sábado, 16 de agosto de 2008

Mi aguja en el agua

"Ya hace algunos siglos
que he empezado a sospechar
que he caído sin quererlo
en tu gravedad.
Es como si andara
siempre en espiral,
cuando encuentro una salida,
tú apareces.
Niña imantada
y ahora yo he de admitirlo,
y ahora yo presiento que has vencido,
no hay manera humana de escapar.
Así que alégrate,
lo has conseguido,
los días sin ti serán precipicios,
no hay manera humana de escapar.
Nadie, nunca, nadie,
nadie excepto tú
puede enviarme hacia el espacio
y devolverme hacia su cama."

"Niña imantada", Love of lesbian




Visitamos Cartagena y nos detuvimos en Beirut.Había campos de fútbol entre ruinas donde el balón se pintaba de tierra. Cuando regresé a casa al día siguiente, el viento soplaba dejando a la vista un prado de antenas parabólicas. Cerré los ojos y olía a Túnez. A punto estuve de recorrer los quinientos metros que me separaban del zoco.


Me gusta que las ciudades se confundan.


Imagino Zaragoza y arrastro los pies hasta la plaza donde se levantó la revolución de octubre en San Petersburgo. Las galerías de cristal del Ermitage se deshacen sobre el río que no llega y las calles tienen el color de los helados derretidos.


En Gijón, tras el desayuno, camino cerca del puerto. Sopla un aire fresco y el sol brilla como el amarillo en las cajas de colores. El mar tiene un azul tan profundo que a veces parece una capa de hierro. Me sorprende, cuando subimos hasta la escultura de Chillida, su contraste con el ácido de la hierba. Por unos segundos pienso que si sigo avanzando, unas calles más abajo entre zuecos me encontraré con las puertas de la Academia Sueca y pediré un Nobel para algún amigo. El Nobel de la amistad, que se les olvidó después de las pruebas con dinamita. La sidra sabe a Estocolmo.


Madrid siempre es Madrid, porque en ella lo que me baila es el tiempo. Me acuesto en la Gran Vía y creo que he compartido vodka con tónica en Chicote con Ava Gardner. Desayuno en la Plaza de Canalejas para que me pague el café con leche y las porras mi bisabuelo que pasaba grandes temporadas en el Hotel Asturias. Aunque nunca fue a la universidad se colaba, bajo el ala del sombrero de Adsuara- escultor y presidente de la Real Academia de las Artes de San Fernando- en las tertulias con Valle Inclán o los hermanos Baroja y escuchaba. Nunca deseó nada tanto como tener cultura (desde siempre poseyó su motor, la curiosidad; la cultura la fue adquiriendo a golpes de vida y lecturas). Me escapo hacia Chueca o Malasaña y trato de tropezarme con Pepi, Luci, Bom. De Banderas no queda ni la esterilla donde dormía en el metro.


Me gusta no estar en el presente.


Huyo de los dos ejes: espacio y tiempo.


Una vez, cuando solo tenía cinco años, mis padres me llevaron a Alemania.Como ellos querían visitar el país y mis tíos vivían en Frankfurt, donde habían emigrado como tantos otros, me dejaron en un Kindergarten con mi prima Laura, que era un año menor pero que hablaba alemán. Tampoco hablaba conmigo, así que pasé tantas horas allí sola, en excursiones, salidas por la ciudad y paseos que me imaginé que era Heidi, que mis padres habían muerto y que en cualquier momento me llamarían Adelaida. Funcionó: dejé de aburrirme y la realidad se convirtió en una serie de dibujos animados. Cuando mis padres regresaban de hacer turismo y me recogían en la guardería yo apagaba el telvisor y rechazaba el pan de centeno por oscuro. Así volvía a mi hogar, sin preocuparme por la silla de ruedas de Clara.


Los pasadizos sirven para que nos escapemos.Solo falta encontrar una grieta y colarse por ellas: la realidad se desdibuja, las medidas no son indicativas de nada y las brújulas siempre señalan el lugar que buscamos.


Hoy al salir a la terraza me quemaban los hombros como en Petra. De lejos he escuchado la voz del muecín invitándome al primer rezo. Desayuno mientras Amman se despereza.


Dónde dormiré esta noche. Lleno la bañera y meto mi aguja en el agua.

7 comentarios:

ninive drake dijo...

Tu prima Laura estaba siendo absorbida por el carácter teutón, que no es ni mejor ni peor, sólo que más suyo y menos de casa del vecino...

siempre he dicho que la curiosidad no satisfecha puede matar, pero matar del verbo que tiene como consecuencia morirse y no es buena, además todos los motores de no usarse se oxidan y gripan (binto palabro), mejor alimentarlos a golpes o como sea, pero que no paren...

ha sido precioso, mejor viaje que el Google Earth, herramienta de los sentidos para los que pasamos las vacaciones en la rutina del día a día.

besos!!

evamaring dijo...

Gracias Nínive.No sabes cuánto te agradezco que me empujes a escribir. Mil besos.
Y cuídate que ya te falta poco para las vacaciones!!!!

garp dijo...

Al leer el post me he acordado del problema espaciotemporal que sufría Justine y he recuperado este trocito de la novela de Durrell:


“Después bostezó (…) y sentándose en la cama, (…) empezó a recitar (…) versos del viejo poeta griego en los que se habla de un amor muy antiguo. Y oyéndola decir esos versos, dando a cada sílaba griega deliberadamente irónica un toque de ternura, sentí una vez más el poder extraño y equívoco de la ciudad –su paisaje, la llanura aluvial, su aire de extenuación–, y comprendí que era una hija auténtica de Alejandría, es decir, ni griega, ni siria, ni egipcia, sino un híbrido, una ensambladura.”


Saludos y besos.

evamaring dijo...

Gracias por el fragmento de "Justine", garp. Ya sabes que ese libro para mí es inolvidable.espero q estés bien en Tobedsea,besos

Guaje Merucu dijo...

Otra vez que vuela un post ¿?

ninive drake dijo...

JJAJAJAJ, YO TAMBIÉN ME DÍ CUENTA, PERO AL NO ESTAR SEGURA DE SI LO HABÍA LEÍDO O NO, NO DIJE NADA...

EVA Y SUS POSTS GUADIANA

UN BESAZO A AMBOS

evamaring dijo...

ayayayyayyay, postvoltereta o post guadiana: volaron dos, llenos de dudas, pero aparecerán en cualquier momento.Siento marearos tanto, pero es que siempre me pilláis!!!
besos