martes, 17 de mayo de 2011

My beloved monster

He estado buscando una foto antigua que tengo con mi madre. Estamos en la villa de mi abuela, al borde del mar, saltándonos la ley de costas. Yo tendré un par de años y ella diez menos que yo ahora. Le cojo la cara con las manos y la beso. Es uno de los pocos besos a mi madre que recuerdo. Las dos somos poco cariñosas con la otra, no sé por qué.  Nos comportamos como gatas, tal vez porque nos parecemos demasiado y nos exigimos mucho más. Esperamos demasiado la una de la otra y esa carrera de expectativas nos ha separado durante años. Buscaba esa foto para ilustrar un post sobre todo lo que me ha hecho pensar el libro de Mark Everett y solo he encontrado fotografías con mi padre. No sé por qué, pero desde luego ya es significativo, una señal de que algo pasa o ha sucedido durante este tiempo.
  Leí "Cosas que los nietos deberían saber" en un día. Me impresionó. Volví a leerlo. Me dejó sin palabras. Tras un estilo directo y una estructura sencilla se esconde una de las reflexiones más profundas que he visto en años: la asunción de uno mismo, con sus circunstancias y su realidad. Dejé de lado el prólogo de Rodrigo Fresán, me fuí directamente a las palabras de Mr. E y acerté. Rodrigo Fresán  despista al lector, le confunde con su propia percepción musical y literaria y no acompaña al libro. De hecho, creo q lo mejor que se puede hacer es arrancarlo o saltarse la presentación y dejarse llevar después por "El verano del amor". Hay páginas para todo tipo de emociones y rebosan sinceridad, pero al final lo que transmite es algo más difícil: serenidad, mucha lucidez, calma.
  Al hilo de esta lectura, comentaba, he vuelto a pensar en la relación con mi madre. Durante años he creído que acabaría escribiéndole una carta, en plan Kafka, explicándole mi necesidad freudiana de matarla para encontrar mi sitio. Pero no, no ha sido así.Del mismo modo que Everett al final del viaje se reconoce en su padre, el físico Hugh Everett,  yo me reconozco en ella ahora, que ya he alcanzado la mitad de la vida . Ella ha reducido su velocidad de circulación y seguimos sin ser muy expresivas, pero hemos descubierto territorios comunes por los que caminamos sin problemas. Hemos dejado el enfrentamiento contínuo y estamos bien juntas, sin decepcionarnos. Esa placidez solo se alcanza después de asumir quién se es uno solo y con el otro. Algo parecido a lo que explica Everett sobre su vida y su familia.
 Me sorprendió. Debo reconocer que ahora escucho a Eels de otra manera. Que he encontrado una salida poética para escaparme del caos en el que normalmente me muevo, pero de eso ya hablaré otro día.

 

Ps: ¡La encontré ! Aquí estamos, my beloved mother, and me.
Ahora que nos veo y me abobo mirándola, se me viene a la cabeza la frase que, en mitad de su siesta- y en plan revelación- me espetó el otro día: "Eva me duele que hayas perdido el interés por el arte y la cultura". Joder con mi madre...¡yo que esperaba que me pidiera el mando de la televisión! Pues acertó. Acertó en el fondo, aunque claro erró en las áreas. Yo me sentí (me lo dijo un amigo, Migue y dió en el clavo con la interpretación) como el marino de Mishima que había perdido la gracia del mar. Algo de todo eso había. Ella lo detectó y me abrió los ojos. Estaba diciéndome algo así como: "Muévete, venga."

8 comentarios:

lara dijo...

fantastico libro... lleno de ironias y incitaciones a la autoreflexión

Anónimo dijo...

Mirar fotos, viajar al pasado, replantearse quiénes somos cada cierto tiempo. Da miedo, pero creo que también le da sentido a la vida...

El chico que..

evamaring dijo...

Un libro increíble, desde luego. En mi ranking ocupa el número uno del 2011.Emoionante, honesto...blufff
besos Lara!

Esa voltereta hacia atrás de la que halas chico que al final se convierte en el pino puente. Crees que retrocedes, pero en el fondo lo que haces es recomponer el puzzle. Yo creo q es necesario y fundamental.
un abrazo,
eva

Encarni dijo...

Me encanta la foto con tu madre!!!! y la reflexión sobre esas "cosas" tan raras que nos dicen a veces la madres...jejeje

Besos

evamaring dijo...

Gracias Al, cómo aciertan ¿eh? Besillos!!!
eva

Isaac dijo...

Sois iguales. Todo elegancia y glamour rancio.

No eres la primera que me habla mal de Rodrigo Fresán.

evamaring dijo...

No, no somos iguales. Ella era- y es- guapa; yo soy simpática, desde muy pequeña, pero eso, simpática.
¿Elegancia rancia?¿comadreja? ummmmmm...jajajajjajajaaaaaaaa!!!!
besos (y gracias) Isaac,
eva

evamaring dijo...

Sobre Fresán. No sé si he leido algo de él, pero si es así, no lo recuerdo. No le tengo mania de ningún tipo, de hecho he suavizado mis impresiones sobre el prólogo pensando lo mucho que costaría a mí escribir algo semejante.
Pero no, no me ha gustado.
Aclaración hecha.
Un beso

eva