miércoles, 9 de septiembre de 2009

999







Hoy no me puedo resistir. Mi número favorito es el nueve y solo por verlo así, por triplicado en la fecha necesitaba colgar un post. Habrá gente que escriba por razones mejores- casi todas- pero es que mi debilidad por el nueve afecta a mi vida tanto que se merece un sitio en este blog.
No soy supersticiosa: solo tengo obsesiones estéticas. La del nueve es una, por ejemplo.
A punto de ser perfecto, redondo por los cuatro costados, el nueve es el número perdedor. El segundo en el podio. El que se queda sin felicitación en clase aunque sea tan bueno o mejor que el primero. El nueve es un número digno, nunca baja la cabeza y el punto impar le da un aire de rebelde, de niño superdotado e incomprendido que otros números parecidos a él (el seis, por ejemplo) no alcanzan, porque son tan planos que se les ve venir (el 666 puestos a ser un número malo tiene que ser el peor, qué manera de simplificar las cosas, el del diablo) El nueve, por contraposición es un número elegante, en formas y en casi todos los idiomas.
Vamos a poner que mi afición por los números- y por este en especial- proviene de las tardes de merienda con el Conde Draco. Me encantaba ver cómo levantaba los deditos uno a uno a golpe de rayo. Nunca le ví llegar hasta el nueve. El Conde Drako era mi muñeco favorito de Barrio Sésamo por varias razones: llevaba la capa negra, repasaba los números y vivía con unos murciélagos de peluche a los que sujetaban con cables. Eran fantásticos. Los murciélagos. Y los números.
La primera lección que aprende un niño es esa: los números. Nos enseñan a contar, a distinguir. Apenas movemos el índice ya nos lo mantienen levantado para que hagamos la performance del "¿Y cuántos añitooos tienes?" Después los relacionamos con ímágenes- "el dos es un patito, el cuatro es un sillón"- pero nunca nos preguntamos qué son en realidad los números. Qué implica asumir su existencia, su identidad. El año pasado Giorgio y yo paseábamos por el Triángulo de la Ballesta cuando se le ocurrió preguntarme, así, sin gripe A ni anestesia de por medio, qué eran para mí los números.
No le conté mi extraña relación con el nueve. Lo negué y no tres veces, sino una, muy profunda y silenciosa, pero que me dejó pensando un rato. Había dos putas arreglandose las botas en una esquina. El dos era el número favorito de un chico que me gustaba. Elogiaba su redondez, su discreción, su saber estar: "el dos es un número con clase" decía y luego convertía el cuchillo y el tenedor en las baquetas de su batería.
Qué conversaciones tan raras. Qué post tan absurdo. Hoy precisamente, que hubiera podido escribir de otras cosas: de Garzón y su comparecencia ante el Supremo - vueltas, vueltas, vueltas en todos los informativos, en todos los periódicos, ¿manos limpias?¿manos revueltas? ¿qué hay tras tanta campaña pro Grazón?¿es el superjuez o el supervillano?- de Alfonso Díez Y su "colorina", de su intimidad pisoteada, de mis miedos al escuchar su conversación de que algún día me pillen acaramelada y adolescente murmurando bombones de licor a mis treinta y siete años, de esta guisa. De los programas de televisión. De la pena por alguien, que es la peor compañera. De la crisis de telarañas en el despacho. De los amigos que te pierden porque les da la gana y deciden convertirse en enemigos, sin que tú intervengas en el proceso. De los sellos de otros países. De la soledad, que es lo más recurrente. De mis gatas. De mis niños. De Peñíscola.
Pero es que hoy me he despertado ligera, he desayunado canturreando y he descubierto la fecha en el almanaque de Mafalda. El nueve nueve nueve estaba por estrenar.
Y así lo he disfrutado.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo comencé el programa el 09.09.09 a las 9 h (21h) y esa misma mañana a las 09 horas 09 minutos 9 segundos decidí escribirle un correo a mi marido aludiendo a la mágico que me resultaba el momento. Es por ello que entiendo que hayas dedicado un post y que al verlo en el calendario decidieras hacerlo.

Soony

if dijo...

jajajaja Sonia!!! ¡¡¡Eres peor que yo!!!
Miles de besos
eva

3 dijo...

Jajajaja... Sonia, qué buena eres... pues he oído que se casó un montón de gente en China, porque ellos lo consideran un día mágico, el del amor eterno...
Adoro al conde Draco, era mi personaje favorito... mi número (lo digo siempre) es el 3, es demasiado obvio, pero es que me encanta. Mis amigos llaman de muchas formas (sólo odio que me llamen Mari Trini), muchas veces me abrevian hasta dejarme en Tri y me gusta mucho, casi tanto como que me llamen Tres... a veces sueño en quedarme sólo en T, que al fin y al cabo no dejan de ser 3 líneas juntas... quizás acabe llamándome así o simplemente 3 (parece que llevo el mismo camino que Prince... jajaja)
Es que el 3 es tan impar, tan primo (yo también soy un poco prima... jeje) y tan estable, que no le veo más que virtudes... jaja
De todas formas, enhorabuena por tu 9, es un número fantástico, y sobre todo por el día de ayer, en el que se juntan 3 de ellos... una cifra preciosa. Tanto como el 3 de Marzo del 2003, en el que anoté la cifra en mis apuntes de clase como si fuera un acontecimiento... Además, tu 9 es mi 3 al cuadrado; y es más, si elevas 3 al cubo da 27 y 2+7 vuelven a ser 9... un gran número, sí sí... Voy a dejarlo ya porque veo que se me va la cabeza... jajaja... creo que cumplir 33 no me ha sentado demasiado bien... jeje...
999 Besos,

Trini

evamaring dijo...

Trini, me encanta lo de Tres y entiendo perfectamente- rarita que también es una´- tu debilidad por ese número. En mi ranking ocupa la segunda posición, precisamente por todas esas razones q citas (salvo la de tu nombre, claro) y claro, cuando cumplí 33 me compré hasta un pijama de oyshio- creo- estilo 625 líneas que resaltaba la cifra.
En fin, que lo de los números no debe ser tan raro.Me alegro de la aceptación del post y de ir conociéndoos a través de estas conversaciones pequeñas.
Un beso enorme
eva