“Hay un momento en la vida en que ésta se orienta; y ahí entran muchos componentes. Primero, la familia; la mía es humilde, los ocho hermanos tuvimos que compartirlo todo, nunca hubo nada para uno sólo. Y, mis padres, sin haber podido tener una cultura, se esforzaron para que en casa no faltara un libro, aunque careciéramos de todo lo demás. Hay un momento que recuerdo como si hubiera ocurrido ahora mismo: mi madre me llevó a párvulos con tres años, tal y como hizo con todos mis hermanos. Recuerdo su imagen entrando conmigo, la casa se había quedado vacía, porque yo era el último y yo echándome a llorar diciendo que no quería ir viendo cómo venía hacia mí una profesora con la cara muy grande diciéndome, ven, ven, verás qué bien vas a estar... mi madre me miró, cogimos y nos dimos la vuelta sin decir nada más y nos fuimos a casa en donde me pasé los siguientes tres años. Ella dice que lo hizo por no hacerme sufrir y seguramente habría algo de deseo de retener a su lado al último, de disfrutarlo cerca, de posponer la soledad. Y yo se lo agradezco como el gran regalo que me han hecho en mi vida. Dediqué aquel tiempo a hablar con ella mientras planchaba, oíamos la radio, íbamos al mercado a comprar y en el mercado, a esa edad, te haces famoso: el señor de la carnicería te cuenta una historia, el frutero otra, y entras en otros lenguajes... yo me acuerdo, por ejemplo, de que un carnicero tenía un ojo estrábico, como el de mi hermano, y me contaba que el ojo se le había caído y que su mujer lo había cogido a tiempo, pero que se lo había puesto al revés y que por eso miraba para otro lado. No se me olvidará nunca, bueno seguí creyendo que era cierto durante muchos años. De modo que cuando llegué al colegio a los seis años no sabía ni leer ni escribir, no habíamos caído en ello, así que me tuvo que enseñar mi madre. Y lo encontré un hallazgo total, cogí aquello con auténtica fruición y con una ventaja sobre los demás: todas las historias que había oído a mis hermanos y las que viví con mi madre. De modo que con siete años ya tuve claro que quería ser novelista".
David Trueba , entrevista de Concha García Campoy , noviembre de 1996.
David Trueba ganó ayer el Premio Nacional de la Crítica con su última novela "Saber perder". Que haga algo mal por favor- a mí casi me pierde con esta novela, pero bueno visto el premio ya me echo yo la culpa- que si no me matará de envidia Ariadna. Llegó tarde al colegio, pero se quedó con la pinta de empollón ( y con las gafas del "Un, dos tres" en un corto antiguo de Santiago Segura) y con la chica guapa de película. Ayer, al hilo del premio y su novela, citaba a Agustín García Calvo: "enorgullécete de tu fracaso que sugiere lo limpio de tu empresa". Ya entiendo por qué su "Escrito en servilletas"- de la novela "Cuatro amigos"- me pareció un poemario. Qué comerían en esa casa me pregunto. Por investigar a fondo el tema cuando voy a Madrid me escapo a "La buena vida" la librería, café (caja de galletas, cofre del tesoro, mochila del festivalero, etc) que uno de sus hermanos- creo- tiene cerca del Teatro Real. Por si se me pega algo. Que el talento debería ser vírico. Y de obligado uso y disfrute como hace este señor, que sigue caminando on the wild side.
Mi padre me traía folios y lápices bicolores del despacho.Yo aún no sabía escribir pero pintaba filas de hormigas y las salpicaba de puntos. Así empezó todo. Desde entonces no he dejado de rayar cualquier cosa: desde los folios del juzgado hasta el cartón de las medias. Esto no se cura, así que lo mejor es vivir rodeada de letras.
domingo, 19 de abril de 2009
Haz algo mal, por favor.
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10 comentarios:
Y encima, tiene los dos ojos en su sitio!!
Ya te digo, si es un crack!!!
;) Besos
eva
Deliciosa la historia del ojo del frutero... Y sí, tienes razón, el talento debería ser vírico... por eso me acerco por aquí, para ver si se me pega algo...
Besos mil,
Trini
Gracias Trini, pero como no se te pegue un constipado...besos, anyway
eva
Menudo genio el Albert
Otro lleno de talento, Guaje.
Un abrazo,
eva
pero.. te has leido ya la novela? ¿Que tal está?
ejem, pséee, no sé...a mí casi me pierde como fan, digo casi, bueno no sé: había cambiado frescura por estructura y creo q se complicó demasiado. Densa y sin que se te escaparan las páginas
bueno... pero sigue siendo davidtrueba en las imágenes, bien tramada...¿por qué me meto yo solita en estos fregaos??? la novlea mola. La crítica dice q está genial.¿Quieres q te la lleve mañana?
Besos
if
Ummm, David Trueba es a quien conociste y cuya historia te hizo atractiva la idea de recopilar las experiencias de cuantos vivimos el 23-F??? ahora mismo no estoy segura, pero creo que sí. No he leído la novela, pero te he leído a tí que todavía me gusta más.......palabra de estrábica---SONNY
Sonia: te voy a castigar cara a la pared por decir tonterías.
Sí, conocí a david Trueba una tarde de Noviembre antes de una conferencia. Tomamos un café, cocacola y charlamos un buen rato. Me enamoré perdidamente de este hombre y casi palmo de envidia por Ariadna. Después vino mi amigo Rodis a la conferencia y a los dos minutos ya le juraba amor eterno. Este chico tiene el perfume. Al salir, Rodis y yo nos pegábamos codazos mientras él nos hablaba de Suárez y de javier Cercas. Después él se fue a Valencia a cenar con unos amigos y Rodis y yo nos quedamos suspirando frente a una copa de vino.Ainsss...El día 18 de abril le daban a Mr.Trueba el premio nacional de la crítica. Una semana antes Javier Cercas sacaba su novela "Anatomía de un instante" sobre el 23 efe, que está en mi mesilla esperando que me encuentren en Green Oaks (estoy sumergida en "Lo que perdimos" chulísima), Pasan los años y las piezas van encajando.Yo soy la única q no encajo en Castellón.
Besos
eva
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