domingo, 8 de agosto de 2010

Un secreto en un pajar.

El niño que se esconde en lo alto del carro tiene un secreto: ha aprendido a leer. Le quita los tebeos a su hermano mayor, que todos dicen que es muy listo y de tanto mirarlos se los ha aprendido de memoria. A veces el hermano se los lee y entonces él abre mucho los ojos. A veces el hermano no tiene tiempo, porque va para cura y en el seminario les exigen un estudio riguroso de los clásicos. Así que cuando nadie le observa ese niño abre el armario donde el hermano mayor guarda sus cosas y coge los tebeos. Sale corriendo hacia un rincón del patio de la casa Abadía y como nadie le busca se zambulle en las aventuras de El Guerrero del Antifaz. Después, en la escuela, es uno más en la fila. Juega al fútbol en la plaza, se baña en las pozas del río y por la tarde va con su primo Ubaldo a cazar ranas en la fuente del Caño. Los dos son monaguillos y han probado el vino cuando ayudan al cura a preparar la misa.
Unos años más tarde, ese mismo niño que ya lee de corrido y destaca en clase, juega en el pajar con los otros chicos del pueblo y a alguien- el niño no recuerda el nombre- se le ocurre prender fuego. Lo apagarán con agua y será divertido. Así lo hacen con una cerilla que han robado. De repente las llamas les ganan en altura y les queman las mejillas, el humo les quita el aire y ahogándose salen corriendo despavoridos por la calle Larga. El niño se queda mirando atrás y ve como avisados por el olor del fuego salen los vecinos de sus casas. Los mayores consiguen dominar el pequeño incendio y el alguacil busca a sus autores. La cara tiznada de negro le delata. Le llevan con los otros al cuartelillo y allí ve el semblante serio de su padre que no le dice nada. Se le llenan los ojos de lágrimas y le tiembla el labio inferior. Se quiere ir a casa y esconderse debajo de las mantas. Quiere salir corriendo para meterse en el armario del hermano, con los tebeos y no hacer ruido. El dueño del pajar grita que tienen que pagarle lo que le han hecho, está rabioso e intenta abofetear al niño que agacha la cabeza de la vergüenza. El padre detiene el golpe: le castigará de forma ejemplar, pero nadie va a tocar a su hijo. Él pagará lo que ha hecho, trabajará sin jornal si hace falta para solucionarlo. Nadie duda de su palabra y el alguacil aprueba su decisión.
Esa noche el niño la pasa en el retén, castigado. Su padre se va a casa ensombrecido. No come nada y se mete en el jubón para que pasen rápido las horas. A cada minuto le parece estar oyendo el llanto de su hijo pequeño.
El alguacil ronca mientras el niño tiembla de miedo. No volverá a hacer nunca nada así. No volverá a sentirse jamás tan solo como esa noche. Se imagina en un calabozo de los árabes como su héroe, el Guerrero del antifaz y sueña que de mayor será como él, pero antes tiene que buscar una manera para solucionar lo que ha hecho.
El niño que se sienta en el extremo del carro ha tomado una decisión: será abogado o bombero. A la mañana siguiente se lo cuenta a su padre mientras regresan a casa. El padre le aprieta la mano: "Serás un gran bombero, verás". La madre le espera con leche caliente y sopas de pan.
El día del entierro del padre, ese niño del carro tiene que examinarse de la última asignatura de la carrera. El profesor, al verle entrar vestido con traje negro, se ríe y le pregunta con sorna de dónde ha salido. "De enterrar a mi padre" dice sin voz el joven. No consigue despegarse la soledad que ha sentido al dejar el pueblo atrás esa mañana.
Ahora que ha alcanzado la edad del padre ese que una vez fue el niño de la foto guarda un secreto: no piensa jubilarse. Con la toga puesta no ha vuelto a pasar miedo.

12 comentarios:

Anónimo dijo...

Precioso y lleno de ternura como siempre. Que afortunado es tu padre por tenerte. Espero que el lo leas. Un beso. Charo

Lidonb dijo...

Precioso...


:-)

Anónimo dijo...

Gloria.

magenta dijo...

Me he emocionado.
Tines un don, ¿lo sabías? ¿Te lo he dicho?

evamaring dijo...

Gracias por tantas cosas bonitas, pero hay historias q funcionan solas, basta recordarlas.
Un abrazo
eva

Anónimo dijo...

El día que sea millonario y una vez haya limpiado España de cebolla, tenga mi propio canal de TV y me ha haya hecho con el control la RAE, ese día, haré una película basada en esta preciosa historia. Emocionado estoy con tu don.

El chico que vuelve hoy al trabajo

Buenos dias con Poesía dijo...

Very nice darling.

evamaring dijo...

Joder, si es que solo puedo sonreir y dar las gracias!!!
Besos

Anónimo dijo...

Con la piel de gallina....y sin poder decir más nada

Soony

Unknown dijo...

Jo que suerte tengo
para un día que entro en el blog, me encuentro con esto!!!!!! Y no puedo evitar contestar por primera vez en mi torpe vida cibernética (espero que esta vez no salga el paraplégico)
Precioso guapa
Y un beso a Antonio

Unknown dijo...

Por cierto, se me ha colado un a "g" involintaria
PARAPLÉJICO es con J
Ya ves, errores de principiante

evamaring dijo...

¡¡¡Carmela!!!
¡Qué ilusión!
Qué suerte he tenido: estrenas conmigo tu vida de lectora de blogs. Ya verás, esto engancha más que los suplementos dominicales.
Besos
eva