"Anar a la romería no es tan sols anar de festa
és deure que manifesta,
orgull de genealogía..."
"Pregó" Bernat Artola, 1947
"¿Pretendes decirme Kathy Scarlett O'Hara que Tara no significa nada para ti? Pero si la tierra es lo único que importa porque es lo único que perdura."
"Lo que el viento se llevó", Margaret Mitchell 1936.
"Chakra mūlādhāra (tierra)
El primer chakra está situado debajo del hueso sacro en el cual reside la kundalinī. Su aspecto principal es la inocencia, que es la cualidad que permite experimentar el gozo puro, sin las limitaciones de los prejuicios y los condicionamientos. La inocencia da dignidad, equilibrio y un fuerte sentido de lo correcto; una sabiduría intuitiva que está siempre presente en los niños, pero que poco a poco se pierde, debido a las condiciones de la vida moderna. Esta cualidad existe en todas las personas, y sólo está esperando el despertar de la kundalinī para manifestarse en toda su belleza y pureza."
Recortes de páginas de internet sobre Kundalini y yoga, 2009.
Manuel Segarra Ribés, mi abuelo, murió el siete de febrero de 1975, cuando yo aún llevaba botas y leotardos. Lo sé porque me llevaron a verle al hospital unos días antes y entre los pocos recuerdos que conservo aparece su cuerpo convertido en un manglar de tubos, sondas y los zapatos de una niña de tres años que salta sobre una baldosa suelta. La baldosa es amarilla, también lo son los fluorescentes, los azulejos y el roce de su piel. Todo tiene esa luz. Ese es el color del principio de esta historia : el amarillo.
Cuando mi abuelo murió yo solo tenía tres años: poco puedo contar de él. Me han dicho, he escuchado y hasta he tenido la posibilidad de leer acerca de su persona, por lo que sé lo que él significó para mi familia y para su ciudad. Sobretodo para esta última. Pero en recuerdos, en lo que se queda de algo vivido, yo soy casi huérfana. Huérfana de abuelo y no de uno cualquiera, sino de alguien que ha cobrado cierta importancia local al cabo de unos años; una importancia relativa, pero la suficiente para que tenga una calle, le hayan hecho un par de homenajes y cada cuatro años-casi cíclicamente- se hable de él en el periódico de la ciudad. Huérfana de abuelo en la intimidad, pero nieta de Manuel Segarra Ribés en la calle Mayor. Lo que significa que desde el principio mi historia está determinada por la contradicción, pero este no es el sitio para exponer mis miserias. Y entre otras cosas porque como Castellón – no pretendo ofender a nadie- tampoco es Madrid o Nueva York, ni mi abuelo Cela ni Orson Welles mis caos tampoco son ciclones.
Las fiestas de la Magdalena celebran la fundación de la ciudad y comenzaron a celebrarse con la romería en el siglo XIV. La romería tiene lugar siempre el tercer domingo de cuaresma y en ella, la gente de Castellón deshace el camino que hicieron sus antepasados para volver a la montaña, donde se supone que vivieron los primeros pobladores,al castillo (ahora es una ermita desdibujada) que se llama de la Magdalena. Se supone que el orígen de la ciudad está en ese pequeño castillo- de ahí el nombre, en valenciano de castell(castillo), castelló (castillito) igual que de carrer (calle), carreró(callejón)- o en las moradas que allí hubiera del que los primeros habitantes debieron emigrar debido a la escasez de recursos. Cuenta la leyenda que decidieron bajar a las tierras más cercanas al mar, entre los arrozales, y que se les hizo de noche. Utilizaban cañas o varas de árbol como bastones- de ahí el símbolo de las fiestas, las cañas - y se alumbraban con pequeños farolillos que colgaban de los cayados. De ese gayato-bastón- con luz surgirían las posteriores gayatas, monumentos que inicialmente se hacían con lamparitas de aceite y que solo pretendían ser : un esclat de llum sense foc ni fum (un estallido de luz sin fuego ni humo). A muy poca gente le gusta hoy en día la estética de las gayatas, pero es que han perdido su sentido inicial y por ignorancia muchos las comparan con las fallas. No tienen nada que ver: obedecen a dos finalidades absolutamente distintas y representan vivencias diferentes. Además estéticamente pocas cosas se pueden comparar con las Fallas, la verdad, que suelen ser sueños de cartón bellísimos. Las gayatas no celebran la estética sino la utilidad, el logro de una aventura, la de alcanzar el valle.
Estábamos en el siglo XIV, ya en la Plana- seguimos con el nombre de la ciudad, Castellón de la Plana- en el tercer domingo de cuaresma cuando los castelloneros tomaban una caña y subían a las montañas de las que procedían. Celebraban así su primera voluntad democrática : la de constituirse en polis, en ciudad. Según se ha documentado - yo ando pez en todo esto, mi resumen será inexacto porque es de oidas, pero de oídas desde la cuna q ya es decir- la tradición se repetía año tras año sin fallar uno, hasta llegado el siglo xx. En el año 1945 el Ayuntamiento de Castellón decidió convocar un concurso para renovar las fiestas de la Magdalena y mi abuelo propuso la creación del Pregó (pregón, bando) para anunciar la romería de les canyes. Una cabalgata o desfile, que diera comienzo a las fiestas- las anunciara- y en el que aparecieran recogidas nuestras señas de identidad: desde las leyendas y mitología de la zona (Tombatossals, el gigante de la tierra, la Cort del Rei Barbut, la corte naif que ocupaba el castillo, con su princesa ...) hasta una representación del folklore y características todas las comarcas de la provincia. Visto desde el año 2009, el pregó a mí me parece una cuidada performance de lo que era en aquella época 1945 la cultura de esta tierra, pero para mi abuelo era mucho más, pues durante años dedicó su tiempo y su vida a investigar, preparar, organizar, dibujar y conseguir el retrato más fiel de lo que era el lugar donde había nacido.
Gracias a mi abuelo yo soy- como se dice aquí - de soca, es decir, de raiz. Mis pies deberían estar tan unidos a estas calles que como por ejemplo los tiene mi madre, quien me parece casi abertzale de Castellón . Sin embargo, aunque respeto profundamente nuestra cultura y me brillan los ojos cuando alguien me habla de mi abuelo, yo no siento ese arraigo ni ese peso de la tierra en el día a día. Peor aún, no lo siento cuando llegan las fiestas y es que la concepción de estado, región y ciudad, así como la de las fiestas ha cambiado mucho desde el tiempo de los primeros nacionalismos y de la época franquista.
¿Se puede amar una ciudad sin haber nacido en ella? Por supuesto.¿Se puede amar una ciudad con todos sus defectos? También. Ahí están mis verdaderas raices, en esa forma de observar el paisaje que me rodea como orígen y disfrutar de lo bueno que tiene: el mar, el ritmo de vida, la luz, la lengua...pero de comprender que el tiempo de conservarlo en una burbuja ha pasado, que se tiene que abrir al futuro sabiendo qué es lo bueno que nos ha dado.
Poco tiene que ver el Castellón de mi abuelo, con sus 30.000 habitantes con el de ahora, collage de inmigración y gestos de pueblo-capital de provincias. Poco tienen que ver las fiestas con las que él construyó. Pero precisamente eso es lo bueno- como mi madre me lea me mata- porque tenemos que seguir creciendo, no podemos estancarnos en ningún esquema del pasado, no podemos vivir en una jaula por muy hermosa que la encontremos. Ese es el auténtico sentido de estas fiestas: el movimiento, el cambio. Olvidémonos de lo demás y conservemos el recuerdo, el respeto por lo que fuimos, pero sin hacer de ello religión fanatista y excluyente. Mi abuelo quería reflejar a los hombres y las mujeres de Castellón como gente inquieta, abierta a la vida, a la naturaleza, al mar...Su Castellón era ese. No miremos por encima del hombro los cambios que estamos viendo día tras día en nuestras calles, tan de aquí es Tatiana Petrus, que salió de Bucarest hace diez años, como yo que crecí en la Avenida Capuchinos jugando a las chapas.
Por eso cuando alguien me reprocha qué poco castellonera soy o me dice "Si te viera tu abuelo.." por mi costumbre de esconderme en mi caracola durante estas fiestas (se me ha pasado la edad de salir por la noche e ir de copas de orquestilla y collas, lo siento) ya ni me molesto en contestarles. Mi control de calidad en lo que a ser "de soca" se refiere queda entre el fantasma de mi abuelo y yo, que durante esta semana solemos sentarnos todas las noches en una mecedora en la terraza y mientras caen las palmeras de los castillos de fuegos nos reimos de lo complicado que es esto de la gestión cultural; él me habla de cuando rechazó la oferta del Ayuntamiento de Valencia para organizar la Cabalgata del Reino y yo me quejo de la falta de subvenciones para Castelló, él se enciende un cigarrito mientras yo descubro que llevo mis botas granates y que la luz de la terraza por la noche es demasiado amarilla para tomar en serio a los que olvidan lo profunda que para mí es esta parte de su herencia.
.****Disculpas anticipadas por los posibles errores históricos que he podido cometer.
7 comentarios:
Hola princes: Pienso que la inocencia es cruel e irresponsable.
Respecto a lo leido, es la primera vez que alguien me acerca de la mano a la gaiatas, cosa que agradezco profundamente, porque me gusta acercame a esta extraña ciudad.
Y me despido con una cancion que de no ser de otro tu abuelo la habria escrito para ti "Drume negrita"
Perdona lo ñoño del comentario pero estoy un poco asi, encaracolado como tu.
Eva, me ha gustado mucho tu entrada, además, en mi ignorancia no sabía de dónde provenían las gayatas y como dicen, nunca te acostarás sin saber una cosa más... Estoy de acuerdo contigo en lo de las fiestas, ¿por qué somos tan reacios al cambio?... si negarlo sería casi como negar nuestra propia naturaleza... además, en lo referente al ocio siempre te la juegas menos con el cambio. Está claro que está bien respetar la tradición, pero las circunstancias y nosotros mismos cambiamos cada día... por qué no jugársela un poco y echarle algo de fantasía e imaginación... Lo lúdico se presta a ello y es una de las pocas parcelas que aún nos quedan para desarrollar nuestra creatividad.
En cuanto a lo de las raíces, yo siempre digo que soy de Requena (aunque mi padre me hace rabiar diciéndome que no soy de allí... pero yo soy de donde siento y me da la gana... ¡ea!) y como tierra de secano que es, las raíces son profundas... Toda mi familia es de allí, aunque la verdad es que mis hermanos y yo nacimos en Valencia, y como mi padre es funcionario, hemos vivido en Burgos y en Teruel, antes de regresar a Valencia. Además, mis padres son muy inquietos y compraron una caravana y pasábamos un mes en la playa de Canet y otro mes dando vueltas por Europa... pero llegaba finales de verano y siempre estaba Requena. Ése ha sido siempre mi punto de referencia, mi Tara, mi cuartel general, mi base de operaciones (algo así como la guarida de Supermán, pero con menos frío y más rural...) Ahora voy bastante menos que antes, pero cuando me preguntan de dónde soy, no dudo, soy de Requena.
Besotes,
Trini
Ay Rodis, ni escondiéndote tras el anónimo puedes ser más tú. Esta ciudad ya es tuya, pero no te acaracoles bombón, que yo te echo de menos. Vuelve pronto y me cuentas cosas de tu isla, que me hace falta escaparme un rato.Un beso
eva
Bueno Trini, yo me he resistido toda la semana (y casi toda la vida) a escribir una entrada así, pero es que en mi familia todos se pelean por contar su historia y en convertirla en "la historia oficial" y yo, que no me pretendo más que explicarme por qué soy tan rara y me siento en estas fechas un perro verde, he tratado de ir hacia atrás- regresión en vena- para hacerme un hueco. Pero me alegro si te ha gustado el post y te ha servido para saber lo de las gayatas, que es algo que la gente no suele explicar. Y sí, debería cambiar la forma de las fiestas, supongo, porque la gente sigue cambiando, pero ya no sé qué decir porque desde las cuatro de la tarde llevan pasando orquestas y grupos de familias, colegios, comunidades de vecinos, niños, papás, novios y niñas, con el ramito de flores en la mano para llevárselos a la virgen.¡¡¡Y yo q pensaba q la ofrenda era algo pasado de moda!!!Tal vez sea yo la que deba emigrar.
Requena es donde los vinos, no? ¿El cava Dominio de la Vega es de allí?Bueno, tras esta disgresión alcohólica, sigo diciendo q uno echa sus raices o las fija donde más feliz se siente, así q me parece normal lo de los veranos...es que pesan mucho!!! Beso fuerte,
eva
Sí, el cava Dominio de la Vega es de Requena. Es que es una zona eminentemente vinícola y de producción de embutidos (y así estoy yo... je, je...)
Con respecto a lo que decías de las fiestas, quizás sea eso, puede que la gente esté harta de tanto cambio y tanta incertidumbre en su día a día y les dé mucha tranquilidad el inmovilismo de las fiestas... como el ocio es de lo poco que se puede elegir, prefieren la seguridad de la tradición y así recuperan cierto control en sus vidas. Me parece que, en estos tiempos que se nos vienen encima, mucha gente optará por esto...
Al hilo de la cuestión, aquí te dejo un episodio de Reflexiones de Repronto.
Y, oye, que yo no te veo para nada como un perro verde... en todo caso, aquí hay mucha rara avis... je, je...
Un abrazo,
Trini
precioso homenaje al tu iaio...
ese chackra es el primero que nos golpeamos siempre, por eso se pierde la inocencia...
Trini, embutidos Encarna, esa es la que hace el agosto en la Fira Gastronómica de mi pueblo, pero es que está todo, ñaaaaam!!! y de vinos ya ni hablemos Utiel-Requena in crescendo!!
¡Sí!... jooo, Ní, controlas de todo, qué bien que los conozcas... los de Encarna están muy buenos y lo tiene muy bien montado (la presentación, distribución...) Y los vinos están cada vez mejor... Y aquí estoy yo, haciendo patria... je, je...
Besotes
Rosa, mi mejor amiga, comenta por teléfono este post: "Nena, te voy a llamar la duquesa roja. ¿Qué siroco te ha entrado con las fiestas?" Me caigo de la silla de las carcajadas: tiene toda la razón.Cuánta tierra me da.
Es mi ídolo.
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