jueves, 9 de junio de 2011

Júrate








Hay semanas así: ausentes. Son sacos de días en los que me separa de todo lo que me rodea una parafina que aisla los ruídos (hasta la flauta que no cesa, qué cruz, del que se pone a tocar todos los días a todas horas la misma canción debajo de mi ventana del despacho) las grandes ocasiones, o las primeras fiestas del verano. 
Hay temporadas en las que me disfrazo de astronauta, aunque  lleve un outfit veraniego (no, no pienso decir dónde me compré los zapatos ni lo maravillosas que son las camisetas vintage de aquella tienda o en qué centro comercial me reviento a tortitas de jengibre,no, porque revisando mi armario me he dado cuenta de que mi ropa tiene cosida una historia y que no, no son las marcas lo que me atan a los vestidos, sino los nombres, los lugares, los tiempos...) y así me enredo en escuchas telefónicas. Sustituyo las disquisiciones de Marías por literatura de la guardia civil- más americana, más directa- para abogadas, como yo, de troche y moche, del grupo que bordeamos la sombra del paro.
 Hay ratos también, en los que solo me fijo en los gestos pequeños y son estos los que me reconfortan: cómo barren las aceras las señoras del raval, cómo imitan a las cuatro amigas de Sexo en Nueva York las viudas que se reúnen los miércoles en el callejón de la judería (ayer, con una copa de champán en la mano, y la coleta trufada de canas hablaban de pollas insaciables. Tuve que ir dos veces al baño para confirmar la noticia y sí, me fuí a casa contenta, no debo preocuparme: se puede ser una adolescente con la tarjeta dorada de renfe), cómo va saliendo el sol después de este castigo de lluvias.
   Meses de zulo espacial que anuncian un verano entre asteroides.
En off corren rumores de citas y conciertos.
Tengo que volver al gimnasio, júrome.

ps: Me preocupa más quién me quita la ropa que quién me la vende. Soy adicta a la cata de patatas matutano: las de sabor cheeseburger son heroína en vena. Alejaos de ellas. Hablando de papas y adicciones, Miss B anda con su nuevo blog: gourmets de extrarradio. Y de paso, este fin de semana fiesta en el Downtown, concierto de Josele Santiago. Ayer cogí las entradas. Voy a echar de menos a Inu y a los chicos, en el aniversario de Nomepierdoniuna. ¿Alguien podría teletransportarme a Cádiz?

6 comentarios:

LidonB dijo...

Realmente me flipan las viudas de coleta. Y los trajes de astronauta en verano. Y las terrazas y esas cosas

Raúl dijo...

Salvo que se olviden de ti, como le pasó a Laika, de vez en cuando tampoco está mal darte un paseo por la ingravidez escuchando (en plan padre de Skywalker) tu propia respiración, mujer.

evamaring dijo...

a mí también Miss B. Debemos andar por la misma dimensión...
Lo de mi propia respiración me angustia un poco raúl, aunque me debilite el recuerdo de Darth Vather.
Mi vida de astronauta no está mal. Es lo q hay y no pesa tanto.
Besos
eva

Anónimo dijo...

Esa parafina que te rodea ¿dónde se puedo alquilar? A ratos me iría muy bien.

Y creo que la madurez de caracter está sobrevalorada. La gente quiere aparentar que son señor@s y tal. Benditas viudas que no se sonrojan por jugar a ser niñas

El chico que...

evamaring dijo...

La parafina se exuda, no tengo ni idea de cómo ni el por qué. Tal vez se deba al consumo compulsivo de papas de diferentes sabores q ha sido lo más raro d esta semana. No lo sé. A ratos también quisiera yo alquilarla, porque la he perdido y no, sigo siendo vulnerable.
Lo de la madurez es cierto.Pero la adolescencia en ocasiones también está sobrevalorada y nadie la critica. A mí me gusta la mezcla, pero si que intente ocupar lugar.
en fin, señoras con coleta, chico que!!!!
besillo,
eva

Anónimo dijo...

joeer, para un miercoles que no estoy...el sábado me contais los detalles