miércoles, 22 de febrero de 2012

Vuélvete plástico

Dice Vila-Matas en su artículo del lunes que "Los viejos blogueros nunca mueren" y describe la sensación de vacío que se nos va quedando entre las teclas a menudo que twitter (ahora) y facebook (hace un rato) nos roban los comentarios. Hubo un tiempo en que estuvo de moda tener un blog- cierto- pero ahora esto es algo casi anacrónico que empieza a resultarle pesado a todo el mundo. Cada día cuesta más mantener a tus lectores y cada mañana resulta más difícil no perder el tren bala de la actualidad. El lunes por la noche, sin ir más lejos, aún no recuperados de los Goya empezábamos con el reality  más casposo que se haya imaginado:"Quién quiere casarse con mi hijo". Ya tenía las notas para un post antropológico y sarcástico- qué feliz me imaginaba escribiéndolo- cuando descubrí que los comentarios que suscitaba el cuarto capítulo en la red eran para hacer un collage brillantísimo, dándole al copio-pego-robo ideas. Los twiteros habían alumbrado un análisis exquisito, cinéfilo y literario del último excremento desestructurado de la televisión nocturna: #hijostróspidos.Hay que leer los comentarios del trending topic para echarse unas carcajadas sin rubor ni remordimientos y olvidarse de la rutina que se nos ha vuelto áspera. Cuando la televisión nos regala tópicos envasados en formato edípico, la red le devuelve humor británico. Y si no lean lo que Mikel Iturriaga, el comidista piensa sobre ello: la telebasura da juego, aunque la suframos todos. 
Pero los tuiters de #hijostróspidos configuran el lado naïve de lo que se está cociendo en este barrio de internet: a veces da miedo circular por sus calles sin conocer las normas del gurú de turno. No hay que temer un unfollow- eso es lo fácil- lo que hay que temer es la revuelta de estorninos. Si de repente observas que trescientos periquitos se han acercado a tu página y revolotean entre tus tres aciertos de ingenio (a ciento cuarenta caracteres cada uno) échate a temblar. Si además coincide que sustituiste el huevo del perfil por una fotografía en la que sonríes monísima, como un personaje de Fitzgerald, como un robado de Scarlett Johansson sutilmente apoyada en los azulejos del baño, tiembla: no eres Tippi Hendren, pero ya eres objetivo de los pájaros. Y pájaros somos todos, así que prepárate para ser observada con lupa.¿Tenías miedo de los trolls? Olvídalo. Aquello era un juego de niños, ahora vendrán los pequeños delincuentes en masa a sacarte los ojos.
Hubo un tiempo en el que alrededor de los blogs se formaban pandillas de conocidos y cada cual se incorporaba a su grupo, según sus preferencias. Entre todos nos enlázabamos y nos reconocíamos, nos enviábamos canjes de notas, nos seguíamos y autocitábamos, nos dábamos a la experiencia grupal, vamos. Había cierto tufillo a escenario de los teletubbies, pero era un mundo ingénuo, casi siempre de lo más repetuoso y cada cual volcaba en su página lo que iba encontrando por el día a día. A mí me gustaban esos blogs-collage: de la lectura de cuatro o cinco diarios se iba construyendo una torre de babel con fichas de lego. La mía en concreto, la de los señores que a mi derecha figuran entre los Callejones de esta jaula, era una ciudad de arena. Afortunadamente, pese a los cambios, sigue en pie. Mis sitios blogueros resisten, mejoran con los años y se reproducen (incluso. Para muestra los de miss B, que va ampliando su espectro bloguero con dos o tres lugares diferentes, balcones desde los que se ofrecen diferentes vistas de una calle Mayor). Pero a mí me cuesta cada día un poco más seguir con esto:  al principio lo que recibes es casi siempre bueno. Entre la terapia, las lecturas y el desahogo con canciones más o menos evocadoras vas saliendo adelante. Después tropiezas con comentarios que no son críticos, sino directamente desagradables y después viene el terror esquizofrénico: los que te leen sin dejar huella pero de vez en cuando mandan una señal. Si tratas de escribir para todos ellos pierdes la noción de la realidad: esto es un cuaderno, señores, llámenlo como quieran- moleskine, bitácora, Enri, de viaje- no un manifiesto, no una página web anunciando mi despacho, no un contrato de intenciones. Firmo todo lo que escribo, pero lean dentro de un contexto. Lean por distraerse, por curiosidad, por lo que sea...pero no me tomen demasiado en serio. O sí. De todas formas, aunque las pandillas de la plaza blog hayan emigrado a los polígonos del twiter, los q escriben son los mismos, aunque hayan cedido su sitio en la moda a otros más mordaces o más sarcásticos. Porque en el twitter hay que generar explosión: de risa, de ingenio, de cuña publicitaria. Pero no calma. Yo echo de menos la longitud de los posts de otras épocas. No de los blogs análisis-revistas de cine/deportes o literarias, no, echo de menos los posts en los que casi nunca pasaba nada.
 Hablaba del twitter y sería injusto citarlo sin glosar sus virtudes. He de reconocer que aún no me manejo bien allí y q estoy torpe y lenta como nunca entre sus términos. Pero es una vía rápida de información- subjetiva como casi todas, pero información- y un termómetro de actitudes. Sirve, funciona. La gente opina, se lo curra, retwitea, expande... la gente se moja. Todo eso es bueno, todo eso contribuye al diálogo (palabra denostada after Zapatero, pero no de su propiedad) y a la discusión. El twitter obliga a estar pendiente de nuestro alrededor, a vivir con los ojos muy abiertos y eso es estimulante. Me confieso escéptica en cuanto a las reacciones que allí se muestran. A veces incluso temerosa, porque suenan radicales, pero me gusta el vehículo. Solo pienso qué será lo próximo, qué deberé sintetizar para la siguiente revuelta: treinta caracteres, dos píxeles, media imagen, un adjetivo. La vida es breve, sí, ¿pero tanto?
De momento me quedo con mi calificativo favorito de esta semana: tróspido. Un regalo del twitter, al que aún temo.
Para descubrir el significado exacto de la palabreja aquí dejo el enlace con la definición: lo tróspido, otra bitácora.
Se me quedan cosas por contar: la#primavera valenciana, el concierto de The New Raemon-Francisco Nixon- Ricardo Vicente en el Wahwah, las delicias de Russafa D.F y las ilustraciones de Paula Bonet, de las que cuelgo una pequeña muestra. La última- "preparados para despegar"- tiene peor calidad porque es una fotografía tomada por mí de una nueva bolsa de "playa y proyectos". Me parece precioso todo lo que esta chica hace. Así que os recomiendo que le echéis un vistazo a su obra, merece mucho la pena. Es deliciosa.


ps: sobre el título del post, otro hallazgo. Lo leí en una de las puertas del baño de chicas en el Wahwah. Me pareció definitivo y exterminador. Solo me falta la ocasión para usarlo con la espada de rayos láser.
 


6 comentarios:

Isaac dijo...

Yo creo que para disfrutar de los blogs, tanto pasiva como activamente, se impone un regreso a los orígenes: El Blog sirve para volcar en él lo que me dé la gana.

Me parece que la cosa se desvirtuó cuando tratamos de especializarnos en algo y cuando nos ilusionamos porque teníamos un público y entonces pusimos un contador de visitas. Yo nunca pensé que me leerían desconocidos como tú, Kikeconk u otros, lo juro.

El problema es que sí, te acabas preocupando de muchas cosas: de agradar, de decir lo que se espera de ti, de no decir lo que no se espera de ti, de hablar de algo, de no hablar de algo... Se trata, simplemente, de recuperar la espontaneidad por contar cosas; en mi caso, cuando esa espontaneidad no existe, prefiero no escribir nada. No es ningún trauma, al menos para mí...

Para terminar, te dejo el verdadero origen de la palabra tróspido.

evamaring dijo...

no, no es un trauma para mmí tampoco. De serlo no seguiría escribiendo, pero también es cierto q hemos perdido espontaneidad por todos esos factores. Yo- tras mi última marcha con regreso- he decidido q escribo como terapia (y no me silbes ahora) a lo kamikaze. Pero me gusta, me va bien y no quiero corregirme en una de las cosas q más me gustan en el mundo: escribir.
Aunque esto sea una mesa camilla.
Y sí jamás imaginé que el blog atraería a personas como tú, pero aquí estás y no sabes cuánto me alegro.
Ah. Sobre el significado: es parecido al que yo citaba, ¿no? En valenciano para algunos de los usos de tróspido se utiliza la palabra "cohento" pero no sería aplicable a lo d los hijos.Tróspidos es mil veces mejor.
Besosss

evamaring dijo...

Ahora, después d leer el conceto, lo tengo claro: soy una lenta y no quiero autocalificarme de tróspida, pero a veces se me pasa la fecha.

Isaac dijo...

Sí, es el mismo significado, pero yo hablaba del origen original ;)

evamaring dijo...

Dónde y qué hacía yo entonces Isaac? por qué no me enteré?

SONIA dijo...

Pues con este POST atrapaste a un nuevo y ferviente lector. Ahora somos 2 en casa los enganchados a tí. Sólo resta q Carla aprenda a leer y ya lo estará toda la familia