. Gracias a dios nadie entiende nada y le piden que sea rápida, que summarize vamos.La chica se agarra al micro y dice que no, que considera muy interesante su reflexión y que mierda para las que organizan la jornada que además no está bien propuesta. Le bajan la voz al micro y punto, ella se queda con el karaoke para sordos y con el incienso hinchándose en sus mejillas.

Aparece en el escenario una de las miembras de la comisión de Expertos-oléoléolé....uhuhuh...me hace tanta ilusión que me expliquen cómo ha sido el trabajo que casi me pongo las plumas de apache y doy vueltas a saltitos en torno a la hoguera- es mallorquina, feminista, y mayor. Es como aquella sexóloga bajita, a ver carmen Bijander, sí, esa, pero en grandota. Con las mismas revoluciones por minuto en la expresión. Nos somete a una tortura jurídica sobre recomendaciones, conferencias y directrices de la OMS, reuniones de Beijing, Nairobi y al final me mira, se acerca al micro y me dice: "Compañera valenciana-parece que el bocata de sobrasada no le haya pasado de la garganta- la cuestión de la objeción de conciencia ha sido objeto de cuatro consultas parlamentarias en el Reino Unido" Y me las explica. Yo me quedo muy contenta, porque Castellón comparte con Inglaterra el meridiano cero, así que en caso de conflicto me acogeré a la jurisprudencia de la longitud cero y a bailar, alegres sevillanas, todo el mundo a bailar...

Solo me entero de que la Comisión de Expertos cree absolutamente necesario y fundamental para la prevención de embarazos no deseados plantear una nueva educación sentimental. Se me cae el alma a los pies. De golpe. No porque yo crea que ese tema está superado, que a mi alrededor solo veo suspensos y sin probabilidades de aprobar en septiembre, sino porque no entiendo cómo a un Ministerio se le ocurre plantear siquiera una asignatura de desastres del corazón. El mío ahora se ha cristalizado por obra y gracia de Bibiana Aído. En estado de shock aguardo sin saber lo que me espera que alguien me explique si van a procurar un régimen de ayudas psicológicas y psiquiátricas para que puedan utilizarlo aquellas mujeres para las que un aborto sea un trauma o un shock, pero nadie dice nada. Al final la mallorquina casi pone su puño en alto y grita la consigna que más les gusta:"Que decidan las mujeres de dieciséis años". Yo como sigo en lo mío, paso de manifestaciones antes de comer y levanto la mano para preguntar. De repente al hablar siento que me miran como si hablara por boca de Rita Barberá y me miro el vestido para comprobar que sigue siendo mi playero naif jocomomola y no el eterno traje de chaqueta rojo de la alcaldesa. Pregunto por si habrá ayuda psicológica y psiquiatrica específica en la seguridad social para las mujeres que no puedan o sepan digerir solas un aborto y de repente me encuentro en mitad de una selva real: "¿Para qué?¡¡¡No estamos locas compañera!!!" "Un aborto es como un embarazo, nada más..¿Quieres tú un psiquiatra para un embarazo, compañera???""¡¡¡No medicalices nuestro cuerpo compañera!!!¡¡¡No nos hagas ir al ginecólogo si no es necesario!!!"- Ojiplática y cabreada ante la reacción de las mujeres progresistas, tomo el micro y me dirijo a una de ellas que casi me ha llamado subnormal reaccionaria (¿Será por mi moreno caña de azúcar que se cree que soy una infiltrada de Camps?) y le digo que yo lo veo necesario como ayuda y posibilidad, no por obligación.Que no quiero obligar a nadie a ir al psiquiatra. Se incorpora y me manda a la mierda con la mano. Desde la mesa me quitan el volumen del micro y me siento hermanada con la comedora de cornflakes de incienso, que está tan pálida que ha adquirido una apariencia espectral.

Tal vez eso me empiece a suceder a mí a partir de este momento, así que me apresuro a correr hacia el metro.He quedado con Giorgio para comer en la city, junto a la Torre Azca. El paisaje subterráneo me reconcilia con la vida, respiro en el vagón para comerme a bocados la rutina y cuando llego al moda shopping, encuentro a Giorgio con su traje de chaqueta tan distinto a cuando caminábamos por Lavapiés y me abrazo a su cálida amistad.

Cuando termino de comer los espaghetti me mira y sonríe: "Me alegro de verte comer así, con apetito. Es un síntoma de comienzo."

Así es mi amigo el milanese, sabe leerme como un libro abierto.

lunes, 15 de junio de 2009

La velocidad del caracol

Esta es la pieza que le faltaba al post anterior. He estado tentada de colgar el vídeo, pero esta canción es especial-muy especial- para personas que para mí pesan mucho y quería que el post de Sonia le perteneciera por completo. Ahora lo cuelgo por una razón fundamental: por la velocidad del caracol y la capacidad de llegar a lo importante.
Nunca había pensado que dos caracoles haciendo el amor (o follando, como más os guste) pudieran componer una imagen bonita y sin embargo la primera vez que lo ví- y no fue en este video, sino en una obra de teatro en la que como banda sonora había una canción de los Chichos- a mi me rodaban los lagrimones por la cara. Este era pues el sentido de la foto en el post de Sonia.Ella, que es incontenible y no deja de sorprenderme lo ha derivado hacia otro tema- los cuernos- en el que yo no había ni reparado. A mí me gustaba lo de la lentitud y la intensidad. Pero el post anterior es todo suyo y como tal lo ha comentado.
Me alegro de que te haya gustado Soon yi, pero no puedo quitar los comentarios del post anterior, porque por razones que desconozco blogger no me deja.
¡Ah! Y la canción de Pereza ya me la he apropiado. Llamadme macarra si queréis, pero a mí me chifla. Caracoles incluídos.

Ejes de sociedad





"ABUELITA 1: "...ayer se casó, ayer..."

ABUELITA 2: "...a mi me gusta mucho Sonia, mucho..."

ABUELITA 3 miraba complacida y sonriente, sin decir nada..."


Crónica de la boda de Sonia, al vuelo, Antonio 14.06.09.


"Todos soñamos

con alguna parte, y el tiempo

solo es cuestión de tiempo: tarde o temprano lo alcanzas,

pero el espacio está lleno de obstáculos

del todo infranqueables.

La ecuación se da

donde ambos se juntan.Su equivalencia

más exacta aquí en tierra fueron tus besos."


"Joan Fontaine Odisea", A.Fernández Mallo.


"... por cierto, Eva, yo soy como tú, en cuestiones de amor nunca veo el problema en nada, aunque como a tí me lo anuncien por megafonía y luces de neón, ahora bien, te garantizo que de un tiempo a esta parte, por prescripción facultativa, no escribo el guión antes de abrir el telón.....dejo que la historia se escriba día a día..."


Soon Yi, comment hecho en este mismo blog el 29.12.08


"Lo cierto es que yo nunca he sentido el instinto maternal…….bueno, miento, cuando he estado enamorada hasta las trancas sí me ha pasado por la cabeza el formar una familia con el susodicho. El por qué? No lo tengo muy claro pero sí es cierto que ese instinto sólo se me ha despertado cuando he estado enamorada."


Soon Yi, en otro comment, el 07.01.09







Problema: Si un caracol sale de mi geranio rojo esta mañana y otro caracol se escapa de la maceta donde crece la hierbabuena en tu balcón.¿Dónde se cruzarán?¿Cuánto tiempo invertirán en alcanzarse? Y lo más importante de todo...¿tú crees que se reconocerán?


1. La crónica social: Mi madre guarda en una carpeta azul con las gomas ya deshechas algunos recortes de periódico. Entre ellos aparece la nota que apareció en el periódico de la época (creo que era el Heraldo, si no me equivoco) de la boda de mis abuelos. "Entre los aperitivos se degustó jamón del dulce, exquisito plato que no era conocido en la ciudad" Jamón de york.La boda de mis abuelos introdujo el jamón de york en esta ciudad. La de bocadillos que lo celebran con tulipan a la hora de la de la merienda en las placetas. Ayer busqué en El Mundo alguna referencia a la boda de Sonia. No decía nada. Solo hablaban de reuniones de voluntarios y fiestas de la primavera en Marina d'Or.


2.Hasta octavo de egebé en el colegio llevábamos uniforme, falda de cuadros, jersey azul etc...Las de BUP- como ya eran mayores- podían ir de particular. Una mañana estábamos en la hora del recreo cerca de la puerta de entrada y apareció una chica rubia, con el pelo de anuncio de Timotei, delgada, sonriente, con unos vaqueros y un jersey rojo. A las de BUP también las dejaban salir en el colegio. Se detuvo a hablar con alguna de nosotras, tal vez fuera con Carmen que también iba de particular.Tenía los ojos verdes, la piel brillante, morena...era una preciosidad de niña. Entre nuestros baberos de cuadros que intentábamos sin éxito customizar ella resaltaba, parecía sacada de una canción de los Hombres G. No dejaba de sonreir. Fuera la esperaba un chico delgadito, con una vespa. Pregunté quién era aquella chica que yo nunca llegaría a ser: "Sonia Miralles".


3. Estudié fuera y de vez en cuando mis amigas me llamaban por teléfono, hacían fondo común y además de darme envidia por lo mucho que salían en Valencia me contaban algún cotilleo. Un día de verano me dejaron caer una bomba: "¿Sabes que a Sonia le ha regalado su novio un golf blanco?" No conocía a ninguno de los dos más que de vista, pero no me lo creí. Me pareció a los veintidos años una broma pesada, una cadena perpetua.


4. Apellidos y parentesco. Contaba Antonio Flores que tras una noche de marcha les detuvieron a él y a un amigo- hijo de un alto mando de la policía nacional- una pareja de la policia. Les preguntaron quiénes eran, adónde iban etc...y cuando su amigo contestó dando su nombre y apellidos un de los agentes de la policía dijo. "¡Si hombre! ¡Y yo soy el hijo de Lola Flores!" A lo que Antonio Flores repuso, "No, agente, ese soy yo". No debía ser fácil ser el hijo de Lola Flores.
A menudo sucede que los padres dejan en herencia a sus hijos la dificil tarea de mantener el apellido. Si tu padre es alguien al que todo el mundo quiere, respeta y admira siempre te acompaña el miedo a defraudar las expectativas de quien solo ve en tí un apellido. Pero si tu padre es además de un ser querido por muchos una persona controvertida, que no ha dejado indiferente a nadie y que ha levantado polémica, tu herencia es un triple salto mortal con o sin red, depende de donde te muevas. Y tú, no es que no quieras saltar, que si hay que hacerlo, se salta, si lo único que sucede es que tú con tu padre tenías la misma relación que tiene tu amiga del colegio con el suyo, es decir, comidas, cenas, abrazos, discusiones, navidades, recuerdos, infancia, protección y cariño. Fuera de ahí tu padre era el personaje, pero tú jamás lo viste desde ese prisma.Para tí solo era tu padre. A Sonia le sucedió precisamente eso, un mes de marzo heredó aquella pesada coletilla de "la hija de.." y en lugar de hacerse la despistada, fingir que no era la que suponían, echar tierra sobre los errores y aciertos de su padre, optó por algo más difícil: se ajustó la coleta rubia, se tragó las lágrimas, tartamudeó en valenciano y reinventó la televisión de su padre. Ningún comienzo fue más desagradecido que aquel, en el que le llegaban críticas por todos lados, sin embargo consiguió algo mucho más difícil, el respeto de todos por sentirse tan orgullosa de ser la hija de un hombre cercano.
5. Conocía a Sonia de vista. Compartíamos amigos comunes, más concretamente, amiga común. Nos saludábamos y a mí me gustaba su sonrisa.Parecía que siempre tuviera algo que decir, pero nunca nos deteníamos a contarnos nada. Durante un viaje a Berlín mi madre me llamó al móvil para contarme que una clienta medio loca que yo tenía había llamado al programa de Sonia para criticar mi trabajo. Sonia no le había dejado hablar casi, había cuestionado lo que decía esgrimiendo como argumento que le constaba que yo era una buena profesional, una buena abogada. Mi madre estaba agradecida y perpleja: "¿Conoces tú a Sonia Miralles?""Bueno, no mucho, pero sí, de vista.Nos saludamos, yo creo que nos caemos bien." Cuando regresé de Berlín tardé en verla y no me atreví a acercarme a darle las gracias.
6. En Castellón nos preceden los comentarios. Antes de conocer a alguien seguro que ya te han hablado o advertido de él o de ella. Tú no eres tú, sino como los demás te cuentan.Así que es muy difícil escapar de los dos barrotes que esta sociedad establece: el eje espacio, vivimos en Castellón, tú creciste en la avenida capuchinos, trabajas en la calle mayor, compras en la calle Enmedio...y el eje tiempo, uyy, hace cuatro años era amiga de noséquién, pero pasó nosequé y se dejaron de hablar y ahora, bueno, hace...siempre una anécdota mal contada, un comentario fuera de sitio te etiqueta.Renovarse o morir aquí tiene un único sentido: morir lapidado por los comentarios de quienes conservan tus tropiezos desde quinto de EGB. Si no, la mejor opción es pasar desapercibido o desparecer.Por ello es muy difícil fraguar una amistad nueva en poco tiempo. Para cualquiera.Menos para Sonia: ella ha encontrado el túnel para saltarse los dos ejes, espacio y tiempo.Ha llenado de relativismo el término velocidad.
7. Fue en diciembre.Volvía a casa a eso de las tres de la tarde cuando escuché que alguien gritaba mi nombre y al girarme ví una cabecita rubia que se asomaba desde un coche.Era ella, Sonia: "He descubierto tu blog, eva, ¡Y me encantaaaa!". Me quedé helada.No supe qué decir. A la mañana siguiente encontré un comentario en el post firmado por ella y una solicitud de amistad en el feisbuc. Increíble, esta mujer no para, qué rapidez. No sabía qué hacer, me desconcertaba. Escuchaba las voces de las cloacas de la ciudad. Le dije que sí, la añadí a mi lista de amigos. Y se hizo un hueco, de verdad. Sonia es intensa, natural, a veces irreflexiva, enérgica, fuerte, sensible, ingénua y dulce...es distinta.Yo coincido con ella en muchas actitudes. A menudo nos equivocamos, pero las dos sabemos reconocerlo.Tenemos tendencia a precipitarnos, pero sabemos de nuestra naturaleza impulsiva y tratamos de controlarlo. A esta edad ya sabemos quiénes somos y cómo nos ven los demás, y pese a ello nos sigue afectando que nos malinterpreten y nos confundan, pero no renunciamos a nuestros principios.Se nos ha hecho la espalda ancha de bregar contra ese tipo de comentarios.
8. En solo seis meses Sonia se ha ganado mi lealtad, mi amistad y mi respeto. No tengo nada que reprocharle, solo que me haya dado tanto: me ha malcriado. Me he acostumbrado a su presencia cercana, ya sea a través del facebook o de otras formas. ¡Se ha leído este blog entero! Algo que ni mis mejores amigos- pobrecillos, ya les pido bastante- han hecho y solo porque tenía ganas de conocerme.Ha estado en los momentos de desánimo. Me ha ofrecido su abrazo para todo, a cualquier hora, en cualquier lugar y era sincero.
9. Sonia y Kike se casaron el sábado y creo que consiguieron hacer la boda que deseaban. Pretendían estar rodeados de la gente que les quiere y realmente allí estábamos: los recién adquiridos, los que les han acompañado toda la vida, los de siempre. Estaban exultantes de felicidad, risueños, pendientes de cada uno de nosotros, regalando sonrisas y detalles. Fue un día feliz. Una boda coherente y sincera, llena de valentía y de ilusión ante el futuro. Nosotros acabamos contagiados de ese derroche de alegría.
10.Solución al problema: los caracoles se encuentran, cualquier día, en un rincón de un parque. Se miran, se sonrien, mueven sus antenas y al final se reconocen.
Qué más dá el espacio y el tiempo.
Felicidades Soon Yi, y gracias por haber hecho este recorrido.

viernes, 12 de junio de 2009

Yo siempre regreso a La costa Brava y a Agustín Fernández Mallo.





"11.
Siempre has pensado que la realidad no existe
o, por lo menos
que la tuya la vive otro.Quién creció entonces en esta ciudad,
te dices esta noche en la que llegas a las tantascon la alevosía del fugitivo que regresa a devolver un dinero,
a confirmar un dato, o a saldar una deuda de honor,
pilotando expectante un automóvil
como el cetáceo suicida atraviesa entre dos cabos
una línea imaginaria.

Adónde regreso, si la realidad no existe,
te dices,
a una luz ya apagada en mi ventana
donde, insomne, agotaba el último
serie B de tele 5 y después releía a Bataille,
a ese edificio que ahora paso de largo
donde mis ancianos padres duermen,
a los corn flakes con whisky de madrugada
en El pesquero, y las frases ocurrentes copiadas
a Baudelaure, a Décima Víctima
al macarra de turno,
a un pasado que ya es literatura,

adónde,
[lo dijo Zenón, la flecha está en el aire
pero no se mueve la flecha]
si el disco en los semáforos desde entonces
está en amarillo,
si los basureros continúan parando en el Delicias Café
y prefieres seguir ruta, hacer noche
en un hostal de descampado
confirmar que nada existe, que otra vez será,
que ya entonces te decía Bataille,escribo
para borrar mi nombre.

11.1
Siempre has pensado
que la realidad no existe
o que la tuya la vive otro.
Y de esta manera permutados,
dices,
cada cual se anda buscando.
El enamoramiento
propones
como prueba irrefutable."

Joan Fontaine Odisea, Agustín Fernández Mallo

martes, 9 de junio de 2009

Pruebas de mosquito




Yo soy ese mosquito que cae dentro del vaso del vino blanco. Esa pizca negra que se zambulle y finge estar muerto, panza arriba con las alas extendidas, para que no me lleves a la boca, no ahora, al menos mientras dure este rato de sol. No hay nadie en la libreria y te has pasado veinticinco minutos pasando el dedo índice por los lomos de los libros.¿Me buscabas, pequeña? Porque andabas despistada: yo revoloteaba en la barra, entre las moleskine, los flyers de exposiciones y la ausencia de un boquerón. Es mediodia, a estas horas la gente esta comiendo o se marcha de viaje.¿Cómo has llegado hasta aquí? ¿Por qué? Cuando bajabas el escalón hacia el sector de la novela gráfica te temblaban las piernas ¿Tienes miedo al verano? Parecía que te costaba asumir la pereza de las horas, o el calor. Tampoco te salía la voz cuando te dirigías al tipo de la barra, le has sonreído mentras bajabas las pestañas.¿A quién esperas? ¿Por qué me parece desde aquí que tienes los hombros violeta? Voy a acercarme hasta tu mesa para descubrir su sabor. No pasa nadie por la calle, preciosa, no desvíes la mirada.Estamos solos: tú y yo. Bueno, acompñados por unos cuantos libros.También hay algún moscardón.El de la barra, por ejemplo, que se acerca con una bandeja de madera, tu vaso de vino, cachuetes y observa el título que has elegido. "Nadie es más de aquí que tú", Miranda July, sabe que le vas a preguntar, que te has dado cuenta de su examen de reojo. Se sonríe del revés, de fuera para dentro. Tú caes en su truco manido y conversais en momento, mientras yo aprovecho para perderme en el bambú de tu pelo. El sol ha alcanzado la mesa. Él se retira, yo te observo las muñecas.Parecen mapas de ríos y carreteras. Sigues sonriendo, como si te observara alguien desde el otro lado de la calle, pero nadie llega. Solo tú alcanzas el vaso y bebes con lentitud, mirando cómo se deforma la portada a través del vino. Disfrutas del primer relato, mientras yo te paseo por la espalda.Te mueves como si te hiciera cosquillas, así que me levanto y planeo delante de tus ojos.No nos hemos presentado.Tú finges no verme.Yo te susurro en la oreja y como te gusta, vuelves al vino.¿Será que me invitas a quedarme a tu lado? Dejas la copa y la mano derecha se posa en el escote, llegados a este vértice me mareo. El sol se me está subiendo a la cabeza y tú vuelves a la copa, aún nerviosa, así que por tí hago un looping y me sumerjo en este blanco de rueda. "Si me miro en tus ojos navego..." Acabas de cantármelo, muy bajito. Yo nado a mariposa, pero álguien entra en la librería y desvías la mirada. Es un chico de tu edad, tal vez un poco más joven: camiseta de superhéroe, zapatillas, pelo revuelto, gafas de pasta, nada especial...Le observas sin dismulo.Os evaluáis los dos y cada uno sigue con su historia. Tú al vino y al flechazo conmigo.¿Por dónde íbamos?¿No te acuerdas? Yo soy ese mosquito que ha caído dentro del vaso de vino blanco.