domingo, 4 de enero de 2009

Los hijos que no tuvimos




Dos más de mis amigas están embarazadas. Una lo dice con suavidad, la otra firma con un apellido nuevo: "gestante". En nuestra última reunión discutimos sobre si se podía o no comer jamón serrano durante esos nueve meses, los peligros de la toxoplasmosis y la dificultad de cambiar tu destino a los treinta y siete años. Una semana más tarde cené con otro de mis amigos del alma. En lugar de interrogarme sobre mi vida sentimental- ya obviamos ese páramo, qué bien- me preguntó :
-¿Tienes muchas ganas de ser madre?

- Pues las mismas que antes, es decir un cincuenta por ciento.

-¿Por qué un cincuenta?

- Porque me gustaría tener hijos- me gustan mucho los niños, un topicazo, pero cierto; lo he escrito en mil posts- Pero no lo considero esencial (titubeo al afirmarlo: no es esencial para el género femenino, pero no tengo claro que para mí no sea tan importante)y me da miedo la responsabilidad.

- Ya. Pues date prisa que casi no te queda tiempo.

Encima de la ensalada que compartíamos cayó un reloj de cuco. Se abrió la celda, salió el pájaro y los muñecos tiroleses comenzaron a bailar. Yo me tapé la cara con la servilleta y como aquel baile maldito no callaba me escondí debajo de la mesa.Porque conozco a mi amigo y sé que no quiere herirme- al contrario, me quiere bastante- que no es machista (jamás lo ha sido, doy fé) y que no preguntaba por sacar un tema de debate- como Iñaki Gabilondo los viernes de nuestra infancia- porque si no, en ese momento le meto tres guantazos allí mismo. ¿A quién se le ocurre nombrar a la bicha? Con el concepto "reloj biológico" llevan poniéndonos plazos de caducidad a las mujeres desde hace ya demasiado tiempo. Nadie sabe las pesadillas que nos hacen tener por ese maldito cronómetro. Pero no son solo los hombres los que nos imponen ese pistoletazo de llegada. Otra situación bastante común tiene lugar en el ginecólogo, mientras esperas la fatídica revisión anual, cuando una conocida satisfecha de sí misma y con buena esperanza te sonríe inquisitoria mientras apunta:


- Y tú... ¿no tienes ganas de tener hijos?


Ante sus ojos melindrosos como melocotones helados te planteas las respuestas posibles:


A) Yo no. Más bien tengo ganas de no correr riesgos: vengo a ponerme el DIU. ¡¡¡Y a vivir que son dos días!!! ¿Contenta?


B) ¡¡Uy sí!!! Y tantas...- me estiro la falda o el dobldillo de los vaqueros, me atuso el regazo como si una fuerza del karma me dictara la respuesta desde mis mismísimos ovarios- Fue cumplir los treinta y mis hormonas se dispararon tanto, tanto, tanto que no deja de crecerme vello por todos los rincones del cuerpo. No contenta con eso mis formas se han redondeado- me palpo pechos, caderas- hasta convertirme en un donut y ya no necesito gastarme el sueldo en perfume porque mi aroma de hembra es más excitante que el almizcle secreto del número cinco (teatralizo e imito un beso al aire a lo Marylin) . No veas el revuelo que se arma cada vez que paso por una obra - me muerdo la boca- y como comprenderás, así no se puede vivir porque me paso el día, insaciable, depredadora, húmeda...


C) No.- Con laconismo exagerado. Como si fuera una mujer amish castigada sin comida familiar- Desde que te he visto con el peto vaquero tunneado y el vestido de cuelloboba se me han quitado las ganas. De ahora en adelante solo aspiraré a ponerle nombre a mis clicks. (Me saco del bolsillo del abrigo al buzo y a la princesa y juego con ellos)


Para hacerse el harakiri allí mismo. Ya sé que el tema es demasiado bridgetjones, pero ¿alguien ha pensado cuánto se nos sigue recordando a las mujeres que debemos perpetuar la especie? A mi hermano nadie le pregunta lo mismo. ¿Por qué? Mi problema radica precisamente en que no sé qué hace en realidad tomar a la gente la decisión de tener hijos, y esto lo digo en serio, qué mueve su voluntad, qué sentimiento: el de posesión, el de orgullo, el amor....¿Por qué la gente quiere tener hijos? ¿Por cumplir unos objetivos vitales?¿Por consolidar su pareja?¿Por que se gustan tanto como para clonarse y verse reflejados? ¿Por qué? Lo digo en serio, yo para eso tengo pocas respuestas. Solo he estado enamorada dos veces. Enamorada hasta límites que ni recuerdo, quiero decir. Las dos pensé en qué significaría tener un hijo con esa persona, con ese hombre y las dos concluí en que en aquel momento era una dificultad - pese a la ceguera de la pasión una voz interior me decía "aún no"- por lo que jamás se me ocurrió proponérselo, aunque de noche soñaba constantemente con ese niño. Recuerdo que en los sueños lo que quería era "tener", tener algo más de él. Como si ese embarazo me fuera a dar la estabilidad en mi pareja que me faltaba. Al final los sueños se convertieron en pesadillas, claro.

Superado el periodo de las bodas y tras haber casado al 99% de mis amigas y a un porcentaje similar de conocidas, he pasado a asistir y ser invitada a bautizos, cumpleaños y otros aspavientos. Hasta q no tuve dos gatas me ví relegada al silencio en todas las conversaciones, q solían versar sobre qué, cómo, dónde y cuándo hacían cualquier cosa sus hijos (desde q tengo a Frida y a Justine yo pego la vara con las monerias de mis felinos y se acaba la charla en un pispas; nada hay más coñazo q las mascotas ajenas, lo sé). En una de esas situaciones me ví tan rodeada y extraña, tan marciana, que pensé en montar un negocio nuevo: la guardería "Niños de alquiler". Los padres dejan a sus hijos en ella y el niño se alquila a un tercero que, con las debidas garantías, lo lleva a un cumpleaños, una merienda o uno de estos eventos. Los primero padres, tan felices, disfrutan de un rato de calma, de intimidad. Los segundos- solteros en su mayoría- no se sienten marginados en las reuniones sociales. Además tampoco se preocupan demasiado por si el niño se ha derrumbado sobre la tarta de chocolate y ha arruinado su conjuntito de ropa de festival:


- Oye Eva, que tu niño está todo rebozado de trufa y amenaza con tirarse a la piscina

- ¡Chica ni te preocupes! Si es de alquiler...ya lo cambiarán de ropa las de la agencia.


Todos tan tranquilos. Una amiga mía hace un año me comentó que iba a escribir un guión parecido a esto (lo escribió). Mi idea surgió de la necesidad de ser parte del grupo, la suya de la observación, de la indiferencia del grupo familiar. Tomaba algo en una cafetería y se fijó en que la pareja que estaba sentada junto a ella pasaba kilos de los niños. A ella, que es muy sufrida, casi le dan tres paradas cardíacas mientras se bebía su cocacola light. Tuvo que irse del restaurante y durante días buscó en las esquelas el fallecimiento de dos hermanitos al descolgarse de la lámpara de una conocida franquicia. De ahí el guión. Los niños, como los gatos, debieron utilizar una de sus siete vidas y sobrevivieron.La realidad se convirtió en carne de literatura.
Hablo así y en el fondo yo sería incapaz de alquilar un niño. La prueba es q en verano me convierto en "la tieta" a la que cantaba Joan Manuel Serrat. Entre los hijos de mi primo- Mar y Ahíto- y los hijos de otros amigos q también comparten comunidad de vecinos me paso las tardes tirada por el césped, jugando a las cocinas y escuchando sus conversaciones (muchas, como digo, son más profundas que las de los líderes mundiales en el G20). Me embeleso, me abobo con ellos. Se detiene el tiempo. La mayor parte de los vecinos no me entiende, me miran preguntándose cómo puedo estar yo allí alucinada con los tropezones de Ahíto por la hierba, o impresionada por la imaginación de Mar. Lo mejor es que cuando hacen fiestas de agosto, reuniones etc...yo me vuelvo invisible porque no soy "madre titular" sino "de pega", y eso que si me pongo a contar, con los años he echado más horas en los banquitos del jardín que cualquiera de ellos, pero eso es una cuestión antropológica, otro cantar...

La verdad es que a mí me gustaría ser mamá, aunque quede tan retrógado admitirlo. No necesito pasar por la experiencia del embarazo, no considero como otras mujeres que eso sea absolutamente imprescindible, de ahí que la inseminación artificial no sea una de las opciones que más me atraigan. Sin embargo sí que pienso más que a menudo en la idea de adoptar. Considero que tener un hijo es algo que se hace todos los días y no solo durante nueve meses y mis genes- que nadie de mi familia se ofenda- no son tan espectaculares para montar un funeral por su pérdida. Además, ahí sí que siento que esa decisión tiene mucho que ver conmigo y con mi idea de cómo puede ser mi vida: noto que hay una parte de mí (y esto va a sonar a Jennifer Lovehewitt en "Entre fantasmas") que se está volviendo de corcho, que quiere salir y dar, pero que no puede. Yo la identifico con la maternidad. Pero me cuesta explicarla. Vuelvo a Mar y a Ahíto- mis sobrinos, hijos de mi primo- para hacerlo. Este último, Ahito acaba de cumplir dos años y se ha convertido en alguien muy especial para mí. Me suelo llevar bien con los niños- ya lo he dicho- hay algunos hijos de mis amigos a los que quiero tanto como si fueran sobrinos carnales, pero Ahíto está yendo un poco más allá. El año pasado estuvo ingresado en el hospital por un problema de estómago y la primera tarde se retorcía y lloraba. Mientras sus padres se organizaban, nosotros- como los gitanos- nos plantamos allí para cubrir turnos. Ahíto se pasó tres horas entre mis brazos, lloriqueando y durmiéndose, lloriqueando y durmiéndose. Cuando me fuí lo dejé con su sonda en la cunita, más tranquilo, y al llegar a casa, ya a solas, me pillé un berrinche del diez. Todo tensión. Me imaginé lo difícil que puede ser el papel de "madre soltera" y descarté la idea por un tiempo. Ahíto se curó en diez días y ahora está hecho un niño "malezas", un trasto, vaya. Cada tarde, al volver del despacho, paso por casa de mi tía- su abuela- para darle un beso. Cada tarde repetimos el rito, como si jugáramos al zorro y al Principito: yo llamo al timbre, el sale corriendo gritando "Tutín, tutínnnn" (me confunde con mi gata y me llama Justine por asimilación) y cuando le abre alguien la puerta - porque él no llega al pomo- yo me escondo tras la pared de la escalera. Le cambia la voz, se le desinfla como un globo, se calla y no se mueve. Entonces yo aparezco-chas, aparezco a su lado- y él salta. Hay un instante en el que sus ojos brillan de una manera increíble. Apenas dura un segundo pero es mejor que una estrella fugaz. Por ese momento a mí me vale la pena llevarme trabajo a casa, apurar las reuniones, adelantar las visitas...Después se sube a mi brazo y me regala besos con babas y algún moco. Besos que saben a turrón de suchard y a sopa con fideos. Mar, que por fuerza de ser la hermana mayor ha crecido, me trae las carteras y me pide que repase lo que han hecho en el cole, que mire sus agendas. En el estado anímico de Juan siempre pone "alegre" y él que ya se lo sabe de memoria, lo grita como si fuera un sioux. En el de Mar su profesora- no sé porqué motivo, pero me tiene muyyyy cabreada- solo pone "normal".Los primeros meses Mar se disgustaba mucho con la diferencia y me decía: "eva, pero si yo soy alegre...¿por qué carmeta no me lo escribe?". Hasta que decidí mentirle porque ninguna explicación le bastaba y ahora le digo que pone "contenta" o "ilusionada","feliz"... así Mar guarda su agenda satisfecha. Ese momento, el de las carteras y los quesitos de la hora de cenar, es el mejor del día, el que más satisfacciones me produce, el que más me llena. Pero Mar y Ahíto crecerán y no serán mis hijos, sino mis sobrinos tan directos o indirectos como ellos quieran. Yo me convertiré en la tieta. Les echaré de menos. Les abriré una cartilla de ahorros. Iré a sus bodas. Cuidaré a sus hijos como una falsa abuela, de pega.
Sin embargo no me decido a adoptar yo sola.Me falta valor. Cada vez que lo pienso recuerdo una escena de "Lost in translation" en la que Bill Murray le habla a Scarlett Johansson sobre lo que sintió el día que nació su primer hijo, y le dice: "En ese momento tu vida deja de ser tuya". Tal vez a mí me frene el egoismo. No lo sé, pero tengo muy presente esa imagen.
De todas formas esta noche vienen los Reyes Magos y como recalarán en esta esquina, voy a comprar alfalfa para los camellos. Ahíto me ha pedido una guitarra ("Tiara" le llama él, ya llevamos dos, las cuerdas no le han durado ni cinco minutos) y Mar una sirena. Yo solo por ver sus ojos mañana escribo a Gaspar pidiéndole el océano. Y es que en el fondo soy una mujer blandengue, peor, más peligrosa que el hombre al que critica el Fary.
Dicho lo cual os deseo...que os dejen muchos regalos en el balcón.
Feliz noche, mil besos.

7 comentarios:

Pascual dijo...

Yo te podría decir que a mi si me gustaría tener hij@s, aunque solo fuera para compartir mi infancia con la suya, aunque sea egoista por mi parte.
Lo de la sociedad y los hijos, puff, podriamos estar hablando años. Me ha hecho gracia lo de las gatas, por que creo que nuestra circunstancia vital es la que proyectamos siempre hacia los demás queriendo o no, como lo del ladron, lo digo por la pregunta insistente de tener hijos a una edad. Un abrazo.

evamaring dijo...

Me parece una razón preciosa: compartir la parte más feliz d nuestras vidas con la suya. Preciosa.
Lo de las gatas, estás en lo cierto, es como lo del ladrón. Y a la inversa también me vale la autocrítica: antes de tenerlas- a las gatas- no soportaba las anécdotas del típico dueño de animales sobre los suyos. Ahora soy el ejemplo más baboso de lo q tanto he criticado.
Espero q con lo de los hijos no me pase nunca así, por la sensibilidad. La gente, en general, con este tema tiene muy poca y sí, como tú dices podríamos seguir hablando durante años...
Espero q te hayan traído muchas cosas los reyes.Un beso muy fuerte
eva

Anónimo dijo...

He caído por aquí por primera vez y me he sentido muy identificada con lo que cuentas en tu post. Yo estoy en la fase de presión colectiva (aunque con la mejor de las intenciones) de que tengo que encontrar pareja y los comentarios a veces son... ¡ufff!... lo de los hijos, todavía no lo noto tanto pero va implícito... (que si el arroz... me cansé de contestar que el mío es Brillante y no se pasa...) pero a veces es inevitable pensar. Pero creo que las cosas no deben conseguirse a toda costa, lo explica a la perfección "Me casaré cuando me enamore" de Francisco Nixon, muchas veces cuando sale el tema la cito y todo... Con lo de los hijos supongo que pasa lo mismo.
No me acordaba de lo de Bill Murray, pero me ha recordado otra peli en la que se viene a decir algo parecido, se llama The Anniversary Party y el personaje de Phoebe Cates hace una reflexión semejante.
Tus sobrinos tienen mucha suerte, ¡viva la Tieta!.

Trinidad.

evamaring dijo...

Hola Trinidad,
Pues encantada de q pases por aquí cuando quieras. No te agobies con lo del arroz, es cíclico. Yo ya ni contesto. Todo hay q decirlo,estoy en la segunda vuelta y toca época de separaciones, divorcios y niños. Así q la gente ya no se atreve. Pero de cualquier forma la respuesta perfecta era la de la canción de Fran " si no hay dinero, pues no habrá dinero; si es aburrido...yo lo haré divertido", aunque haya mucha gente que no la conozca ni la aplique. No conozco la peli, pero la apunto. Mil gracias por la recomendación.Y un beso
hasta pronto,
eva

Anónimo dijo...

Vaya temazo planteas…..querida Eva…..Madre mía…..madre mía….(jopeta…si hasta la expresión viene al pelo).

Te entiendo perfectísimamente, no sé por qué extraña razón la mayoría del resto de los humanos quiere convertir en rara avis a quienes a cierta edad, léase la tuya o todavía más la mía, es decir, a esa edad en la está próximo el cambio del 3 por el 4, no hemos pasado todavía por la experiencia de ser mamás.

Reloj biológico…..jajaja? que se lo pregunten a Elizabeth Buttle (http://www.elpais.com/articulo/ultima/REINO_UNIDO/Madre/elpepiult/19980116elpepiult_1/Tes/); a Frida Birbaum (http://www.lanacion.cl/prontus_noticias/site/artic/20070524/pags/20070524200103.html) o en el mejor (mejor??) de los casos a Carmen Bousada (http://elmundosalud.elmundo.es/elmundosalud/2007/01/02/mujer/1167736498.html) y otras muchas….porque la lista suma y sigue (http://www.entretodas.net/2007/01/28/madre-a-67-anos-%C2%BFhay-una-edad-para-ser-madre/)... todas ellas madres pasados los 60 y sin necesidad de adoptar….así que porque no queremos (yo por lo menos) someterme a esas técnicas que de lo contrario tenemos cuerda biológica para rato…así que cuando te vuelvan a preguntar en el ginecólogo les dices: no, es que yo soy muy egoísta y me dedico a disfrutar de la vida y cuando ya me haya cansado de disfrutar y necesite alguien que me cuide engendraré un hijo que se ocupe de mí los últimos años de mi vida…..será posible!!!!.

Lo cierto es que yo nunca he sentido el instinto maternal…….bueno, miento, cuando he estado enamorada hasta las trancas sí me ha pasado por la cabeza el formar una familia con el susodicho. El por qué? No lo tengo muy claro pero sí es cierto que ese instinto sólo se me ha despertado cuando he estado enamorada.

Aunque es curioso, debo hacer una matización….en el año 2002 me operaron de ENDOMETRIOSIS SEVERA GRADO CUATRO….(ya ves, no soy madre pero sé lo que es pasar por una cesárea….) y justo cuando desperté de la operación y el doctor me dijo: tus posibilidades de ser madre se reducen a la mínima expresión…….aunque siempre te queda la posibilidad de intentarlo con un in Vitro…..me sentí fatal…una cosa es que yo decida no ser madre, pero que me lo impongan….eso ya no me hacía tanta gracia. Me sometí a un tratamiento hormonal de órdago que me hizo pasar las de Caín (aumento de peso, constantes cambios de humor….entre otros muchos efectos secundarios) y todo con la intención de aumentar mis potenciales posibilidades de ser madre…..menos mal que en aquel entonces no tenía pareja, o de lo contrario le hubiera exprimido hasta el último espermatozoide con tal de no dejar pasar la oportunidad de ser madre…..

El caso es que a tiempo estamos, la cuestión es: queremos serlo? Queremos serlo a toda costa o sólo en el caso de que se den las circunstancias adecuadas y propicias para ello? (cada cuál que piense en las suyas…en mi caso es enamorarme perdidamente de alguien). Yo desde luego no quiero serlo a toda costa. Disfruto, al igual que tú, de mi papel de “tieta”. De hecho mi hermana siempre me dice que mi role es el mejor: disfruto de los ratos buenos y no me trago los malos….

También te entiendo con las mascotas…..ya ves, en mi caso con cuatro perros como se les ocurra taladrarme con el temita….tengo tema para rato….como meta baza yo, ya no hay partida….jajaja…y más si hablo de Mickie, el ratonero valenciano que adopté hace 6 meses…..es tan sumamente travieso que contando sus trastadas empiezo y no acabo….así que no me amenacen con el temita porque descargo toda la artillería.

Como todo en esta vida tiene su parte positiva y su parte negativa….disfrutemos de las ventajas que nos brinda nuestro estatus, que te garantizo son muchas….

VIVA LA MADRE QUE TE PARIÓ…

evamaring dijo...

q.Sonia,
Me ha gustado lo de la "cuerda biológica" y comparto lo q dices casi totalmente, pero me he quedado hecha polvo cuando he leído lo del tratamiento hormonal y la endometriosis. Entiendo la sensación, aunq no haya pasado por ella. Es algo cultural, imagino: crecemos con la idea arraigada de que tenemos que ser mamás y si o sucede así parece que seamos piezas defectuosas. No voy a librar una batalla feminista aquí, porque no se trata solo de las mujeres sino de las personas, pero ideas como esa hacen demasiado daño a la sociedad.
En fin Sonia, yo no me quejo de ser tía, al contrario lo disfruto mucho, pero a veces te planteas si te ves capaz de asumir una responsabilidad mayor. Y es tan difícil...
Mil besos wapa,
eva

Anónimo dijo...

Querida Eva.......tú eres capaz de asumir cualquier responsabilidad que se tercie, pero si para alguna estás sobradamente capacitada y preparada es para ser mamá......tienes toneladas de amor para repartir......y un niñ@ no necesita mucho más que amor, comprensión y un poco de sentido común en su educación.......y tú tienes eso y más.....así que si no eres mamá no es porque no estás capacitada para serlo sino porque hoy por hoy has decidido que no sea así......vale?