miércoles, 26 de enero de 2011

Una rana en la garganta.

Le gusta peinarla. Ella tiene los hombros llenos de pecas y un biquini muy pálido, descolorido por las olas. Él esconde su timidez detrás de una guitarra. Apenas han cumplido veinte años. Duermen en una pensión en la que se resisten a cambiarles las sábanas, pero hay noches en las que se quedan abrazados en las playas de Saint Tropez . La luna ilumina las terrazas de los bares donde él toca. Ella le espera, sonriente, en la mesa más próxima al escenario. Después se pierden por los callejones y se susurran palabras que saben a lluvia. Comparten cigarrillos y maleta. Él nunca ha conocido una mujer tan sabia y a veces, cuando está dormida y él, con mimo, la peina, siente  que una rana le oprime la garganta.

3 comentarios:

ninive drake dijo...

me gusta muuuuuuuuuucho, muuuuuuuuuuucho... larga vidaaaaaaaa

evamaring dijo...

Es muy bueno Nínive. Le escucharemos el sábado, qué bien!!!
Besillos
eva

Anónimo dijo...

Las calles desbordadas por esas palabras: "se susurran palabras que saben a lluvia".

Breve pero enternecedor.

Espero la groupiecrónica

el chico que..