
Mi padre me traía folios y lápices bicolores del despacho.Yo aún no sabía escribir pero pintaba filas de hormigas y las salpicaba de puntos. Así empezó todo. Desde entonces no he dejado de rayar cualquier cosa: desde los folios del juzgado hasta el cartón de las medias. Esto no se cura, así que lo mejor es vivir rodeada de letras.
lunes, 27 de abril de 2009
Sunny

sábado, 25 de abril de 2009
If
If you were the road
I'd go all the way
If you were the night
I'd sleep in the day
If you were the day
I'd cry in the night
'Cause you are the way
The truth and the light
If you were a tree
I could put my arms around you
And you could not complain
If you were a tree
I could carve my name into your side
And you would not cry,
'Cos trees don't cry
If you were a man
I would still love you
If you were a drink
I'd drink my fill of you
If you were attacked
I would kill for you
If your name was Jack
I'd change mine to Jill for you
If you were a horse
I'd clean the crap out of your stable
And never once complain
If you were a horse
I could ride you through the fields at dawn
Through the day until the day was gone
I could sing about you in my songs
As we rode away into the setting sun
If you were my little girl
I would find it hard to let you go
If you were my sister
I would find it doubly so
If you were a dog
I'd feed you scraps from off the table
Though my wife complains
If you were my dog
I am sure you'd like it better
Then you'd be my loyal four legged friend
You'd never have to think again
And we could be together till the end
"If" The Divine Comedy, un regalo de Nínive Drake
miércoles, 22 de abril de 2009
El pan nuestro de las dicotomías

lunes, 20 de abril de 2009
Ya está
todos los colores, como si el expediente fuera una verbena; dieciséis visitas a la cárcel; cuatrodomingo, 19 de abril de 2009
Haz algo mal, por favor.
“Hay un momento en la vida en que ésta se orienta; y ahí entran muchos componentes. Primero, la familia; la mía es humilde, los ocho hermanos tuvimos que compartirlo todo, nunca hubo nada para uno sólo. Y, mis padres, sin haber podido tener una cultura, se esforzaron para que en casa no faltara un libro, aunque careciéramos de todo lo demás. Hay un momento que recuerdo como si hubiera ocurrido ahora mismo: mi madre me llevó a párvulos con tres años, tal y como hizo con todos mis hermanos. Recuerdo su imagen entrando conmigo, la casa se había quedado vacía, porque yo era el último y yo echándome a llorar diciendo que no quería ir viendo cómo venía hacia mí una profesora con la cara muy grande diciéndome, ven, ven, verás qué bien vas a estar... mi madre me miró, cogimos y nos dimos la vuelta sin decir nada más y nos fuimos a casa en donde me pasé los siguientes tres años. Ella dice que lo hizo por no hacerme sufrir y seguramente habría algo de deseo de retener a su lado al último, de disfrutarlo cerca, de posponer la soledad. Y yo se lo agradezco como el gran regalo que me han hecho en mi vida. Dediqué aquel tiempo a hablar con ella mientras planchaba, oíamos la radio, íbamos al mercado a comprar y en el mercado, a esa edad, te haces famoso: el señor de la carnicería te cuenta una historia, el frutero otra, y entras en otros lenguajes... yo me acuerdo, por ejemplo, de que un carnicero tenía un ojo estrábico, como el de mi hermano, y me contaba que el ojo se le había caído y que su mujer lo había cogido a tiempo, pero que se lo había puesto al revés y que por eso miraba para otro lado. No se me olvidará nunca, bueno seguí creyendo que era cierto durante muchos años. De modo que cuando llegué al colegio a los seis años no sabía ni leer ni escribir, no habíamos caído en ello, así que me tuvo que enseñar mi madre. Y lo encontré un hallazgo total, cogí aquello con auténtica fruición y con una ventaja sobre los demás: todas las historias que había oído a mis hermanos y las que viví con mi madre. De modo que con siete años ya tuve claro que quería ser novelista".
David Trueba , entrevista de Concha García Campoy , noviembre de 1996.
David Trueba ganó ayer el Premio Nacional de la Crítica con su última novela "Saber perder". Que haga algo mal por favor- a mí casi me pierde con esta novela, pero bueno visto el premio ya me echo yo la culpa- que si no me matará de envidia Ariadna. Llegó tarde al colegio, pero se quedó con la pinta de empollón ( y con las gafas del "Un, dos tres" en un corto antiguo de Santiago Segura) y con la chica guapa de película. Ayer, al hilo del premio y su novela, citaba a Agustín García Calvo: "enorgullécete de tu fracaso que sugiere lo limpio de tu empresa". Ya entiendo por qué su "Escrito en servilletas"- de la novela "Cuatro amigos"- me pareció un poemario. Qué comerían en esa casa me pregunto. Por investigar a fondo el tema cuando voy a Madrid me escapo a "La buena vida" la librería, café (caja de galletas, cofre del tesoro, mochila del festivalero, etc) que uno de sus hermanos- creo- tiene cerca del Teatro Real. Por si se me pega algo. Que el talento debería ser vírico. Y de obligado uso y disfrute como hace este señor, que sigue caminando on the wild side.