Hoy cumple setenta años mi padre, así que el post de hoy debería ser todo suyo y muy dulzón. Incluso había pensado en hacer una especie de trayectoria vital con los objetos que han marcado su vida, por ejemplo: las gafas Amor. La familia de mi padre era pobre de posguerra. De posguerra y de pueblo, así que, como ya he debido contar en otras ocasiones, a mi padre le mandaron con nueve años al seminario en Valencia. No es que tuviera la vocación de cura de Mozart, es que básicamente tenía hambre y mis abuelos pocos recursos. Además su hermano mayor era cura y de aquella manera estaba más protegido. Pues bien, a los veinte años mi padre era un seminarista inquieto y presumido. También un poco cegato, el pobre. Necesitaba unas gafas y se lo dijo a su superior. Este, que debía ser bastante avanzado y poco cura de la época por lo generoso, le dejó elegir el modelo que quisiera. Mi padre, emocionado, se fue directo a las gafas Amor. Elegantes, distinguidas, creaban moda. Las gafas Amor debían ser como los primeros bikinis, resultaban incluso provocativas, transgresoras. Al suprimir la montura de pasta, las mejillas y los párpados quedaban al aire y ese diseño en oblícuo les daba un aire de guiño contínuo. Ahí estaba mi padre, feliz como una perdiz, con sus gafas amor hasta que llegó el obispo y se le informó de los gastos. Cuando llegaron a la partida de las gafas de mi padre el obispo le preguntó cuáles se había comprado. Mi padre las llevaba en el bolsillo, cosa extraña porque conociéndole ahora no se las hubiera quitado ni para dormir y ya se disponía a sacarlas cuando el obispo añadió con sarcasmo:"No serán las gafas Amor, ¿verdad? Porque esas las puede llevar mi sobrina, pero tú no. A tí te falta clase."
Toma con el obispo. A mi padre se le cayó el mundo encima y al que le había dado un cheque en blanco para la óptica casi se le cae la libreta de ingresos y gastos. Mi padre, con los dientes mordiéndole el labio y las gafas quemándole en el bolsillo dijo que no y se fue corriendo. Esa historia le ha dolido durante décadas.
No he podido encontrar una réplica de aquellas gafas para este cumpleaños, pero me hubiera encantado poder regalárselas, con un "Eras tú quien siempre ha tenido la elegancia y la clase, no las gafas ni el obispo".
Parece una tontería, pero hay q ver lo q pesan determinados objetos en la vida de una persona. Mi padre nunca nos ha dejado sentirnos mejores que nadie, siempre ha aborrecido ese tipo de actitud. Pero si hay algo q le enerva y le saca de quicio es que no nos respetemos a nosotros mismos, sobretodo cuando tropezamos con personas que nos intentan hacer sentir inferiores o dejarnos en un mal lugar."Dignidad eva, dignidad, que no orgullo" .
Por eso cuando me siento hundida o tengo dudas, trato de imaginar que llevo unas gafas Amor en el bolsillo.
8 comentarios:
De haberlas encontrado, hubieras cerrado (físicamente) un círculo emocional de lo más interesante.
Un hermoso homenaje.
Felicita al Sr. Marín de mi parte, por favor.
:-)
qué bonito, Evamarín
Cierto raúl. perdona por haberte leído mal al principio.
Le felicitaré de tu parte. Se alegrará, seguro.
Besos
gracias Barberá,
un abrazo
eva
Delicado y emotivo. Tus señas de identidad siempre presentes escribas lo que escribas.
Admiro esa dignidad de tu padre. Feliz NO cumpleaños para él.
El chico que...
Ufff, menos mal que se dejó el seminario, de lo contrario, si hubiera acabado siendo cura, el uso del hábito hubiera impedido disfrutar de su elegancia. Lo que nos hubiéramos perdido!!!
Besos al boss!!!
Sonny
Gracias chico que.Te saludo con middlefinger (gesto cariñoso entre nosotros dos, no os creáis) y me quedo pensando en lo de mis eñas de identidad al escribir. Mola tener una voz propia. No sé si mola tanto escribir siempre lo mismo, así q lo pensaré. Feliz no cumpleaños para tí también!!!
eva
Soonyi, te voy a nombrar vicepresidenta del club de fans de petronio,árbitro de la elegancia, como le llamaban hace tiempo sus amigos en el juzgado (todavía alguno hay q se acuerda) a él le encantan tus piropos, así q se los retransmito en seguida.Un beso fuerte, bombón!!!
eva
Qué bonito post de cumpleaños.
Habrá que buscar por todas partes alguna partida olvidada de gafas Amor.
Sí, magenta. Si hay alguien capaz de encontrarlas esa eres tú. Un abrazo,
eva
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