viernes, 1 de mayo de 2009

Teresa y la justicia poética



"Pese a que en ningún momento de "El halcón maltés" se ve a Sam Spade de compras en la papelería, Kate sabía lo importante que era para el buen detective contar con material de oficina de primera calidad.Precisamente el tema de la papelería se había convertido en un problema creciente para Kate.En el colegio, a principios del trimestre anterior, la señora Finnegan le dijo un día que la acompañara al armario del material escolar.Una vez allí, le comunicó a Kate que ahora era Delegada de Materiales, y repasó con ella la lista de cosas a las que en adelante debía atender. A la Sra.Finnegan le extrañó que Kate, siempre atenta, pareciera abstraída, como en otro mundo...[] Nadie había preparado a Kate para la cantidad y variedad de riquezas contenidas en el armario."

"Lo que perdimos", Catherine O'Flynn.

Lo he acabado esta mañana, mientras llovía. Llevaba una semana arrastrándolo. Leí la referencia en un suplemento cultural y me interesó la tenacidad de su autora. Más de veinte editoriales rechazaron esta primera novela, algo bastante habitual, por desgracia. Ya le pasó a John Kennedy Toole con "La conjura de los necios", publicada tras su muerte y hasta el guionista de "Mujeres desesperadas" contaba que todas las cadenas norteamericanas rechazaron su proyecto de serie, salvo la ABC, a la que no lo mandó en una primera vuelta (la rehizo, reescribió y entonces la primera de la lista fue la ABC, que por entonces se hundía económicamente, es chocante ver cómo esa serie que ha batido récords de audiencia- yo no he terminado un capítulo jamás- era una especie de barco de perdedores destinados al naufragio- o a la desesperación de su título- desde su artífice hasta la cadena, pasando por todas y cada una de las actrices, todos eran misfits auténticos, nadie daba ni un duro por ellos, ni siquiera ellos mismos. Qué paradoja,¿no?). La historia de siempre: echémosle tierra encima al que es o hace algo distinto. Qué lástima que luego la tierra sirva como abono y el "rarito" acabe convertido en palmera. Justicia poética.

En el blog de Jordi Corominas - pst del miércoles 22 de abril- encontraréis la entrevista que le hizo a la autora para la Revista de Letras: un pequeño relato de fantasmas en el que Jordi está acompañado por el fantasma de Kate Meany, protagonista (¿visible?¿invisible?) de "Lo que perdimos". Catherine O 'Flynn cierra el diálogo con una respuesta en la que está la clave de muchos de los traumas de nuestra infancia. Corto-copio-pego del blog de Jordi:

"-Otro personaje fundamental es Teresa, la compañera de pupitre de Kate, la única que la entiende en la escuela.

-Teresa es la justicia poética del relato. No diré más."

Aún recuerdo lo mucho que me gustaba la tiza y los artículos de papelería cuando era pequeña. Me flipaban. Como Kate, la protagonista de "Lo que perdimos" el día que en el colegio me dieron un paquete de tizas (cuadradas, blancas, de las de antes) y me dejaron ir al armario a por más por ser la delegada de clase las monjas no sabían lo que habían hecho: crearon al monstruo. Yo no vivía cerca de un centro comercial como Kate Meany, pero en mi camino diario hacia el colegio pasaba por dos papelerías. Una más seria, más rancia- yo creo que los blocs de cuadros de Enri los vendían hasta caducados, porque el azul de la tinta era más lánguido, devahído a medida que gastabas hojas- que estaba en la planta baja de la casa donde ahora vivo y otra, pequeña y acogedora que regentaban dos mellizas pelirrojas- señoras de peluquería que no pasaban por la juventud sino que nacían ya en una edad sin cifras, indefinida- en la que además de libretas, lápices, bolígrafos bic, rotuladores carioca, gomas milán, gomas de nata, pegamento imedio y supergén de contacto, pelos de sierra,papel para forrar los libros y airon-fix (oh! qué revolución forrar los libros con aquella pegatina transparente....qué tráfico de hojas de papel de Snoopy traídas en verano de Inglaterra:::) tenían un mostrador lleno de un surtido indefinido de gominolas.

Mi paga de los domingos desde 1979 hasta 1984 acabó ingresada en la cuenta de beneficios de la empresa "Herp"- así se llamaba la papelería- de la que eran socias las dos hermanas. Cuando regresé de la universidad, tras varias mudanzas, volví en busca de mi paraíso perdido y ya no estaban las dos mujeres pelirrojas: En su lugar había una chica rubia de aspecto bovino que se puso a régimen y se ponía nerviosa con las chucherías del mostrador. Los traspasos crean leyendas urbanas. No pude volver a comprar allí ni siquiera un mapa de España (¿físico o político? me encantaba la pregunta...) para dedicarme a uno de mis pasatiempos favoritos: colorear provincias como si fueran quesitos del Trivial, repasando los límites con rotulador staedler- la madurez te lleva a ellos- y rellenándolas con plastidecor. Sin las mellizas nada era lo mismo.

Una de mis mayores inversiones en aquel periodo fueron- por culpa de las monjas, ya lo digo- los paquetes de tiza. Como mi madre se asustó un día que encontró el cajón de mi mesilla convertido en bunker papelero, yo como adicta a las malas hierbas, decidí no subir las tizas a casa y escondía mi patrimonio detrás de un jarrón que había en el portal del edificio en el que vivíamos toda la familia. Entonces ya eran evidentes los grupos en mi clase, y cada niña intentaba ir al colegio con sus amigas. Yo quedaba con Ana - pero ella iba a otro grupo, a C- que vivía en la calle de detrás y con alguna de mis amigas de ahora. Pero la niña más admirada del curso la que decidía quién podía o no ser su amiga y de quién iba a reirse el grupo solía quedar con alguna de mis amigas también, pasaban por delante de mi casa y a veces me esperaban. Yo estaba muy preocupada porque temía que aquella niña (tan mona, tan graciosa, tan brillante y tan altiva) no me rechazara y no sabía cómo agradarle. Ella era consciente de su influencia en mí y aprovechaba esta circunstancia para burlarse de todo lo que yo hacía, con lo que en mí se generaba un síndrome de estocolmo aún mayor. Cuánto más se reía o me humillaba más dócil y más sumisa me volvía yo. Hasta que un día descubrí que me robaban la tiza de mi escondite en el portal y comenzaron a aparecer pintadas en las paredes de las casas por las que pasábamos de camino al colegio contra mí, con nombre, caricaturas y no recuerdo si el apellido.

No le dije nada. No le dije nada a nadie, ni siquiera a mis padres. Simplemente fingí una gripe, puse el termómetro en el flexo y me quedé en la cama durante muchos días. Cuando el cuento se me acabó regresé a clase y siguieron las bromas. Según se desarrollaban las semanas ella se metía más o menos conmigo. En realidad no es que yo fuera nada especial es que a ella le gustaba tratar mal a todo el mundo, incluso a las que consideraba sus amigas. Yo no fuí capaz de contestarle nunca, de enfrentarme a ella. La aguanté hasta el instituto en el que ya se marchó de nuestra pandilla porque éramos demasiado crías para ella. La vida le sonríe: sigue siendo preciosa (bueno a mí no me gusta su estilo mujer de futbolista, pero a casi todo el mundo le parece una mujer guapa) teien un marido estupendo, viven en una casa de revista y tienen hijos maravillosos. Mi mayor venganza ha sido no saludarle nunca más, cruzarme con ella por la calle y fingir que es invisible, hasta llegar a no verla.

"Lo que perdimos" es una novela que habla precisamente de eso, de lo que nos arrebatan cuando nos enfrentan por primera vez con la soledad. Es un libro al que merece la pena agarrarse para seguir creyendo, aunque sea como consuelo, en la justicia poética.

14 comentarios:

Jordi dijo...

guapa!

evamaring dijo...

¡gracias!
uno y mil besos!
if

trinidad dijo...

Menuda historia la de las tizas... qué niña más cruel. A mí me encantaban sobre todo los paquetes de tiza blanca, con su papel azul y blanco, tan perfectos, conteniendo esos maravillosos prismas...
Leeré el libro, porque sí creo en la justicia poética y alguna gloriosa vez la he experimentado, (de manera poco espectacular, claro está) y he de reconocer que me hizo sentir realmente bien.
Esa niña puede que ahora sea una mujer guapa y que todo le vaya de perlas, pero perdió la oportunidad (por su crueldad y estupidez) de conocerte... ¿te parece poca justicia poética? ;-)
Besos,
Trini

evamaring dijo...

hola Trini,
Gracias.No escribí el post en plan vendetta ni como terapia consciente. Esta semana alguien me ha contado una historia similar y ya andaba revuelta.No quería entrar en la intimidad de nadie ni fabular- eso lo hace mejor catherine O'Flynn- así que al recordar la historia de las tizas la escribí, sin más. Pese a ello- mira que soy absurda- ayer dudaba.Comí con Ana, mi amiga del colegio,la que vivía en la calle de detrás, que suele pasarse por aquí a menudo y me preguntó por el post. "Yo no me enteré" me decía. "Ya. Es que no lo dije" le contesté. "Supongo que la niña de la que hablas es tal- y añadió su nombre-" "Sí"- le confirmé- "pero tampoco tiene sentido ahora hablar de ella.No le guardo cariño pero tampoco rencor" Y tampoco seguimos hablando más. Se quedaron cosas por decir, algunas historias que supongo las dos recordábamos que hizo la otra y no nos apetecía recordar. Mejor.
Lo que pretendía explicar es que hay niños que sufren por ser diferentes, a los que se les margina o se les coge como blanco de las burlas por no jugar al fútbol, estar gorditos o tener aficiones más allá del balonmano y las muñecas.Muchos de mis amigos fueron niños así, de los que almorzaban solitos porque los otros les rechazaban. Después crecieron y el tiempo lo cura todo o casi todo, pero hay algo que se pierde por el camino. Ahí esta el gran acierto de la novela de O'Flynn: ella atrapa esa pérdida entre sus páginas y nos la devuelve, para que al ser conscientes de cuándo nos la quitaron la identifiquemos y no la volvamos a extraviar.Y voilá! con una novela se hace justicia poética.
Y sobre lo que enfatizado acerca de si es ahora una mujer guapa o no en el fondo es que siempre he pensado que todo sería más fácil si a los malos les dieran cara de malos y a los buenos de buenos. Que nos lo complican a veces con la distribución de la belleza.Pero esa es otra gilipollez de las mías. Como dice un amigo mío, a partir de los 40 uno tiene la cara que se merece...y ando toda intrigada yo con eso.
Pero gracias, again, por tierna .
Un beso enorme
eva

trinidad dijo...

Sabes, yo he sido una de esas niñas (chicas, porque me pasó hasta que entré en la universidad) y lo pasé bastante mal un tiempo, pero siempre hubo gente (no mucha, pero muy buena) que me quería y me aceptaba. De todas formas, siempre he pensado que todo eso fue una bendición para mí porque ejerció de filtro, me imaginaba que era una especie de don o unas gafas de rayos X que me permitían ver a la gente por dentro y eso es una gran ventaja ¿no? ;-)
Y aquí estamos unos cuantos, los niños con visión de rayos X que de mayores hemos llegado a ser bastante felices... eso también es justicia poética.
Leeré el libro porque me ha interesado mucho lo que dices, y quiero saber qué perdí por el camino...
Un millón de besos,
Trini

encarnisabina dijo...

Me gusta como has contado tu historia, siempre hay cosas que sólo sabemos nosotros y que nos marcan, y si probablemente las contáramos les quitaríamos trascendencia emocional pero...
Yo también soy adicta las papelerías...y a las perfumerías...son los sitios ideales para perderme horas y desconectar, ¡qué cosas!

Hasta mañana!!
Encarni

Anónimo dijo...

También sería bueno que hablara no sólo de lo que nos arrebatan en esas circunstancias, sino de lo que nos aportan, porque también hay de positivo, aunque en ese momento cueste verlo y haya de transcurrir mucho tiempo para que podamos apreciarlo (ej. Trini y sus gafas de rayos x).

Ummm, me ha entrado curiosidad por saber quien es esa belleza tan malvada (por lo menos en su juventud), siendo de Castellón y habiendo estudiado en el mismo cole que tú, seguro la conozco.......es por no saludarle yo tampoco.......jejeje.

La "Herp", qué recuerdos....se te ha olvidado contar que tras la mujer que se ponía nerviosa con las chuches por causa de su régimen, han venido otros traspasos, hasta el punto que ya no queda nada de ese encanto de las hermanas "Herp". Yo todavía sigo entrando por la cercanía a mi lugar de trabajo.......soy adicta a comprarle "cositas" a mi sobri....no lo puedo evitar.

Me ha entrado curiosidad por el libro......cuántos tengo pendientes, Diosssss!!!

Besos SONNY SUNNY

Anónimo dijo...

Por cierto........apoyo de TODAS, TODAS, lo que comenta Trini:.......ahora soy yo la que corto y pego: "perdió la oportunidad (por su crueldad y estupidez) de conocerte... ¿te parece poca justicia poética? "

Y no sabe lo que se perdió........

SONNY SUNNY

evamaring dijo...

Por partes:
- Trini, me ha encantado lo de las gafas de rayos X. Yo también creo q hay mucha gente buena que nos ayuda y nos hace saber qué queremos en la vida.
- Al, tener una papelería era uno de mis sueños infantiles. De mayor aún no he podido superarlo. Ahora supongo que montaría un café-librería-delikatessen de papelería...por soñar...
- Sonia, ¡claro q hay cosas positivas, un montón!!! De entrada yo, como soy una vanidosa de mierda pienso q cuando se burlan de alguien es porque ese alguien tiene algo especial- ahí me consuelo rápido- y después efectivamente, te hacen más fuerte.No estoy muy segura pero creo q era Cela el que dedicaba su novela "La familia de Pascual Duarte" a sus enemigos, por lo mucho que le habían ayudado en su carrera. Bueno, pues no sé si Cela estaba certado pero algo de razón yo creo q sí tenía: cuando alguien te hace daño pierdes algo de tí mismo, pero cambias...y de los cambios yo creo que siempre sales fortalecido.
Y de verdad, que no estoy triste ni atormentada por lo de las tizas, jajajja...eso ya lo superé hace tiempo!!! No os preocupeis por favor, que es una tontería.
Mil besos a todas,
eva
Y de verdad, que no est

Reyes dijo...

Sabía que algún día te volvería a leer y de vez en cuando te buscaba en la sección de libros del Corte Inglés... El azar (internet también tiene algo que ver) ha hecho que te encontrase hace apenas unos días y he vuelto a revivir aquellos días de "La desesperación del amor". Me gusta lo que he ido leyendo en los ratos robados a mi rutina y con tu permiso, te seguiré leyendo. Un beso
"La niña de los peines"

Pascual dijo...

..me ha gustado lo de volver a recordar el olor de la goma de nata y de volverte a leer, que como decías, hacia tiempo que no pasaba por aquí.
Un abrazo

evamaring dijo...

q.Reyes,
Me has dejado sorprendida.No sé si eres la Reyes que yo sospecho y me da vergüenza equivocarme. Si eres quien yo creo han pasado mucho años, ni sé, pero has conseguido dejarme perpleja, llena de ganas de saludarte.Díme algo, por favor, seas quien seas, ahí está mi correo. Y por supuesto espero encontrarte por aquí a menudo, siempre que te apetezca, no hace falta que te de ningún permiso.En cualquier caso lo que prefiero es mandarte un abrazo muy fuerte,reina.
Y Pascual, sí, sí, por fin el jueves te puse voz y acento, jajaaja...qué divertido lo de los amigos del blog.Me hace mucha ilusión compartir Oasis y FIb con vosotros.¡Qué ganas! vuelve cunado quieras, te echaba de menos.

Besos enormes para todos
eva
if

Reyes dijo...

Espero ser la que sospechas que soy, por que si no lo soy, a la que le va a dar verguenza no serlo va a ser a mí....
Pista: efectivamente han pasado muchos años, demasiados...
Por cierto, ¿donde dices que está tu correo?

evamaring dijo...

Creo q no estoy equivocada y además de vergüenza nada, por favor.Mi correo es evamaring@gmail.com. Escríbeme, Reyes por favor, son muchos años.
un beso fuerte
eva