jueves, 16 de abril de 2009

En sala

Estos días no puedo escribir tanto como quisiera porque estoy metida en un juicio.La semana que viene me la pasaré en la Audiencia defendiendo a mi cliente de asesinato (entre otros delitos) y ahora ya casi no duermo. Hace dos años me prometí no volver a enredarme en un tema así: me desgasto demasiado. Quiero poner barreras entre mi cliente y yo y al final, por muchos muros que levante siempre acabo entendiéndolo. Cuando me pasa esto siempre recuerdo el párrafo final de "La Romana" de Moravia: "Pensé en Mino y luego pensé en mi hijo.Pensé que nacería de un asesino y de una prostituta; pero a todos los hombres puede sucederles el matar y a todas las mujeres entregarse por dinero..." Tal vez sea esa convicción la que me mueva a estar cerca de los que se equivocan. Pero no me convence.Mi amigo Miguel dice que para matar es necesario estar hecho de otra pasta y tiene razón. Sin embargo a veces yo me sorprendo escuchando a la gente y viendo lo que el ser humano es, somos capaces de hacer llevados a circunstancias límites. Pues eso, que durante estos días estoy pero sin estar. Mi cabeza anda perdida dos años atrás en una cocina donde una mujer toma un café con leche mientras espera que su horóscopo sea bueno. Ahí estoy suspendida, observando.
Seguiré contando.

2 comentarios:

Isaac dijo...

Matar está muy feo. Lo digo porque, si no estuviera penado, mataría mucha más gente.

Si no hay más asesinatos es porque a muchos nos da pereza la cárcel.

evamaring dijo...

Pereza...mmm, no sé si es exactamente pereza. En cuanto blogger me deje cuelgo foto sobre lo q me da a mí pereza.
Besos!!
eva