
"Al mundo vendrán 13 millones de naves de alguna confederación intergaláctica, de Ganímedes, de Constelación Orión, de Raticulín, de Alfa, de Beta. Todo esto se está preparando ya, lo está preparando Antarcharán."
Carlos Jesús.
Yo no sé por qué me fascina la idea del Juicio Final. Tal vez sea por lo increíble de la organización: ¿Cómo se disponen las almas de todas las épocas? ¿Qué criterios se emplearán para evaluar la gravedad de los pecados si las normas varían con las circunstancias y los tiempos?¿Van a tener que soportar mis padres el visionado del trailer de mi vida? (Lo digo por irles preparando...)¿Tendremos derecho a la última palabra?¿Servirá el "lo siento" como excusa absolutoria del arrepentimiento?... Qué de nervios, madre mía. Tal vez sea por el desasosiego que me produce toda la literatura apocalíptica.
Ya digo que no sé dónde está el orígen de mi debilidad, pero lo cierto es que los libros de intriga con catástrofe natural, pandemia que asola el mundo y abducción global me flipan (Lo escribo pronto y mal, como se dicen estas cosas, para acentuar mi perversión) Ayer por la tarde me quedé acurrucada leyendo "Fin" de David Monteagudo, publicado por una de mis editoriales favoritas, El Acantilado. Qué forma tan bonita de hacer libros: tapas blanditas, suaves, un tamaño más pequeño que el usual pero mayor que el de bolsillo, letra diáfana..."Fin" ya va por la séptima edición. Sorprende que un libro de El Acantilado llegue a la séptima edición, pero sorprende aún más que sea la primera novela y que su autor tenga cuarenta años.
La historia que Monteagudo nos plantea está perfectamente tramada y, a mi modo de ver, mejor resuelta, algo que constituye el principal obstáculo de los relatos que juegan con uno de los elementos más inverosimiles de la ficción ( la extinción del mundo o de la humanidad ). Normalmente a los autores noveles les delatan los finales. Es muy difícil que estén a la altura del resto de la novela, siempre suelen precipitarse, optar por una solución fácil o dejar la mitad de las incognitas en el aire. En este caso no sucede así. El libro, con sus aciertos y sus puntos débiles, es equilibrado: parte de una situación cotidiana, normal y va despojándose poco a poco de todos los elementos que caracterizan a la rutina de nuestra sociedad actual para adentrarse en el suspense, cerca del horror.
Pero dejando de lado la calidad de la novela, lo que más me ha sorprendido es cómo debajo de esa idea de final que transcurre por debajo de la trama está la idea de la culpa- la tan manida culpa judeocristiana- y del juicio por nuestros pecados. En "Fin" esa idea es vital: durante toda la historia los personajes se condenan por algo que hicieron en el pasado y es tan profunda la sensación de culpa que llegan a atribuirle a su acción poderes desmesurados.
Me gusta la frase "un plan preconcebido" en este tipo de novelas. Por muy agnóstico o indiferente que trate de ser el autor al final siempre sucumbe a través de alguno de sus personajes a la idea de que los hechos suceden por ocurrencia de una voluntad superior. No se libra nadie. O casi nadie ( en estos momentos estoy pensando en "El ensayo sobre la ceguera" que leí hace muchos años y no lo sé, pero a Saramago precisamente le gusta bordear la Biblia) . Parece que en el fondo todos estemos esperando un diluvio universal, que castiguen a los habitantes de Ibiza y Gomorra, que lenguas de fuego se posen sobre nuestras cabezas y empecemos a hablar idiomas...no lo sé. En el fondo la mitad de estas novelas se parecen a uno de mis libros favoritos cuando era pequeña : "La Biblia de los niños". Y la otra mitad bebe de "La odisea" así que al final resulta que todo ya está escrito.
Bueno, pues si es así que alguien me explique lo del Juicio Final. Yo siempre me lo he imaginado en el Nou Camp, con todas las almas exaltadas y los pecadores entrando por equipos. Si alguien tiene algún dato que no dude en compartirlo.
8 comentarios:
Hace poco hablaba con un amigo de barcelona que me encantaría ver un partido en el nou camp porque tiene que ser impresionante jajaja
La biblia de los niños, yo no la tuve y siempre quise una, los reyes me trajeron otra muy bonita también.
Yo también tengo un libro a punto de empezar de el acantilado, el cielo es azul, la tierra blanca de hiromi kawakami. Y tengo apuntado el de monteagudo lo he visto en varios blogs. Me apunto una hoja en mi libreta con tu nombre para apuntarme tus recomendaciones :)
Un beso.
Ay Viola,
No sé si debes apuntarte mis recomendaciones porque ni yo misma estoy segura de ellas, más que recomendar, lo q hago es comentar. Lo peor del libro de Monteagudo es el precio, para mí un pelín alto, pero bueno.
Sobre la biblia de los niños qué te voy a decir: en mi casa acabó rota de tanto leerla y de que arrancáramos las historias que más nos gustaban (la de Jacob y las tribus de Israel, por ejemplo)ahora no sé ni dónde está.
Ya me contarás qué tal Hiromi Kawakami.
Mil besos
eva
Me sucede un tanto como a ti. Me fascina la idea del "juicio final" y creo que es porque, siendo yo de letras, me produce una envidia increible que alguien sea capaz de organizar logísticamente, tamaño "fregao".
No he leído la novela, aunque he oído hablar bastante de ella, claro.
Mi juicio final ideal se acercaría bastante, a la idea que J.L. Cuerda plasmó en la irregular (pero imprescindible) "Así en el cielo como en la tierra".
Por lo demás y como soy del Barça, he de regañarte: si un estadio ha de desaparecer el primero, que sea el de Chamartín, naices.
Sonrío.
No sé si lo del Juicio Final será por deformación profesional Raúl, pero cuando quieras nos tomamos un café en la Audiencia y lo comentamos. Yo también creo q el Juicio Final debe ser como " Así en el cielo como en la tierra" y Fernando Fernán Gómez organizándolo todo, ayyyy sí....y que no, que el Nou Camp sería la sede, que no desaparecería!!!!
Besos con sonrisa
eva
Cómo me gusta esa capacidad que tienes para hilar reflexiones serias sin tomarte en serio... es una rara virtud.
Besos desde Raticulín, desde Alfa, de Beta...
Aquí ya no escribe nadie o qué pues?
Jeje...
Enfrascada en la letra eñe, detecto...
Gracias Magenta, no sé si son muy serias mis reflexiones pero, bueno...
y Anónimo, escondida en eñe y entre los expedientes del despacho.
Siento no haber escrito, pero vuelvo pronto.
Mil besos a los dos
eva
Tenía mono de tu blog, así que entre pañales, balbuceos, algún lloro y el brazo dormido de aguantar el peso de un bombón de casi cinco kg mientras escribo, he robado unos minutos que me saben a gloria para leerte. Espero que Raúl no tenga celos por no leer el suyo, aunque en su caso me resrvo para la inminente publicación de su libro.
Besos Soony
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