
Lo siento. Me he equivocado y con la intención de pasar a un pendrive el borrador que estaba escribiendo desde la semana pasada (incluso antes) lo he publicado a medias. Tengo la cabeza del revés.Vuelvo a pedir disculpas. Por historias personales mis neuronas se han convertido una a una en tiosvivos. Estoy tratando de frenarlas. Pero no os preocupeis que ya he encargado en una tienda de imagineria religiosa un House de cera al que ponerle velitas y si lo que me sucede es algún tipo de patología él os lo revelará. Aparecerá el nombre de la enfermedad extrañísima encriptado aquí o en el feisbuc, pero saldrá. House lo acierta todo. A él me encomiendo.
Disculpas II: Colgué esta imagen hace ya tiempo. La hice en Portugal, en un viaje fantástico, mientras subíamos al Castillo Da Pena y hoy la repito, consciente.Guarda relación con el título del post, el orígen de mi feria neurológica y algunas cosas más. Pero repito, no hay que preocuparse, así que no se le ocurra a nadie jugar a los sudokus. Solo son disculpas y las pocas ganas que me dan ahora de borrar el post anterior. Lo siento. Abraaazos
2 comentarios:
No te preocupes, todos los escritores teneis algún que otro plomillo en su masa gris...
jajajajjaa...josé luis, que ni te lo has leido, vamos...tienes razón, me debía estar haciendo ladear la cabeza y no, no he podido aguantarlo más tiempo y lo he soltado en plan ladrillo. Muy bueno;) Mil besos
eva
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