Mi padre me traía folios y lápices bicolores del despacho.Yo aún no sabía escribir pero pintaba filas de hormigas y las salpicaba de puntos. Así empezó todo. Desde entonces no he dejado de rayar cualquier cosa: desde los folios del juzgado hasta el cartón de las medias. Esto no se cura, así que lo mejor es vivir rodeada de letras.
sábado, 4 de julio de 2009
Huele a nuevo
Hemos estrenado el verano y huele a mandarinas.
2 comentarios:
Anónimo
dijo...
Este verano, aún por estrenar, huele a mandarinas. No es que no te lea: me quedo sin palabras en las noches de insomnio.
2 comentarios:
Este verano, aún por estrenar, huele a mandarinas.
No es que no te lea: me quedo sin palabras en las noches de insomnio.
gracias anónimo,
besos
eva
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