domingo, 19 de diciembre de 2010

Copla de invierno


"Yo no le temo al cariño"
yo no le temo al olvío,
 que yo le temo a la calle,
por si me cruzo contigo."

Vuelvo a casa caminando. Como tú dices le he perdido el miedo al frío. Tampoco me asustan la soledad ni la noche. Las calles son tan familiares que creo que cruzo el pasillo de mi casa en busca de un vaso de agua. Hay días en los que me despierto con nubes y tristeza. Otros con buen humor. Pero me agarro a la rutina para no hundirme y termino el día flotando, escondida en mi belénesteban, abrazada a una canción. Casi todas hablan de ti, de mi, de nosotros, de esta calle Mayor que se vuelve áspera sin tu mano, de otras glorietas que son desérticas desde que no las descubro contigo.
Pese a las pastillas me cuesta dormir. No me quedan sueños para cerrar los ojos y olvidarme. Así que hay noches en las que imagino q me convierto en fantasma, como patrickswayze en ghost (pero sin esos gestos ni camisas de bailarín cubano) y vuelo hasta tu ciudad. Tú regresas a casa, por las mismas calles-pasillo de las que escribía yo. Le has perdido el miedo al frío. No has cogido guantes y metes tus manos en los bolsillos. Te alcanzo y me abrazo a tu espalda. Solo quiero olerte. Me acerco a tu nuca y debo hacerte cosquillas porque esbozas una pequeña sonrisa hacia la izquierda. Lo sé porque se ha formado una arruguilla donde no te crece la barba. Me pongo delante de tí y te miro, los ojos brillantes. No me ves, así que alargo la mano hasta tu mejilla y te acaricio. Una lágrima de frío surca tu pómulo. La recojo con un beso. Te veo seguir, pasar por delante de mí, tarareando una canción, la misma a la que yo me agarro cuando trato de olvidarte. Aprietas el paso y te subes el cuello de la chaqueta. Se ha levantado un poco de viento. Me miro- pijama, descalza- me siento frágil, vulnerable. Tú sigues caminando, te vas alejando de mí, doblas una esquina y te pierdes. Ha desaparecido hasta tu sombra y yo me estoy muriendo de frío.
Me escondo debajo de nueve edredones y aún escucho el aullido del viento. Hoy solo queda ese recuerdo entre nosotros, alguna canción, tres fotos. No hay nada de mí en tu vida. Dentro de dos meses- de dos días quizás- me habrás olvidado. Regresarás a casa sin miedo a la noche, ni al frío y ni siquiera en esa tibieza que a veces acaricia tu nuca me encontrarás a mi. Llegarán otros inviernos, otras nubes. Las palabras se irán borrando. Cualquier noche al acostarte pensarás que lo que sentías conmigo era solo un sueño, así que seguirás durmiendo.
Me cruzaré contigo una noche al volver a casa y no me reconocerás. Eso sí que me asusta, más que el frío.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Desde la ventana contemplo incendios de nieve y me tomo un evamaring para poder dormir: seguro, seguro, que sueño contigo.
Y seguro, seguro, que lo intuyes.

Anónimo dijo...

Quince minutos después constato que esta carta con destinatario invisible es una bomba. Una bomba que estalla y te destroza por dentro, que te carcome, que te erosiona.

Anónimo dijo...

La tristeza recorre cada línea de este admirable 'post'. Esa valentía con la que te desnudas y nois muestras tus grietas es PRECIOSA. Belleza en estado puro. Gracias por compartirlo.

El chico que...

evamaring dijo...

Gracias, chico que. Gracias siempre.
Un beso
eva