Le gusta peinarla. Ella tiene los hombros llenos de pecas y un biquini muy pálido, descolorido por las olas. Él esconde su timidez detrás de una guitarra. Apenas han cumplido veinte años. Duermen en una pensión en la que se resisten a cambiarles las sábanas, pero hay noches en las que se quedan abrazados en las playas de Saint Tropez . La luna ilumina las terrazas de los bares donde él toca. Ella le espera, sonriente, en la mesa más próxima al escenario. Después se pierden por los callejones y se susurran palabras que saben a lluvia. Comparten cigarrillos y maleta. Él nunca ha conocido una mujer tan sabia y a veces, cuando está dormida y él, con mimo, la peina, siente que una rana le oprime la garganta.
3 comentarios:
me gusta muuuuuuuuuucho, muuuuuuuuuuucho... larga vidaaaaaaaa
Es muy bueno Nínive. Le escucharemos el sábado, qué bien!!!
Besillos
eva
Las calles desbordadas por esas palabras: "se susurran palabras que saben a lluvia".
Breve pero enternecedor.
Espero la groupiecrónica
el chico que..
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