lunes, 28 de febrero de 2011

Hablemos esta noche

 Te lo prometo: era una de esas guapas que hacen temblar. Una de esas chicas cuyos tacones parecen que abran grietas en el suelo y al mismo tiempo, una de esas que de tan perfecta, está condenada a no durar, a romperse. Una de esas mujeres con las que tu marido soñaba (y lo sabías) porque lo extraño sería no hacerlo. Quién de nosotras no imaginó- aunque fuera por cinco minutos- que era actriz de destape en los años 70, que rodaba con Saura o Chavarri y que enamoraba a José Sacristán, Fernando Fernán Gómez o a Patxi Andión. Peor aún: quién de nosotras, las del grupo de las feas- simpáticas, tan majas- no se vió a sí misma, tapándose el pecho, con la melena al viento en la portada del "Interviú". Porque sí, estaba bien jugar los sábados a "Los ángeles de Charlie" y celebrar que uno de cada quince días te dejaran ser Kelly, pero no nos engañemos: era mucho mejor, jugar a las misses y dejar plantada la corona sobre el cesped, tal y como hizo Amparo Muñoz. "No- apretamos los labios, fruncimos el mohín- no nos importa la belleza, nosotras ya lo hemos superado". Ellos no. Las mujeres ahora pedimos algo más.
Ja.
Ja ja.
Sí, claro, cómo no. Por eso castigamos a la reina del Universo cara a la pared; de ahí que recordáramos cada vez que se asomaba a una revista que tal vez la sedujera la heroína y la condenáramos a negarnos el sida, uno de cada tres meses, en las entrevistas sin corazón. No la escuchábamos- para qué - ya podía disfrazarse de actriz con Pilar Miró o con Fernando Aranoa, que todo daba igual, muy mona, muy alta, sí... pero nada más. Asustaba asomarse a las derrotas que se escondían detrás de una chica que se cansó de posar con un bañador verde. Como si eso sirviera para perdonarla.
Y es que está feo, ser tan guapa y querer romper los moldes.
Así que, no dejémoslo, no hablemos esta noche de aquel pecado que se llamaba Amparo Muñoz.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

El malditismo que envolvía a Amparo Muñoz siempre me fascinó. Yo la conocí cuando ya era una "sombra´". Entonces la palabra heroína era tabú y aún así "esa sombra" me parecía tan luminosa. Porque es cierto: parece que está de más preguntarse las cosas y escuchar las razones (de Amparo en este caso). Era más fácil simplificarlo todo a una chica guapa con malas compañías. ¿De verdad era solo eso? Supongo que dejas de ser pequeño cuando te das cuenta que los mayores mienten más de lo que pensabas

magenta dijo...

Precioso homenaje.
Pobrecita Amparo.

magenta dijo...

Precioso homenaje.
Pobrecita Amparo.

evamaring dijo...

Yo la recuerdo entre las sombras, brillando. No podías dejar de mirarla. Este fin de semana he estado dándole muchas vueltas a la belleza- sin ganas de hacer un ensayo sobre el tema-y a la importancia que le damos quienes no la poseemos. ¿Qué seríamos capaces de hacer porque nos consideraran guapas? Ejemplo Soraya Saez de Santamaría. El lunes me trajo por desgracia el ejemplo al revés. Qué hubiera echo Amparo Muñoz para no ser tan bella.
Un beso a los dos,
magenta
chicoque.

Anónimo dijo...

este largo viaje entre las palabras y los sentidos, me lleva a pensar que estamos ante un tribunal a punto de explotar y que, desde esa mezcla de fuego y carbón, emerge un cuerpo rotundo, desnudo, delgadísimo y húmedo. Es Amparo que vuelve por sus pertenencias. Todas las que le incautaron desde hace mucho, cuando la España de piedra y guardia civil, la miraban de reojo, Amparo buscando llevarse a su galán elegido, su mascota y los besos limpios de sus seres queridos.Quizá se inventé un Dios que la espere sin miserias.

evamaring dijo...

No sé si habrá un dios que juzgue y espere sin miserias, pero creo q las contradicciones de cada cual dan una idea de la intensidad de lo vivido. Yo desconfío de lo plano, lo lineal. Solo recuerdo los accidentes.
Un abrazo, anónimo
eva