miércoles, 25 de mayo de 2011

Quién alimenta a Virgina Woolf.

Es curioso, no la recuerdo con el vestido blanco, aquel verano, mirando fija a cámara. Es su rostro desfigurado por el alcohol y los miedos lo que persiste. Han pasado dos meses desde que falleció y la imagen está inmóvil. Las palabras se repiten: "Quién teme a Virginia Woolf", en bucle, una madrugada cualquiera. Quién teme a Virginia Woolf.  Quién la teme. 
Cada día le destroza. Cada noche se suicida con whisky, vodka o ron mientras él la observa. Sus ojos ya no son azules, ni verdes como el último rayo del día, se han nublado. Quién teme a Virginia Woolf, sí, quién la teme, pero quién la alimenta. Quién la ha empujado con su silencio hacia el abismo.
    Una historia de amor como la de ellos: Liz Taylor, Richard Burton. Rupturas, desengaños y varios matrimonios. Se complementaban. Se herían hasta la médula. Se iluminaban. Y sin embargo.
    La historia del "Y sin embargo, te quiero" todas las tardes. Mañana a las diez, si no hay retrasos. Tú me haces invisible, yo te hago notar. Tú te callas, yo te grito. Tú me olvidas, yo no puedo. En los juzgados no dan abasto, nadie entiende qué sucede. Centro mujer, institut de la dòna, violencia de genero...no hay aduanas.Cualquiera puede quebrantar sus fronteras. Todos somos víctimas y asesinos potenciales, aunque suene subersivo y nada progresista, basta con despertar nuestros miedos para perder la razón.
     No puedo recordarla como aquel verano, en "La gata sobre el tejado de zinc caliente". La veo desdibujada, con el vestido blanco y retorciéndose en un plano superpuesto en la película de Mike Nichols, "Quién teme a Virgina Woolf". Es curioso, las dos películas hablan de algo muy parecido. Ha pasado un par de meses desde que murió y sin embargo hay algo de esa desesperación a la que dió vida Liz Taylor que se ha quedado dentro.  
   Sin embargo. 
   Y quién no la teme.

PS: Giro radical.
Gracias por los comentarios que dejáis en el otro blog, "Asegurada de incendios". Tomo nota de todo lo que decís.
  

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Una delgada línea separa la razón de la locura, la desesperación de la felicidad...

Por eso son importantes los amigos, para recordarnos que ese línea aunque fina, existe..

El chico que..

evamaring dijo...

Gracias chicoque, por los comentarios en uno y otro blog, la lealtad y los mimos.
Un abrazo
eva

Anónimo dijo...

Triste es pensar que cualquiera somos capaces de transpasar la línea de la cordura, cargándonos de sinrazón y del valetodo.
Prefiero pensar que no es así, aunque tú, por tu profesión, sabes de qué estás hablando.
Beso fuerte

soony

evamaring dijo...

Sí. Es triste, pero yo creo q es verdad. Cada uno tiene un límite y lo traspasa o no, según su firmeza, su moral e incluso dentro de esa zona donde no hay respeto cada uno tiene sus propias alarmas.Yo sé y no es por mi profesión, sino porque sufro, me enamoro y todas esas cosas, q somos capaces de transgredir lineas que creíamos infranqueables. Pero cuando lo hemos hecho y han sonado las sirenas, hay q asumirlo, cerrar, investigar la causa y reconocer q estamos muertos de miedo.
Un abrazo Soon Yi,
muy fuerte
eva