martes, 24 de mayo de 2011

A través del cristal

"Life is a marvellous thing that dances, jumps, flies, laughs and passes"
                        Jacques Henri Lartigue


No existe entre la alegría y el dolor un estadio intermedio. Un descenso de volumen semejante a un fundido en negro. Un día te despiertas enamorado y a la mañana siguiente el olor a destino ha desaparecido de la almohada. No hay tiempos paralelos que ralenticen los cambios, que salpiquen la felicidad con melancolía o la amargura con grietas de esperanza. La vida sucede, en la mayor parte de ocasiones sin interludios, ni pausas para la publicidad. La vida no entiende de audiencias ni de episodios pilotos, jamás deja su argumento latente. Ocurre, baila, se tropieza, salta, se celebra, vuela, se complica, ríe y  pasa. Todo ello sin atender a razones. Simplemente se vive. Sin más, porque sí.
Regresé el domingo a casa.  Llegué cuando cerraban los colegios electorales y de camino  pasé por la Plaza Mª Agustina donde la spanishrevolution gritaba sus últimas consignas. Apenas había en torno a la fuente setenta personas. Sus gritos me resultaron disonantes: habíamos pasado varias veces por Sol el sábado y la sensación que allí se respiraba era de calma. El ambiente en Castellón parecía distorsionado. Eran las mismas palabras pero sonaban desafinadas. Tal vez era yo la que escuchaba mal y abría los ojos por primera vez a la realidad sin romanticismos de leche de soja y churros.No lo sé. A veces cuando vuelvo de viaje las casas me parecen puntiagudas, excesivamente estrechas y oscuras. Y no se trata de castellón, sino de mí misma que me niego a asumir los domingos, el final de la adolescencia, la vuelta al colegio. Soy yo la que quiere negar la rutina.
He pasado el fin de semana en Madrid, con mis amigas del colegio, las de toda la vida. Las mismas que me conocieron con el babero y los bolsillos llenos de piedras en el patio del colegio. Las que compartían excursiones, bocadillo y bolsa de chucherías. Las que me votaron como delegada en quinto de egebé y a las que yo, en ejercicio de mi derecho al tráfico de influencias, no apuntaba en la pizarra si hablaban. Las que me empujaron a dejar el colegio (de monjas, solo niñas con uniforme de cuadros)y crecer yéndome al instituto (público, con chicos y carpetas forradas con el superpop). Con las que me colaba en las fiestas de Navidad en L'Hostal. Las que me llevaban en vespino a escondidas de nuestros padres que no querían que fuéramos "de paquete". Las que no me juzgan. Con las que me tomé el primer gin tonic. Con las que hablábamos de chicos, pero sin entrar en ningún detalle por vergüenza (no por señoritas de provincias, que también).Las que me escribían largas cartas-crónicas en la universidad. Con las que siempre me encontraba en verano. Las que viajaban por medio mundo (China, Vietnam, EEUU) y nos contaban sus aventuras como si hubieran descubierto (y es que era así) la ruta de la seda. Las que se casaron y me hicieron leer unas cuantas veces la epístola de San Pablo a los corintios. Las que se reunieron tras la tristeza de una muerte y construyeron una barrera muy firme, de argamasa y cemento, para que no se escapara el cariño que nos unía. Con las que descubrí los entresijos de la Sagrada Familia en Barcelona. Con las que quedo de tanto en cuando y van llegando los niños rubios, de ojos grandes y boca de fresa. 
   Con las que estoy porque sí, sin necesitar razones ni excusas ni citas previas. Con las que, sospecho, acabaré pasando las tardes de los domingos frente a una clarita con gaseosa, un chocolate o un martini. Con las que seguiré repitiendo- como en un día de la marmota eterno- las mismas anécdotas acumuladas primavera tras primavera. Con las que me preguntaba el sábado, mientras disfrutábamos de la exposición "Un mundo flotante" de Latirgue en Caixa Forum si era posible atrapar la felicidad de un instante en una fotografía. Y todas callaban, saliendo al paso con respuestas poco comrpometidas y suspiros por no haber nacido en los años veinte. 
  A las que esta mañana sé decir que sí. Que solo basta con dejarse llevar. Que la vida te arrastra y te deja entre las manos ese polvillo de alegría, ese brillo dorado de la amistad.

10 comentarios:

lidonb dijo...

qué bonito, Eva!

evamaring dijo...

Muchas gracias miss B;)
y buenos martes!

Raúl dijo...

Las más de las veces, como ocurre hoy, consigues contar muchas cosas sin abigarrar la narración. Es cuando más me gusta leerete.

evamaring dijo...

Joder raúl, muchas gracias!
besos
eva

Anónimo dijo...

Llevo unas semanas de prisas, pero en un breve remanso de paz (3 minutos, lo confieso) he podido leerte. Y me he quedado prendado, claro. Destaco este pasaje, tan familiar...

"Un día te despiertas enamorado y a la mañana siguiente el olor a destino ha desaparecido de la almohada. No hay tiempos paralelos que ralenticen los cambios, que salpiquen la felicidad con melancolía o la amargura con grietas de esperanza"

El chico que...

evamaring dijo...

Gracias chicoque, eres uno de los lectores indspensables.
Abrazo
eva

Viola Tricolor dijo...

Eva que me ha emocionado mucho este post que me he sentido muy idenficada. Que maravilla las amigas de niña, que suerte tenerlas. Yo añadiría a lo tuyo... con las que ya no tengo nada en común salvo el cariño. A las que puedes contarles tu vida después de meses como si el tiempo no hubiera pasado y por teléfono porque yo las tengo a todas fuera de madrid.
Un besote.

evamaring dijo...

Gracias Viola, lo q añades es cierto. Las amigas reconfortan, ¿verdad?
Un beso,
eva

Anónimo dijo...

Llevaba unos días sin leerte. Nunca encuentro el momento para hacer las cosas que me gustan (correr, leer algo que no sea derecho administrativo, ver una película...). Hoy me he desquitado y he leído con retraso tres post tuyos. Estoy como nueva. Me has revitalizado.

Eres mi medicina!!! (uy, me suena a canción de Carlos Baute...jajaja.)

Soony

PD ahora voy a estudiar con más ánimo

evamaring dijo...

Veo q no cambias soon Yi, q el administrativo no puede contigo y me mola.Llegas como un huracaán y te zampas tres posts de golpe y comentas y te enganchas y siempre estás cerca...mil gracias. Yo también te echaba de menos!
Un beso enorme
eva