Aunque ya nada pueda devolver la hora de esplendor en la hierba y de la gloria en las flores, no hay que afligirse, porque la belleza siempre subsiste en el recuerdo.
Mi padre me traía folios y lápices bicolores del despacho.Yo aún no sabía escribir pero pintaba filas de hormigas y las salpicaba de puntos. Así empezó todo. Desde entonces no he dejado de rayar cualquier cosa: desde los folios del juzgado hasta el cartón de las medias. Esto no se cura, así que lo mejor es vivir rodeada de letras.
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2 comentarios:
pero si siempre vuelven nuevas primaveras!!! ;DDD
sí, vuelven y se quedan!!!!
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