domingo, 15 de agosto de 2010

El número de piedras.















"Podemos irnos de peregrinación-sugirió Birgitta- Recorrer el Camino de Santiago, según manda la tradición. Ir guardando piedras en las mochilas, cada piedra representa uno de los problemas a los que nos enfrentramos. Y, a medida que vayamos encontrando la solución iremos dejando las piedras en el camino.

"El chino" Henning Mankell


Piedra 1: Mesa donde escribo, Chipre, verano de 2005. Una playa de cantos rodados. La leyenda: allí nació Venus. La erosión ha pintado una flor marchita en una de sus caras. La amistad agostada entre las manos y estas, llenas de risa, inconscientes del vacío.

Piedra 2: Interior caja de luciérnagas, junto a un tapón de vino vallisoletano. Septiembre de 2006. Sigue quemando, por su orígen volcánico. Hallada entre las sombras de Vito Corleone. Es negra, sólida y de una belleza infinita. Se lleva cerca dentro del corazón y duele.

Piedra 3: Estantería, tres centímetros por delante de las obras completas de Shakespeare. Primeros de agosto de 2010. Una tarde de playa y un lápiz.Si la agitas se escucha una canción, baten palmas al principio y al final. El superhéroe parte de viaje. Su chica creció leyendo "El amor en los tiempos del cólera".


Piedra 4: Mesilla de noche. I'll be wearing a river disguise...



Nota: Sobre la piedra número tres, debo mencionar que en su orígen encontré otras similares. De igual tamaño y colocadas en forma de cruz se podía leer un mensaje. Una cita entre dos amigos de la infancia a los que el tiempo no separó.

Y ahora sí, la historia del río,
como principio de futuro



2 comentarios:

Anónimo dijo...

Post encriptado. Mientras localizo a un par de amigos egipcios expertos en resolver enigmas, debo decir que en ocasiones la vida se puede resumir como una sucesión eviterna de "Echo de menos...". Para empezar una etapa hay que cerrar la anterior y eso implica echar de menos lo que se deja atrás. El problema es cuando echamos de menos "echar de menos". Es algo así como estar enamorados del amor.

Joder, me estoy liando yo solo. Lo que quiero decir es que echar de menos es hasta cierto punto reconfortante porque significa que hemos sentido cosas.

El chico que escuchaba La Frontera en el coche de su padre

evamaring dijo...

"sucesión eviterna de echo de menos",qué soberbia al decir que me gusta mucho, pero sí
algo de eso hay
enamorada del amor: jodida definición en la q me he visto muchas veces reflejada.

y la Frontera,
siempre
un abrazo enorme
chicoque


eva