sábado, 16 de mayo de 2009

Mi salón entre señores

Llevaba un año buscándole.No llegaba a doce meses, pero valga la exageración porque ya había pasado mucho tiempo, más del que se puede contar en semanas, demasiado. Aunque en realidad había tardado un poco en advertir su presencia- más de doscientos siete días para ser exactos- porque fue mi amiga Carmen la que originó todo aquello y por su discrección no se apresuró en contarme lo que estaba sucediendo. Carmen disfruta con la letra más pequeña, observa, descifra imágenes entre líneas y además solía decirme que le gustaba mucho mi blog. Hasta ahí todo era más o menos normal. Insistía en que me leía a menudo, citaba algunos párrafos, pero nunca- y aquí ya no sé cómo precisar las horas- nunca dejaba un comentario allí. Aquello me inquietaba: me consta que Carmen es -y sigue siendo- sincera, que le gustaba agradarme, conocía de mi debilidad por los foros piratas y que yo- tan ing como siempre- le había pedido muchas veces que participara en nuestra conversación. Pero en mis comments ella no se descolgaba ni siquiera un lunes por la mañana, y a mí su silencio me desesperaba. Así que guiada por mi irrefrenable tendencia a no controlar mis impulsos decidí sobornarla y comencé con la operación "Raspa los martes": cervezas en la barra, rosquilletas y papas garcía en nuestro bar favorito. Pero no había una sola grieta. Cada miércoles amanecía con su fantasma enrocado en el silencio.


Desolada, perdida una mañana la llamé en hora punta al trabajo por si la pillaba en un renuncio, entre aceptaciones de herencia, hipotecas y papel timbrado y la saludé con voz de verbena. Apuraba mis últimos cartuchos.

-Carmen...- la abordé, como quien cita a los Chunguitos- Carmen, Carrmen, voy a tener que emborracharme...- y seguí con los autos de choque de fondo, pero ya directa al chantaje visceral- Carmelaaa...escríbete algo en mi blog, por faaa ...
- ¡No!- respondió ella contundente, pero percibí que su tono había perdido vehemencia como si la hubiera pillado en un ay- No. Yo ya no vuelvo a pasar por ahí.


(Temblé. Me agarré al teléfono.Pensé que iba a dejar de hablarme o que estaba acercándome al núcleo de la tierra)


- Ya no paso-continuó- Que cada vez que lo intento viene un señor con su silla y me grita.



Enmudecí. Pensé que con el euriborg le había subido el azúcar, que con la subida de azúcar se le había llenado el cerebro de piruletas y cuando me dí cuenta de que la que estaba desvariando era yo, me puse a escuchar lo que me decía con atención.


- Me grita- Repitió agraviada, sonaban los teléfonos- yo escribo llena de ilusión. Te mando besos y entonces el cabrón de la silla se levanta y me grita.


Yo estaba sentada en la olla africana del tiovivo con sus respuestas, entre feliz y mareada, esperando que me dejaran bajar.


- Pero...no lo entiendo, Carmen- le contesté apurada- ¿de quién me estás hablando?


-Pues del parapléjico ese- uy, uy, yo a Carmen no le conocía ese tono de ajenidad con la desgracia ajena- el que no me deja contestarte. Pero no, no me lo hace a mí sola...


Aquí ya me asustó. Cesaron las vueltas y toqué suelo. Su tono ya adquiría tintes de película de Guillermo del Toro .Cogí el boli para apuntar las notas en la libreta, se podía oler el misterio


- Le ha gritado a Paula, a Isabel y...¡ hasta a mi hermano!- estaba indignada, como si las obras del metro hubieran echado su casa abajo- Imagínate. ¡¡Y lo peor es que no le entendemos!!!


Enmudecí: aquello no tenía nada que ver con el desastre que yo me temía: ¿Paula?¿Isabel?¿Su hermano? Adquiría tintes de catástrofe y yo en el epicentro del huracán tumbadita en una hamaca.


- Pero...- tragué saliva- ¿qué os dice?


- No lo sé. No lo entendemos- Colgó.



Mantuve el auricular durante unos minutos pegado al oído por si aún escuchaba algo o por si el timbre de desconectado me daba una pista encriptada. Un parapléjico en mi blog gritando.¿Qué sería aquello?¿Habría entrado en mi pequeña salita de estar un troll ? Temblé, me sentía sola en mitad de un laberinto de pasillos inmaculados, como en el psiquiátrico de "Alguien voló sobre el nido del cuco". Debía tomar una determinación.

Lógicamente lo primero que hice fue ir al último post y dejar un comentario.

Fingí ser otra- por si acaso el parapléjico me reconocía- cambié mi ortografía, mis giros lingüistícos y me despedí con "Saludos" algo que no suelo hacer nunca jamás(y eso sí que es traducible a unidades de tiempo).

Pero nadie gritó.
Aguardé hasta el martes siguiente y esperé a Carmen en el Raspa con la cerveza, la bolsa de papas y mi ordenador- el Raspa es fantástico: no solo regalan papas y rosquilletas, sino que además tiene wifi y los camareros son simpatiquísimos, oh la lá...- Sonrió de lado cuando descubrió mis intenciones. Leímos el último post-bastante flojillo por cierto, no me había pillado muy inspirada- Carmen se aproximó al teclado, miró la ventana y aceptó el desafío: "Haga su comentario".

Me escribió unas líneas en francés.Yo solo hablo inglés pero me derrite la lengua parisina, en mi opinión cada palabra es un ventanal sobre la costa azul, un mundo lleno de croissants (cruasanes, que yo digo)que no tiene final. Descendimos un par de líneas , ella levantó la ceja y repitió una palabra:


-Ouserser


Carmen tomó aire, me miró con la expresión de quien dice "observa" y verificó la palabra, sílaba a sílaba.



Ou



ser



ser


Le dió al botón derecho y entonces sucedió. El hombrecillo azul que estaba sentado a la derecha se levantó y gritó.



-¡¡Perta!!!


Lo dijo en un rojo sanguinolento.


Perta lo serás tú!!!- contestó Carmen sin inmutarse.- ¿Has visto?


El parapléjico abría las piernas y ponía sus brazos en jarras. Lázaro has resucitado de malhumor, un poco cabreado, pensé yo, pero me mantuve al margen con la cobardía de quien no defiende a un amigo en la puerta de la discoteca.


- ¿Por qué te llama perta?

Resopló, pero no dijo ni palabra.


-¿Perta?- repetí incrédula- ¿por qué te llama perta?

Carmen me miró entre el asombro y la satisfacción. Pasaba del hombrecillo, me había demostrado la existencia de armas de destrucción masiva en mi propia jaula.

- Y yo qué sé...cada vez que trato de escribir un mensaje aparece este tipo, se baja de la silla y me llama inútil. ¡Y yo qué sé porqué me llama idiota! ¡Se habrá enterado de que no me aclaro con el facebook!- dió un trago a la cerveza, un trago largo, de los míos - pero el muy cabrón me deja escribir todo lo que quiero decirte y dále, cuando le doy a publicar me insulta!! Menudo gilipollas está hecho el tullido...

Ni se me ocurrió pensar en el amo del antispam. Era la primera vez que le veía de pie, amenazante, con los brazos en jarras. Y eso que con el antispam yo no me llevo demasiado bien, que su familia, a estas horas, debe estar poniendo mariposas en agua por todos sus muertos de tantas maldiciones como han acumulado de mi parte. Pero es que no hay día que deje un comentario en cualquier blog que no me acuse de disléxica, o de cosas peores como borracha y distraída. Si le maldigo es por algo, no por hablar a solas.


- Este tipo te está boicoteando el blog- se encendió un cigarrillo -Yo no soy la única. Créeme. Toma medidas, haz algo. No te quedes así, mirándome, a ver si ahora la imbécil eres tú.



Dicho lo cual, nos reímos. Yo para acompañar un poco, porque entre las visitas, divorcios y liquidaciones de sociedad que había tenido ese día en el despacho, la queja del hombrecito rojo y los damnificados de los que Carmen me hablaba estaba perdida. No sabía qué estaba sucediendo. Desviamos la conversación y yo regresé a casa dándole vueltas a todo. Temía que mi ordenador se hubiera convertido en Nueva Orleans.


Sin embargo, una vez allí, decidí actuar: abrí mi jaula. La puse del revés. Cambié el diseño de página. Volví a mi verde hierba. Dejé mil comentarios, fallé en la verificación de la palabra y no volvió a suceder nada. El señor azul no se levantaba de la silla.Seguía quieto, cual esfinge. Me acosté desesperada y soñé que los hombrecitos de los semáforos, los verdes y los rojos, bailaban claqué.A la mañana siguiente volví a intentarlo, pero todo seguía igual.Y cada tres días, dos semanas,o un mes volvía a probar suerte, pero mis comentarios dejaban una calma chicha en el aire que a mí me asfixiaba. Me acostumbré, olvidé lo sucedido en el Raspa, aprendí a vivir sin los comentarios de Carmen hasta que la otra noche, cuando dejaba una nota en el blog de alguien le ví riéndose de mi torpeza cervecera, doblándose y cayéndose al suelo entre carcajadas al ver mis dedos de muppet sobre el teclado del ordenador. Estuve a punto de enviar a mis hordas gatunas a que se lo comieran, pero mis gatas más bien pasan de cacerías y de este tipo de incursiones bélicas. Les gusta más el rollo Royalcanin en su plato y give peace a chance, porque son gatas hippies. Así que como no tenía quien me defendiera intenté hablar con él. Observarle no me servía de nada había que pasar a la acción. Ondeé mi caligrafía blanca de la paz. Y claudiqué.O lo que es lo mismo, negocié, vamos. Desde que salí de la facultad me habrán repetido más de mil veces que no hay nada mejor que un buen acuerdo. Así que mientras él seguía partiéndose el guión releí la palabra con la que me insultaba:


- Micsi


¿Micsi? Qué querría decir.Imaginé que mi cerebro se encogía y parecía el del primo tonto de Roger Rabbit. Tal vez micsi era la unidad que suponía medía mi inteligencia. Le contesté con una palabra absolutamente distinta.


- Plim


A mí plim, le quería decir. Pero abrevié. El señor de la silla se volvió hacia ella, la giró y se sentó cruzando las piernas.



- Sphren



Era una voz verde, agradable. ¿Y por qué no? Fresca.

4 comentarios:

trinidad dijo...

No he podido resistirlo... he puesto este comentario sólo para ver qué improperios me suelta el hombrecillo azul... jejeje...

evamaring dijo...

mil gracias Trini...besitos
eva

Anónimo dijo...

Jajaja......conocía la historia pues en una de nuestras cenas en Rockelin contaba la anécdota....no he podido evitar reirme sin parar ante la cara de asombro de Kike, que no entendía ni papa....Ay, Carmela......

Muy bueno, buenísimo....en tu línea. Besos y buen viaje

SOONY SUNNY

ninive drake dijo...

sólo diem una cosa, por qué 207??? es mi número favorito!!!!