sábado, 6 de febrero de 2010

Downtown Castellón


"En Manhattan, uptown significa hacia arriba, es decir, hacia la parte más elevada de la isla (hacia el norte) y downtown significa hacia abajo (hacia el sur) en cualquier forma de transporte o localización y ello se debe a que los ríos (el Hudson al oeste y el East river al este) que rodean la isla se desplazan de norte a sur, aunque el desnivel existente entre los extremos norte y sur es prácticamente inexistente... ()Como la propia ciudad de Nueva York se construyó originalmente en la punta meridional de la isla y siguió siendo durante siglos la parte más importante de la población, es decir, el casco antiguo, original, financiero y comercial, todas las demás ciudades norteamericanas tomaron "prestado" el término downtown para referirse al núcleo principal de cada una, aunque fuese una idea que no tuviera correspondencia con el propio relieve o topografía de la localidad. El puerto también se ubicó alrededor de ese downtown lo que contribuyó también a reforzar esta idea. De esta manera, el uso del término downtown en Nueva York difiere de otras ciudades americanas donde el "downtown" el centro financiero y urbano más importante de la ciudad puede no estar en la parte más baja del relieve."


Nueva York, elhistoriador.es



Downtown Castellón abarca el triángulo marcado por el cruce de dos avenidas: la antigua de Les Palmeretes (Capuchinos Avenue) y la más moderna, Avda de Lidón (Lidon Avenue). Desde la Plaza de MªAgustina (MªAgustina Square) -única en el mundo durante más de veinte años por ser su sentido de circulación contrario al habitual- hasta los campos de naranjos que marcan los lindes de la ciudad se extiende un entramado de calles antiguamente habitados por labradores y familias que se dedicaban al cultivo de la naranja. En los años 70 se produjo una ampliación del barrio elevándose modernas edificaciones con jardín (las torres conochobasta, de la que Parque Lidón es el máximo exponente) y convirtiéndose la zona en una de las residenciales de la ciudad, en la que se daba la paradoja de ser "Afueras" y "Centro" de la urbe al mismo tiempo. Actualmente, con la construcción del Auditorio, la (catastrófica) eliminación de los huertos de naranjos y la aparición en los 90 de los Programas de Actuación Urbanística ( los PAUs) el Downtown Castellón ha incrementado su actividad comercial y lúdica y se ha convertido en una de las áreas más interesantes de la capital de la Plana.

Pese a los cambios el barrio no ha perdido su carácter. Sus habitantes siguen sacando los cajones de naranjas-orange’s basquets- a la puerta de sus casa para destinarlos a la venta, abundan los ciclomotores conducidos por mayores de setenta años normalmente acompañados por un perro de raza indefinida- el gos de regaor, regaor’s dog- en las cestas y es imprescindible haber probado la coca de tomate de eMilieta para saludar y ser saludado por los vecinos.

La visita al Downtown es absolutamente imprescindible si se quiere conocer el carácter más abierto y cosmopolita de Castellón, es decir, el más escaso. Esta parte de la ciudad es un reducto de sencillez y simpatía dentro de la aldea gala, algo que los visitantes sabrán valorar. Por ello, desde aquí os proponemos un recorrido por sus lugares emblemáticos.




La Abuela, heladería.
14 Lidón Av.


Heladería artesanal que se abrió cuando en Madrid acababa la Movida y se despedía lentamente a Tierno Galván. La tarde en que Juan pintaba las cristaleras yo jugaba a la goma con Mamen Maicas: "Doña Conchita, chibirí; se corta el pelo, chibirí"- traspiés y al suelo- “con las tijeras, chibirí ; del peluquero, chibirí, y ¡fuera!” Saltaba por encima de las dos líneas negras cuando descubrí las rosas en el cristal. Juan pintaba unas flores iguales que las de "El principito”: unas rosas regordetas, caprichosas y delicadísimas que, esta vez sin tallo, enmarcaban el nombre de su heladería y descendían por el escaparate como una serpentina

- ¿Te gustan?- me preguntó.

Asentí moviendo la cabeza y me subí los calcetines para que no se diera cuenta de que me había puesto roja. Él era entonces el desconocido más guapo del barrio; corría el rumor de que había sido director de cine y de que montaba la heladería con el dinero que había heredado de una tía, dueña de aquella casa en la esquina de la avenida de Lidón. En la tienda de Bruna- Alcoceba, Capuchinos Av.- contaban que compraba la fruta fresca para hacer sus helados, que se llevaba cajas con moras y frambuesas e intercambiaba recetas de batidos con las vecinas. Al principio todos le cuestionaban por distinto, pero gracias a su sonrisa sobre camisetas de rayas Juan se ha convertido en uno de los personajes más queridos de la zona. La heladería puso fin a la Transición en el barrio. Desde que Juan aterrizó en la avenida dejamos de suspirar por los polos de Avidesa.

El turista debe comenzar la visita al Downtown deteniéndose en su terraza para probar el helado de mora. Tras una primera impresión salpicada de notas ácidas quedará en su boca un suave aroma a campo. Ese escalofrío es exactamente el que marca el comienzo del verano en el Downtown.



Jaime's place greengrocer

5 Lidon Av.



Real Madrid o Barcelona. Ásterix o Tintín. Café o té. Colacao o Nesqüick. Blanco o negro. Chichos o Chunguitos. Durán-durán o Spandau Ballet. Playa o montaña. Inglés o francés. La dualidad de nuestra infancia: "¿Dónde lo compro mamá, en la tienda de Bruna o en la de Jaime?" Qué sin vivir. Los mismos productos a veinte metros de distancia. Cuánta competencia. El concepto era idéntico: la verdura en la entrada expuesta en cajas, después un pasillo abarrotado de productos donde nos pegábamos por los tigretones o las panteras rosas, y al fondo la carnicería-charcutería.
Las dos disponían -y disponen- de servicio a domicilio. Jaime, el dueño, es más serio; Bruna, sobre su taburete, era más gruñona. En la actualidad son los empleados de ambas los que alegran a la clientela. En Casa Jaime, frutas y verduras, trabaja un chico gordito de ojos claros que se ha ganado con sus saludos el título de “El más simpático”. Pases a la hora que pases-y con independencia de lo que él esté haciendo- siempre tiene una palabra agradable. Tal es su simpatía que yo estaba convencida de que no era de aquí, así que le dije a mi madre que era rumano. Como las apariencias no solo engañan sino que además nos tienden trampas, hace un par de semanas mi madre coincidió con él en el ascensor de casa y quiso batirse en duelo:

- Qué frío estará haciendo en tu país, ¿no?

El chico la miró perplejo, no obstante mantuvo la sonrisa.

- ¿En mi país?

Mi madre dulcificó aún más su sonrisa para que no se cuestionara su simpatía, ya que se hallaba frente al campeón de la zona.

- Sí claro, en Rumanía, en tu país.

- ¡Pero si yo nací en la calle Conde Pestagua!!- carcajada del falso inmigrante, que había crecido a quinientos metros de donde mi madre le interrogaba.

En el barrio somos así: a simpáticos no nos gana nadie. Por eso no les vamos a influir de ninguna forma, compren donde quieran. Eso sí: no nos juzguen por las apariencias, que las mandarinas siempre engañan.



La Herp o el paraíso perdido.
Papelería.
13 Lidon Av.
Remix del p.1-05-2.9.

Nos hicimos mayores el día en que desaparecieron las mellizas pelirrojas. Aquellas dos hermanas, naranjas de peluquería no pasaban por la juventud sino que nacían ya en una edad sin cifras, indefinida. Además de libretas, lápices, bolígrafos bic, rotuladores carioca, gomas milán, gomas de nata, pegamento imedio y supergén de contacto, pelos de sierra,papel para forrar los libros y airon-fix (oh! qué revolución forrar los libros con aquella pegatina transparente....qué tráfico de hojas de papel de Snoopy traídas en verano de Inglaterra) tenían un mostrador lleno de un surtido indefinido de chucherías. De ahí que mi paga de los domingos desde 1979 hasta 1984 acabara ingresada en la cuenta de beneficios de la empresa "Herp".
Cada uno tiene una cueva de Aladino mientras es niño: la mía estaba llena de libretas y discos de regaliz. Por eso cuando regresé de la universidad, tras varias mudanzas, volví en busca de mi paraíso perdido. Ya no estaban las dos mujeres pelirrojas: en su lugar había una chica rubia que estaba a régimen y se ponía nerviosa con las chucherías del mostrador. Los traspasos crean leyendas urbanas. No pude volver a comprar allí ni siquiera un mapa de España, ni físico ni político.
Sin las mellizas nada fue igual. Yo me hice mayor. No he encontrado consuelo ni siquiera en los últimos modelos de pilot.
En la actualidad permanece el letrero con el enigmático nombre y un cartel sobre la verja: “Se alquila”.



Saint Rock, tapas bar.
2 Dr.Roux St.

Si algún fallo tiene el Downtown es la escasez de diners, bristos, restaurantes o sitios de comidas. Los domingos esta zona de la ciudad tiene la tristeza de los lagos escoceses, apenas encuentras un rincón en el que poder compartir un brunch, qué se yo, un arrocito. Tampoco es que entre semana, ni siquiera los viernes o los sábados haya una oferta mejor. Es cierto que entre los habitantes de esta zona está muy bien considerado el marisco de “El Galicia” pero sus precios no son aptos para todos los bolsillos. Así que a veces, mientras apuramos la cerveza en el Raspa- Raspa Bar, Capuchinos Avenue-bendecimos a Pedro-Benjamín-Emilio (el equipo de los X-Men, de los que hablaremos a continuación) por haber tenido la idea de acompañar la consumición con papas García (las mejores patatas en bolsa de la región).
Pese a ello, siempre nos quedará el Saint Rock, el tapas bar por excelencia. Su localización es perfecta por encontrarse a dos manzanas del local de moda, el Raspabar. Sus croquetas de jamón son reseñables, las bravas le hacen la competencia a las del mismísimo Sergi Arola, el servicio es agradable y los precios son muy competitivos. Además siempre encontrará a algún fresco del barrio acodado en su barra o en romántica cena sobre los manteles de papel, ya que es uno de los sitios preferidos por los noctámbulos de la zona.
Eso sí, les aconsejamos que no pierdan tiempo con la decoración: es indescriptible.



Panadería, pastelería Valls.
eMilieta
28 Lidon Av.

Panadería y pastelería a caballo entre la tradición y la modernidad, en la que el turista podrá encontrar la mejor muestra de la coca de tomate, una de las especialidades de la gastronomía castellonense. Abierta a cualquier hora, eso sí, que el público distinga: unas veces se despacha pan, rosquilletas, coca de yogur y roscón de reyes mientras que en otras- las del final del día- se forma una tertulia junto al ventanal. No es lo mismo. Los artistas también necesitan su tiempo de descanso y en este caso, quienes han creado la coca de tomate mejor de la Comunidad Valenciana deberían recibir al término de cada jornada una ovación del público. Así que debería promocionarse que a la llamada de un muecín los habitantes del barrio rompieran en aplausos al caer la tarde. Sería un gesto bonito y merecido después de tantos años disfrutando del madrugón de eMilieta.
Y de su coca de tomate. Si no la han probado olvídense de cualquier parecido del que les hablen: la coca de tomate de eMilieta es un paseo en lanzadera por la Vía Láctea. Atún, huevo duro, pimiento, tomate casero frito, aceite de oliva y una masa crujiente más parecida a la de la pizza que a la de una empanada. Produce adicción – sobre todo los trozos de las esquinas- y suele agotarse antes del mediodía, así que no se retrasen al llegar a este punto del recorrido. Tampoco se sorprendan al ver cómo se siguen “haciendo las cuentas” con lápiz sobre una libreta. Allí no funciona el ordenador porque no se precisa una base de datos, Mª Teresa- que lleva guardándome un croissant para el almuerzo desde que iba al colegio (yo, no mª Teresa, que ya sería visionaria)- recuerda cómo le gusta el pan a cada uno de sus clientes y siempre encuentra la barra adecuada.
El talento debería ser eso, el pan de cada día.




El Raspa
24 Capuchinos Av


Cuánto cuesta hablar de lo que se aprecia sin caer en el sentimentalismo. Es aquí donde la guía visual se vuelve difícil. ¿Cómo se explican las sensaciones de un concierto? El Raspa necesitaría, ya de entrada, un post aparte para aproximarnos a él con un poco de justicia.Pero no me atrevo a tanto. Además allí me aguantan prácticamente a diario y eso se merecería un premio Príncipe de Asturias a la paciencia, así que no voy a abusar de ella .
El Raspa ha cambiado la fisonomía de Capuchinos Avenue y ha convertido el Dowtown en la zona de moda para los noctámbulos. Si antes la peregrinación de copas terminaba en el Ricoamor aguardando que el Goma pinchara "Femme Fatale", ahora ya de entrada conviene acercarse hasta el Raspa y dejarse querer por lo que pinche Emilio, Guille Milkiway, Juan de Pablos o los Tachenko. Lo mejor: es que sus dueños no van de nada. Es decir, que son simpáticos, que te los llevarías a casa, que te hacen sentir bien acodada en su barra, que no intentan ser Tom Cruise en "Cocktail" ni los más guays de la noche. No. Los chicos del Raspa- los Xmen- ya eran así cuando tenían su primer local en Almazora e interrumpían sus sesiones de rock duro a la una y media para escuchar "Quijote" de Julio Iglesias. Esa es la clave de su éxito, que son "esos amigos de toda la vida" a los que siempre quieres, aunque lleves con ellos desde el principio, aunque los conocieras por terceros, aunque hayas descubierto hace un par de años que su bar es tu sitio favorito, aquel al que cantaba Jaime Urrutia.
Desde la reforma el Raspa se ha convertido en el local más chulo- chulo, sí, el Raspa es chulo, tan chulo como era Starsky y Hutch, Mazinger Zeta, Orzowei o Tocata en nuestra infancia- de la ciudad. No es que sea el más bonito ni el más cool, sino que es el más fresco y sin duda el más divertido.
El Downtown necesitaba un sitio así. Ahora ya, con los conciertos de el Four Seasons y la energía de los X-Men nos da una pereza invencible acercarnos al centro a tomar algo.
La culpa es de ellos, ni el bar de Cheers con Woody Harrelson tenía más encanto.

Alcoceba, La Tienda.

4 Capuchinos Av.

Termina el tour por el Downtown con otra voltereta a la infancia y con la visita al comercio más antiguo de la zona: Alcoceba. Antes las tiendas eran una suerte de almacenes pequeñitos- colmados, ultramarinos- donde podías encontrar de todo: desde las acelgas hasta el moussel, pasando por los clásicos de la carnicería (chuletas, carne picada, longanizas, etc) y por el catálgo de los tipos de pastelitos y bollería que Bimbo, Fontaneda o la Bella Easo a lo largo de treinta años nos han vendido. La época dorada de la tienda de Alcoceba- "la tienda" sin más adjetivos- coincidió con mi infancia y allí compraba yo todas las tardes mi merienda: una pantera rosa, mi pastel favorito. Entonces aún vivía Bruna, su dueña, que era una señora diminuta parecida a Sofía la de las chicas de oro, que organizaba las ventas desde un taburete de raelite. La tienda ocupaba la esquina de Capuchinos Av. y era tres veces mayor al espacio que ocupa en la actualidad.Todo el barrio compraba allí, así que aquello parecía un registro civil de la zona. Si vivías cerca, acababas fichando en La Tienda. Y esa circunstancia- que allí todos fuéramos conocidos- lejos de ser un inconveniente, un peso, se transformaba en aquellos pasillos en una tarjeta visa de confianza, trabada durante años con gestos muy pequeños y sin límites de saldo.

Es ese cariño el que hace que volvamos todos los días- ahora que Mercadona, Bonárea y otras superficies les acorralan- hasta Alcoceba para sentarnos en el taburete que dejó la Señora Bruna y pedir unos tomates a Ana, o un trozo de queso fresco a Petra. Volvemos a ella para recordar que no estamos solos, por mucho que se empeñen nuestras vidas- las de cada uno en particular- en convencernos de lo contrario.

Y en ella encontramos una familia chiquitita que nos encontramos un día y que nunca nos ha abandonado, pese al paso del tiempo.

Así termina la visita, el collage de lugares y nostalgias varias. Mis disculpas a los afectados por si les he molestado con cualquier comentario y mi agradecimiento a todos ellos, siempre, por hacer que me reconcilie con mi ciudad día tras día.

"Y me doy cuenta de que cuando lo conocido se muestra placentero y hermoso es lo mejor del mundo, porque si algo insistentemente vivo y vivido tiene el poder de fascinarnos es porque su fuerza escapa a la huella del tiempo como un prodigio inexplicable"
"Visión de Nueva York", Carmen Martín Gaite.

7 comentarios:

Raúl dijo...

Fantástico, Eva.
Me he partido el pecho leyendo esta singular guía de viajes.
Porque no me gustan los signos exclamatorios, sino debería escribir varios.

evamaring dijo...

¡¡¡¡Gracias Raúl!!!!
Llevo todo el día paseando por aquí para ver si había algún comentario y es q este post lo llevaba rumiando tiempo. Me encanta saber q te has reído.
Emocionada!!!
eva

encarnisabina dijo...

¡Qué bonico Eva!!, como si estuviera paseando por tu barrio...pero desde la otra punta de Castellón....
Me ha gustado mucho tu guía, como ha dicho David.

Un beso

Isaac dijo...

Joder, lo que dan de sí las provincias, eh?

evamaring dijo...

Gracias Al, ya ves estamos tan cerca y somos unos desconocidos, jeje.
Y sí Isaac, lo que dan de sí las provincias...¡¡¡y el aburrimiento!!!
Besos
eva

Viola Tricolor dijo...

Hola Eva, aunque he tardado en escribirte, no quiero dejar de hacerlo, vi esta entrada (casi) recien vuelta del tanned, con la pena todavía dentro que yo vivo el festival muy intensamente y castellón ya es parte de él, que pena que haya leído esto recien vuelta, ahora tendré que esperar un año para probar la coca de tomate de eMilieta y darme una vuelta por tu barrio.

Muchos besos, un texto precioso.

evamaring dijo...

buenos días Viola,
Esta es una de las mejores cosas q tiene un blog, que t regala constantemente sorpresas así, como la tuya. He leído tu comentario esta mañana y me he pasado por tu blog para leer la crónica del Tanned Tin. Estuve apenas dos ratos por allí y me quedé con las ganas de haberme comprado el abono, como otros años, y haberlo disfrutado más intensamente.Tu post sobre el festival ha sido una especie de sucedáneo, he recuperado muchas sensaciones y he sentido curiosidad por grupos y canciones q mencionabas. Así que gracias por haberme escrito, el placer es mío.
Y no te preocupes, el año que viene, además de rosquilletas cuenta con un trozo de coca de tomate de eMilieta.
Un abrazo fuerte, wapa
eva