
"Ojalá te sientas solamente un poco mal
en el día de la mujer mundial
Ojalá te sientas solamente un poco mal
en el día de la mujer mundial
¿quién está preparado
para ser un chico abandonado?
¿quién tiene el blanco del camino
en el ojo, marcado? edu,
¿falta mucho para parar y comer?
es el día mundial de la mujer
no entendí si ibas a ser libre o esclava
no entendí si fui tu dueño
o un borracho que pasaba
soy grande pero tengo algo que aprender
es el día mundial de la mujer
es el día mundial de la mujer..."
"El día de la mujer mundial", Andrés Calamaro.
Ayer me desvelé viendo la Noche Temática. Era un sábado apacible hasta que Antonio se fue de casa. Puse en orden los papeles que llevaba meses apilando, comí con mis sobrinos, dormí una siesta rápida, lagarteé al sol... Cuando oscureció y el viento ya había cesado fuí a visitar el piso nuevo de Toni. Después volvimos a casa, preparé algo para cenar y estuvimos charlando hasta la medianoche con las gatas en el sofá. Nos hacemos mayores y sedentarios.
Cuando él se fue me faltaba sueño y no quería empezar un libro porque aún me daba vueltas por la cabeza "La lluvia amarilla" de Julio Llamazares que había terminado a media tarde. Es imposible asimilar la cantidad (y la calidad) de todas las imagenes sobre las que se construye la novela. Del mismo modo es imposible que alguien describa mejor la soledad que Julio Llamazares. Si "Luna de lobos" ya me pareció una radiografía hasta el tuétano de lo que significa estar solo, "La lluvia amarilla" lo ha confirmado subiéndole en mi escalafón a uno de los lugares más altos del podium literario: Llamazares es uno de los mejores escritores en castellano de este siglo. Nadie como él para diseccionar a golpes de lenguaje lo más íntimo del ser humano.
La intimidad diseccionada en metáforas de la novela de Llamazares frente a la intimidad plastificada en una mesa de quirófano en "La noche temática".
Ayer se hablaba de la mujer sin complejos (jajajjajajaa...) y de la éstética en el cuerpo de las mujeres. La de anoche fue una aproximación a nuestra esclavitud: desde la prosaica tarea de depilarnos (cera, crema, maquinilla, láser...) asumida como una norma higiénica más, hasta la cirugia de rejuvenecimiento vaginal (me duele todo al recordar las imágenes de la operación, el olor a piel quemada salía de la pantalla) moda adoptada por inglesas y americanas gracias al imperio Playboy que tanto ha hecho por nosotras. Mujeres en serie rellenas de botox, mujeres que piden a los Reyes un bono para la radiofrecuencia, mujeres que se lipoesculturan enteras y después rellenan con su grasa los huecos afectivos de su intimidad.
Durante un viaje a Estambul con mi padres probamos un dulce con sabor a cítrico que hizo aplaudir a toda la familia, repetimos tantas veces que mis padres casi mueren de una indigestión; digo "casi" porque fallecieron tres segundos más tarde y un poco antes de digerir aquel suculento pastel, cuando se enteraron de que la delicia turca estaba hecha de grasa de pollo. Grasa. De pollo. Grasa exquisita, sublimada por la ciencia culinaria, pero grasa amarilla. Sin más. Cuando veo imágenes de liposucciones y sale esa misma grasa por el tubito hundido en el muslo siempre me acuerdo de aquel dulce: si alguna vez decido arrasar con estas dos columnas dóricas que tengo como piernas recuérdenme que con los restos haga pasteles de navidad. Como las delicias turcas. Pastelitos de mi grasa corporal, igual que otros chefs se comen la placenta de sus hijos y tienen un viaje astral. Si alguien diviniza la antropofagia yo celebraré primero con dulce la grasa que me atormenta, para que la deidad sea alegre a rabiar.
Durante las pausas publicitarias - plan Special K, compénsate con Paz Vega etc...- aproveché, como cualquier humano vulgar, para ir al baño y frente al espejo-espejito de la serie Kolja me pregunté: ¿Qué voy a hacer con estas líneas de expresión?¿Por qué frunzo el ceño en la oscuridad?¿Quién me ha arrebatado el mentón de mi mejor perfil? ¿Debo blanquearme ya los dientes, ponerme carillas de porcelana y carcajearme hasta que me dé una contractura maxilar? Pero todas esas preguntas eran en balde. Lo que verdaderamente me preocupaba en aquellos momentos era mi vagina- o vulva, como le han enseñado a decir en el colegio a Mar- ¿se ajustará a los cánones estéticos o debería rejuvenecerla ya?
Me miré. Sí, queda feo reconocerlo, pero lo hice. ¿No hay hombres que se miden el pene? Pues yo me examiné, por tranquilidad. No alcancé ninguna conclusión absolutamente cierta, salvo que desnuda solo comparto con la Nancy la rotundidad de sus caderas. Punto final. Si ya me horrorizan las bandadas de mujeres pajarito, esas que tienen la expresión perpetuamente sorprendida y que parecen, por lo elevado de sus pestañas, que van a ponerse a volar, no podéis haceros una idea de lo que me aterroriza tener que invertir las primeras pagas de mi jubilación en un rejuvenecimiento vaginal para intentar convertirme, llegada la vejez, en un mal retrato de Dorian Gray que tiene como modelo a Brooke Shields en "La pequeña".
Se me pararon los pulsos. La noche llena de vueltas: la belleza, la intimidad, la soledad, sus consecuencias...
Tuve un principio de bulimia a los veinte años. Me inicié en la locura de los régimenes al llegar al instituto. Mientras unos se liaban porros y otros esnifaban pegamento yo me gastaba la paga con el biomanán."El premio eres tú" me repetía y la cuchara daba vueltas en el vaso de batido, silbante como una serpiente en el bazar. Engordé hasta parecer una tuerca cuando empecé primero de derecho y descubrí lo triste que era sentirse sola en un ambiente extraño. En dos ocasiones me sometí a un régimen clandestino con anfetas que me mantenía durante semanas en un "¡ay!". Resucité al tercer intento con diez kilos de más. Me escondía en el baño de mi casa para meterme los dedos después de fingir que comía en vacaciones. Un día pisé sin querer a uno de los chicos más pijos de mi ciudad y mientras le pedía perdón, el niño bonito me escupió frases tan tranquilizadoras como "puta gorda, das asco, eres una cerda, cada pierna tuya pesa..." Ni me acuerdo. No me desmayé porque me quedaba un poco de orgullo y tambaleándome, sin explicar nada a nadie me fuí a casa.Era julio. Ya no volví a salir ese verano.
Adelgacé con los años. Un médico al que le pedí que me recetara un tranquilizante para hacer el examen de conducir, por casualidad, se dió cuenta de mi trastorno alimenticio y me empezó a curar. Entonces aún se sabía muy poco de la bulimia. Entonces aún era muy feo decir que tenías bulimia.A mis padres nunca les ha gustado nada escucharlo. El médico además de pastillas me recetó un novio- "tú lo que necesitas es un novio", pues sí, claro, pero no lo dispensan en farmacias, qué le voy a hacer- y el novio tardó en llegar, como los tratamientos punteros de EEUU, pero llegó y sirvió para que dejara de apalearme cada vez que me miraba a un espejo, pero no entendió qué me pasaba. Él no tenía la culpa de mi enredo. Fue mi mejor amiga quien me sacó de allí, poco a poco, con mucho cariño y más paciencia. Con terapia dejé de andar como las Meninas- en horizontal- para que mi culo quedara oculto tras la pared. Recuerdo que cuando me compré el primer biquini me sentía poco menos que la Garota de Ipanema de pura felicidad: miraba mi ombligo y me parecía el nudo más bonito del mundo. Ya veis mi ingenuidad. Aún así nunca me han abandonado las pesadillas: me despierto muchas mañanas con remordimientos porque en sueños me he pasado la noche comiendo. Cuando engordo tres kilos de más empiezo a desvanecerme en los espejos, no me veo. Y ahora estoy bien, casi del todo bien. Nunca se acaba de estar completamente curada de esto. No me he provocado el vómito en mucho tiempo.
Mi intimidad.
Yo me sentía sola, tremendamente sola, irremediablemente sola dentro de mi cuerpo. Mis curvas- soy redondita y pequeña qué le vamos a hacer- eran los barrotes de una jaula. Estaba prisionera dentro de mí. La soledad era sentirme tan culpable por mi propio cuerpo y no saber cómo podía huir de él.
Solo falta que ahora nos impongan que huyamos de nuestra propia concepción de la intimidad.¿Cómo alguien desde fuera puede decir que una vagina necesita rejuvenecerse?¿Qué terrorista afectivo-sentimental, hombre o mujer me importa poco, es capaz de defender eso? Las modas y sus intereses.La economía de la apariencia. La cosmética de la culpabilidad. La estética de nuestras carencias.
La mujer.
El día de la mujer mundial.
ps: joder...y yo que quería escribir un post sobre "Alicia en el país de las maravillas"...
10 comentarios:
Es increíble eso de las operaciones de vagina, no para evitar el descolgamiento que se produce con los años, los hijos.. sino que mujeres de 40, y lo peor, chicas de 18 años se liman los labios mayores y menores para que su chichi parezca el de una niña!!!...y luego le añaden una talla 95 de tetas, unos labios ventosa.. para qué ¿todas las mujeres quieren ser actrices porno?. Yo, ya sabes que no entiendo nada de nada de esto de la estética a base de cortes y costuras.
Tú dices de tu complejo por los kilos de más, otras, a pesar de que se pueda pensar que ser alta y delgada es una bendición...¡¡no!!! para las pasarelas, las fotos, el ser una percha, bien,pero en la vida real estás abonada todos los dias al ¿es que no comes? ¡ qué delgada!, ¿estás enferma? y lo peor es lo que piensan y no dicen, nadie piensa que estás maravillosa por ser un saco de huesos... es difícil estar a gusto con la parte esterior cuando el prototipo de belleza que vemos a diario es una irrealidad, una valla publicitaria, una foto retocada con fines estéticos visuales...nadie de carne y hueso puede ser asi, ni siquiera una supermodelo puede ser perfecta, seguro, ni nadie que se opere mil veces, incluida su vagina...somos comos somos, pero lo cierto que es con 18 años es dificil de asimilar que no somos como creemos que les gustaría a los demás que fuéramos...no se si me explico.
Nuestro exterior a veces nos complica mucho nuestro interior,y lo digo por mi, hasta que aprendemos que el cuerpo es solo una herramienta que se va desgastando, por muchos parches que se le echen...pero hay que superar muchas etapas en la vida...
Después de todo este rollo, yo si te digo que tengo claro que no me voy a hacer un "rejuvenecimiento vaginal" y mi vagina este año cumplira 40, como yo, y a quien no le guste...pues que se...
Un beso
Encarni.
Yo también vi lo de "La noche temática" y aún no me he podido quitar de la mente lo de la vagina... y el codicioso del médico que le quería meter todo el paquete de operaciones... ¡menuda sabandija!...
Y lo peor de todo es que, aparte de doloroso, ni siquiera me gusta estéticamente... la Naturaleza es más sabia que nosotros y tiene mejor gusto... Prefiero mil veces el envejecimento natural, a esa especie de guerra perdida contra el tiempo y contra el viento (lo digo por la tirantez de los rostros...)
Cuando era adolescente, lo pasé fatal por mi sobrepeso, me dedicaban lindezas como las que dices a diario... yo les ignoraba, muy digna, pero por dentro estaba en ruinas. Hice dieta y adelgacé un montón, pero me obsesioné y sufrí el efecto contrario, empecé a comer a lo bestia y me puse peor que al principio.
Después de un tiempo, decidí dejar las dietas, optar por el sentido común, no comprar revistas de moda (que me encantaban) y le dije a mi madre: "Mamá, si un día vuelvo con un ojo morado, no te asustes, es que habré abofeteado al que se meta conmigo... porque mi indiferencia no les duele, pero un buen tortazo, sí, y al menos me quedo descansada..." A partir de ese día no volvieron a decirme nada y, afortunadamente, no tuve que cumplir mis amenazas...
Pasó bastante tiempo hasta que pude ver fotos mías sin sentir rechazo, fue un largo camino pero creo que me hizo más fuerte. También me sirvió de mucho ir a la piscina para quitarme un montón de complejos, al principio estaba avergonzadísima por ponerme en bañador delante de tanta gente, pero después de un tiempo ya me daba igual todo, mis mollas, ir peor depilada... Liberaté, como cantaba el Titi...
Ahora soy consciente de mis muchísimos defectos, pero me quiero y me acepto. De hecho, veo de otra manera las fantásticas imágenes que nos ofrece la publicidad y el mundo de la moda... son idealizaciones y casi están en el terreno de la ciencia-ficción... Aunque eso no quita que me den mucha rabia los anuncios de Corporación Dermorgásmica (esa voz en off...)
Paso de que alguien elija cómo tengo que ser por fuera y por dentro. Como dicen en Redes, somos únicos, y eso es lo mejor que tenemos. Así que, más Redes y menos Extreme Makeover... por lo menos a mí me hace más feliz.
Besos
Trini
Muertecita me quedé viendo el reportaje.
Renuncio a detallar mi teoría acerca del daño (¿irreversible?) que la sociedad de consumo le está haciendo a nuestra cabeza, retrasándola hasta la próxima noche de mojitos donde será recibida con mayor benevolencia...
Sin embargo, y ante la soberana soplapollez de retocarse (¿recortarse?) los labios menores, sometí a mi pareja a un interrogatorio del que extraje la tranquilizadora conclusión de que los hombres no deben de estar todavía tan locos y que todo es una nueva obsesión con la que la industria de la imagen pretende sacarnos (más) los cuartos.
Propósito para el futuro: yo ya no abro una sola revista de moda más. Me tienen harta.
Dios, qué me cuentas? qué he leído? rejuvenecimiento vaginal....por poco abandono el post y me voy al baño a testar el aspecto de mi bulba....no lo he hecho, pero seguro que antes de que llegue la noche no puedo evitarlo....si nunca he reparado en ella voy a tener que hacerlo ahora???
En fin, dejo ese tema para centrarme en otro....recuérdame que cuando tomemos ese té que tenemos pendiente te hable sobre la bulimia. Con 18 años conocí a quien fuera mi novio durante dos años. Un chico apuesto pero obsesionado con los estrictos cánones de belleza. Yo nunca he tenido problemas con el peso, es más, tengo la gran suerte de poderme permitir comer de todo, y en exceso, y no engordar, sin embargo, ese a quien no voy a nombrar porque en Castellón es muy conocido, logró obsesionarme con la comida. Cada día, cuando me subía a la universidad me pesaba, habiéndome ya advertido que debía cambiar mis hábitos alimenticios, pues si bien a esa edad podía permitirme comer lo que quisiera, esas costumbres me iban a traer deformaciones físicas en unos años, así que me puso a dieta estricta: lechuga y zanahoria, zanahoria y lechuga + control diario con el peso de una farmacia de la calle Cardenal Costa. Evidentemente esa prohibición generó en mí una ansiedad insólita por la comida....hasta el punto que mi madre tuvo que ponerme un candado en la cocina pues cuando llegaba por las noches, tras haber pasado el día en casa de mi novio, arrasaba con todo lo que hubiera o hubiese, mezclaba la miel con el chorizo, el chocolate con las lentejas y no dejaba ni rastro de cualquier producto alimenticio que en la dispensa se hallase...nunca devolví, esa fue mi gran suerte, no tenía facilidad para ello, pero durante años arrastré ese trastorno alimenticio, compensando mis excesos en la comida con horas y horas de deporte (ahi nació mi pasión por el deporte). Con el tiempo, y gracias al centro de trastornos alimenticios de Villarreal dependiente del Consorcio hospitalario de Castellón, me curé.....pero guardo un muy mal recuerdo de esa experiencia, así que te entiendo no sabes cuánto ni cómo.
Besitos, If, muchos besitos.
Sonia
¡¡¡Cuánta gente viendo la Noche temática!!! Si lo llego a saber quedamos y no sufro en silencio ;) Coincido con lo que apuntáis todas (casualidad? por qué no habrá escrito ningún hombre un comentario? Me gustaría mucho- lo digo de verdad- saber qué piensan ¿solo nos preocupa a nosotras el rejuvenecimiento vaginal? Si es así somos más tontas de lo q imaginábamos...)de principio a fín:
1. No quiero ser una porno star. Ni siquiera quiero ser una star.Tampoco sé si quiero ser yo misma.Solo sé que es lo que hay, y hay que defenderlo con la mayor dignidad.
2. Los complejos, desgraciadamente, los hemos sufrido todos en mayor o menor medida. Yo no quiero dramatizar ni adoptar una pose victimista ni nada similar: escribí sobre un trastorno alimenticio que a mí me marcó y en el que quería reflejar la incidencia que tenían los cánones estéticos en determinados momentos. Ahora aquello queda lejos, como dije, pero por desgracia frivolizar con los modelos de belleza es más peligroso de lo que a primera vista nos parece.Al menos yo lo veo así y después de lo que he leido más convencida estoy. Suscribo el lema de Trinidad robado al Titi: Libérate,ay libérate...
3. Ojo!!! Un consejo: que nadie se examine su vagina a solas, salvo que sea con fines lúdicos y aún así ni por esas lo recomiendo. Si se examinan las cosas con extrañeza tooodas resultan extrañas, pero no lo son.
4. Vagina, vulva...en realidad he omitido la palabra que mejor se adapta y que a mí, desde un punto de vista léxico absolutamente subjetivo más me gusta: coño.
La tenía en la cabeza todo el rato pero la imagen de la vagina operada que proponen los de playboy me parece como hablar del coño de la Nancy, no sé, blasfemar sobre algo.
En fin, eso es más o menos todo...un beso fuerte
eva
Mi novia vio ese documental mientras yo hacía fund rising por la calle el sábado por la noche. Al día siguiente me lo contó todo y con pelos (¿o era sin pelos :D ? ) y señales. Estuvo como 20 minutos hablando sin parar. Tanto que me empezó a aburrir, pero aún así me asqueó comprobar de nuevo cómo la moda, que siempre tiene un punto ominoso, tiende una vez más en esta época que nos ha tocado vivir, hacia el feísmo, la chabacanería, la ausencia total de sensatez.
La estética porno es algo que puede verse desde hace un tiempo razonable en las playas de ciudades de marchamo barriobajero, como ésta donde vivo. Si es una moda que causa furor ahora en EEUU, yo no tengo que preocuparme por mis adláteres, pero sí por mis hijas. Ellas serán las que recojan tardíamente el testigo de esa moda que, aunque ya aterrizada, no está generalizada por suerte.
En fin... Aterradora tu historia también.
Besillos
Gracias Isaac por tu comment.Entiendo que tu novia se pasara más de veinte minutos hablando sobre el tema porque el reportaje fue escalofriante. Ya no solo la parte de la vagina, en la que nos hemos centrado, sino el resto (botox, botox, botox) daba muchisimo miedo. No sé si tardarán tanto en llegar esas modas para que debas preocuparte por tus hijas,el temor es que las adooptemos como algo habitual, como la depilación, por ejemplo y pensemos que le cuerpo femenino debe ser así.
Sobre mi historia, sin dramas, es cierto que hubo momentos llenos de miedo. Sobretodo a no ser aceptada por los demás. Pero todo se salva.
Bien hecho lo de dedicar tu sábado noche al fund risisng!!!!
Besos mil
eva
Espeluznante fue también una chica que, tras hacerse un "completo" en el cirujano maligno que recotaba vulvas, decía que sentía preparada para realizar su sueño que era estudiar para ser contable... ¿¿pero qué exámenes hacen en esa facultad??
Lo que dices de los complejos es una verdad como un templo. Todos los tenemos, pero se salvan. Me apunto lo de "es lo que hay, y hay que defenderlo con la mayor dignidad posible". Somos un todo, y esa dignidad es más importante que un exterior flamante. Creo yo.
Jajaja.......en qué estaría pensando yo?? en Taras Bulba, quizá.........es que me noqueó tu post.....VULVA, VULVA, VULVA.....escribe mil veces VULVA.....
Vi el documental ese hace más de un año y aún me acuerdo perfectamente. Me quedé patidifusa, era de esas cosas que piensas que no pueden ser verdad. Me gustaría saber si alguien sabe cuál era el nombre del documental o si se puede ver o bajar por internet?
Publicar un comentario